¡Y se hizo la luz!

Viviendas ubicadas en lugares intrincados de Villa Clara son beneficiadas con la instalación de sistemas aislados fotovoltaicos.

El panel solar en el techo de la casa de Emilio.
El panel solar en el techo de la casa de Emilio, queda orientado hacia el sur. Ello permite mayor iluminación solar. (Foto: Ramón Barreras).
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Por lo inaccesible del lugar, el matrimonio integrado por Emilio y Nery esperó más de cincuenta años para contar con el servicio eléctrico. (Foto: Ramón Barreras).

Emilio Reyes Mesa siempre vivió en la finca Santa Juana del municipio villaclareño de Cifuentes. Allí formó una familia con su esposa Nery Lorenzo Herrera, quien le dio cuatro hijos.

Los muchachos crecieron  y tomaron su rumbo, pero Emilio de ningún modo quiso desprenderse de la tierra que lo vio nacer.

Fue él uno de los primeros en incorporarse a la zafra de los 10 Millones en el año 1970, y por su desempeño resultó estimulado con el derecho a la compra de equipos electrodomésticos. Mas, sus sueños se desvanecían debido a lo inaccesible del lugar de residencia, por lo que nunca pudo disfrutar los beneficios de la electricidad. 

Una pequeña planta generadora sustentada con petróleo a duras penas funcionaba, y de vez en cuando dejaba parpadear la lámpara fluorescente del comedor, hasta que un día se dio por vencido, y de nuevo la «chismosa» retomó su trono hasta que, en la mañana del 27 de abril de 2017 el anciano de 82 años sintió aproximarse un vehículo.

Ante la presencia de intrusos los perros comenzaron a ladrar, y al dirigir su mirada al portón, Emilio sintió que se le apretaba el pecho. Eran los hombres de la Empresa Eléctrica que venían a instalar el sistema aislado fotovoltaico.

« ¡Ahora sí se acabaron las tinieblas!», exclamó como loco por la emoción. 

 Luces por el camino

Desde Santa Clara partió ese día la camioneta, dotada de la novedosa tecnología de procedencia china, para proveer de electricidad a familias que viven en zonas de difícil acceso, donde resulta costoso tirar redes y emplazar postes.

En el consejo popular Unidad Proletaria de Cifuentes, se detiene para localizar a Diksan Blanco González, el delegado de la circunscripción 53, que se suma a la comitiva para indicarles el lugar exacto de las moradas a beneficiar.

La brigada de «eléctricos» dialoga con el delegado Diksan Blanco González (a la izquierda) del consejo popular Unidad Proletaria, para conocer la ubicación de las viviendas a beneficiar. (Foto: Ramón Barreras).

Antes de continuar viaje, la brigada de técnicos y especialistas de la UEB Generación de Emergencia, toma un aire. Desde el pasado 24 de marzo se inició el programa en la provincia, y sus integrantes Mario Leal Portieles, Alfredo Pérez de Morales, Yandy Valdés Fleites, Yosvel Machado Díaz, Dionisio Nocedo González, y José Rafael Jáuregui, saben el esfuerzo que requiere ese tipo de instalación.

Por una guardarraya angosta y rocosa, asediada por el marabú, el vehículo de los «eléctricos» continúa adelante. Ante las malas condiciones del camino, el carro ligero que los sigue, y en el que viajamos los reporteros, interrumpe su marcha. Nos bajamos y seguimos a pie.

Ya en casa de Emilio la brigada pone manos a la obra. Mientras unos instalan las cinco lámparas fluorescentes led con sus extensores e interruptores, otros ubican la batería en un lugar seguro. Por último, en el techo de fibrocemento queda acoplado el panel solar. Minutos después Emilio y Nery comprueban la eficiencia de la tecnología: ¡se hizo la luz!

Los hijos del matrimonio no se perdieron la novedad. Tampoco el  nieto Osneidy, que los ayuda con los animales, y ya hacen planes para comprar un televisor, un ventilador y una batidora.

