Falleció la pintora villaclareña Aida Ida Morales

La reconocida artista murió este martes 6 de noviembre a los 87 años de edad, en su residencia en la ciudad de Santa Clara.

Aida Ida Morales
Aida Ida Morales junto a Julio Lima Corzo, primer secretario del PCC en Villa Clara, en una visita a la casa de la pintora donde enseñaba a los niños en el proyecto comunitario Los Andarines. (Foto: Francisnet Díaz Rondón)
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La reconocida pintora y educadora villaclareña Aida Ida Morales Hernández falleció en horas de la tarde de este martes 6 de noviembre a los 87 años de edad, en su casa radicada en la ciudad de Santa Clara, debido a un padecimiento pulmonar.

Nacida el 13 de abril de 1931 en la localidad de Zulueta, y radicada en Santa Clara desde pequeña, Aida Ida se desempeñó en varias profesiones y dedicó gran parte de su vida laboral a la pedagogía y la enseñanza artística.

Inició su instrucción primaria en el antiguo Colegio Teresiano de Santa Clara, y continuó estudios secundarios en la Escuela Privada de Antolín González del Valle, donde se preparó para el ingreso en la Normal de Kindergarten.

Aida Ida Morales
Aida Ida siempre dedicó su vida a la formación de las nuevas generaciones. (Foto: Francisnet Díaz Rondón)

Estudió dibujo, pintura y modelado en la Academia de San Alejandro, en La Habana, y matriculó en cursos de Artes Manuales en la Universidad de La Habana, donde su notable desempeño la convirtió en auxiliar de algunos profesores en las especialidades de pirograbado, pirotallado, repujado e incisado en piel, cerámica, entre otras.

Aida Ida se dedicó de lleno a la enseñanza y la formación de las nuevas generaciones en diversas escuelas, centros de enseñanzas e instituciones culturales, desempeño que realizó hasta el final de su vida.

El 24 de diciembre de 1970 conoció al destacado escritor, folclorista y dibujante Samuel Feijóo en la casa de Alberto Anido. Según contó Aida Ida, fue el estudiante Jesús Pérez de Alejo quien la animó para que asistiera a una reunión donde Feijóo plantearía la necesidad de colaboradores para la revista Signos.

Al revisar los trabajos, Feijóo dio «saltos de alegría» al apreciar la obra de Aida Ida y su esposo Adalberto Suárez López (fallecido el pasado mes de agosto), y de esa forma surge la amistad de esta familia con el autor de Wampampiro Timbereta. Al mismo tiempo cambió la concepción creativa de Aida Ida para considerarse una artista «feijoseana».

En los últimos años continuó su labor de creadora y formadora de las nuevas generaciones al transmitir sus conocimientos a través del taller «Los Zarapicos», que realizaba en la sede de la Uneac provincial. Asimismo, incentivó la actividad comunitaria con el proyecto Los Andarines, donde los pequeños acudían a su vivienda, ubicada en la calle Mujica, para recibir sus enseñanzas.

Entre los lauros más importantes recibidos por la artista, miembro de la Uneac, se destacan la Distinción por la Cultura Nacional, El Zarapico, el Diploma La Edad de Oro, Premio Ser Fiel, entre otros.

Con la partida de Aida Ida Morales la cultura villaclareña y cubana pierde a una de sus mejores representantes de la vanguardia artística.

Se han publicado 3 comentarios

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  • omar Hernández Rivero

    Una gran perdida para la cultura villaclareña

  • Pedro Nolasco

    Es una generación que se nos va hacia donde los espera Feijóo, pero la tristeza de perderlos a ella y a Adalberto
    se alivia un poco porque queda su obra: desde los telones de la cubierta del Teatro Caridad que ellos salvaron, hasta los cientos de niños zarapicos y andarines que hicieron sus primeros dibujos en la casona de la Calle Mujica.
    Mis sinceras condolencias a su familia.

  • Mercedes Rodríguez García

    Fue mi profesora en la Secundaria Básica Piloto Julio Pino Machado. Con ella aprendí a dibujar a pintar y a apreciar las Artes Plásticas. Con el tiempo, fui su amiga, y mis hijos, sus discípulos en el Museo de Historia del Abel Santamaría. Sabía que tras la muerte de Adalberto, su compañero de toda la vida , el 27 de agosto pasado, llegaría más temprano que tarde la de ella. Le di el pésame por teléfono. La noté fuerte, pero jadeante. No digo que descansó, porque desde donde esté, no lo duden, estará trabajando. Aida Ida era incasable, indomable e invariable.