(I) real hasta la muerte

Resulta cada vez más inquietante que la vulgarización de las relaciones y la dignidad humanas constituya la materia prima del bodrio musical que tan pasivamente asimilamos.

Durakos de la música trap
Se supone que estos «durakos» son paradigmas a imitar....¿en serio? (Foto tomada de Internet)
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Mi mamá me enseñó, como regla de humanidad básica, que a las personas con algún defecto físico, intelectual, o con problemas manifiestos de salud mental, no se les mira inquisitivamente ni se les señala con el dedo, y mucho menos se les hace notar que algo suyo no acopla con el mundo de los «normales».

Desde chiquita aprendí que nadie quiere sufrir, y que si lo que los hace diferentes implica que su comportamiento en público no sea el socialmente tolerable, ni se les demoniza ni se les aparta. Su condición los supera, así de simple. Por tanto, si no encuentras palabras amables, o la situación te impresiona al punto de que la voz y el alma se te engarrotan, lo mejor que puedes hacer es callar. El silencio siempre será mejor acogido que una frase torpe.

Releo lo escrito y me quedo pasmada conmigo misma, pero lo confieso. He juzgado con alevosía, me burlé sin piedad del prójimo, y me pasé de petulante mientras pensaba en Einstein y una de sus más inspiradas frases: «Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro». Mea culpa.

¿Y qué podía hacer? Porque una espera que los bebés de 13 años hablen con «guapanga», se tiñan el pelo durante el verano y usen gafas triangulares con marco dorado;  pero no que una mujer adulta —madre y aparentemente devastada por el retraso del ex en el pago de la manutención de la hija— te pida que la busques en Facebook como Elïţå BēbėŠĥĭţå, o que el paradigma de éxito de una persona mínimamente coherente sea alguien que ¿canta? a golpe de poh, poh, poh. Los reales hasta la muerte, los Gucci, los to´ tiza y to´ durakos, los Iluminati, las bebecitas: la fauna juvenil que devora lo que suene, adoradora de tipos que manosean mujeres y billetes y que a cada tres acordes te sueltan un «brrrrrr».

A veces una quisiera ser mejor persona, pero te la ponen difícil.

Y que no me vengan con que fue el Paquete el que le abrió las piernas a una sociedad de por sí blasfema y que con ello bastó para desordenar a las «ovejas». Los centros nocturnos, las cafeterías, las tiendas, las piscinas….a donde te voltees, encontrarás una bocinota que escandaliza a 200 metros a la redonda y a un/una  entusiasta de los selfis, que acompañará sus imágenes con frases del tipo «#Los envidiosos a mí me llueven», o «Pasa el tiempo y todavía no me igualan el tiro. En el dinero es lo único en que me inspiro. No miro a nadie por encima del hombro. Yo ni los miro». Aparentemente, hasta Mahoma se sentiría agobiado  por el power durako.

El grueso de las publicaciones de una porción gigantesca de los cubanos jóvenes con acceso a Internet, podría resumirse como una oleada hedonista de pseudofilósofos que, sobre una foto de sus pies descalzos, cuelgan palabras de una carga espiritual abrumadora: «Sin ti el tiempo se congela. #RealHastalaMuerte». Pido un minuto de silencio.

Sin embargo, ni la educación humanista de mi mamá, ni las clases de Cívica de mi maestra María, me prepararon para voltear el rostro o guardar silencio en todas las circunstancias. Cuando a pleno mediodía te topas con un «sangaletón» que se cubre la nariz y la boca con un nasobuco —y no por estar inmunodeprimido o en un ambiente contaminado—, sino por simple y llana «bonitura», te percatas de que algo se desajustó en la lógica social. Al estilo de las mascarillas que los asiáticos utilizan para protegerse del esmog en las grandes metrópolis, y que en el caso de Cuba solo se percibían públicamente cuando se trataba de pacientes con patologías respiratorias, que esperan un trasplante o están débiles por los efectos de la quimioterapia, adolescentes y muchachones de pelo en pecho las usan como accesorios.