Sin embargo, deberán alternar el uso de los equipos para que el consumo no sobrepase los 250 watts de potencia máxima de la batería. De acuerdo con el diseño, el módulo puede soportar hasta 72 horas de servicio sin alimentarse del panel.

En casa de Emilio los «eléctricos» no concluyen la faena del día. Casi al mediodía la brigada parte hacia la vivienda de Bárbara Martínez Trejo. Con los equipos a cuesta, acosados por las altas temperaturas, el camino se reitera infectado de aroma y saturado de diente de perro.

Con los equipos sobre los hombros, sin importar el cansancio del camino ni las altas temperaturas, la brigada de «eléctricos», ayudados por los vecinos, parte hacia casa de Bárbara. (Foto: Ramón Barreras).

«Llevo 30 años viviendo aquí en medio del monte con mi esposo Julio y mi hijo Senén, y ahora con mi nuera Damary», refiere Bárbara, quien esperaba ansiosa  la llegada de la gente de la Empresa Eléctrica.

«Hemos mejorado la vivienda. Todavía falta echar el piso. Por las noches nos alumbrábamos con un mechón. No tener electricidad es triste. Hace unos días nos avisaron de que vendrían. Esto es increíble, no sé ni qué decir», expresa con alegría, y nos brinda una tacita de café.

Pero no siempre los inmuebles están preparados para soportar el panel, y los «eléctricos» —de nuevo en funciones— tienen que ingeniárselas para que las familias no pierdan esta oportunidad. Incluso, en algunos lugares han tenido que utilizar una yunta de buey o caballos para trasladar los equipos, «porque son pesados y los caminos irregulares, muy malos», como nos explica Alfredo, uno de los técnicos.

 «Lo importante es cumplir con nuestra encomienda, y que la gente se sienta contenta y atendida. Están muy agradecidos», añade.

 Con luz de Sol

De no ser por los sistemas fotovoltaicos aislados, que desde hace varios años benefician escuelas rurales, centros de salud y salas de televisión de zonas montañosas distantes de las redes nacionales, sería imposible ofrecer a estas personas el servicio eléctrico tradicional.

De ahí que como estrategia, el país utilice la energía solar como fuente alternativa, que además  no contamina el medio ambiente ni necesita combustible fósil para funcionar.

Minutos después de acoplar el módulo, la familia Reyes Lorenzo disfruta de las bondades de la electricidad. (Foto: Ramón Barreras).

Componen el sistema un módulo fotovoltaico, dos baterías de 12 volt, y un set de caja de control integrado por un regulador de carga solar, un gabinete y un equipo inversor, y un cable de conexión de la caja de control al panel.

Refiere Lázaro Caraballo Hernández, supervisor de Grupos Electrógenos de la UEB Cifuentes, que para la selección de las familias hicieron un estudio por cada consejo popular.

«Las propuestas fueron analizadas por el Consejo de la Administración Municipal, quien determinó los hogares. El módulo constituye un medio básico de la Empresa Eléctrica, y el cliente, a través de un contrato, solo deberá pagar 10,00 pesos mensuales por el servicio. De mudarse, este será retirado y entregado a otra familia en similar situación».

Por su parte, Yanoski Martínez Hernádez, director de la UEB Generación de Emergencia de la Empresa Eléctrica Villa Clara, manifiesta que de los 200 sistemas aislados fotovoltaicos a instalar en la provincia, hasta la fecha han montado más de 70 en los municipios de Ranchuelo, Encrucijada, Cifuentes y Sagua la Grande, para continuar en lo que resta de mayo en Placetas y Quemado de Güines. En junio corresponderá a Manicaragua, Remedios y Camajuaní, para dar por concluida la tarea.

Gracias a esta tecnología, la electrificación toca a la puerta de los  necesitados. Terminan así las tinieblas en aquellos parajes más recónditos, donde es imposible llegar con la red del Sistema Eléctrico Nacional, pero sí con hombres que no escatiman esfuerzos en «bajarles» la luz del Sol a sus hogares.

  • Kmelot

Gracias a la revolucion, aunque haya triunfado hace 58 años