Che, breviario de periodismo

Una mirada de proximidades al Che Guevara, el periodismo y un documento histórico surgido en Santa Clara en 1959, Año de la Liberación.

Ernesto Che Guevara dialoga con combatientes rebeldes.
El jefe de la Columna No. 8 departe con un grupo de oficiales rebeldes en Santa Clara. (Cortesía de Perfecto Romero Ramírez)
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«Donde estés/ si es que estás/ si estás llegando/ aprovecha por fin/ a respirar tranquilo/ a llenarte de cielo los pulmones».

              A ras del sueño (1967) Mario Benedetti

La crítica canónica cuando aborda la ligadura del Comandante Guevara con el periodismo, aparece siempre con una socorrida intermitencia: carácter ríspido, casi seco, en el trato a los profesionales de la noticia.

Imagen del Che más difundida por la prensa de Las Villas durante la Batalla de Santa Clara.
Imagen más difundida del Che por la prensa villareña durante los días de la toma de Santa Clara. (Foto: Cortesía de la familia Barrero del Valle).

No descarto que, de acuerdo con los temas y las circunstancias, la valoración se corresponda con aquellos momentos en los cuales el Che, en su etapa de Ministro de Industrias,  mostró escasa disposición a responder preguntas durante sus reiterativos viajes por el país.

Una revisión de la prensa cubana, en cambio, lo revela, por medio de fotografías y datos, en una relación de trabajo amena. Cada cual, directivo, o periodista y su equipo de trabajo, en sus respectivas misiones.

Ángel Arcos Bergnes en Evocando al Che (2007), detalla que entre las cinco cosas que menos prefería el Comandante, estaban «las noticias sensacionales, tergiversando las verdades». El punto más cercano a ese criterio entronque con dos cartas, una escrita en 1959 a Miguel Ángel Quevedo, director de Bohemia, y otra a Carlos Franqui, de Revolución, con esencias similares. 

Al primero el Che responde con una oposición a la «clásica cortina de las mentiras asalariadas», y al segundo le reitera que la «verdad histórica debe respetarse; fabricarla a capricho no conduce a ningún resultado bueno». Es también el punto de vista que maneja  cuando, el jueves 10 agosto de 1961, contesta andanadas de preguntas en Punta del Este, al término de la Conferencia del Consejo Interamericano Económico-Social que sesiona en Uruguay.

Entonces fustigó la Alianza para el Progreso, la política norteamericana, y llamó a alejar la mentira, la tergiversación y el ocultamiento de la información, y buscar una objetividad precisa.  

El ideal de patria latinoamericana, como principio ético, lo expuso en abril de 1959, desde la Sierra Maestra, a Jorge Ricardo Masseti, juicio idéntico al que después desembocó el Che ante Jean Daniel, durante una visita a Argelia en 1963.1

Ante la prensa cubana o la extranjera hay otras entrevistas trascendentes, como aquella que ubica al Che en las cámaras de Telemundo Pregunta, y advierte sobre las «relaciones de igual a igual» con los Estados Unidos, y la lucha contra la discriminación racial, así como la unidad entre todos.

De entrevistas al Che existe una menos publicitada. A pesar de su brevedad, en extensión, no demerita la realeza del periodismo incisivo, y puede catalogarse como la más próxima que concedió en los días posteriores al Primero de Enero, Año de la Liberación.

Incluso, algunos suscriben la entrevista como la única que el Comandante Guevara concedió de manera explícita a un reportero cubano antes de marchar hacia La Habana por órdenes de Fidel. En las formulaciones están similares recurrencias a los postulados históricos o teóricos vertidos a otros periodistas sobre los destinos cubanos y latinoamericanos. Por tanto, tienen contactos simétricos, dialógicos y trascendentes.