O sea, similar a llevar una gorra o un reloj, solo que en este caso se venden con colores llamativos y decoraciones para el día y la noche. No se les ven más que los ojos y provocan cierta confusión entre quienes los observan —« ¿estará enfermo?» —, pero si la tendencia funcionó para la banda surcoreana de pop BTS, ¿por qué no habría de hacerlo en una isla reverberante como hornilla?

BTS
(Foto tomada de Internet)

Los integrantes de la banda surcoreana BTS han popularizado las mascarillas o nasobucos como accesorios de moda, aunque las razones de estos chicos distan mucho de la tendencia cubana. Además de protegerse de la contaminación ambiental, las máscaras los ayudan a moverse con mayor libertad, sin ser reconocidos, en grandes espacios abiertos como aeropuertos y centros comerciales. Precisamente para recuperar algo de la privacidad perdida desde la fundación de BTS en el 2013, anunciaron que se tomarán un largo descanso en el que planean vivir las experiencias normales de jóvenes de poco más de 20 años.

Las modas, que van, vienen y se reciclan… ¡cosas peores ya se han visto! Sin embargo, lo que me resulta cada vez más inquietante es el hecho de que la vulgarización de las relaciones y la dignidad humanas constituye la materia prima del bodrio musical que tan pasivamente asimilamos. La falta de voluntad para percatarse de que, no por masivos, ciertos comportamientos dejarán de ser ridículos, niega el desarrollo personal y te estanca en un personaje predecible. 

¿Un durako, un tiza? ¡Brrrrrrrrr!

Al menos, procura que no te dure «hasta la muerte».

Se han publicado 10 comentarios

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  • Pedro

    Bravo. Un artículo que expresa la triste verdad.

  • Ruffini

    El problema está planteado hace años, pero la solución no llega. Los niños siguen pasando de grado sin saber nada porque el Ministerio de Educación decidió culpar a los profesores si no saben nada. Las orquestas ya no van a los barrios, ahora son los requetoneros los que van. Las guayaberas hechas en Cuba valen 50 CUC y un pulóver de "Real hasta la muerte" hecho en no se sabe dónde vale 6 CUC.

  • Margarita

    Artículos como estos o temas como esto debieran ser analizados en los centros de estudio
    Siendo estudiante la ahora presidenta del ICAP Iris Menéndez era nuestra profesora y estábamos en un ómnibus cantando junto a julio iglesias una canción en la que afirmaba que lo mejor de la vida de una joven ( su virginidad) se lo había llevado el una posición netamente machista esta profesora nos explicó que una mujer se debe valorar por mucho más que eso y nos dio una clase bueno no clase como tal una conversacion de amiga de madre a hija y a hijo pues fue al grupo de educación sexual dé valores y a mí por lo menos me marco para siempre y cuando oigo una canción le analizo la letra y no es que solo oiga canciones políticas me gustan algunas de letras sencillas pero no denigrantes
    Lo mismo sucede con las modas y quienes sirven de paradigmas pero como dice otro comentarista que alternativa se le da si las guayaberas están fuera del alcance de la gran mayoría y no solo las guayaberas si no la ropa acorde a nuestro clima las líneas de modas tanto de ropa como de corte de cabellos nacionales donde están y al alcance de quién esto es verdad que la situación del país establece muchas restricciones pero si cosas a tener en cuenta

  • Alex del piero

    Pa mi los DURAKOS son una forma mas de Comer Catibia, como los Emos y otras cosas surgidas por ahi(soy rockero)pero esta gente si me lleno la CACHIMBA como decian por ahi, se visten que parecen payasos, y dan la vida por un like en Internet, el que le vea o algo raro en su nombre en mi Face no entra, y sus musicos favoritos me dan Asco, realmente las bocina y lo que se pone en fiestas por ahi es de lo mas bajo, musica sin Feeling hecha pa Vender , y solo pa perrear, Por favor esta generacion de los milenials les da lo mismo todo mientras tengan datos en el movil y Regaeton el ambiente...

