Secuelas pos-COVID-19 en niños y adolescentes: más allá del mito

El mito de que los menores eran inmunes a la COVID-19 está echado por tierra. Los pacientes en edad pediátrica se infectan, se agravan y mueren en el mundo producto de la pandemia. Y aun cuando la gravedad no sea un factor recurrente en estos casos, sí lo son las complicaciones poscoronavirus.

Aunque en la provincia se suspendieron las actividades docentes en todas las enseñanzas, los niños no estarán protegidos en casa si la familia no mantiene una vigilancia estrecha sobre el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias. (Foto: Carolina Vilches Monzón)
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Cuando a inicios del 2020 la pandemia de la COVID-19 se convirtió en un hecho real y palpable, las instituciones sanitarias y los gobiernos mundiales establecieron entre sus prioridades la protección de los niños y adolescentes.

«Quédate en casa» se les dijo, pero cuando se tiene 14 años no puede existir peor frase. Después del arranque de alegría por unas vacaciones adelantadas y prolongadas, la realidad golpea. Peor resulta en un niño pequeño, que no tiene noción de lo que ocurre a su alrededor. La enfermedad afecta, incluso, sin padecerla.

Por fortuna, en los primeros momentos de la pandemia los infantes y jóvenes de corta edad eran los menos afectados. Esto llevó a que se cometieran muchos errores, algunos por la comunidad científica, que llegó a proponer la existencia de una supuesta inmunidad para ese grupo etario. El tiempo se encargó de desmentirlos.

Respecto al porqué la baja presencia de la enfermedad en este segmento poblacional, aún se barajan cuatro teorías principales, según explicó a Vanguardia el doctor Frank Quintana Gómez, inmunólogo del hospital pediátrico José Luis Miranda.

(Foto: Tomada de Internet)

La primera, se relaciona con la protección que ejercen los adultos sobre los menores, que se ven menos expuestos y, por tanto, disminuyen las probabilidades de contagio.

La segunda, se asocia con su sistema inmunológico, que está mejor preparado para combatir gérmenes desconocidos; es inmaduro, sin embargo, más preparado para lidiar con un virus nuevo.

La tercera teoría tiene que ver con el receptor del coronavirus, la enzima convertidora de angiotensina 2, que se encuentra en las células de los distintos órganos. En el caso de los niños, presentan mayor cantidad de esta enzima, pero más inmadura y menos funcional, explicó Quintana Gómez.

La cuarta teoría habla de competencia. Durante la primera infancia, los menores presentan una gran cantidad de virus que los están contaminando constantemente, y se cree que respuestas inmunológicas que tienen desarrolladas les sirven para protegerlos contra el SARS-CoV-2. Además, estos agentes patógenos compiten entre ellos por los espacios, y el hecho de estar infectados con otros virus respiratorios los protege.

En el caso cubano, y villaclareño, en este tercer rebrote de la epidemia se ha visto un aumento de la enfermedad en pacientes en edad pediátrica. aunque el paso por ella lo realizan con menor peligro que los adultos, el riesgo de complicaciones es latente. A esto se le suman las secuelas poscoronavirus.

A través del microscopio internacional

El Sars-Cov-2 resulta bastante sui géneris debido a lo elevado de su tasa de infección y alta letalidad. Utiliza la maquinaria nuclear de la célula para reproducirse a sí mismo. Cuando ya se desarrolla, la mata y se desplaza hacia otra. Un virus puede hacer 100 000 copias de sí mismo en 24 horas. Esta es la cantidad de células que están muriendo en los órganos.

Entonces no extraña que queden secuelas en los pacientes cuando el rastro de afectaciones en los diferentes sistemas de órganos resulta tan grande. Por tal razón se intensifican los estudios a nivel internacional, principalmente, en lo concerniente a los adultos, pero cada vez con mayor énfasis en adolescentes y niños.