Detalles de una entrevista

El texto, surgido en la capital de Las Villas, se publicó al segundo día del término de la Batalla de Santa Clara. El interrogatorio-confesión está suscrito por el abogado y periodista José O. Barrero del Valle, director del Boletín de Santa Clara, en la edición correspondiente su publicación al jueves 15 de enero de 1958.  Aparece en la sección «Entrevistando», y tiene por titular:  «Los jefes Rebeldes en Las Villas», un reportaje especial.

Fragmento de la entrevista al Che realizada por Pepito Barrero, y publicada en el Boletín de Santa Clara.
Fragmento de la primera entrevista, recién concluida la Batalla de Santa Clara. (Fotocopia: Archivo del autor)

El redactor indica que está carente de «una regla o método determinado» en la hechura. Fue confeccionado, en su parte medular, entre los últimos días de noviembre y principios de diciembre de 1958, fecha escogida por el periodista para la realización de un periplo por las estribaciones del Escambray.

Barrero del Valle acarició un propósito y desafió las circunstancias, para entrevistarse con los principales actores guerrilleros en ese territorio. O sea, miembros del Directorio Revolucionario 13 de Marzo y del 26 de Julio, las fuerzas de mayor protagonismo en la región. Fue un tipo específico de periodismo en campaña, de corresponsalía in situ de guerra.2

El cuerpo de la entrevista-reportaje, como expresa el autor, recoge opiniones de Faure Chaumont Mediavilla, Che Guevara y Fidel Castro. (sic). El lector intuye, y también se esclarece: las dos últimas entrevistas transcurren en los primeros días de enero de ese año.

Un corolario  periodístico atestigua que una imagen vale, a veces, más que cientos de palabras. El reportero de guerra insertó cinco fotografías  representativas: dos son de aspectos guerrilleros, y otra cantidad similar del Che en Santa Clara, y una de la conferencia de prensa que el 6 de enero dio Fidel tras el arribo de la Caravana de la Victoria a la capital de Las Villas.

Periodista Pepito Barrero, junto a combatientes rebeldes, en función de corresponsal de guerra.
Pepito Barrero del Valle en misión de corresponsal de guerra. (Foto: Archivo del autor).

Con un epígrafe titulado «Con el “Che” Guevara», el periodista Barrero del Valle hace una presentación sumaria de la personalidad de su entrevistado. Es el viernes 2 de enero de 1959. Hora: 11:30 de la mañana. Escenario: oficina del Distrito Este de Obras Públicas, en Santa Clara, sede que estableció el jefe de la Columna número 8 como Comandancia General de las Fuerzas Revolucionarias en la ciudad y, por supuesto, de la provincia central.

Santa Clara todavía conservaba el rostro de fuego que días antes la envolvió en un torbellino: los rebeldes y el pueblo quedaron enrolados en una epopeya sin límites históricos. La conversación, lo dice Barrero del Valle, transcurrió en momentos previos a la orden impartida por Fidel para que las columnas del Che y de Camilo Cienfuegos se dirigieran a La Habana con el propósito de ocupar los cuarteles de La Cabaña y Columbia, respectivamente.

Un rastreo a las monumentales biografías escritas por  Paco Ignacio Taibo II (1996), y también por Jon Lee Anderson (1997), demuestra que no recurren al certificado documental atesorado por el Boletín de Santa Clara. Este texto es un registro histórico que reconstruyó instantes significativos de cuánto aconteció en la ciudad entre el sábado 28 y el martes 31 de diciembre de 1958. Otros rotativos de la ciudad y el país, apenas reflejaron los inmediatos sucesos.3

También refiere instantes relevantes de la presencia de los principales jefes revolucionarios en la antigua capital de Las Villas luego del derrocamiento de la dictadura batistiana. La diminuta revista, como la denominan, representa en la actualidad una rareza bibliográfica, perdida incluso de los anaqueles de las instituciones estatales. Tal vez solo sea conservada por algunos coleccionistas privados, y también por la familia de Barrero del Valle.

