Los cubanos pican duro

La Resolución cubana que exige poner fin al bloqueo, como siempre, triunfó, mientras que EE. UU. no pudo imponer sus ocho enmiendas al contundente documento.

Bloqueo contra Cuba: Artificios absurdos y tajantes derrotas

Caricatura de Adalberto Linares sobre derrota del bloqueo en la ONU.
(Ilustración: Adalberto Linares)
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Supuestamente ingeniosos como pocos, con una capacidad de inventiva única y dosis extra de imaginación, quienes sustentan el liderazgo y la política exterior en el Departamento de Estado de los Estados Unidos y la Casa Blanca, deberían ser premiados por la irrisoria versatilidad de sus actuaciones. Claro que intentar poner frenos al desarrollo de una Isla, bloquearla y considerarla «la madre de todo mal» no les ha de ser muy fácil.

Como era de esperarse, dado el sinfín de ardides en su haber, una nueva artimaña puso a borbotones la crítica internacional, previa a la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), de la resolución cubana Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

Ocho enmiendas a la Resolución condenatoria llegan según la Misión Permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, como «modificaciones altamente constructivas y prioritarias».

Tan «preocupados» y al «tanto de las necesidades» de quienes habitan en su «fruta madura», consideran que en Cuba «la enorme falta de acceso a la información y libertad de expresión, la completa inexistencia de la independencia judicial, los arrestos y detenciones arbitrarios» y «la inexistencia de instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas están menoscabando los esfuerzos colectivos por implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible». Los invitaremos, entonces, a informarse sobre nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular, lo público e inclusivo de nuestros medios de comunicación y los logros alcanzados por nuestro país en varios indicadores a nivel mundial.

También han puesto catalejo en la supuesta ausencia de féminas en el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y los altos mandos militares. Benditas sean Inés María Chapman Waugh, miembro del Comité Central del Partido y vicepresidenta de los Consejos de Estado y de Ministros; y Gladys María Bejerano Portela, vicepresidenta del Consejo de Estado y contralora general de la República de Cuba. Ambas demuestran la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Cuba se crece, ¿acaso no lo ven?

Caricatura de Adalberto Linares sobre Trump y la condena al bloqueo de EE. UU. contra Cuba.
(Ilustración: Adalberto Linares)

Además, en sus nuevos párrafos adyacentes, exhortan a nuestros dirigentes a otorgar plenos derechos y libertades civiles, políticos y económicos reconocidos internacionalmente y a crear y mantener, «en la ley y en la práctica, un entorno seguro y propicio para una sociedad civil independiente, diversa y pluralista».

Por favor, léanse el Proyecto de Constitución de la República de Cuba que sometemos a consulta popular. Noten que el sistema económico que se refleja mantiene como principios esenciales la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales.

Que, a tono con los tiempos modernos, se reconocen el papel del mercado y de nuevas formas de propiedad no estatal, incluida la privada. Y el derecho de igualdad se enriquece con la no discriminación por género, orientación sexual, origen étnico y discapacidad.

Entonces, embajadores, diplomáticos y políticos norteamericanos, ¿de qué privación de derechos se atreven a hablar? ¿A quién creen que convencen al acusarnos de atentar contra los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030? No reconocen que el mundo parece abochornado, indignado, hastiado ante la sucia política  a que lo someten.

Cual bofetada a todo brazo, en esta doble jornada de sesiones declararon su rechazo al bloqueo más de 30 oradores. Representantes del Grupo de los 77 más China (G77+China), el Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac),  entre otros, alzaron su voz en pos de la búsqueda de mecanismos intergubernamentales de diálogo y concertación política entre las dos naciones.

Y es que todos conocen lo injusto de esta política y saben que nuestra nación mambisa no fallará nunca en el objetivo supremo de ser libre y próspera, pese a la «intolerancia ideológica y venganza política» de algunos políticos retrógrados de los Estados Unidos de América.

El pueblo norteamericano, sin duda, no coincide con los rancios procedimientos de sus dirigentes. Tanto es así que, mientras se desarrollaba el debate, frente a la Casa Blanca, integrantes de la Coalición Metro DC en Solidaridad con la Revolución Cubana levantaban pancartas con la frase «Cuba sí, bloqueo no», demandando el cese de las limitaciones que impiden a los ciudadanos norteamericanos viajar a Cuba cuando lo estimen pertinente.

Mantener el bloqueo, tras 26 años de condena a nivel mundial, deviene una burla al multilateralismo en las relaciones internacionales, una verdadera ofensa a la voluntad de la membrecía de la ONU.

Desde todas partes del orbe, prosperan reclamos de justicia para bien de Cuba, la «enorme Isla de dignidad». Vibran de enojo ante las falsas calumnias los reales defensores de los derechos humanos, que sueñan con tiempos de normalización de relaciones, mayor apertura, intercambio, interacción y entendimiento.

Mientras, tras el muro se inquieta el avispero y las iniciativas aúnan y fructifican. Ocho enmiendas no ablandan el aguijón, así lo demuestran los contundentes votos de rechazo. La Resolución, como siempre, un triunfo, a favor: 189, en contra: 2, Israel y el vecino del Norte, y ninguna abstención. Cuestionados Moldavia y Ucrania por no ejercer su derecho al voto. Los cubanos pican duro y estos números así lo demuestran.

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