El hospital pediátrico José Luis Miranda, en Santa Clara, se suma a estos diagnósticos, con una investigación multidisciplinaria que ya muestra sus primeros resultados en las áreas de Cardiología y Psiquiatría, aunque abarca varias especialidades.

En el panorama internacional ya se observan resultados poco halagüeños.

El síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico es una afección grave que parece estar relacionada con la COVID-19, y se caracteriza por la inflamación de algunos órganos y tejidos; por ejemplo, el corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos, los riñones, el sistema digestivo, el cerebro, la piel y los ojos. Los signos y síntomas dependen de las áreas del cuerpo que se vean afectadas.

Los cuadros clínicos asociados a este síndrome se presentan seis o siete semanas después de sobrepasar la enfermedad, y sus indicios más frecuentes resultan la fiebre, el dolor abdominal, vómito o diarrea, erupción en la piel, dolor en el cuello, labios rojos, secos y agrietados, ojos rojos, mucho cansancio e hinchazón de manos o pies.

Corazón adentro

Lisella Leiva Ramírez fue una de las primeras pacientes villaclareñas en edad pediátrica en resultar positiva a la COVID-19. Contacto de la enfermera Yaquelín Collado Hernández —paciente cubana, de Caibarién, con más tiempo de ingreso por el virus en el país—, la joven de 17 años fue trasladada al hospital militar Comandante Manuel Fajardo Rivero.

«Fueron días muy duros. Estaba sola, pensaba en mis padres, en mi familia y en mis amigos con los que compartía mis estudios. Tenía miedo de lo que podría suceder. También estaba preocupada por Yaquelin, cada vez que ella tenía una recaída, era una recaída emocional para mí.

Lissela Leiva Ramírez formó parte del grupo de los 41 pacientes evaluados por la doctora Lisset Ley Vega. (Foto: Cortesía de la especialista)

«Quedé con secuelas: perdí peso, casi no podía comer, tenía mucho dolor de cabeza, me detectaron una pericarditis. Tuve que recuperarme para continuar la escuela y retomar los estudios para ingresar a la universidad. Fue muy difícil».

Lisella formó parte de la evaluación cardiovascular a 41 niños positivos a la COVID-19 en Villa Clara, la primera provincia cubana en disponer de un estudio de este tipo.

«El 24 de marzo de 2020 aparecieron los primeros infantes positivos a la COVID-19 en el territorio. Examinamos primero un grupo, contagiados hasta el mes de julio de 2020, y luego trabajamos con otro, perteneciente al segundo rebrote, en septiembre», explicó la Dra. Lisset Ley Vega, especialista de I y II grados en Pediatría y de II en Cardiología.

«Se les realizó un examen físico, rayos X de torax, ecocardiogramas, electrocardiograma, lo que arrojó que, de los 41 estudiados, 8 sufrían complicaciones cardiovasculares», explicó la especialista al frente del estudio.

Los padecimientos detectados fueron pericarditis —inflamación e irritación de la membrana que rodea al corazón que puede acompañarse de líquido alrededor del órgano—, miocarditis o alteraciones en el músculo cardíaco, y alteraciones del ritmo, bradicardia.

(Foto: Cortesía de la especialista Lisset Ley Vega)

«Estas afecciones deben ser reversibles. Actualmente los pacientes están bajo tratamiento y reciben un seguimiento estrecho de su evolución cardiológica. Es importante destacar que de los niños a quienes se les han podido detectar secuelas pos-COVID-19, más del 95 % no experimentaban antecedentes patológicos de enfermedades crónicas y todos mantenían un estado nutricional óptimo.

«Durante el debut y la fase aguda, se mantuvieron asintomáticos o solo refirieron síntomas leves como congestión y secreción nasal, pérdida del olfato, febrícula. Sin embargo, sintieron en la convalecencia dolor en el pecho, cansancio fácil ante un esfuerzo físico y palpitaciones.

