Macún salda deudas históricas

A satisfacer la justa demanda de la población y desarrollar un área clave de la economía cubana, se orienta el quehacer de la Empresa Pecuaria Macún, de Sagua la Grande.

En el Matadero Empacadora Macún se sacrifican 8000 animales cada año y se procesan unas 1200 toneladas de carne en pie.
En el Matadero Empacadora Macún se sacrifican 8000 animales cada año y se procesan unas 1200 toneladas de carne en pie.(Foto: Carolina Vilches Monzón)
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«Hay que buscar la rentabilidad, pero buscarla en serio […] reduciendo realmente los costos de la producción, elevando la productividad, aprovechando la jornada laboral, utilizando la técnica, organizando de manera adecuada el trabajo, desinflando las plantillas […] El remedio no puede ser en ningún caso y en ninguna circunstancia peor que la enfermedad».

Aunque parece una frase dicha en el contexto de la Tarea Ordenamiento, la pronunció Fidel Castro, en el III Congreso del Partido Comunista de Cuba, hace 35 años.

Para muchos cubanos las transformaciones económicas actuales llegaron como recordatorio del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, emprendido luego de la zafra de 1970, reforzado tras la primera reunión partidista y todavía inconcluso en 1986. Resultan inevitables los paralelismos.

Frente al Ordenamiento Monetario, los hipercríticos avizoran un fracaso sistémico, sin valorar las particularidades de cada momento. Los privados de una visión económica integral miden con vara doméstica el alcance de las reformas de todo un país; mientras, quienes son conscientes de la trascendencia y la necesidad de semejante cambio adoptan una visión optimista.

Después de 22 años, la empresa Macún tiene la oportunidad de renovar el equipamiento industrial, mediante la inversión del CL en la optimización de sus ciclos productivos.
Después de 22 años, la empresa Macún tiene la oportunidad de renovar el equipamiento industrial, mediante la inversión del CL en la optimización de sus ciclos productivos.(Foto: Carolina Vilches Monzón)

¡Claro!, les preocupa la carga subjetiva y abrupta sobre los hombros de empresarios y gobernantes locales, temen a la inflación que amplía a diario la brecha entre ingresos y gastos, y no ignoran que muchas de las medidas constituyen asignaturas pendientes hace más de medio siglo.

Si bien la Estrategia económico-social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la COVID-19 surgió en un contexto muy particular, se hace eco de proyecciones económicas anteriores. Defender la producción nacional, desterrar la mentalidad importadora, garantizar la complementariedad de los actores económicos, dotar de mayor autonomía a las empresas e incentivar la competitividad y el uso eficiente de los recursos, devienen reclamos de ayer y de hoy.

Macún en la mira

A satisfacer la justa demanda de la población y desarrollar, con la producción de alimentos, un área clave de la economía cubana, se orienta el quehacer de la Empresa Pecuaria Macún, de Sagua la Grande.

Poco más de 700 trabajadores —el 82 % vinculado directamente a la actividad productiva— se dedican a la producción y comercialización de ganado mayor y menor, búfalos genéticamente mejorados, leche, carne, embutidos, cuero y otras partes aprovechables del animal, así como productos agrícolas y forestales.

Amparado por las 43 medidas dictadas para el perfeccionamiento del sector empresarial y las oportunidades que ofrece la Tarea Ordenamiento, el director general, Diosnel García Fernández, gestiona con autonomía la actividad ganadera en casi 13 000 hectáreas.

Actualmente existen 9200 machos vacunos y 2400 búfalos, de los cuales 750 hembras están destinadas a la producción lechera. Este rubro, priorizado en la Estrategia de desarrollo económico-social para la captación de divisas, goza de gran demanda en todos los mercados, pues supera con creces los valores nutricionales de la leche vacuna.

La Empresa Pecuaria Macún ha invertido también en la certificación de toda su cadena alimentaria, según lo exige el decreto ley sobre la inocuidad de los alimentos, que pronto entrará en vigor.
La Empresa Pecuaria Macún ha invertido también en la certificación de toda su cadena alimentaria, según lo exige el decreto ley sobre la inocuidad de los alimentos, que pronto entrará en vigor.(Foto: Carolina Vilches Monzón)

«Mientras no podamos acceder a un crédito para montar una planta propia, negociaremos una producción cooperada con la Empresa Láctea, que dispone de las condiciones tecnológicas para elaborar el queso», explica el directivo.

«Diseñamos un plan de desarrollo para cubrir el déficit ganadero actual y alcanzar la capacidad plena: 15 000 cabezas de vacuno y 5000 de búfalos. Además, estamos incursionando en la cría, con 780 hembras destinadas a la reproducción vacuna, pues la compra, ceba y mejora de añojos no es suficiente para aumentar la masa animal», detalla García Fernández.

