«En la música, mi mayor y primer maestro es mi padre»

Haydée habla e intuitivamente revela una pasión que viene de atrás, como de otro tiempo. Porque su persona hereda una poética diferente, donde la canción, los boleros y el filing encarnan los genes de un cantautor admirado por Cuba.  

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Haydée Milanés
Entre el 21 y el 27 de julio, Haydée Milanés se presentó en Encrucijada, Santa Clara, Placetas, Manicaragua, Cifuentes y Sagua. El domingo 29 los remedianos serán bendecidos con su concierto. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Sencillez. La hermosa sencillez de quien tiene una lira en la garganta y sale al mundo ofrendando música sin ostentación ni exceso de gloria. Villa Clara reconoce que Haydée Milanés llegó como una amiga acostumbrada a casa, para compartir con el público sus canciones, exquisitas y depuradas melodías.

«Tenía muchos deseos de regresar para extender mis presentaciones hacia otros municipios», comenta quien hace poco más de dos años realizó una gira por el territorio villaclareño. Asegura, además, y nos halaga sobremanera, que Santa Clara constituye uno de los mejores escenarios de Cuba, «porque posee un público conocedor, que canta y respeta los espacios de los instrumentistas».

Haydée habla e intuitivamente revela una pasión que viene de atrás, como de otro tiempo. Y es cierto. Porque su persona hereda una poética diferente, donde la canción, los boleros y el filing, coloreados por su tierna voz, encarnan los genes de un hombre querido, un cantautor admirado por Cuba.  

—¿Cuánto le debe profesionalmente a tu padre, Pablito Milanés?

En ese sentido le debo todo: mis recuerdos musicales y mi amor hacia la música. Para mí era natural verlo componiendo, ensayando… Por eso digo que mi mayor y primer maestro es mi padre. Cuando yo canto siento indicios suyos en mi estilo, en mi vibrato, en mi gusto. Porque la música que él escuchó influyó en mí.

Haydée Milanés y Pablo Milanés
En los inicios de su carrera, la hija mayor de Pablo Milanés luchó rebeldemente por un nombre a secas: Haydée. Así lograba conquistar el escenario sin evocar la figura de su padre. (Foto: Tomada de Internet)

—¿Y cuánto se ha alejado de él?

Obviamente, yo tuve otras influencias que encontré en el camino. Pero la base es muy importante y la mayor parte de ella proviene de mi padre.

«Por ejemplo, el jazz. Gracias a mi padre lo escuché en casa y también lo hice en la escuela donde estudié. Los músicos casi siempre tienen esa inquietud de ir a los festivales de jazz, sobre todo años atrás, cuando eran más fuertes y venían muchos artistas extranjeros».

Con solo 19 años Haydée ya colaboraba en el cuarteto de Ernán López Nussa, lo cual cataloga como «suerte». La vida le ofrece la oportunidad de codearse con extraordinarios maestros. «Allí estaban Tata Güines, Emilito del Monte, Pancho Terry y Jorge Alexander “Sawua”», comenta quien luego cultivaría, junto a los grandes, el jazz latino, aderezado con estilos nacionales.

«Creo que la música que he continuado haciendo posee influencia del jazz, a pesar de no ser puro. Una puede cultivar géneros cubanos, puede hacer canción o boleros, y todo ello tener elementos de jazz. En esto influye la libertad a la hora de interpretar la canción».

Portada del disco Palabras de Haydée Milanés
Palabras, un homenaje a la obra de la compositora Marta Valdés, resultó un arduo trabajo para Haydée, quien luego de seleccionar el repertorio, debió encargarse de los arreglos y la producción musical. En este fonograma, la artista impregna su sello a las conocidas canciones. (Foto: Tomada de Internet)

—¿Dedicaría tiempo a otros géneros que no haya cultivado en sus años de vida artística?

Bueno, he experimentado bastante. Incluso, música disco de los 90, funki, brasilera, etc. Pero en este punto de mi carrera siento que me encuentro más cerca de mis raíces, de lo que realmente soy: del bolero, del feeling, de mis inicios como músico, de mi niñez.

—Profunda conocedora de los géneros que identifican musicalmente la cubanidad. ¿Cómo proceder ante las nuevas tendencias que «desacreditan» nuestra tradición?

Yo pienso que no debemos enfrentar, eliminar o censurar. La guerra contra el reggaetón, por ejemplo, no es una buena estrategia. Porque mientras más luchas en su contra, más se fortalece. El problema es que se escuchan desastres en cualquier tipo de género, con letras muy pobres.

«Hay que impulsar a los músicos que están cultivando otros géneros que defienden las raíces de nuestra música: la canción, el son, el bolero, etc. Potenciarlos, darle elementos y fuerzas para que logren sus objetivos».

