¿Cómo Cuba se propone asegurar la alimentación en medio del bloqueo y del azote de la pandemia?

Más de una respuesta encontró esta interrogante en el contexto de las tres reuniones territoriales celebradas este fin de semana en el oriente, centro y occidente del país.

Las tres reuniones territoriales fueron presididas por José Ramón Machado Ventura, Salvador Valdés Mesa y José Ramón Monteagudo. (Foto: Endrys Correa Vaillant)
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¿Cómo asegurar los alimentos que necesita Cuba en medio del azote de la pandemia provocada por el nuevo coronavirus –que obviamente viene trastocando el comercio mundial– y sin que la política de bloqueo y asfixia promovida por el imperio contra la Revolución haya cedido ni por un minuto?

Más de una respuesta encontró esta interrogante en el contexto de las tres reuniones territoriales celebradas este fin de semana en el oriente, centro y occidente del país, todas presididas por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido, y Salvador Valdés Mesa, vicepresidente de la República de Cuba.

Explotar al máximo la tierra y los recursos disponibles

Producir alimentos con una visión en la que el esfuerzo físico esté acompañado por el razonamiento para establecer prioridades y emplear toda alternativa posible, fue uno de los aspectos en los que el Segundo Secretario del Comité Central del Partido insistió durante el intercambio que sostuvo, en composición reducida, de acuerdo con los protocolos sanitarios vigentes, con los principales dirigentes políticos, gobernadores, autoridades de la Agricultura y dirigentes de los sindicatos agropecuario y azucarero, y de la anap de las provincias de Holguín, Las Tunas, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

Se trata, dijo, de actuar en correspondencia con la organización y capacidad de respuesta con que se combate en Cuba la covid-19 y se enfrenta, a la vez, la reducción de la disponibilidad de alimentos debido a la caída de las importaciones por el impacto de la pandemia en la economía mundial, además de las pérfidas intenciones del Gobierno de Estados Unidos que, en lugar de ocuparse de la grave situación interna provocada por la enfermedad, intenta aprovechar la oportunidad para provocar el colapso definitivo de la Revolución Cubana.

«Tenemos que darles el máximo de explotación a la tierra y a los recursos a mano. Eso es lo que debemos hacer ahora», indicó, al tiempo que llamó a intensificar la preparación de las áreas y favorecer, con el combustible disponible para los tractores, el proceso de rompimiento de la tierra en los espacios donde se hace difícil hacerlo con bueyes.

Orientó prepararse bien para la campaña de siembra de primavera y las siguientes etapas. Así, dijo, hay que plantar yuca, boniato y todo tipo de cultivo posible para enfrentar la situación temporal del nuevo coronavirus, y crear las condiciones que lleven a la sustitución de importaciones de alimentos para seres humanos y animales.

«Hay que sembrar mucho más maíz. Actualmente gastamos más de 200 millones de dólares, y ya llegó el momento de resolver esto, no solo por la situación actual, sino para coger rumbo y asumirlo como producción nacional».

Hizo énfasis en la utilización máxima de materia orgánica, humus de lombriz y bioproductos de producción nacional que sirven como fertilizantes, así como de tabaquina, hidrato de cal y derivados del Nim, en sustitución de plaguicidas que no llegarán del exterior. Y eso, puntualizó, debe estar acompañado de la generalización, que en este caso debe hacerse llevando grupos de productores al contacto directo con los que mejores resultados poseen.   

En todo momento hay que pensar en el incremento de los rendimientos por área, que también depende de la calidad de las semillas, incluido el rejo de boniato, y de las labores de agrotecnia para garantizar el número correcto de plantas por hectárea, valoró.

Asimismo, razonó acerca del intercalado de cultivos, ante el cual aún hay rechazo en algunos lugares. Por eso, llamó a hacerlo en plantaciones de frutales y de plátano y en todo lugar posible para aprovechar al máximo las tierras.

También, dijo, hay que asegurar el alimento a los animales, y especificó que se debe poner fin al decrecimiento de la masa vacuna, cuya causa principal ha estado en la falta de previsión para contar con alimento en las épocas de sequía, lo que se abordará con un enfoque más severo con los responsables.

