Con sus penas y sus glorias: cultura villaclareña en 2020

A pesar de la adversidades de la pandemia en este 2020, en Villa Clara dentro del sector de la cultura surgieron nuevas iniciativas que, desde la creatividad, ansiaban burlar el distanciamiento físico y ayudar a aliviar la tensa situación.

Actividad de la Asociación Hermanos Saíz.
Los miembros de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Villa Clara no se cruzaron de brazos y realizaron varias actividades en distintas zonas dentro de la ciudad de Santa Clara y comunidades de la provincia. (Foto: Tomada de la página de Facebook de la AHS Villa Clara)
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A solo horas para decir adiós al 2020, vale la pena tomarse unos minutos para la reflexión. Para muchos ha sido un año perdido entre cloro, jabón y nasobucos. Los más optimistas dirán que han sido 12 meses de aprendizaje y crecimiento personal.

Entre estos últimos, de seguro se colocan los artistas.

Para quienes aman, defienden y profesan el arte, está de más decir el gancho en pleno rostro que significó el aislamiento y cierre de las actividades culturales debido a la pandemia. Eventos cancelados, presentaciones pausadas en el tiempo, proyectos interruptos en medio de su gestación, textos que nunca pudieron ser presentados. Cada cual para su casa y a esperar.

Premiación del Festival Clip COVID
El Festival Clip COVID fue un ejemplo de búsqueda de alternativas ante las adversidades a causa de la pandemia. (Foto: Francisnet Díaz Rondón)

Este 2020 Villa Clara no tuvo Feria del Libro, mucho menos carnavales ni parrandas. Las actividades que sobrevivieron a la llamada cuarentena de marzo a junio mantuvieron un perfil bajo y un público mínimo.

En este contexto surgieron las nuevas iniciativas que, desde la creatividad, ansiaban burlar el distanciamiento físico y ayudar a aliviar la tensa situación.

Desde programas radiales con escritores de pico fino hasta un César Irigoyen en bicicleta y nasobuco recorriendo Santa Clara USB en mano para que la fantasía no dejara de rodar. Hubo conciertos y más conciertos online. Pequeñas cápsulas de TV con el claro mensaje de «Quédate en casa».

Las nuevas tecnologías jugaron un papel determinante e Internet se coronó rey. Los artistas encontraron en las plataformas digitales un aliado capaz de llevar su trabajo a todos los rincones. Las actividades online fueron tendencia en el mundo, y Villa Clara no escapó, ni quiso escapar, de la nueva moda.

Creo que este fue el mayor descubrimiento que nos legaron los meses de encierro: el poder de la web en pos del arte. Hasta entonces —e incluso todavía— los artistas e instituciones no explotaban las facilidades y los beneficios de las redes sociales en un mundo, un país y una provincia cada vez más interconectados.

No basta con tener una página de Facebook y actualizarla con más o menos regularidad. Se trata de trazar una estrategia seria y más acorde con los nuevos tiempos para alcanzar una mayor audiencia y entusiasmarla con los proyectos. Esperemos que esta devenga una tarea «de choque» para el 2021.

Compañía de Lizt Alfonso.
La compañía Lizt Alfonso regresó al teatro La Caridad, en Santa Clara, en la Temporada Para Bailar en Casa del Trompo 2020. (Foto: Ismary López Díaz)

Por otra parte, sin demeritar las ideas, se deberían evaluar la eficiencia y aceptación de los eventos online. Por muy concebidos que estén desde el punto de vista de la producción, si no se define bien un público objetivo y se proyectan estrategias para llegarle, no cumplen objetivo alguno. Repito el término estrategia y no es al azar: ahí reside el secreto para lograr el éxito en redes.

¿Realmente estos eventos llegaron al público al que están destinados? ¿Cuántos villaclareños disfrutaron los conciertos en vivo? Si las respuestas son positivas, pues felicidades; si entran en el terreno de lo negativo, habría que replantear su eficiencia.

Pero aterrizando en el mundo «real», la sapiencia popular nos recuerda que de buenas intenciones está hecho el camino al infierno. De ahí surgen las siguientes interrogantes: ¿se deben mantener los eventos agendados por un mero formalismo, si no se tiene constancia de su éxito?, ¿se cumplen verdaderamente las medidas epidemiológicas?, ¿cuál es el riesgo real de contagio en uno de estos eventos?

Ivette Cepeda se presentó en La Caridad, y un teatro vacío me pareció inexcusable para una grande de la música, más allá de que fuera un concierto especial. Ella y el público merecían más que asientos desocupados. Lizt Alfonso Cuba Dance regaló su baile una semana después en el mismo lugar, y el distanciamiento físico no fue tal. Las dos caras de una misma moneda.

Vivimos una nueva normalidad que poco tiene de normal. El arte debe atemperarse e integrarse.

Este 2021 comienza también un poco rengo y el «Longina» —primer evento de cada año y que en este llega al cuarto de siglo— lleva la palabra online inscrita en su cartel. Esperemos que estos nueve meses de aprendizaje ayuden a que este, y todos los que vendrán, estén a la altura de las circunstancias.

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