Ese reportero antes probó las armas de una redacción impresa desde los Estados Unidos, así como de diarios en su ciudad local, y después en la gestación de Escuelas Profesionales de Periodismo y Artes Gráficas en Santa Clara y Cienfuegos.

En la portada de la revista hay un saludo de Fidel al pueblo villareño. También en páginas interiores existe otro del Che Guevara. Ambos son ológrafos, con legibles letras cursivas. Están rubricados. El hecho concede mayor autenticidad a los textos.4

Saludo de Fidel al pueblo villareño en portada de Boletín de Santa Clara, 1959.
Saludo de Fidel al pueblo villareño en portada de Boletín de Santa Clara, 1959.

El Che en el periodismo, tal como demostró posteriormente, no solo se circunscribe a la condición activa-pasiva del entrevistado que ofrece respuestas a preguntas punzantes.

Habla, incluso, sobre la libertad de prensa: «Puede usted preguntar lo que guste, tanto del movimiento como de nosotros en particular, ambas cosas son una página abierta a la vista de todos. La libertad de prensa está garantizada por nosotros, y si acaso hubiere alguna limitación esa sería de tiempo únicamente, ya que debo marchar a la Habana rápidamente y no me va a ser posible prolongar mucho esta entrevista, como hubiera sido mi deseo».5

Los pronunciamientos recuerdan el testimonio del Che a su tía Beatriz. Lo hizo en una carta escrita en Guatemala el 12 de febrero de 1954. Allí aclaró: «Mi posición no es de ninguna manera la de un diletante hablador y nada más…»6 Eso apuntala el valor de la crítica social y política, y hasta la posición que asume el protagonista en relación con las luchas reales de los pueblos.

A una pregunta de Barrero del Valle sobre la posibilidad de marchar a República Dominicana para contribuir a la independencia de ese pueblo y desterrar la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, el Che responde: «No es cierta esa versión. Yo no soy un libertador profesional. Mi vinculación a Fidel Castro hizo que desde un principio sintiera como mía la causa de Cuba. Por otra parte, entiendo que el pueblo cubano es un pueblo que no soporta las dictaduras y las combate decididamente hasta derrocarlas. Yo no he hecho más que sumarme a la lucha de un pueblo por su libertad y ayudarlo a la medida de mis fuerzas; de ello me siento satisfecho».7

A la postre, el entrevistado salta ríspido, irónico, cortante, ante otra pregunta aguda que espeta el periodista, quien inquiere que se les considera (a él y a Camilo Cienfuegos) «como agentes» del comunismo internacional.

El tono del diálogo se tornó seco, agotable, cuando el Che contestó: «Y qué cosa es lo que usted quiere que yo diga… que sí?».8 Sin detenerse, Barrero del Valle volvió a la carga. Es un periodista que desde provincia, incluso en Nueva York —vinculado al semanario bilingüe América en Marcha, 1947, y a rotativos cubanos de circulación nacional, o la docencia y el derecho—, conoce a la perfección las «armas» de la palabra.

Barrero del Valle dirige la pregunta en otro tono, como buscando claridad en la respuesta de su entrevistado Che Guevara. Allí le precisa el entrevistado con una inflexión mucho más diáfana: «Lo que ocurre con todo esto es que siempre que se combate por una causa justa y contra intereses poderosos se acusa de comunista a los combatientes…»9  

Che no cree en insinuaciones de ningún tipo. Tiene una meridiana claridad:  «Me debo a la opinión pública y a quienes han confiado en mí como revolucionario», según escribió en una carta  a Carlos Franqui y a los lectores de Revolución el martes 10 de marzo de 1959. Aclaraba el Comandante rebelde aspectos de una nota informativa en la cual la revista Carteles anunció que  había fijado su residencia en zonas de Tarará. Era un hecho cierto, pero transitorio, dado motivos de un descanso ordenado por los médicos que lo atendían.

