La fotografía actual en Caibarién

Inauguran exposición fotográfica que retoca momentos inusuales de Caibarién, su historia geográfica y los moradores.

Daniel Bravo
(Foto: José Armando Ocampo González)
Visto: 1359

Por dentro, Caibarién, sus edificaciones hacia el interior del litoral, y la ruta de sus moradores, sintetizan una selección de fotografías recogidas por los artistas Lázaro Abreut Santos y José Armando Ocampo, para desprenderse de la indiferencia de lo cotidiano en ese territorio del norte villaclareño.

Caibarién
Caibarién
Caibarién
(Fotos: Lázaro Abreut Santos)

La exposición «30 años de fotografías y mucho más», inaugurada este sábado en la sede de la Uneac de allí, deriva hacia lo estético, la zambullida del detalle y de un fragmento, mínimo y hasta prolongado, de la realidad. La selección de piezas no constituye una retrospectiva.

Los artistas convocados son amigos desde la primera juventud, y desde hace tiempo se aplatanaron en la localidad con una obsesión mutua y profesional por las vecindades marinas, urbanas o rurales.

Con la visión de Abreut Santos se detalla en lo panorámico del paisaje marino-urbano, y del litoral y sus majestuosidades. Va del interior salobre de las aguas hasta sumergirse en la intimidad del firmamento telúrico, y del color a la intencionalidad de esa vida insospechada que emerge en el instante.  

En la apreciabilidad de Ocampo González, el registro en blanco y negro detalla en el retrato de primeros planos, de tipo cerrado y rostros duros. La apreciación redescubre la emoción o el desagrado del entrevisto que, en igual simetría, a veces resulta espontánea o inducida.

Ambas propuestas, con marcado paralelismo en tres décadas dedicadas a la fotografía, remarcan en las añejas conversaciones de entonces cuando evocaban los acertijos del cuatro oscuro, y la precisión de la imagen y su trascendencia.

Maestro Antonio Marcos Urbay Serafín
Luis Quijada
(Fotos:  José Armando Ocampo González)

Un paisaje en estos creadores, en primeros planos o los llamados generales, admite en el receptor un contagio de repasos y relecturas polisémicas. El retrato físico se explaya hacia la recreación corporal y se adentra en la emoción y la personalidad del individuo, y hasta en el inefable tropiezo con la sicología del color.

Alcides Hernández Rivera
(Foto: José Armando Ocampo González)

Es Caibarién, el terruño que los acoge, la aproximación empática de la imagen de una realidad que, plana o filtrada, se percibe desde la contemplación del creador. Ahí subyacen, casi subterráneos, el cuerpo, el paisaje y el retrato, los espacios más habituales y socorridos de la fotografía. Adicionan, con reiterado placer artístico, elementos cotidianos, esos que en ocasiones transgreden el espacio y circulan insospechados por nuestras cercanías.

Lo culminante en ambos creadores está en la relación con el otro, con el registrador de la imagen, y en un universo abierto a la belleza sensible. Es el  forcejeo con la intimidad descollante y en descubrimiento de un contexto silenciosamente cotidiano que convierte a todos en partícipes activos de la ocasión.

Esas dimensiones recalcan en las muestras y en la realidad insospechada de una estética fotográfica de valor y prestancia abarcadora.

No hay publicado ningún comentario. Sé el primero en empezar el debate.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.