Con la radio en el alma

Para Fernando González Castro, Premio Nacional de Radio, el Departamento Dramático de la CMHW es una escuela en la que ha sido alumno y maestro.

Actor y director Fernando González Castro, Premio Nacional de la Radio 2016.
Fernando González Castro, en plena labor de director de programas, en uno de los estudios de la emisora CMHW. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
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Cuando supo que había ganado el Premio Nacional de Radio 2016 junto al veterano Antonio Moltó Martorell —actual presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec)—, el director, realizador, escritor y guionista villaclareño Fernando González Castro recordó de inmediato a su pueblo natal, Santo Domingo, y a dos personas que marcaron profundamente su vida: Ángela Benítez, su maestra de primaria, y el desaparecido intelectual dominicano Eduardo Franco.

Ambos incidieron en la formación del artista, quien lleva consigo el espíritu de la tierra donde se forjó como hombre y futuro creador; la del mártir Fructuoso Rodríguez y del pintor Jorge Arche Silva.

«Por Santo Domingo siento una nostalgia permanente. Soy de una generación privilegiada porque fui alumno de una gran pedagoga. De ella aprendí disciplina, sentido de pertenencia, seguridad en mí mismo. Su enseñanza marcó un hito en mi vida, la recuerdo siempre con mucho cariño.

Fernando González Castro, actor y director de la emisora CMHW,
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

«Franco —con su vocación de maestro— nos reunía en el parque para conversar sobre temáticas históricas, culturales, filosóficas… hasta que hicimos un taller literario. A partir de ahí empecé a cultivarme. Todo fue cambiando en mí. Yo tenía un carácter fuerte, bastante agresivo. Ellos marcaron nuestras vidas».

Cuenta Fernando que los deportes fueron su principal atracción durante la juventud, sobre todo los de combate, como el judo o kárate do, pues las activas disciplinas, tanto como el arte y la cultura, le ayudaban a canalizar su fuerte personalidad. 

También recuerda a su padre, Fernando González Pérez, de quien «heredé el amor a la poesía. Un hombre con una experiencia tremenda, que estuvo en el servicio militar durante la Segunda Guerra Mundial, participó en la lucha clandestina. Una persona muy sensible, conversaba mucho conmigo», señala.

Hace 37 años, luego de egresar de la escuela de cuadros, Fernando irrumpió en la CMHW. El entonces director de la emisora, Rolando Rodríguez Frenes, le orientó dirigir el Departamento Dramático, al que luego González Castro consagró su vida.

«Pero enseguida le expresé mis deseos de trabajar como actor, escritor y director, como los demás colegas. Frenes era una gente maravillosa, y me dio la posibilidad de satisfacer mis inquietudes».

Fernando ha tenido la dicha de relacionarse en el estudio de grabación con grandes personalidades de la radio, de quienes aprendió mucho. Por ejemplo: la disciplina de Margarita Carvajal, la capacidad de María Leisa Olivera y Natividad Meneses, la versatilidad de Miguel Aragón, la dirección de Tomás Hernández Moreno, Rogelio Castillo, José Antonio Espino Blanco, la pro­fesionalidad  de Rosita del Sol, Miguel Tenorio, Consuelito Contre­ras…

«Todos  ayudaron a formarme, y casi al año de trabajar con ellos comencé a escribir, dirigir y actuar», recalca González Castro.

El ganador del Premio Nacional de Radio 2016 se enorgullece también de su vocación de educador, la cual ha desempeñado durante su vida profesional. Decenas de artistas han recibido conocimientos y consejos del destacado realizador a través de disímiles cursos y talleres, impartidos en diferentes provincias, y a veces enfrentando obstáculos.

«Muchos integrantes del Grupo Dramático comenzaron a irse por disímiles motivos. Por eso decidí impartir cursos para nuevos talentos. En aquellos momentos no tuve el apoyo del Departamento, pero no me detuve. Noche por noche daba las clases. Hasta que en la emisora se dieron cuenta, y al mes aproximadamente, oficializaron las clases», rememora.

Los frutos del empeño se vieron al final con la formación de creadores como Rita Bedíaz, Lesvy Samper, María Josefa Roché, Yen Torres, Leonel Pérez Chávez, entre otros que actualmente trabajan en Villa Clara.

El realizador también siente orgullo de contar en el colectivo con varios actores de su pueblo, que advierte no haberlos traído él, sino que —por su propio talento, esfuerzo y trabajo— se han ganado el respeto y la admiración del grupo.

Fernando González Castro con actores del Grupo Dramático de la emisora CMHW,
Fernando transmite sus experiencias y conocimientos a los actores del Grupo  Dramático de la emisora CMHW. (Foto; Ramón Barreras Valdés)

Por otra parte, Fernando González Castro reconoce el avance de las nuevas tecnologías y otros medios audiovisuales que le han robado protagonismo a la radio. No obstante, el realizador no piensa que por ello desaparezca el fabuloso invento de Guillermo Marconi.

«La radio solo tiene el sonido, lo que puede verse como una limitante, pero no lo es. El tabaquero, mientras hace su puro; el mecánico, en su labor; las amas de casa, en el hogar… A todos les resulta imposible trabajar y atender a una pantalla a la vez. La radio siempre va a estar con ellos. Si vas al campo sabrás que el programa campesino, el mexicano, la aventura o el policíaco lo escuchan todos.

«Por ejemplo, la serie La gente de mi barriada, basada en la novela Échame a mí la culpa, de Lorenzo Lunar Cardedo, sobre el barrio del Condado, y radiada hace poco, levantó tremenda audiencia entre los habitantes de la popular zona, al punto de que aún cantan allí el tema del espacio, de la autoría de Ernesto Ramos e interpretada por la orquesta Aliamén. Eso te llena de gozo, de placer y te asegura que aún la radio tiene mucho que ofrecerle a la gente.

«Hemos sido muy selectivos con las novelas, para darles a los oyentes lo más notorio, lo que puede tocar el corazón de las personas, sus problemáticas, una historia interesante. Por ejemplo, casi todas mis novelas son de época, y muchas se desarrollan en mi pueblo, porque lo siento, lo conozco, es lo que me contaban mis abuelos, mis padres. Y por las encuestas y la retroalimentación cotidiana te das cuenta de que la radio aún funciona y seguirá haciéndolo».

Antes de concluir, Fernando no quiere dejar de agradecer a su familia y a su esposa Zaida Miyares —a quien califica de inteligente, ama­ble, creativa— por el apoyo en todos estos años de bregar en el mundo de las ondas hertzianas. 

«Yo dejaré de estudiar el día que me muera. No me cansaré ni me aburriré de autoprepararme y preparar a otros. Es a lo que me he dedicado siempre, y quizás por ello me han entregado tan valioso premio. He pasado todos estos años entregado por completo a la radio, viviendo, soñando y despertando con ella. Te digo honestamente, me han otorgado un premio por hacer lo que más me gusta. La radio lo es todo para mí».

Se han publicado 1 comentario

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  • TaniaHR

    Soy una ferviente admiradora del trabajo que realiza Fernando Gonzalez Castro , es un profesional dedicado por entero a su labor , muy inteligente y talentoso . Muchas Felicidades y gracias por su obra.