Salvador Valdés Mesa, al referirse a las paralizaciones de actividades en algunos sectores a causa del nuevo coronavirus, recalcó la importancia de reorientar la fuerza de trabajo hacia actividades de siembra, cultivo y cosecha, pero hacerlo con racionalidad. No se trata de movilizar por movilizar, sino que dé productividad. «Ahora hay que contratar todo y evitar los desvíos. Eso debe ser controlado por los gobiernos locales».

Sobre el programa de autoabastecimiento municipal, Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, explicó que requiere de un esfuerzo en la planificación y el control de los productores, para ponerles nombre y apellidos a los responsables de las áreas y los cultivos, de manera que no se extiendan los plazos orientados para garantizar mensualmente, por persona, las 30 libras de viandas y los cinco kilogramos de proteína animal previstos.

El ministro de la Industria Alimentaria, Manuel Santiago Sobrino Martínez, expresó que las empresas cárnicas se dedicarán a incrementar los niveles de carne en conservas y se elevará la industrialización de los subproductos, al tiempo que la harina de trigo y de arroz serán usadas como extensores.

De acuerdo con Julio Andrés García Pérez, presidente del Grupo Azcuba, continúan las acciones para cumplir el plan de producción de azúcar del país y garantizar, a la vez, la entrega de los derivados que sirven de alimento animal, entre ellos 90 000 toneladas de miel b para la rama porcina.

Las entidades agropecuarias de Azcuba también entregarán al Estado toda la carne de cerdo y la leche vacuna que produzcan, incrementarán los cultivos de viandas, y elevarán la producción de hidrato de cal para el tratamiento sanitario de las siembras.

Hacer más

Las potencialidades de los territorios de la zona central del país –Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey– y su experiencia productiva en medio de restricciones económicas de todo tipo y variadas contingencias naturales, fueron expuestas en el encuentro celebrado en la capital espirituana.

«Hay que hacer más», aseguró el Segundo Secretario del Comité Central del Partido al abordar la urgencia de alcanzar resultados concretos en el contexto de una realidad en la que se juntan los impactos del endurecimiento del bloqueo y la persecución financiera promovidos por la administración de Estados Unidos contra Cuba, la expansión del denominado sars-Cov-2, la lógica escasez o encarecimiento de las materias primas tradicionalmente importadas y la segura depresión de nuestros mercados emisores de turismo cuando podamos recuperar esta actividad.

En la reunión, a la que asistieron las principales autoridades de estas provincias, los respectivos representantes de los ministerios de la Agricultura y la Industria Alimentaria y el Grupo Azcuba, así como sus dirigentes sindicales y anapistas, Machado Ventura pidió llegar, con argumentos, no con consignas, hasta cada base productiva, hasta cada productor, «desde la ubpc hasta el usufructuario», porque se trata –dijo– de un proceso en el que todo el mundo tiene que participar.

«Tenemos que trabajar con realismo, buscando resultados, porque lo que no hagamos aquí no va a venir», dijo, en alusión a la importancia de alcanzar producciones superiores en cultivos como las viandas, las hortalizas y muy especialmente los granos como el frijol y el maíz.

La importancia de estimular el uso de bioplaguicidas y en tal sentido de potenciar el trabajo de los llamados Centros Reproductores de Entomófagos y Entomopatógenos, de impulsar la producción de plantas medicinales, de aprovechar las siembras intercaladas en aquellos cultivos que lo permitan –el plátano, los frutales, la caña–, y de llegar con el acopio «hasta donde nunca hemos llegado», fueron igualmente destacados por el Segundo Secretario del Comité Central.

En una región donde se localizan las provincias de mayor desarrollo acuícola del país (Camagüey y Sancti Spíritus), el fomento de especies de agua dulce, incluida la experiencia de acuicultores particulares, estuvo también en el orden del día, en especial la necesidad de asegurar las cantidades suficientes de alevines para sembrar y resembrar nuestros embalses, un frente que viene siendo prioridad para el Ministerio de la Industria Alimentaria, según explicó su titular Manuel Santiago Sobrino.

