Playa La Panchita, la embestida del mar

Hay pantanos y derrumbes donde antes hubo casas. Cuentan que en Playa La Panchita, la embestida del mar avanzó casi un kilómetro hacia dentro.

Casas destruidas por huracán Irma en Playa La Panchita.
El consejo popular La Panchita, en la costa, fue uno de los más afectados por los embates de «Irma» en Corralillo. (Foto: Arelys María Echevarría Rodríguez)
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Apenas un mes atrás el caserío de Playa La Panchita, en Corralillo, era sitio concurrido por vacacionistas; hacia el mar también iban los allí nacidos. Este septiembre el huracán Irma trajo el mar hacia ellos, en la parte más baja casi no se reconoce lo pintoresco; pantanos y derrumbes donde antes hubo casas. Mas la gente respira y vuelve a levantarse cerca del azul.

«En la escuela pensábamos que iban a  estar seguras las cosas —se refiere Lázaro Valdés, de 57 años, a la "Carlos Casanova", donde levantó casi la totalidad del techo—. Mucha gente de allá abajo, de la playa, las guardó aquí; pero se me mojó el televisor, la computadora, todo… Pasé el ciclón en el hogar de ancianos, que fue hasta donde entró el mar, casi un kilómetro hacia adentro. Muchacha, para qué fue eso, y un "vientazo"del carajo. Todo se mojó, pero mejor que fuera con agua lluvia, porque la salada no se seca».

 

En el municipio de Corralillo el huracán Irma batió por más tiempo. De sus ocho consejos populares, los más afectados fueron La Panchita, Rancho Veloz y Quintín Banderas.

Se afectaron 23 centros educacionales, de ellos 18 escuelas.

Más de 1170 viviendas dañadas que incluyen derrumbes totales y parciales.

Los campismos Ganuza, Sierra Morena y El Salto reportan daños severos. En El Salto, 190 cabañas sufrieron afectaciones parciales de techo.

Central Quintín Baderas, de Corralillo, sufrió afectaciones por el huracán Irma.
El conductor de bagazo del central Quintín Banderas, compuesto por 200 metros de acero, fue levantado por la fuerza de los vientos y tirado contra una de las naves del ingenio. (Arelys María Echevarría Rodríguez)

Alrededor de 70 toneladas de azúcar crudo y 80 toneladas de refino húmedas en el central Quintín Banderas.

Aún permanecen evacuadas 60 personas, aproximadamente, de las más de 14 000 que se pusieron a resguardo antes del huracán. 

En Playa La Panchita también tienen propiedades vacacionistas que van allí solo en los meses estivales, pero acomodan las casas, las mantienen, las visitan. Algunos llegan hoy y solo encuentran el rectángulo de cemento del piso, las pertenencias desparramadas por ahí; algunas no están.

Residente permanente en Manacas, Santo Domingo, Marisol Torres, de 51 años, tenía propiedad de una vivienda allí. «La casa, dice, estaba amueblada por dentro, como para vivir yo. Pasaba aquí desde julio a septiembre, y ahora esto. El colchón estaba entre el pantano, una taza de baño la encontré, otra la desbarató. Fíjate, la pared de la vivienda vecina está debajo del techo de la otra de más allá —los ojos de Marisol están rojos—, hicimos una inversión aquí, uno le había tomado cariño al lugar».

Carretera arriba la gente limpia y pone en orden lo que puede, la gente no se queja, parapetan, dicen, hasta donde sea posible: «Lo más importante es la vida —repiten—, y esa la tenemos».

Bárbara Contreras, de más de 40 años, ha vivido toda su vida aquí en la playa. «Esta casa —la que limpia— es la de mi mamá, por suerte no nos hizo nada a nosotros; pero ya pueden ver el desastre, el mar llegó a esta altura, mira a mediación de persiana, y lo que deja el desastre es esto: mucho fango, mucho escombro del mar y escombros de las casas que se cayeron».

Yordanka Martínez estuvo evacuada en uno de los centros educacionales de Rancho Veloz. «Tratamos —comenta— de hacer algunos arreglos, de remendar; pudo ser peor. Pensé no encontrar la casa, es de madera, aunque dicen que estas aguantan, que las de mampostería con el batuqueo del agua dentro explotan —señala el poco más de metro y medio que subió el mar—. A la de mi cuñado le arrancó una ventana, yo creo que fue para que el agua saliera, porque por algún lado tenía que ser». 

  • Enrique moran

Las casas que quedan en el litoral norte están a la distancia correcta orientada por medio ambiente, la única que estaba pegada al agua fue completamente destruida por el huracán. Los que viven permanente en la playa son personas que llevan toda su vida de cara al mar, playeros de corazón, creo que habría que preguntarles a ellos que quieren, su opinión debe ser la que cuente, ademas hacerle otras viviendas en cualquier lugar es también un costo para el Gobierno (Vivimos en una isla) donde hay casas que quedan muy distantes del mar, como en Rancho Veloz , Quintin Banderas, Motembo, entre otros tantos que aun asi fueron casi destruidas. Por otro lado las viviendas que son de temporada y que están en cualquier área de las playas no afectan de ninguna manera la economía, por el contrario la mueven ya que sus propietarios saben que no tienen derecho a recibir ayuda de ningún tipo del Estado y que tienen que pagar ellos todos los materiales en las tiendas de venta al precio regular lo cual genera circulación monetaria. Estoy seguro que en poco tiempo todo será reconstruido, seremos más fuertes, para el pueblo será sólo un recuerdo del que haremos chistes y para el resto del mundo seguiremos siendo ejemplo .

  • Raquez

Lo bueno fuera que se prohibiera construir casas en la misma playa (fuera bueno un poco mas alejada del mar) que así no se afectaría la casa y se evitaría un gasto a la economía del estado.

  • Enrique moran

Espero en la provincia v/c y sobre todo en el municipio corralillo se permita sin trabas ni demoras burocráticas reconstruir las viviendas dañadas y que las personas que llevan años tratando de mejorar sus humildes casas puedan por fin tener sus propiedades y hacer los que puedan con recursos comprados al estado mejoras en sus viviendas.Digo esto pq por mucho tiempo fue imposible cambiar una persiana un techo o sencillamente poner más lindos los barrios ,un ejemplo es las casas de la playa panchita ,es imposible hacerlas lindas ,hay cultura de lo feo y es una lástima, personas de todo el país que trabaja todo el año van y se encuentran con casas que antes del huracán ya estaban semidestruidas ,sin posibilidad de mejorar el entorno por falta de permisos .Habria que preguntarle a los dirigentes del poder popular ,vivienda y a quien corresponda en ese municipio cuántos años lleva en el cargo y pq en ese tiempo no se a podido mejorar esas playas donde va el pueblo que no tiene casas en Varadero, El estado a dado muchísimos recursos a las víctimas de los huracanes en el pasado y mantiene venta libre de productos de construcción, entonces pq seguir esperando a que se nos caiga la casa para que el Gobierno nos de gratis los materiales pq no permitir a los que puedan que mejoren sus casas y tal vez poco a poco tener menos imágenes tristes cuando pase otro ciclon.E

  • Leonel torres

Caramba, mis amigos de la Panchita fueron seriamente afectados. Nos levantaremos entre todos .Mis saludos y respetos a todos los vecinos.