Un pueblo color miel (+Video)

Un proyecto comunitario transforma la cotidianidad de un segmento semirrural de Caibarién a partir de la participación colectiva.

Proyecto Color Miel, Caibarién
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Color Miel, así se llama el proyecto sociocultural comunitario que revoluciona al reparto La Torre, perteneciente al consejo popular # 4 de Caibarién. En el lugar, conocido por El Crucero, habitan más de 1200 lugareños. Entre el ir y venir de la gente aparece Crisel Lo Cartaya, artista de la plástica cubana que ha compartido su vida entre La Habana y la Villa Blanca.

Se siente útil cuando aprecia los avances, y no duda en decir que el objetivo primordial está en la reanimación cultural de una zona alejada del centro de la ciudad, así como el necesario rescate de los valores patrimoniales, arquitectónicos, históricos; el cuidado del medio ambiente y de los espacios antes abandonados, los cuales ya disponen de otra dimensión social.

La anfitriona de Color Miel. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

Aunque las artes plásticas asumen el protagonismo, no se excluyen otras manifestaciones como la danza, el teatro, la artesanía, las nociones de corte y costura o la incursión en las innovaciones culinarias. Un amplio abanico de iniciativas creadas por los propios vecinos le dan cuerpo al proyecto. A ellos se unen artistas y profesionales de renombre para dejar su savia y compartirla en colectividad.

El hogar de Crisel se ha convertido en centro de interacción cultural. Allí sesiona el taller de artesanía y funciona, a la vez, como galería. Cuadros por aquí y por allá, fotos de los sueños cumplidos, plantas ornamentales que decoran el lugar. Mientras, en el césped de la entrada o por los alrededores del bien llamado Jardín de Sueños, aparecen flamencos, delfines, tortugas, dos palomas que descansan en un tronco, una fuente imaginaria… De todo un poco realizado en figuras, como especie de escenografía que aguarda para recibir a los visitantes.

El hogar de Crisel se ha convertido en taller de artesanía y galería. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

Los mostradores de los establecimientos también fueron animados con los dibujos del proyecto, así como las fachadas de las viviendas.

Cambio de imagen

Una de las reliquias comunitarias del sitio es El Fortín, erigido en 1894 durante las guerras de independencia en Cuba, con el propósito de proteger intereses de las autoridades españolas a finales de la etapa colonial.

Es el único conservado en este territorio, declarado Monumento Local en 2008. Tuvo una apariencia deplorable hasta que los integrantes del proyecto lo asumieron y le dieron otra imagen. En su interior, incluso, se halla un pequeño museo fotográfico.

—Sin embargo, las directrices de Color Miel van más allá…

—Trabajamos con las vulnerabilidades comunitarias, buscamos la forma de llegar a las familias disfuncionales, porque el proyecto se caracteriza por ser inclusivo. Logramos insertar niños en los niveles normales de enseñanza, sin que hayan tenido que recurrir a centros especiales, como se indicó en determinado momento.

La temática medioambiental dirigida a la infancia ocupa un lugar preferencial en el proyecto, con el especialista Félix Alexis Correa Álvarez. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

«Una de las primeras tareas fue acercarnos a la escuela. Estaba muy deteriorada, con filtraciones, falta de agua, de pintura, e incluso en un tiempo se habló de cerrarla. Entonces, los padres se reunieron, y entre todos la transformamos».

Actores y colaboradores

El reparto La Torre se ha revolucionado. Jóvenes realizadores y el talento artístico desarrollado a partir de las peñas se incorporan a las actividades. También destacan los aportes de la mamá de Crisel (Cricel Cartaya Claro) como activista de primer orden, junto a los diversos orfebres y a las costureras que salen de los marcos hogareños para enseñar sus habilidades.

Entre los diversos perfiles trabajan el libro manufacturado. Un artesano del municipio ha impartido clases relacionadas con este tipo de papel, y son los propios niños quienes ilustran las páginas en función del texto.

Si de colaboradores se trata, sobresale Félix Alexis Correa Álvarez, especialista principal del Grupo de Manejo Integrado Costero, del Centro de Estudios y Servicios Ambientales de Villa Clara (Cesam), quien un día se acercó al proyecto. Desde entonces quedó atrapado con la idea al constatar los resultados.

«Comenzamos a realizar talleres conjuntos para incentivar las acciones a favor del reciclaje, la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de los recursos naturales entre los niños, en aras de crear conciencia desde edades tempranas», afirmó.

Beily del Río Llanes, de 10 años y alumno de la escuela Esteban Hernández Alfonso, dijo que los han enseñado a reutilizar los materiales, «a tener más disciplina».

A Hecglip Antonio Just Valdés, de 12 años, este proyecto lo ha ayudado a conocer más del medio ambiente, y «nos integra a las actividades culturales, recreativas y deportivas».

Crisel Lo Cartaya aprecia la oralidad de los pequeños, y la sonrisa en su rostro refleja el placer que siente. Además, hay que resaltar que lo percibido económicamente por su obra artística, ajena totalmente a Color Miel, lo invierte en función del proyecto.

En el reparto La Torre, perteneciente al consejo popular # 4 de Caibarién, los mostradores de los establecimientos fueron animados con los dibujos del proyecto, así como las fachadas de las viviendas. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

—¿No te parece raro en estos tiempos?

—Soy miembro de la Uneac, y otros integrantes también lo hacen. Es una satisfacción espiritual, aunque deben estudiarse otras posibilidades de financiamiento, las cuales serán bien recibidas.

Color Miel fue fundado en octubre, hace casi ocho años, en vísperas del Día de la Cultura Cubana. El intelecto y las iniciativas no se detienen. Pretenden acentuar más la temática medioambiental, y sumar a los cuentapropistas y representantes de otros sectores a los intereses colectivos.

Gran parte de los integrantes de Color Miel. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

Ya se construye un organopónico destinado a la comunidad y continuarán los talleres anuales dedicados al rescate de los valores patrimoniales y de los juegos tradicionales, así como a la influencia de la comunidad china en Cuba, por citar algunos. El próximo estará vinculado a la Tarea Vida y el Medio Ambiente.

Mientras tanto, Crisel, sus colaboradores y los habitantes del reparto La Torre continúan en pos de sus sueños para hacer realidad su lema: «El color nos da alegría y la miel nos endulza la vida».

(Cámara: Carlos Rodríguez Torres)

Reconocimientos

— En 2017 fue el proyecto comunitario más relevante de la región central, lo que le posibilitó asistir al evento nacional del pasado año, y figuró entre los diez finalistas en el país.
— Recibió la Distinción de la Humildad por el trabajo comunitario, otorgada en la Feria Internacional del Libro de La Habana.
— La Editorial Gente Nueva lo reconoció entre las exposiciones de impacto en el complejo Morro-Cabaña.
— Tuvo participación en el Festival de Tradiciones, en Italia, con el tema de la presencia china en Cuba.
— Obtuvo distinciones por el trabajo a favor de la danza y el teatro, como Comunidad Saludable, por las acciones sostenidas a través de los años, y otras entregadas por la Casa de Cultura Municipal.

Se han publicado 1 comentario

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  • Teresita

    Hace falta que se generalicen proyectos como este. Es también una de las tantas formas de pensar como país. Interesante.