El otro huracán de la montaña

Los que allá, en Arroyo Bermejo, viven de cara a las nubes y no creen en huracanes, cuentan sus propias historias de supervivencia y empeño.

Campesinos en Arroyo Bermejo
Los hombres de Arroyo Bermejo tienen la tarea de cortar la madera que obstruye el paso hacia los cafetales, además, han ido aporcando con tierra las raíces de todas los cafetos rescatables, de un total de 82 928 plantas.(Foto: Ramón Barreras Valdés)
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Cuando tengo miedo, pecho, estómago y entrañas se juntan en uno, como prensados por un puño que no veo, pero que aprieta, aprieta, aprieta… Uno piensa en el dolor físico y en la miseria que sobrevendrá sobre los que te quieren; como los niños, cerrarás los ojos y te acordarás de los malos momentos que ya superaste, aunque ninguno parezca tan predestinado a la tragedia como este que vives. Sin embargo, estás allí porque quieres.

Con una línea de cobertura llamarás para que sepan de ti.  Del otro lado, la voz se alza más de lo normal. « ¿Que estás saliendo para Arroyo Bermejo?, ¿tú sabes lo alto que está eso?». No, no lo sé, pero por los preparativos de los que nos acompañan debería imaginarlo. «No te aflojes, que este yipi está hecho para subir. Además, yo llevo 27 años trabajando en las lomas, he tenido 18 accidentes y mírame aquí, vivito y sin que me falte un trozo». Arroyo Bermejo, ¡aquí vamos!

Edelse Navarro Jiménez
Edelse Navarro Jiménez, director general de la Empresa Agroforestal Jibacoa, informó que la del 2017 debía ser la mejor cosecha de café de los últimos 15 años. Aunque el plan estimado se estableció en 115 toneladas, todo indicaba que podrían superar las 130 toneladas, con un crecimiento del 21% con respecto al 2016. Sin embargo, aun cuando «Irma» golpeó con fuerza a las dos principales UBPC cafetaleras de Villa Clara (Arroyo Bermejo y La Herradura), se prevé una cosecha similar a la del pasado año. «Villa Clara es más significativa a nivel nacional por la calidad de su café, y no tanto por la cantidad que aporta. Aquí lo que se siembra es café arábigo, únicamente para la exportación: más del 95% es de primera calidad, y lo restante de calidad extra» (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Son 15 kilómetros, cuesta arriba, desde que te desvías de la carretera principal. Cada subida parece insalvable. El jeep UAZ se ladea de izquierda a derecha, sorteando riscos que, empotrados a mitad de camino, parecen puestos allí para matarte del susto. Algunos tramos, prácticamente verticales, le arrancan silbidos al motor. Todo chasquea y convulsiona. Le arranco un hilo de voz a las náuseas para preguntar si falta mucho. «Tranquila, que esto está empezando».

Mujeres de Arroyo Bermejo
Las mujeres de Arroyo Bermejo se encargan de recuperar todo el café posible de las 75,58h de la UBPC. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
Panadería de Arroyo Bermejo
En Arroyo Bermejo comenzó la recuperación justo al día siguiente de que pasara «Irma». La panadería, que perdió totalmente la cubierta, fue el primer centro rescatado, a pesar de que pasaron dos semanas sin electricidad. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
Administrador UBPC Arroyo Bermejo
La destrucción del 70% de la sombra de los cafetales de la Empresa Agroforestal Jibacoa, implica que la mayor urgencia sea la búsqueda de alternativas de sombra temporal, pues el impacto directo del sol acelera la maduración y afecta sobremanera al grano, explica Jorge Luis Bermúdez Carpio, administrador de la UBPC Arroyo Bermejo. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Las curvas son lo peor. Dicen que antes de «Irma» uno miraba a los barrancos y apenas podías distinguir otra cosa que no fuere el amasijo verde de miles de árboles, pero han caído tantos, que los abismos lucen duros y feroces, como perros flacos que te enseñan los dientes. El cielo, sin embargo, es un espectáculo de Dios. Nunca lo había sentido tan cerca.

Postes en Arroyo Bermejo
En el momento en que pasó el huracán, la comunidad disponía de dos postes de reserva. No esperaron a que llegaran los carros de la Empresa Eléctrica —procedentes de la Isla de la Juventud— sino que por iniciativa propia se internaron en el monte, evaluaron las afectaciones del tendido eléctrico, abrieron los huecos y levantaron los postes. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
Camineros de la montaña
195 «camineros» se encargan del mantenimiento de 211 km de viales de difícil acceso. La comunicación de 17 comunidades depende del trabajo de estos hombres, quienes, a pie y casi sin herramientas, desandan sobre riscos y pasos prácticamente inaccesibles. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Contra todo pronóstico, solo rogué un par de veces que me dejaran salir para seguir a pie. Por momentos me pareció una buena idea o, al menos, la más segura. Error. Setecientos cincuenta metros de montaña pedregosa no se trepan por simple azoramiento de principiante.

Brigadas de Baracoa en el Escambray de Villa Clara
A La Herradura llegó la semana pasada, tras más de 17 horas de viaje, esta brigada de apoyo, procedente de Baracoa, con la cual suman tres las «tropas» de refuerzo destinadas a dicha UBPC. Con mucho trabajo y organización, La Herradura ha podido recuperar totalmente, en poco más de una nueve días, 10 hectáreas completas. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

A Arroyo Bermejo llegaríamos casi una hora después — ¡en una sola pieza!— sudados por la tensión y el calor. El abrazo de agradecimiento que le debía al chofer se lo dejo en estas líneas. Lo que allí vimos, sin embargo, es otra historia y alguien tiene que contarla. Lo merecen los que viven de cara a las nubes y no creen en huracanes.