El camino irrenunciable de la soberanía

El futuro de Cuba y los cambios que se auguran con la aprobación de la nueva Constitución.

Ilustración de Alfredo Martirena sobre la nueva Constitución de Cuba.
(Ilustración: Alfredo Martirena)
Visto: 1953

Encauzar a un país es una tarea difícil, pero lo suficientemente hermosa, por lo que bien valen el sacrifico y esfuerzo que tal empeño exige. Eso hacen nuestros diputados por estos días de arduas discusiones y debates apasionados por dotar a Cuba de un futuro mejor y más promisorio.

Empeños en que han estado acompañados de manera permanente por el Consejo de Ministros en pleno, encabezados por su presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien ha tenido roles protagónicos en el esclarecimiento de dudas y en dar las orientaciones precisas para conducir las discusiones a puerto seguro, evitando sean estériles e improductivas.

Sumamente complejos han sido los asuntos discutidos, pues los tiempos que corren, a lo interno, como en el contexto internacional, también lo son. Algo que no puede ser soslayado en ningún análisis serio y responsable de las carencias, anhelos, insatisfacciones y deseos de un pueblo que ha tenido que pagar un alto precio por ser libre y que ha padecido el mayor bloqueo y desgaste económico de la historia de la humanidad.

La economía cubana crece, y eso es loable, pero lo hace a niveles tan bajos que no asegura el salto cualitativo de calidad de vida que se aspira tengamos los cubanos, y no siempre las causas son imputables a fenómenos externos derivados del cerco económico del bloqueo, como los diputados evidenciaron en sus debates.

Nuestro propio presidente dejaba claros los peligros potenciales y reales de una burocracia entronizada en los más diversos niveles del Estado que traba, entorpece y hasta desalienta esfuerzos por avanzar en el complejo campo de las relaciones económicas y financieras. Incluidos otros problemas subjetivos, en los que la falta de control y seguimiento de los planes productivos y las manifestaciones de corrupción e indisciplinas también cobran para sí una buena parte de los incumplimientos y degeneraciones económicas.

Para nadie es un secreto que el 2019 será un año de grandes tensiones y exigencias, en el que deberá prevalecer el principio elemental de no gastar más de lo que se tiene, ni seguir incurriendo en deudas que lastran un crecimiento real de sectores clave de la economía cubana. Por encima de todo, habrá que garantizar el crecimiento del Producto Interno Bruto y no detener el desarrollo.

Y transcurrirá el año 60 de Revolución con una nueva Constitución, cuyo proyecto, tras la discusión y aprobación por nuestros parlamentarios, estará listo para ser llevado al referendo popular que le dará el sí definitivo.

La amplísima discusión que tuvo el proyecto constitucional a nivel de país rindió sus frutos, y ahora el texto está enriquecido y mejorado por el propio pueblo. La comisión redactora hizo 760 cambios y modificó 136 artículos, que representan el 60 % del total.

Dígase lo que se diga, lo aprobado, incluidos los cambios al pródigamente debatido artículo 68 relacionado con el matrimonio entre dos personas, ahora modificado en su redacción, prueba la validez de la democracia socialista y de que el pueblo sí tiene peso en las decisiones a adoptar en aras de perfeccionar nuestro socialismo.

No ha sido, ni será nunca un retroceso, como criterios malintencionados, han querido imponer como matrices de opinión, en su afán de romper la unidad, nuestra principal fortaleza y escudo protector de la nación.

También la informatización se abre paso de manera acelerada en el país, respetando el principio de soberanía e identidad. Al respecto, en referencia a los retos y desafíos que tan necesario proceso engloba, el presidente cubano Díaz-Canel afirmó: «Debemos movilizarnos todos ante las pretensiones del imperio de imponer sus plataformas de dominación e injerencia para destruir la identidad de los pueblos».

En su integralidad, la informatización de la sociedad exigirá una mayor transparencia del Gobierno y una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones. Aquí se incluyen los Portales del Ciudadano de las Asambleas del Poder Popular, que estarán responsabilizados con brindar una información inmediata y veraz de la gestión gubernamental. En el caso de la provincia, tendrá el suyo, llamado Soy Villa Clara, a partir del venidero 29 de diciembre.

Pero también dicha informatización hay que verla como un proceso asociado a la digitalización de la televisión cubana, al rescate de la memoria histórica y al desarrollo del llamado comercio electrónico, este último, por ahora de manera incipiente, pero en avance. De igual manera, incluye la automatización de los procesos y la rebaja de las tarifas de precios, un reclamo de la población que será tenido en cuenta a medida que se amplíe la infraestructura tecnológica.

Otros temas que inciden directamente en la calidad de vida del pueblo fueron incluidos en la agenda de los parlamentarios, como la llevada y traída Ley de Protección al Consumidor, aún más ciencia ficción que realidad.

También resultó ampliamente debatido el complejo asunto de la Vivienda, un problema no resuelto en el país y al que se le buscan alternativas a partir de una mayor autonomía municipal y de la producción local de materiales de la construcción.

En fin, días que no bastaron para evaluar todos los asuntos que preocupan y ocupan a la ciudadanía, pero suficientes para dar una radiografía de la Cuba de hoy; la de Fidel, Raúl y la generación histórica que hizo la Revolución, y cuyas riendas gubernamentales lleva en la actualidad el presidente Miguel Díaz-Canel.

Días en que nuestros parlamentarios fueron consecuentes con el reclamo martiano acerca del diputado, como «Hombre encargado por el pueblo para que estudie su situación, para que examine sus males, para que los remedie en cuanto pueda, para que esté siempre imaginando la manera de remediarlos».

Modelar el futuro de la mejor manera posible es ahora el camino. Seis décadas de soberanía y libertad nos lo reclaman. 

Se han publicado 1 comentario

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  • alberto

    el titulo de este articulo y el de otro articulo histórico muy ameno publicado en el Vanguardia de papel el sábado 29 de dicembre son iguales ¿porque?