Haydée Milanés y Pablo Milanés en el Kennedy Center
El 16 de mayo de 2018, en el contexto del furor cultural por el Festival de las Artes de Cuba, Haydée Milanés se presentó en el Eisenhower Theater, del Kennedy Center. (Foto: Jati Lindsay/Kennedy Center)

Un dúo de Amor: padre e hija en el mismo escenario 

«Haydée Milanés encarnó belleza, gracia y reverencia por dentro y por fuera», así elogió a Haydée la crítica extranjera en reseña a su espectáculo, que se enmarcó en el contexto del Festival de las Artes de Cuba, en Washington. Su voz suave y melodiosa, que escava en los más profundos sentimientos del alma, provocó una fuerte ovación de los espectadores.

—Según el sitio oficial del Kennedy Center, usted protagonizó «el concierto más conmovedor». Cuéntanos qué tan especial resultó esa presentación.

Fue un concierto muy lindo, emotivo. Y fue mi primera presentación en Washington. Para lograr viajar hacia Estados Unidos se hicieron muchos esfuerzos. Nos tuvieron que mover hasta México para obtener las visas, fue una Odisea… pero al final todo se logró.

 «Tenía mucha ilusión con ese concierto porque mi padre estuvo invitado. Seleccioné mi repertorio, por supuesto, con gran variedad de autores cubanos. Al final, hicimos juntos algunas canciones e, incluso, cantó él solo varios temas. No siempre tenemos la oportunidad de trabajar juntos, porque él tiene otros compromisos.

«Habíamos hecho conciertos a dúo en otras dos ocasiones: en La Habana, en el Teatro Karl Marx, cuando presentamos el disco Amor, y en México, en el Teatro Plaza Condesa, el año pasado.

—¿Y el público, cómo reaccionó ante ese dúo tan esperado?

Al público le gustó mucho. Hubo todo tipo de personas, muy conocedoras de nuestra música: estadounidenses, latinos y, por supuesto, cubanos.

—Ha trabajado en varios países, incluyendo México. Recientemente cantó en Estados Unidos. ¿Cómo evalúa la recepción de la música cubana en el extranjero?

La música cubana es muy querida en el mundo entero. Su calidad es grandiosa.

«Sin embargo, pienso que no es más conocida por situaciones que tenemos, independientemente del Bloqueo. Hablo por ejemplo de la conexión de nuestros músicos con las redes sociales, con las plataformas digitales. Las disqueras cubanas se ven limitadas de divulgación por estar ajenas al mundo virtual. Esa vía promueve mucho al músico. En otros países, prácticamente ya no se venden discos físicos».

—¿Otras aspiraciones y proyectos pendientes?

El año pasado lanzamos el disco Amor, de diez canciones, en reverencia a mi padre, por todo lo que he aprendido de él y por toda la música que nos ha regalado.

«En estos momentos me encuentro enfrascada en la edición de lujo del disco Amor, donde invito a grandes intérpretes cubanos, mexicanos, dominicanos, argentinos. El fonograma está en proceso. Sin embargo, empecé a utilizar una fórmula que está en boga en el mundo: grabas y compartes con el público lo que está listo. Pero esperamos que la grabación concluya el presente año».

Dúos ocasionales de la edición de lujo del disco Amor:

La afición ha podido disfrutar de varios dúos de Amor Deluxe: «Si ella me faltara alguna vez», con la mexicana Julieta Venegas; «La vida no vale nada», con Lila Downs; «Yolanda», junto a Omara Portuondo y «El primer amor», con Pancho Céspedes. Pero vendrán más con otros grandes músicos de la canción latinoamericana.

Haydée Milanés en Manicaragua
Concierto en la Galería Hurón Azul de Manicaragua. (Foto: Idaimi Díaz Nodal)

Ahora la artista agradece, una palabra precisa para quien, con naturalidad, retribuye a quienes continúan iluminando su destino musical.

«Estoy muy agradecida a mi padre y a todas las personas que han accedido a colaborar, respetuosa y amablemente, en este disco».

Si bien el gran y primer maestro, que ha sido Pablito, gravó en ella alma y sentimientos musicales, ahora Haydée Milanés construye por sí sola un camino auténtico, plagado de éxitos.

Y su gloria crece infinitamente cuando en entrevista o concierto desecha el brillo que encandila a otros artistas. Entonces, el resultado de su trabajo deviene íntimo encuentro musical, que el público estima y recompensa con aplausos.

Villa Clara la invita a regresar, con honores merecidos para una amiga, acostumbrada a la humildad de casa.

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