Che al bate

Entre tantos deportes que practicó no fue el béisbol su fuerte, pero sintiéndose tan cubano como argentino, el Che tuvo ví­nculos con nuestro pasatiempo nacional.

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El legendario Comandante se apuntó un jit  contra el equipo del Estado Mayor General.
El legendario Comandante se apuntó un jit contra el equipo del Estado Mayor General. (Foto: Tomada de Internet).
Osvaldo Rojas Garay
Osvaldo Rojas Garay
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07 Octubre 2017

«He nacido en la Argentina: no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino », dijo una vez el Che. Sintiéndose tan cubano no debe extrañarnos que el Comandante Guevara haya tenido ví­nculos con nuestro principal pasatiempo nacional: el béisbol.

Entre tantos deportes que practicó no fue la pelota su fuerte, pero la jugó e incluso desde los palcos del Coloso del Cerro presenció algunos desafí­os de las series nacionales de béisbol.

En su libro Che deportista, el general de brigada William Gálvez Rodrí­guez relata que en 1956, cuando guardó prisión en México junto a Fidel y otros compañeros, Ernesto vivió   sus primeras experiencias en esta disciplina.

En un partido improvisado en los dí­as de la Sierra Maestra.
En un partido improvisado en los dí­as de la Sierra Maestra. (Foto: Tomada de Internet).

Aquellos eran partidos improvisados con tres bases, sin las reglas establecidas, durante el tiempo que les permití­an salir a tomar el sol en el patio.

En los duros dí­as de la Sierra Maestra una tarde en que se encontraban en el campamento de la Otilia, capitaneados por Che y Camilo se realizó un juego de béisbol en el área del secadero de café, con dos esquinas. Cada equipo tení­a seis integrantes: receptor, lanzador, primera, segunda y dos jardineros.

Testigos de aquella jornada recordarí­an más tarde que el terreno era bastante irregular y frecuentemente la bola rodaba pendiente abajo, lo cual originaba dificultades para encontrar la pelota. En definitiva el equipo de Camilo se llevó la victoria, sin que faltaran las discusiones por los intentos de picardí­a de ambos bandos, según cuenta el general Gálvez en su texto.

Luego del enero victorioso de 1959, el 9 de agosto de 1963, el legendario combatiente participó en un choque celebrado en el terreno de pelota de la playa de Santa Marí­a del Mar, que no pudo completarse por oscuridad. Se formaron   dos novenas, una dirigida por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, en la que Guevara custodió la inicial, y otra timoneada por José Llanusa Gobel, entonces director del Instituto Nacional de Deportes, Educación Fí­sica y Recreación (INDER).

Con este último equipo, que salió airoso, 5 a 1, jugaron también el Comandante Pedro Miret Prieto y Gilberto Torres Núñez, destacado pelotero que incursionó por las Grandes Ligas y condujo las riendas de la selección cubana a los Juegos Panamericanos de Sao Paulo-63 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston-62 y San Juan-66.

El   domingo 1 de marzo de 1964, el Che asiste a un encuentro entre Industriales y Occidentales correspondiente a la III Serie Nacional. Los azules necesitaron doce capí­tulos para imponerse a sus contrincantes, 5 carreras a 4, con Cecilio Soto acreditándose el triunfo, mientras   José Francisco Norat salí­a derrotado.

Una foto en la que aparece acompañado de su esposa Aleida March  de la Torre, saludando a dos peloteros, testimonia su presencia ese dí­a en el estadio Latinoamericano.

Pero el episodio beisbolero que más me atrae del Che Guevara fue el que ocurrió   el 16 de agosto de 1964. Se pactó para esa fecha un tope entre el Estado Mayor General y el Ejército de Occidente, donde intervendrí­an nuestros principales dirigentes, Fidel, Raúl, Che, Guillermo Garcí­a.

Intenta poner out a Raúl en primera base. (Foto: Tomada de Internet).

La lluvia los perseguí­a en todo momento. Fueron a Managua, donde ya habí­a empezado a llover. Luego se trasladaron hacia Mazorra, pero la lluvia amenazaba seriamente y decidieron irse a la Ciudad Deportiva.

«Parece que aquí­ va a llover también pero podremos jugar algunos innings », señaló Fidel. El desafí­o comenzó y la lluvia empezó a caer con poca fuerza; así­ fueron transcurriendo los capí­tulos iniciales.

El prestigioso cronista deportivo Rubén Rodrí­guez escribió en la revista Bohemia: «El choque fue matizado con escamoteos brillantes del Che en primera y buena ofensiva de Raúl ». Y en un pie de foto subrayó: También el Che bateó un sencillo.

Colocado en el noveno turno en el equipo de Fidel, el Guerrillero Heroico ligó el mencionado indiscutible en dos comparecencias oficiales e impulsó una carrera, pero no pudo continuar en juego debido a una distensión muscular.

El terreno enfangado hizo mermar la defensiva del Ejército de Occidente, lo cual provocó la mayorí­a de las anotaciones del Estado Mayor General, que se apuntó la victoria, 7 a 5. A Fidel, que cargó  con el revés, solo le fabricaron una limpia en cinco entradas.

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