El Girón de nuestros días

El imperialismo no posee la capacidad de derrotar un pueblo unido, y ya Cuba ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá resistir.

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Han pasado 58 años de los sucesos heroicos de Playa Girón y todavía la impotencia y el odio del imperialismo norteamericano se hacen evidentes en cada acción que emprende contra Cuba, en su afán de destruir una Revolución que no pudieron derrotar por la vía de las armas.

Ilustración de Linares
(Ilustración: Linares)

«Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba».

Así afirmó el Comandante en Jefe Fidel Castro en su discurso del 16 de abril de 1961, día en que fuera proclamado el carácter socialista de nuestra Revolución, y los hechos lo siguen corroborando.

Ahora fue utilizada la efeméride para verter todo el odio anticubano de los sectores más extremistas de la derecha en nuevas medidas contra la Isla rebelde. Un retorno evidente a los tiempos más descarnados de la Doctrina Monroe.

Primero, el de apellido risible y Secretario de Estado, Mike Pompeo, confirmó que Estados Unidos levantará todas las restricciones existentes a la aplicación del polémico título III de la ley Helms-Burton, cuyo alcance extraterritorial viola la soberanía de terceros países interesados en hacer negocios legítimos con Cuba.

Luego, el propio miércoles 17, el personajillo siniestro de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, tuvo la desfachatez de reunirse con la gusanera de Miami para desde allí anunciar que los Estados Unidos impondrán nuevas restricciones a los viajes de sus ciudadanos a la mayor de las Antillas, y establecerán límites de cuantía y tiempo a las remesas que reciben los cubanos de sus familias en ese país norteño.

Con similar dosis de agresividad, Bolton arremetió contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro Moros, en Venezuela, y afirmó que cuando se logre el derrocamiento de Venezuela, «sabremos que Cuba es la que sigue».

Ni en los tiempos más virulentos del macartismo y la Guerra Fría hubo tanta osadía. Ni tampoco tanta aberración y menosprecio al derecho inalienable de un país de escoger su propio destino y decidir de manera soberana el camino deseado.

Pero se volvieron a equivocar, incluso, hasta para escoger la fecha. Para Cuba corren los días gloriosos de Girón, aquellos que ocasionaron al imperialismo yanqui su primera gran derrota en América y de nuevo volverán a chocar con el escudo de ideas y convicciones patrióticas de un pueblo que acaba de proclamar una nueva constitución y reafirmar su decisión de continuar perfeccionando su socialismo.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su cuenta en Twitter @DiazCanelB respondió de manera enérgica y contundente a tanta injerencia imperial: «No cambiará la actitud frente a los que sostienen la espada contra nosotros. Los cubanos no nos rendimos, ni aceptamos leyes sobre nuestros destinos que estén fuera de la Constitución. En #Cuba mandamos los cubanos. #Cuba confía en sus fuerzas y en nuestra dignidad. #SomosCuba».

Y el General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, no pudo ser más diáfano el pasado 10 de abril, cuando en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que proclamó de manera solemne la Constitución, ratificó la indoblegable decisión de los cubanos de mantenernos firmes en nuestros principios contra viento y marea.

«En 60 años frente a las agresión y amenazas, los cubanos hemos demostrado la férrea voluntad para resistir y vencer las más difíciles circunstancias, el imperialismo no posee la capacidad de derrotar un pueblo unido, y ya Cuba ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá resistir. Luchar y alcanzar la victoria, no existe otra alternativa».

Cuba no está sola. Dentro de los propios Estados Unidos existen fuerzas progresistas opuestas a las medidas reaccionarias de la administración Trump e, igualmente, en el seno de la Unión Europea hay rechazo a medidas extraterritoriales y lesivas, como la Helms-Burton.

La víspera, 19 de abril, se cumplió otro aniversario del Día de la Victoria, fecha que coincide con el primer año de la presidencia de Díaz-Canel, quien ha proseguido la senda de soberanía y dignidad iniciada en época de los mambises, y que tuvo continuidad histórica con Fidel y Raúl.

Son tiempos difíciles, pero gloriosos de Revolución. Momento oportuno para recordar al Comandante en Jefe, quien al evaluar la dimensión histórica de la victoria de Playa Girón, afirmó: «Porque, dígase lo que se diga, a partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres».

Y esa resulta la convicción de millones de compatriotas.

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