Sobre los resultados de la actual zafra azucarera, ya en su etapa final, se conoció la posibilidad de algunos territorios de cumplir sus planes, y se ratificó el llamado a lograr siembras de caña que permitan reactivar la producción de azúcar en los próximos años.

Al evaluar lo estratégico que resulta el fomento de las plantas proteicas para la alimentación del ganado vacuno, Machado Ventura criticó enfáticamente cómo el sector, por años, no ha sido capaz de garantizar el alimento de la masa, sobre todo en periodos largos de sequía: «Le damos vuelta –dijo–, pero el problema de la ganadería es la comida».

Tras escuchar una exposición detallada de cada territorio, el vicepresidente de la República, Salvador Valdés, recordó que el país, como estrategia, ha paralizado el turismo y desacelerado el proceso inversionista en muchos frentes, a la vez que se ha propuesto estimular la actividad agropecuaria.

En tal sentido, llamó a usar el combustible con mucha racionalidad, a incrementar las siembras, perfeccionar el proceso de contratación y concretar el programa de autoabastecimiento municipal, en el que –argumentó– «tenemos que ir a una etapa nueva», que no puede demorar un quinquenio.

Luego de destacar la fortaleza que representa para los territorios la autonomía que la Constitución otorga a los municipios, el Vicepresidente de la República recordó que la administración no es abstracta, es concreta. «Al gobierno nos toca hacer –dijo– y lo que no se haga es responsabilidad nuestra».

Alimentación y economía: soberanas aún en tiempos de epidemia

El desafío epidemiológico al que se enfrenta Cuba, producto de la rápida propagación del sars-Cov-2, ha llevado a la dirección del país a velar no solo por la vida de las personas, sino también por la vitalidad de la economía y agricultura nacionales, y su repercusión en el bienestar de los cubanos.

Por esta razón, José Ramón Machado Ventura evaluó, de conjunto con los principales representantes de Pinar del Río, Mayabeque, Artemisa, La Habana y Matanzas, las dificultades fundamentales de la producción, así como las alternativas para que, aun en tiempos de covid-19, la alimentación de la familia cubana esté garantizada.

Matanzas, como una de las provincias que no solo se abastece a lo interno, sino también que tributa a la capital, es uno de los territorios que más debe redoblar la tarea, en aras de asegurar el alimento, a pesar de encontrarnos en el periodo más difícil de la sequía y con el constante asedio económico por parte del gobierno estadounidense.

Machado Ventura llamó a alcanzar producciones superiores en cultivos como el maíz. (Foto: Otoniel Márquez)

Salvador Valdés Mesa resaltó que el compromiso de la agricultura en esta provincia es mayor y, aun cuando siempre destaca en el sector no cañero, debe crecer en la utilización de más áreas de cultivo, además de los polos productivos que posee, de manera que garantice los productos internos y los que tributan a otros territorios.

En ello coincidió el Segundo Secretario del Comité Central del pcc, quien alegó que explotar los polos productivos es una necesidad, pero no significa que cada campesino, cooperativa o finca deje de producir. «El polo es importante, aunque no resuelve todos los problemas. Sin embargo, el autoabastecimiento local es imprescindible, sobre todo porque existen municipios en los que nunca habrá un polo productivo, y necesitan los recursos alimentarios igualmente».

Además, expresó que, debido a la situación actual del turismo, todos los productos con ese destino deben ser analizados para incorporarlos al comercio, y de esa manera se asegura su consumo y el abastecimiento a la población.

Específicamente sobre la producción de papas, un alimento muy demandado por los cubanos, Carlos Luis Naranjo Suárez, delegado de la Agricultura en Matanzas, informó que se han cosechado en su territorio más de 600 hectáreas y se han garantizado 2 100 toneladas de este tubérculo para utilizar en semillas.

El incremento de la producción de carne y de lácteos es una de las prioridades en las que actualmente trabaja la industria alimentaria en la Ciudad de los Puentes. Para regular que se cumpla con este plan, una de las proyecciones es el recorrido para evaluar las realidades de cada productor contratado.

