Camajuaní: más vivas que nunca las parradas

Las populares parrandas de Camajuaní recibieron el Premio Memoria Viva 2017, a través del proyecto del investigador y promotor cultural Alejandro Batista López.

EL tiro de los fuegos artificiales del tipo palenque es uno de los elementos tradicionales de las parrandas camajunenses. (Foto Tomada de internet).
EL tiro de los fuegos artificiales del tipo palenque es uno de los elementos tradicionales de las parrandas camajunenses. (Foto Tomada de internet).
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El investigador y promotor cultural Alejandro Batista, autor del proyecto que otorgó a las Parrandas de Camajuaní el Premio Memoria Viva 2017. (Foto: Yanetsy Castro).
El investigador y promotor cultural Alejandro Batista, autor del proyecto que otorgó a las Parrandas de Camajuaní el Premio Memoria Viva 2017. (Foto: Yanetsy Castro).

Los tradicionales festejos de ese territorio villaclareño obtuvieron el Premio Memoria Viva 2017, a raíz del trabajo presentado por el investigador y promotor cultural Alejandro Batista López. Vanguardia conversó con el autor, quien nos acerca a la actual situación y perspectivas de una de las fiestas más populares y reconocidas de Cuba.

—El proyecto ¿es una continuidad del trabajo investigativo de  tu padre, René Batista Moreno, o algo diferente?

—Es una compilación sobre una serie de estudios que he venido confeccionando sobre la parranda. Lo hice, primero, por ser parrandero; segundo, por tener más de 25 años de labor artística dentro de las carrozas, y tercero, por el rescate de la memoria histórica de muchos parranderos que ya no existen, o están vivos, y han dejado su aporte en la huella cultural del municipio, por ejemplo, Antonio Cabrera, con los cabezones; Roberto Prieto, con la carroza monumental; Ramírez Cal, con su primer souvenir, leyendas grabadas y musicalización, entre otros.

«También, aquellos veteranos que, aunque ya no estén trabajando en la parranda, dieron su aporte, como Pepe Garrido, con el arte del vestir; Adoración Hernández, dedicada a la escultura, al igual que Alberto Costales (Vikiko); Enrique de Paz, escultor; María López, en la artesanía y la ambientación… Es decir, el proyecto se basó en todos los que han dejado su huella.

—¿Qué te impulsó a realizar la investigación?

—La vivencia que he tenido con todos ellos. El trabajo se lo dedico a dos personas, fundamentalmente a René Batista, primero en ponerle los ojos a este fenómeno y llevarlo a la literatura y el cine, con un documental en 1977;  y a Roberto Prieto, el gran revolucionario de este evento cultural que logró cortar con las salidas tradicionales e imponer la idea de las carrozas monumentales, a través del barrio Los Chivos, con La muerte de Zardanápalo, en 1964. Con ello logró que los pueblos que realizan estas fiestas sigan nuestro esquema, como los padres de las demás parrandas.

Las carrozas monumentales de las parrandas de Camajuaní las distinguen en el país. (Foto: Carolina Vilches/Archivo).
Las carrozas monumentales de las parrandas de Camajuaní las distinguen en el país. (Foto: Carolina Vilches/Archivo).

«Me dediqué a realzar los elementos que los camajuanenses hemos aportado tanto a nuestras parrandas para su enriquecimiento, como al escenario parrandero de los otros pueblos. Por ejemplo, el ritmo de conga negra sustituye al toque español en Camajuaní, gracias a la iniciativa de Jesús Sánchez, a partir de los años 50 del pasado siglo, que mantuvo viva la tradición de la conga por más de medio siglo en el barrio de los sapos.

—¿En qué aspectos te centraste al realizar el proyecto?   

—Principalmente en dos elementos que se están perdiendo y el pueblo necesita rescatarlos, porque con un Premio Memoria Viva sería paradójico dejar perder más. Uno es el palenque de salida o tira de los palenques (volador de mucha fuerza y explosión) y la palencada, con lo que el parrandero muestra su poder. Camajuaní se ha caracterizado por ser rey en eso, sobre todo con el palenque número ocho —los hay de dos, cuatro y seis—, que anuncia la salida. La paulatina desaparición se debe a quejas e incomprensiones, y de momento las autoridades lo prohíben o mandan a suspenderlos.

«Otro elemento que se obstaculiza es la diana. El pueblo camajuanense necesita levantarse cada 19 de marzo con nuestra tradicional diana. No solo la que hace Cultura con los cantos populares que van por las calles, sino también con el changüí del amanecer, tanto de los chivos como de los sapos, que despierta al pueblo con fuego de morteros y el tiro de palenques, para que la parranda sea viva desde el despertar el 19 de marzo.

—¿Retos que enfrenta la parranda camajuanense en la actualidad?  

—Hay varias situaciones. Se especula en la calle que no se darán o que se suspendieron, lo cual ha conllevado a una inconformidad en el pueblo. ¿Qué pasa? Después del ciclón Irma las condiciones han sido diferentes para poder hacerlas el año venidero. Pero Camajuaní sí va a hacer las parrandas el 19 de marzo de 2018, pues en ningún momento el pueblo ha dicho que no.   

«Las carrozas se harán en dependencia de las condiciones de cada barrio. Antes del ciclón ya tenían condiciones materiales, monetarias o económicas como para hacer una buena parranda. Con el paso del tiempo, que se dificulten algunos productos y que las carrozas no sean lo suficientemente monumental como estamos acostumbrados, no importa. Habrá carrozas, changüíes, y la semana de la cultura del 13 al 19 de marzo como es habitual.

¿La escasez material no atentaría contra la realización de la parranda?

—No es problema material, sino de inteligencia y voluntad de hacer las cosas, dos aspectos muy subestimados en los últimos tiempos. El parrandero no necesita gente incapaz, por eso es importante que las presidencias de Chivos y Sapos se llamen a la reflexión y busquen personas dedicadas y con experiencias para este tipo de trabajo, aunque lleven tiempo alejadas de las parrandas o no se vinculen directamente. Estos se sentirán motivados y aportarán mucho.

«En Remedios yo veo eso, donde hay ciertos grupos que no están directamente vinculados con la nave, sin embargo hacen farolerías, estandartes, y otras serie de piezas que adornan el changüí. Camajuaní también puede hacerlo perfectamente. Pero, repito, hace falta la inteligencia, la voluntad y la capacidad para llevarlo adelante.

—¿Qué puede esperar el pueblo de las próximas parrandas?

—A las parrandas le darán el título Memoria Viva. El 13 de marzo nos visitarán el investigador Rafael Lara, con otros especialistas de los consejos nacionales de Casas de Cultura y de Patrimonio Cultural, así como del Ministerio de Cultura, a entregar en mi persona el Premio.

«También otorgarán los certificados a los barrios para que lo expongan en sus naves, y un reconocimiento especial a la Dirección Municipal de Cultura por su dedicación para mantener esta tradición. Por eso hay que luchar por nuestras parrandas camanuejenses, para que Cuba vea que son Memoria Viva, y no muerta.