En la UEB Industrial Matadero Empacadora Macún, dirigida por Francisco Pérez Moya, laboran 37 trabajadores. De los 8000 animales sacrificados anualmente, la fábrica procesa 120 toneladas de embutido (mortadella, croqueta y chorizo) vendidas a Comercio y gastronomía para el autoabastecimiento de la provincia. Otras 360 toneladas de carne deshuesada se comercializan en frontera: con la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM), las cadenas de tiendas que operan en moneda libremente convertible y el sector del Turismo.

Si bien resulta plausible que esta y otras empresas eleven la calidad de sus producciones, perciban ingresos estimulantes y administren con autonomía la divisa, el beneficio de la Tarea Ordenamiento no será completo hasta que cada cubano pueda acceder a un mercado con variedad de ofertas y elegir libremente el plato que pondrá en su mesa.

«Pese al decrecimiento de la actividad turística y la paralización temporal de algunos negocios en la ZEDM, impuestos por la COVID-19, el año pasado generamos 408 000 pesos en CL (liquidez) y retuvimos 327 000 (el 80 %). Ello nos permitió mejorar la infraestructura industrial y comprar insumos y material de oficina», refiere Diosnel García Fernández.

La captación y retención de divisas no constituye una oportunidad exclusiva para las entidades que exportan o comercializan sus productos en frontera. El encadenamiento productivo también abre puertas: «A varias empresas y cooperativas —dentro o fuera de la provincia— que no pueden procesar la carne, les compramos el ganado al 80 % del valor en el mercado internacional, una vez cumplido su encargo estatal. Así, pueden operar cuentas en CL para revitalizar sus producciones», agrega.

La ruta de la eficiencia

En contraste con la cuantiosa pero necesaria inversión para modernizar la tecnología de la empacadora, después de 22 años de explotación sobresalen los esfuerzos por reducir gastos. El horno para embutidos funciona con carbón vegetal que se produce en la misma empresa —incluso, se ha exportado—. Asimismo, se aprovechan la sangre y otros desperdicios del matadero para el alimento animal.

Entre tantas ofertas con baja calidad y precios superiores a los 18.00 pesos como promedio diario, el comedor obrero de la procesadora se torna anacrónico. La cocción con leña y la producción de alimentos y especias para el autoconsumo disminuyen a tal punto los costos, que cada trabajador paga de seis a siete pesos por una ración variada y nutritiva. Sin hablar de la sazón y el amor que pone la cocinera, Nancy Acebo, a cada plato.

Para aprovechar todas las tierras, diversificar las producciones y abrir nuevas fuentes de ingresos, la empresa ya cuenta con dos módulos pecuarios y trabaja en otros cuatro. «Este año nos propusimos cultivar 400 hectáreas de arroz, cuya venta conveníamos con el Ministerio de Comercio Interior (Mincin)», acota el director general.

 En apenas cuatro meses, Yankiel Vázquez de la Cruz convirtió un área de maleza en un terreno productivo que permite diversificar las producciones de la empresa.
En apenas cuatro meses, Yankiel Vázquez de la Cruz convirtió un área de maleza en un terreno productivo que permite diversificar las producciones de la empresa.(Foto: Carolina Vilches Monzón)

Ante la imposibilidad de sacar el máximo provecho a cada pedazo de suelo mediante la gestión estatal, la Empresa Agropecuaria Macún entregó sus tierras ociosas en usufructo a varios productores del territorio, con el respaldo del decreto-ley 358/2018.

Cerca de la comunidad de Caguaguas, Yankiel Vázquez de la Cruz protagoniza un milagro en un terreno baldío luego del desmantelamiento de la cochiquera de Prieto, que afectaba el manto freático. Con el apoyo de la UEB de Atención a Productores, el joven usufructuario convirtió la maleza en surcos bien plantados con hortalizas y producciones varias, casas de cultivo y un semillero de plantas proteicas. La mitad de la producción se vende a los trabajadores de la empresa y el resto se entrega a Acopio.

A dos meses de la hora cero, en Macún se aprecia una convergencia de intereses nacionales, institucionales e individuales para optimizar los ciclos productivos y elevar la eficiencia. De la anulación de trabas, la coherencia de la dirección y la productividad de los trabajadores dependen la subsistencia de la Empresa y la oferta de alimentos de gran impacto a la población.

La Tarea Ordenamiento abre un camino inédito a los viejos anhelos. Tendremos que mirar atrás para no caer en los mismos baches; pero no podemos llenar el equipaje de prejuicios, desaliento y pesimismo. Dejemos de lado la vereda en espiral, emprendamos juntos la marcha y avancemos con pasos firmes hacia la dirección más justa. Nos lo merecemos.

 

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