«Es decir, que no existe una relación entre complicaciones asociadas a la enfermedad y secuelas posteriores. Depende de cada organismo y pueden ser variadas y muy serias. Por esto, alertamos a las familias sobre la importancia de proteger a los menores».

Cuerpo enfermo, ¿mente sana?

«La COVID-19 ha venido a desequilibrar todo el entramado social en el que estamos viviendo y que genera un fuerte impacto psicológico, también, en los niños y adolescentes». Así comenta la doctora Addys Pérez Fernández, psiquiatra infantil y jefa del Grupo Provincial del Psiquiatría Infantil en Villa Clara, al exponer las implicaciones de la enfermedad en la psiquis de los pacientes.

Los menores, alrededor del mundo, han perdido sus rutinas, el juego con los amigos, el contacto con los abuelos, unido al cierre de los colegios. Se les ha enseñado el temor al contagio. Aprendieron que el contacto físico es peligroso. Se les ha dicho que las manifestaciones de afecto en forma de besos y abrazos ya no son adecuadas.

(Foto: Tomada de Internet)

«La enfermedad requiere afrontamiento desde la psicología social y desde la psiquiatría infantil, ya que el nuevo coronavirus se ha convertido en un factor de riesgo psicopatológico que implica la aparición, evolución y gravedad de algunos trastornos mentales como depresión, ansiedad, fobias.

«Las secuelas médicas asociadas a la COVID-19 son altamente conocidas por los facultativos y hasta por la población en general. Sin embargo, las psicológicas y psiquiátricas asociadas, a pesar de que desde sus inicios fueron alertadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), resultan poco distinguidas y en muchos países han sido minimizadas.

«En Villa Clara estamos inmersos en la evaluación de todos los pacientes convalecientes en edades pediátricas, a partir del proyecto Con Vida 2020, impulsado por el Ministerio de Salud Pública, de conjunto con la Unicef. Ya hemos evaluado 25 pacientes de 36 positivos hasta el 30 de octubre del 2020, con el consentimiento informado de los padres para participar en la investigación.

(Foto: Tomada de Internet)

«En ellos detectamos cuadros depresivos, cuadros fóbicos por miedo intenso a la enfermedad; sentimientos de culpa, sobre todo, en los adolescentes. También, trastornos de adaptación, generados por la ansiedad ante la exposición al virus, a predominio depresivo, a predominio ansioso, o mixtos, llegando a algunas manifiestaciones de conducta suicida en adolescentes. Hemos observado en ocho pacientes factores de riesgo en cuanto al sobreconsumo de tecnologías, que trae asociado trastornos del sueño, ansiedad, irritabilidad».

La doctora Pérez Fernández explicó que al estudiar a los pacientes en su entorno familiar quedó claro para los especialistas que ha existido muy poca percepción de riesgo. «Incluso, una vez enfermos los niños y adolescentes, hemos constatado que la familia no advierte el impacto emocional que la enfermedad ha generado en sus menores».

Las investigaciones para determinar las secuelas en pacientes pediátricos continúan y, tristemente, cada vez la muestra a estudiar se hace mayor. Más angustiante aún resulta cuando los enfermos pasan de ser un frío número a rostros conocidos. ¡Que nuestros niños y adolescentes no se sumen a estas estadísticas!

Se han publicado 20 comentarios

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  • rafael

    Los padres que permitan que sus hijos se contagien, deberían ser acusados de negligencia criminal, ya que nos hay razón que por descuidos pongan en riesgo la vida de sus hijos.

    • Ruy

      Buenas tardes. Excelente artículo , muy vinculadas las secuelas a las manifestaciones de las enfermedades autoinmunes de las que se conoce poco pero se sabe que varios virus las pueden desencadenar. Creo que todo cuidado es poco , yo padezco una enfermedad mixta del tejido conectivo y en estos tiempos es difícil , sin tratamiento efectivo , sin los alimentos necesarios. Cuidemonos todos , escuchemos el consejo de quienes saben . Dios nos bendiga.

