Signos sin fronteras

La publicación gestada por Samuel Feijóo en 1969 arriba al medio siglo de difusión de la cultura de los pueblos.

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Definición de Signos dada por Feijoó
Definición personal que hizo de su publicación: Signos. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

En Libreta de pasajero, Feijóo (1914-1992) plasmó una definición paradigmática: «Trabajo, como una oscura raíz, para que arriba haya una flor», como gesto «invisible», subrayó. Tal vez vaticinaba entonces lo que un lustro después, en 1969, fue su abarcador espíritu creacional: la revista Signos, núcleo y vuelo sin fronteras entre campos y ciudades, o latitudes y estéticas inmersas en el compromiso social.

Constituyó la señal —como apostilló en la publicación— para ubicarse «en la expresión de los pueblos», un lema propio que goza de la concurrencia entre texto-gráfica, una característica única en su hallazgo de lo folclórico y lo natural.

Aparente diálogo con el poeta Roberto Fernández Retamar.
Aparente diálogo con el poeta Roberto Fernández Retamar. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)
Dedicatoria a Robert Altmann
Dedicatoria a Robert Altmann aparecida en el número de enero-junio de 1984 de la revista Signos a raíz de la exposición de Lausanne, Suiza. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

Al revisar el número de enero-junio de 1984 encuentro sintéticas definiciones. Samuel Feijóo Rodríguez en ese año cumple siete décadas de existencia. Tiene celebraciones, al contagio guajiro e irreverente. Los periodistas lo «asaltan» con entrevistas que juegan a interrogantes-respuestas. Es un modo elemental, desde la escritura, para penetrar en la psicología, actuación y devenir del ser y sus acontecimientos. Allí el folclorista lo dice: «preguntas cacareantes y respuestas despezuñantes», que abordan las facetas del humor, la cultura, la filosofía, el lenguaje, el método de investigación, la revista, la literatura, la lengua, la música y…

Feijóo se congratula
Samuel Feijóo se «autocongratula». (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

En el apartado de la «Entrevista Gráfica» aparece un dibujo, una ilustración despampanante, que recoge un aliento: «¿Qué significa SIGNOS para Feijóo?, lo que el cabayo (sic) para la montura», añade. Es el ajuste, o la medida, para enaltecer lo salvaje, y lo «espantoso-inocente» del genio popular impuesto en una publicación de «bella originalidad», así dijo.

Portada de Signos por Wilfredo Lam
Portada que hizo Wifredo Lam, el universal sagüero, para el primer número de Signos, la revista. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

En el recuerdo del surgimiento de Signos, en aquel primer número que salió en noviembre con ilustración en portada de Lam, el «Caminante monstruoso», como se autodefinió Feijóo, indicó a Aldo Isidrón del Valle que hacía, como en Islas, labores de «Formatista, Director, Corrector de Pruebas, Fotógrafo, Diseñador y etcétera. Solo dos personas trabajan en ella: la mecanógrafa y este obrero variado que soy». Una rara empleomanía para un proyecto gigantesco. En ocasiones contó con el concurso anónimo de Ramón Barreras Morgado, quien desde Vanguardia convertía las viñetas, las ilustraciones y los dibujos a línea, en cliché o grabados listos para engalanar las páginas. Antes y después siempre surgió el ingenio individual.

Ahí está parte de la trascendencia de Signos en el recreo de la gráfica: dibujos, caricaturas, collage diverso, fotografías, tiras cómicas y anuncios sorprendentes que rastrean en la historia cubana y universal. 

La revista, con la conducción de Feijóo entre 1969-1985, y otros continuadores en la dirección y colaboración, mantiene, al paso de medio siglo, el legado fundador. Estudios teóricos la sustentan: desde los elaborados por Virgilio López Lemus o Silvia Padrón Jomet, por citar algunos, hasta testimonios, como el recogido por Alexis Manuel García Artiles a la secretaria del folclorista.

Trabajos de Feijóo en Bohemia
Reportajes para Bohemia, una mirada escrutadora de la realidad cubana en los años 50 del pasado siglo. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

De todas las facetas de Samuel —incluyendo su poesía, narrativa o los aportes al conocimiento de la lengua, aparecidos en Signos en aquella primera época—, persiste una deuda incontenible. Es el estudio de su periodismo, y la manera de penetrar con certeros reportajes, de atrevimiento incorruptible, en los problemas rurales y urbanos en la Cuba de la primera mitad del siglo pasado. En Bohemia están, y solo faltan las miradas a «Guagüero de campo», «Clausura de la Universidad Central», «La guayabera y el Cucalambé», «La Nochebuena guajira», «Curanderismo asesino», y hasta el referido a las cámaras de tortura en Santa Clara, para comprender la hidalguía de sus facturas. Son textos publicados en los años 50. Todos tienen una impronta, y un gusto por la fotografía como prueba y testigo.

A los pasos y las sendas que trazó Feijóo va ahora Signos, como torrente incontenible de actualidad, en la observancia, no ya unipersonal al estilo precedente, de la cultura popular de los pueblos.

Se han publicado 2 comentarios

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  • Luis Machado Ordext

    Luis Machado me gustaría hacerte personalmente - no por esta vía - algunas aclaraciones que dejas en el olvido con tu texto anteriormente publicado. Hay testimonios que tienen la impronta de Feijóo que deberías hacer mención a ellos, así como valor agregado al artículo, tendría más fuerza y credibilidad... Alejandro Batista Lopez coordinador Revista Signos

    • Luis Machado Ordetx

      Oh, estimado Alejandro Batista López, ese constituye tu criterio no necesariamente coincidente con el mío, lo cual respeto. Tal como sabes, en periodismo, sobre todo impreso, todo está ceñido a un límite de líneas, y ahí está la esencia de una columna de opinión. De Feijóo, nadie es un «gurú», hay tantos testimonios como palabras puedan escribirse y hasta «algunos» inventan historias que jamás ocurrieron. Ahora, cuando abordo lo tocante al periodismo de Samuell, en ediciones impresas, incluso en Signos, de eso hablo con propiedad y en contrastes de miradas con otros colegas de su tiempo que asumieron la prensa plana para abordar la realidad insular. No obstante, cualquier observación que hagas, a pesar de apostillar que el texto pudo ganar en «credibilidad», es bien recibida y esclarecida en cualquier otro espacio. Saludos cordiales.