Miguel y un changüí en el portal

Instructor de teatro, programador, jefe de actividades, jefe del área técnica y, por último, director de la Casa de Cultura Luis Orge León, de Quemado de Güines,Miguel Mederos Acosta se ha convertido en un exponente artístico-cultural en el municipio.

Premio al concurso infantil de pintura Mundo de colores. Miguel preside la premiación desarrollada en el museo municipal General Francisco Peraza Delgado. Foto: Cortesía del entrevistado.
Premio al concurso infantil de pintura Mundo de colores. Miguel preside la premiación desarrollada en el museo municipal General Francisco Peraza Delgado. (Foto: Cortesía del entrevistado).
Visto: 790

Callado y serio, con gorra azul y pulóver blanco de tipo deportivo, Miguel Mederos Acosta parece introvertido hasta que dice la primera frase en tono jocoso: «Bafff, yo trabajo en la Casa de Cultura hace 37 años».

Instructor de teatro, programador, jefe de actividades, jefe del área técnica y, por último, director de la Casa de Cultura Luis Orge León, de Quemado de Güines, este señor se ha convertido en un exponente artístico-cultural en el municipio y la figura a la que todos preguntan -¡¿Oye, cuándo empezamos?!

— ¿Qué actividades ha realizado la Casa de Cultura en estos casi dos años de confinamiento?

—Hemos hecho, sobre todo, labor comunitaria en barrios y comunidades vulnerables. Antes de la pandemia se creó el proyecto artístico Sembrando Esperanza, que conjuga todas las modalidades del arte y la literatura —música, teatro para adultos y niños, presentaciones de obras literarias, exposiciones de artes plásticas—; durante estos meses, lo hemos desarrollado aún más al trabajar las necesidades particulares de cada lugar.

Los artistas también están vinculados a los vacunatorios. Durante el proceso de vacunación de los niños, actúan, cantan, declaman, incluso, realizan actividades de participación, todo para apoyar el momento de la vacuna, ya de por sí tenso para los pequeños.

El proyecto Sembrando esperanzas también visita centros de trabajo. (BANDEC). (Foto: Cortesía del entrevistado).  

— ¿Cómo se reactivará la vida cultural del municipio cuando mejore la situación epidemiológica?

—La vida cultural de Quemado de Güines quedó detenida en el tiempo. Cuando los casos positivos disminuyan y las autoridades consientan la realización de eventos recreativos, iniciaremos donde nos quedamos: nuestras peñas habituales de bolero, de danzón, la peña Amigos de Rafael y las actividades infantiles. Sin mucha preparación, con conciencia de las medidas sanitarias y con el entusiasmo que caracteriza al cubano vamos a sacar adelante la cultura quemadense.  

«Tengo pendiente una deuda prepandemia. Hemos pensado en realizar un trabajo diferente en el consejo popular El Perejil, potenciar el arte para el público joven, nutrirnos de artistas aficionados, artesanos, pintores, repentistas, niños con talento artístico residentes en la zona. Algo especial, diferente a lo hecho hasta el momento, algo nuevo y particularizado al lugar».

—¿Algo pendiente e irrealizable este 2021?

—¡Las parrandas! (Risas)

—¿Parrandas en Quemado?

—Pues sí, desde 1945 cada 26 de diciembre celebramos las parrandas del changüí, así se les dice porque este baile es lo más representativo de la festividad. Aquí las carrozas son menos vistosas que las de Remedios, pero el changüí alrededor del parque marca la diferencia y nos distingue.

Este 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, Miguel celebrará tranquilo en su Casa de Cultura con una trasmisión especial del sistema de Radio Base del municipio donde se emitirá contenido relacionado con la fecha. Este año, una maldita enfermedad nos priva de grandes celebraciones; sin embargo, podemos escuchar música cubana y disfrutarla desde casa, así que, hoy, en Quemado, se baila changüí en el portal. 

No hay publicado ningún comentario. Sé el primero en empezar el debate.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.