    • Bayamesa

      Tienes toda la razon pero aveces tambien hay q mirar otra cosa, te cuento el dia 6 de este mes me encontraba en mi trabajo cuando fue la enfermera a mi trabajo a decirme q debia de irme para mi casa, me esplico el porq .Mi marido habia tenido contacto con una persona q la esposa habia benido de haiti el dia22 de diciembre y habia dado positivo( mira la fecha) el dia 4 mi esposo y otras personas tubieron contacto con el( y al unico q pusieron en aislamiento fue a el y a mi) despues de tantos dias(el dia 9)dicen q le volvieron a repetir al muchacho el pcr y este dio positivo ( mira los dias) aqui no ha venido nunca nadie para la pesquisa de nosotros(yo estoy volviendome loca pues el dia 4 vicite a mi hija q tiene dos bb uno de un año y otro de seis meses a parte mi esposo tiene una niña de ocho años) ahora yo te pregunto en este caso aquien deben acusar aqui a mi ,a mi esposo al esposo de la compañera ,a la compañera o a los irresponsables q no hacen las cosas como tienen q hacerla. Yo empesaria por la compañera q no cumplio con su cuarentena y si ella sabia q no podia salir porq lo hizo.no me quito mi responsabilidad ni a mi esposo tampoco pero aqui a nadie le ponen un cartel q diga tengo esto.el compañero llego a nuestro centro de trabajo y saludo ,traiamos nasobuco pero y q , piensa en esto q te digo,a si soy yo la q voy detras de la pacotilla porq a eso es a lo q va la mayoria de los contagiados(desde q habrieron los aeropuertos) y ademas llebo un peque de dias de nacido ,(yo como madre o familiar puedo querer a esa criaturita) en este caso si estoy de acuerdo contigo.

    • Yoana

      Usted no sabe lo q habla ningún padre quiere ver a su hijo enfermo y si enfermara mucho menos le quedarán secuelas ,no siempre se contrae el virus por negligencia o descuido ,es altamente contagioso y puede estar en cualquier parte.

    • Pedro Abreu

      Ruy, me consta lo que usted plantea sobre las enfermedades autoinmunes que pueden estar asociadas a virus y que se manifiestan como se describe aquí. Lamentablemente, cuando el paciente acumula signos y síntomas, su enfermedad puede comenzar a clasificar como lupus eritematoso sistémico y fibromialgia. Muchas veces estas enfermedades tienen étapas prolongadas en que los síntomas desaparecen -o son mínimos- pero se repiten con intensidad cuando el paciente menos lo espera.
      Los reumatólogos deben pronunciarse sobre la evolución de sus pacientes, con lupus eritematoso sistémico, que han contraído la COVID-19. Deben informar si los tratamientos que existen para las enfermedades autoinmunes ayudan a minimizar los efectos de la COVID-19 o si -al contrario- los hace más vulnerables a la COVID-19 y si es así cómo deben prepararse esos pacientes para enfrentar la aparición del virus en su organismo.
      Me preocupa que muchos de los que sobreviven el virus queden con estas secuelas que tienden a evolucionar a enfermedades autoinmunes que le transforman la vida a cualquier jóven de un día para otro dificultándole la realización de la mayoría de las tareas que realiza a diario.

  • Luisa

    Considero muy importante este estudio realizado en nuestra provincia. Los adultos padres, abuelos, principalmente, estamos muy preocupados con los efectos psicológicos en nuestros menores de edad, aún cuando no han sufrido la enfermedad. Sería de gran utilidad recibir orientaciones, entre otras, de cómo manejar el sobreconsumo de las nuevas tecnologías en los adolescentes, quienes en su mayoría han invertido los horarios de vida. Gracias por tan importante estudio...