Allí concede importancia capital a la polémica periodística, esa opinión que disiente y es concebida «en la misma medida en que seamos capaces de llevarla con el mayor rigor científico posible y con la mayor ecuanimidad. (…) creemos que es importante el cuidado de la forma y del método de discusión».10

En la memoria, y su relatoría, el Che juzga válida la función social que encara el periodismo desde una perspectiva de espacio público y de poder en el ámbito del pensamiento socialista.

Por eso, desde un principio, tal como respondió a Barrero de Valle en Santa Clara, y de similar manera manifestó a otros o hizo —en su veraz periodismo, articulismo variado, y oratoria—, persiste una mirada que apostó por la honestidad, y la verdad sin límites, secretos o tapujos de ningún tipo.

Es capaz, incluso, de expresar que «En todo caso, pido perdón anticipado por no saber decir lo que digo, nunca por pensarlo»,11 como quien reconoce el recóndito sentido de la palabra precisa, justa, desprovista de artificios, o adjetivaciones.

Todo: preguntas y respuestas del Che, están expresadas con voz propia hacia la síntesis que genera el contorno de un futuro inmediato, y lo proyecta hacia la memoria o el testimonio inabarcable de una época. Esa es la misión que lo emparienta como un hacedor del periodismo y la memoria, en aras de remarcar la versatilidad y la visión de la historia y la literatura en una inconfundible simbiosis de recreación de la realidad inmediata. Ese es el Che, ríspido y cortante, un apostador de la verdad periodística. 

NOTAS:

1- Afirmó a su coterráneo Jorge Ricardo Masetti que «En primer lugar, yo considero mi patria no solamente a la Argentina, sino a toda América», en http://www.archivochile.com (Disponible el jueves 31 de octubre de 2013). V. Jean Daniel (1980): «La profecía del Che», en Ernesto Che Guevara: La Economía Socialista: Debate, Editorial Nova Terra, Barcelona.

2- Boletín de Santa Clara, en inglés y español, número 1,  año 1, Santa Clara, 15 de enero de 1958. La fecha correcta es jueves 15 de enero de 1959. Narra sucesos históricos, previos y posteriores, a la llegada del Comandante en Jefe del Ejército Rebelde,  Fidel Castro Ruz, a Santa Clara. La entrevista aparece en las páginas 19-22. Está precedida de una caracterización psicológica y ética del Che Guevara. El Boletín… constituyó el Órgano Oficial de la Junta Local de Contribuyentes y vecinos de Santa Clara. Fue inscripto en el número 5871, folio 85, tomo Octavo, del registro correspondiente del Gobierno Provincial de Las Villas. Solo circuló un número y se distribuyó de manera gratuita. 

3- Cfr. Paco Ignacio Taibo II, (1996): Ernesto Guevara, también conocido como el Che, Editorial Planeta/Joaquín Mortiz, México. Apud.  Jon Lee Anderson (1997): Che Guevara a revolutionary life, Editorial Grove Press, New York.

4- El Boletín de Santa Clara tiene algunas erratas tipográficas. A pesar de hacer un recuento histórico de la vida del Che Guevara antes de involucrarse en los preparativos de la expedición del Granma en 1956, sitúa Sánchez como el segundo apellido del Comandante guerrillero, y no el De la Serna,  según se  corresponde  con la designación materna.

5- Boletín de Santa Clara, Ob. cit., p. 20.

6- Che desde la memoria (2005): «Carta a su tía Beatriz, desde Guatemala, 12 de febrero de 1954», p. 94, Editorial Ocean Press, La Habana.

7- Idem., p. 21.

8- Idem.

9- Idem., pp. 21-22.

10-  Ernesto Che Guevara (1977): «Sobre la concepción del valor», en Escritos y Discursos, Tomo 7, p. 129, Editorial de Ciencias Sociales, La  Habana.

11- Cfr. Ernesto Che Guevara (1964): «Cuba, su economía, su comercio exterior, su significado en el mundo actual», en Nuestra Industria. Revista Económica, La Habana, diciembre.