Principitos y artistas de hoy y mañana

Durante 10 años, la compañía infantil El Principito ha formado perfeccionado el talento artístico de los niños de Villa Clara.

Compañia infantil El Principito, de Villa Clara.
La Compañía está formada por 35 niños de 5 a 16 años. (Foto: Laura Seco Pacheco)
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Dice una máxima martiana —la más conocida posiblemente— que los niños son la esperanza del mundo. Así, en nuestro país nunca se han escatimado esfuerzos a la hora de crear un futuro mejor para los más pequeños, que son la continuidad de las generaciones cada vez más agotadas por los años.

Algunos de ellos, conforman hoy la agrupación El Principito, conocida anteriormente como La Colmenita de Villa Clara, que los ayuda a desarrollar su vocación artística y los valores que los forman como seres humanos.

Yanelis Soto Acosta, directora del grupo artístico, refiere que el cambio de nombre, aunque ha traído cierta confusión, resultó necesario para que nuestra provincia tuviera un proyecto único que la reconociera. «Este es el nombre universal que identifica a los pequeños», afirma.

La agrupación está formada actualmente por 35 miembros, de 5 a 17 años y de todas las escuelas de Santa Clara. De ellos, solo siete pertenecen a la enseñanza artística, por lo que el talento desplegado durante los espectáculos se debe al esfuerzo de los niños e instructores, que dedican sus horas libres a ensayar.

Para montar cada una de las piezas, los cinco profesores de la compañía trabajan en conjunto con los pequeños, realizan el montaje por individual y luego lo unen empleando un hilo conductor. «La idea es que los niños se desarrollen y sean protagonistas de cada historia desde su concepción», asegura la profe Yanelis.

Pero llevar una compañía formada por niños resulta en ocasiones engorroso, no solo por cuestiones de horarios y responsabilidades escolares, sino por la responsabilidad tan grande que significa potenciar en los más pequeños valores como la honestidad, el compañerismo y la sinceridad.

«A veces es difícil que aprendan los textos o las técnicas, por su propia juventud. Además, como el local de ensayo no es nuestro nos acarrea ciertas dificultades en ocasiones. Igualmente, los padres tienden a ser nuestra principal fuente de ingreso, pues el apoyo de la Dirección de Cultura es mínimo —continúa Yanelis—. Pero es estimulante ver cómo pasan los años y los niños que alguna vez formaron parte del proyecto nos recuerdan, a pesar de los contratiempos».

Han sido diez años de convertir la alegría y la energía infantil en arte, y quienes mejor lo pueden expresar son sus protagonistas. 

Los príncipes y princesas nos cuentan 

Patricia, Yaicelín, Lorena y María Fernanda son fundadoras de El Principito. Entonces eran cuatro pequeñas tímidas e inseguras; hoy, son adolescentes que han convertido la compañía en una segunda casa.

Basta cinco minutos con ellas para entender la gran magia de la agrupación que tanto aman y los valores que han adquirido en ella.

«Esta es la experiencia más maravillosa de mi vida. Aquí guardo lo mejor de mi niñez, aquí están mis amigos y durante un tiempo pasaba más tiempo aquí que en la escuela y la casa. Ha sido un proceso de aprendizaje enorme» —dice Yaicelín, que a sus 16 años quiere estudiar Artes Escénicas en el Instituto Superior de Arte, y a la vez desempeñarse como profesora en el grupo y contribuir a la formación de las nuevas y soñadoras generaciones.

Para Lorena y María Fernanda la agrupación también es una especie de familia que les ha enseñado la importancia de la amistad y de la empatía.

Lo más complicado para estas jovencitas resulta llevar de la mano los estudios y la compañía, pero han logrado encontrar un balance gracias al apoyo de su familia y de sus profesores. «Todo es cuestión de esfuerzo y sacrificio», expresa Patricia.

«Al principio, cuando éramos pequeñitos y las exigencias eran menos, todo era más sencillo, pero ahora se nos ha complicado», la apoya Yaicelín.

Pero vencer la timidez frente a un público tampoco fue tarea fácil para estas pequeñas que aún recuerdan sus nervios cuando hace diez años presentaron por primera vez La nueva Cenicienta. ¿El remedio? María Fernanda tiene la respuesta:

«Nosotros siempre hemos tenido la confianza de nuestros profesores y eso es esencial, porque nos ayuda a dar lo mejor. Ellos nos enseñan a ser positivos, aunque nos pongamos nerviosos».

Alain Daniel lleva cinco meses en el grupo y con sus ocho años descubre todo un mundo nuevo tras sus ojazos azules.

«Es muy avispado —relata Yanelis—. A veces llega y me dice: "Profe, qué linda usted está hoy… pero no quiero ensayar". Entonces tengo que plantarme y explicarle la importancia de ensayar cada día».

Pero su intranquilidad se le perdona cuando confiesa que le gusta bailar porque lo siente en el espíritu, dentro de él, aunque la música se detenga. «Es algo que uno lo entiende como si lo estuviera haciendo de verdad», asegura.

Así, los lunes, miércoles y viernes, a las 5:00 de la tarde, se puede ver la avalancha de niños y padres bajando por la calle San Cristóbal, porque El Principito es una familia enorme, que necesita de todos para luchar, desde el arte, por la esperanza del mundo.

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Se han publicado 1 comentario

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  • osbel

    Felicidadedes para la directora por el trabajo que ha estado realizando con esos pequeños. Se de su actuar y de su pofesionalidad pues cuando comenzo en la primaria 13 de Marzo fue instructora de arte de mi niña, y agrupo a varias niña de esa escuela en una danza con el tema Sombrero de Yarey la cual fue un exito en la fiesta de la danza, ella se debe de acordar. Exitos y felicidades Yanelis.