  • Ernesto

    Yoana, pues parece que sí. O de quién es la responsabilidad de que sus hijos y nietos estén aglomerados jugando en la esquina y sin nasobuco? De pasearlos por la cuadra sin la debida protección? Y no les llames la atención, por que sino como mínimo los padres te dicen "no te metas que tú no lo mantienes". No todos los contagios son por negligencia, pero hechos como estos sobran. El Dr. Durán ha enfatizado en el cuidado que tienen que tener los familiares con los menores y parece que sus palabras han caído una vez más en el vacío.

    • yuneisy

      De acuerdo con usted,hay padres irresponsables q hasta dejan a sus hijos pequeños jugar descalzos en plena calle sin nasobuco.eso es ser IRRESPONSABLE!!LO APOYO.

  • Dayan@

    UNA RAZON MAS PARA CERRAR LAS ESCUELAS DE TODO EL PAIS. POR FAVOR HÁGANLO YA

    • Guinero66.

      Para que cerrar la escuela si luego los vemos MATAPERREANDO en la esquina sin nasabuco y los padres viendo NOVELAS en la casa

    • Dayan@

      Pues esos serán los menos. Lo preocupante en que estamos claros que en todas partes se incumplen las medidas y las escuelas no están exentas. Es cierto que en el sector educacional se están haciendo grandes esfuerzos por llevar este curso a cabo pero por favor entiendan que es un problema mundial y por consiguiente un curso perdido, no pasa nada si hay vida todo se puede solucionar. Paren las clases ya.....

  • José Alberto Roche Acosta

    Extremar las medidas de prevención para evitar el contagio del Covid-19,y sobretodo en nuestros pequeños es responsabilidad de todos.

  • J

    El problema que ante se respetaba ahora no antes un padre educaba , pero sino la ley lo enderezaba ahora se rien de la PNR en sus caras pero los mismos no imponen respeto ejemplo de esto es la comunidad base aérea con sus carrera de motos y un buen potencial delictivo listo para ser multados o sancionados pero no no pasa nada siguen acabando destruye no propiedad estatal tomando , fumando etc y ni PNR ni familia no pasa nada , en mis tiempos un policía cojia un menor en la calle a altas horas de la noche y prepara el bolsillo padre que la multa es dura , y los vagos por favor la vida ahora los vagos enseñan a acabar a los menores que los padres dejan a altas horas de la noche , invito a los dirigentes a ver la situación de la base aérea .

  • Gualterio Nunez Estrada

    El reportaje cientifico es excelente, preciso, util con un caudal de informacion asimilable por el lector promedio, felicito a las excelentes periodistas altamente profesionales que han trabajado tan intensamente asi como a la redaccion por la cuidadosa paginacion y diseno y la inteligencia de publicar este trabajo. El fotorreportaje esta a la par de los medios internacionales que monitoreo desde Sarasota, Florida. Aqui hay miles de ninos con coronavirus y muchos sufren numerosos reingresos incluso por afecciones de piel y presentan multiples sintomas que persisten y medicos advierten que comprometaran su salud de adultos de forma cronica con muchas horas consulta. Republicado:https://nepabuleici.wordpress.com/

    • Miriam Elisa Peña López

      Gracias por el elogio y por republicar el reportaje, de esta manera nos ayuda a cumplir lo que perseguimos con el trabajo: concientizar a los padres sobre la necesidad de proteger a nuestros menores de la COVID-19.

  • Carrera

    A mi entender no es cuestión de buscar culpables sino de enseñar y entender el riesgo de la enfermedad pandemia que ha tantos países ha afectado, que todos tenemos la necesidad de salir de la rutina, es VERDAD, pero todos estamos implicados en la participación de ayudar a nuestros niños y jóvenes,que de una forma u otra es el encierro a no ver el sol del día y la Brisa de la calle, que todos sabemos que son edades difícil y que lo más importante esta en la base de la enseñanza de la familia, es llevar a cabo el control teniendo en cuenta que el espejo de los infantes somos nosotros los adultos, no resolvemos la situación cerrando las escuelas, ni los aeropuertos sino a la conciencia irresponsable de muchos de nuestros hermanos cubanos, personas sin cultura del riesgo, sólo hay quienes hacen cumplir el protocolo de salud porque tuvieron un familiar contagiado por la COVID o estuvo cerca de ello, no es tan malo estar aislado sino la desesperación de ser positivo ante la situación epidemiológica, sólo quiero q reflexionemos y que no busquemos culpables si al final somos nosotros mismos.