    • Joe

      Estoy de acuerdo 100% contigo.yo soy amante al rock .?.pero en mi juventud tambien fuimos criticado por llevar pelo largo y gustarno gun and roses.pero sigo oyendola lejos de ahi es mi musica forever.gracias por tu comentario.abajo el regueton de mal gusto

  • Joe

    Buenis dias ..desgraciadamente lo banal y sin letras en las canciones es lo que predomina ahora .pero en mi epoca de juventud mi musica era el rock de grupos internacional y tambien

  • Joe

    Estoy de acuerdo con ruffini .fui el mes pasado a la republica de santo domingo y en los carros .y en el hotel lo que predominaba era su musica autentica de su pais .la ideosincracia perdura en nuestro pais se a perdido la esencia de nuestra gran musica cubana.gracias

    • Joe

      Pilongo estas en lo cierto mi hija me lo agradece q le ensene otro tipo de musica y ahora no oye ese tipo de musica barata y de mal gusto y de acuerdo con baby lores.ese no sabe que hacer y ya ni chocolate es oscuro .ellos ahora se tiran unos a los otros .pura gentuza

  • Pilongo

    Liena excelente artículo, creo que muchos padres no saben de lo que tratan estas “antiletras”, sé que no es publicable, pero encontré en google las hermosas frases que estos súper machos les cantan a las mujeres en su “canción “MALA” :

    Dos mil, Louboutin los tacone' (Tacone')
    Ella se emborracha y en cuatro se pone (Se pone)
    Y siempre me pide que no la traicione (Jaja)
    Y siempre lo hacemo', pero sin condone', eh-eh (Uah)
    Y se me trepa encima (Encima)
    Y 'tá to' moja'o el clima (El clima)
    Y con la perla yo voy pa' encima (Uah)
    Y me dice: "Qué rico tú me lastimas", uah
    Sudando y bailándome (Eh-eh)
    Caliente y tocándome (Eh-eh)
    Y ella no para de beber (Beber)
    Y adentro 'e ti yo vo' a enloquecer

    Pura poesía verdad, tengo una hija de 18 años que no oye este tipo de música (a no ser que la obliguen) ya que desde pequeña le enseñé otras opciones. Y sí, trajo en algún momento “videos” de estos seudo cantantes como aquel Osmani García con su Chupi – Chupi, o del Mejor Polígrafo de la República (Insurrecto) o aquellos conciertos del Chacal y Yakarta sentados encima de una joven con problemas físicos en un concierto. O del genial Baby Lores que lo mismo es reguetonero, salsero, músico religioso, revolucionario y lo último “perseguido político” en Miami por quitarse un tatuaje del Comandante.

    Pero los escuchaba con ella y le explicaba el significado de las letras y le busqué grabaciones en vivo de estos “salvajes” de la música y descubrió que realmente eran chivos berreando y le expliqué cuando me decía que estaban en vivo que estaban cantando con un equipo de audio que tiraba directo contra una computadora y esta les arreglaba la voz (las pobres PC no saben lo que hacen) y le expliqué que todo era mentira, que no eran millonarios, ni tenían esos carros y las cadenas no eran de oro. Ha mis sobrinos, que los veían como ídolos, que las muchachas salían con ellos en los videos porque les pagaban y que muchos (conocí a tres miembros de un grupo muy famoso en los principios del siglo que me reservo el nombre) en la escuela nadie los miraba, aunque, debo reconocer que con mis sobrinos si no pude, pero no permito que en mi presencia me pongan esa música.

    Ya hoy por hoy nadie o casi nadie recuerda estos cantantes que mencioné, pasaron y quedaron en el mal recuerdo de algunos que como yo no los soportaba , al igual pasarán los Anuel y los Tekashi y los Chocolates , unos caerán presos como los dos últimos, otros venderán su alma como el Lores y los más solo su engreimiento e ignorancia.

    Se pueden hacer muchos artículos de este tipo de música tanto en Cuba como en otras naciones, las famosas tiraderas, las drogas, las pandillas etc… pero se lo dejo a usted.

    Mis saludos y reconocimiento.

    • Liena M. Nieves

      Gracias Pilongo!! Lo real-horroroso de la mala música urbana. Saludos!!