  • surelys

    excelente articulo, orgullosa de los medicos de mi provincia por su tiempo, su estudio y horas de dedicacion, ellos merecen lo mejor de este mundo sin dudas. Todo resulta importante para ellos, hasta lo mas insignificante para cualquiera de nosotros, y es una dura realidad, pero lamentablemente el riesgo esta latente en todos los habitantes del planeta, sobre todo en aquellos, que son justo los niños, que dependen de que un adulto sea capaz de sobre todo cuidar su vida, lo mas importante y valioso para cualquier ser humano. Gracias a todos esos de las batas blancas por hacenos pensar, por mostrarnos sin miedos la cara mas fea de la covid-19, pues que se sobreviva a la enfermedad ya es bastante, pero solo sera suficiente cuando enfrentemos e interioricemos los riesgos pos covid, una vez mas gracias, y que vengan mas articulos asi.

  • Pool

    Interesantes comentarios todos.
    Y a mi entender, cada cual tiene su cuota de razón porque, evitar un contagio durante una epidemia donde predominan los infectados asintomáticos, y además el agente causal es un virus microscópico altamente contagioso, es una tarea en extremo difícil.
    Debe haber una responsabilidad colectiva donde cada cual debía cumplir su tarea específica, cosa que me parece, es lo que está fallando.
    Se dictan una serie de medidas, muy bien diseñadas por cierto, donde se insta a la población a cumplirlas cabalmente; y después no hay un mecanismo de control eficaz para garantizar su cumplimiento.
    Pero el incumplimiento no es de unos cuantos, es algo generalizado. La población “normal” las incumple, y aparecen en fotos y reportajes. Pero es que algunos de los funcionarios encargados de una manera u otra de luchar contra la pandemia también las incumplen.
    Hace algún tiempecito, en estas mismas páginas se publicaron fotos de reuniones del grupo provincial de trabajo contra la Covid. En varias de esas fotos, de diferentes días, aparecía un compañero participante de esas reuniones, con el nasobuco colgando hacia el pecho.
    Esto era criticado a diario por nuestros foristas hasta que parece que le llamaron la atención al compañero. Pero pasaron varios días repitiéndose esa “indisciplina”.
    Y he ahí un ejemplo de que el incumplimiento de las medidas de protección es algo que está altamente resquebrajado.
    Si vamos a buscar culpables, tenemos que mirarnos todos al espejo, y no lanzar la piedra al más infeliz porque, otros menos infelices son más incumplidores de lo dispuesto.
    En cuanto a los niños. Yo considero que si acuden a la escuela, tienen doble peligro. El primer peligro al viajar, permanecer y regresar de la escuela, donde puede haber infectados asintomáticos entre los mismos alumnos y trabajadores de estos centros. Y después en su barrio, donde se exponen a irresponsables incumplidores de medidas, pero también al peligro de que alguno de sus padres, esté contagiado por otros en sus centros de trabajo, en un transporte público, o en alguna necesaria cola para comprar artículos o productos vitales.
    Es fácil decir ese, o este otro es el culpable. Pero creo que culpables en alguna medida somos todos, porque no exigimos que se cumplan las medidas y tampoco que se realice el control necesario.
    Por eso antes de culpar a alguien, también debemos mirar si nuestro tejado no es de vidrio.
    Muchas Gracias.

  • Anita

    Las vacunas van a ser la salvación del mundo ....si seguimos esperando por la responsabilidad de las personas estamos embarcados .....saludos para todos

  • Osmany

    Hola