En Pinar del Río, por su parte, el cultivo de viandas constituye una prioridad. El delegado del sector en esta provincia, Víctor Fidel Hernández Pérez, señaló que para la campaña de primavera y de frío tienen planificada la cosecha de 850 hectáreas de boniato y algunas hortalizas. «En ese sentido, consideramos oportuno priorizar la fertilización para los cultivos de yuca, calabaza y el propio boniato», agregó.

Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, indicó que, en Pinar del Río, intercalar cultivos es una

necesidad. «Esa bondad de los túneles de tabaco no la tienen otras provincias, por tanto, hay que potenciar las rotaciones como un método permanente, puede ser con calabaza o con el boniato. También pueden utilizar, ahora en primavera, las tierras de la arrocera».

En contraste, el trabajo agrícola en la capital no cuenta con todas estas oportunidades, por lo que las alternativas son más necesarias. Según se conoció en el debate, en el que también estaba presente Jorge Luis Tapia Fonseca, viceprimer ministro cubano, para la campaña de primavera La Habana tiene listas

9 327 hectáreas, además de las 50 hectáreas que se deben preparar, sobre todo en los megaorganopónicos.

Salvador Valdés Mesa insistió en la importancia de la contratación agropecuaria en el país, y específicamente en la capital.

En el encuentro se hizo referencia a las vulnerabilidades de la infraestructura de algunos centrales, que han frenado el desarrollo total de la campaña, pero también se destacó el trabajo de otros. En Mayabeque, el central Boris Luis Santa Coloma constituye uno de esos ejemplos positivos, pues se prevé que garantice la producción de abril y mayo eficientemente. En esta provincia se conoció, además, que ya tienen 42 319 toneladas de azúcar producidas hasta la fecha.

Con respecto a las dificultades de Artemisa para cumplir con el plan de azúcar refino, el cual se encuentra a la mitad de lo previsto, Machado Ventura alertó sobre la necesidad de continuar y buscar otras soluciones para llegar al fin de temporada con lo determinado.

«Esta pandemia no puede ser el motivo para detener el desarrollo del país.Hay que hacer llegar esta información a los productores, que cada uno tome conciencia de lo imprescindible que es su voluntad de trabajar y sacar adelante la economía cubana», concluyó Machado Ventura.

Algunas de las medidas a fomentar por la agricultura cubana frente a la covid-19:

Llegar, con argumentos, no con consignas, hasta cada base productiva, hasta cada productor, para alcanzar producciones superiores en cultivos como las viandas, las hortalizas y muy especialmente los granos como el frijol y el maíz.

Establecer prioridades y emplear toda alternativa posible en la producción agrícola.

Usar el combustible con mucha racionalidad.

Favorecer, con el combustible disponible para los tractores, el proceso de rompimiento de la tierra en los espacios donde se hace difícil hacerlo con bueyes.

Darles el máximo de explotación a la tierra y a los recursos disponibles.

Intensificar la preparación de las áreas agrícolas.

Prepararse bien para la campaña de siembra de frío y las siguientes etapas.

Plantar yuca, boniato  y todo tipo de cultivo posible para enfrentar la situación temporal del nuevo coronavirus.

Crear las condiciones que lleven a la sustitución de importaciones de alimentos para seres humanos y animales.

Sembrar mucho más maíz.

Utilización máxima de materia orgánica, humus de lombriz y bioproductos  de fabricación nacional que sirven como fertilizantes, así como de tabaquina, hidrato de cal y derivados del Nim en sustitución de plaguicidas que no llegarán del exterior.

Potenciar el trabajo de los Centros Reproductores de Entomófagos y Entomopatógenos.
Impulsar la producción de plantas medicinales.

Fomentar el contacto directo de grupos de productores con los que mejores resultados poseen.
Trabajar en el incremento de los rendimientos por área.

Intercalar cultivos en plantaciones de frutales, plátano y todo lugar posible para aprovechar al máximo las tierras.

Fomentar las plantas proteicas para la alimentación del ganado vacuno, y asegurar el alimento a los animales.

Reorientar racionalmente la fuerza de trabajo hacia actividades de siembra, cultivo y cosecha.

Continuar las acciones para cumplir el plan de producción de azúcar del país y garantizar a la vez la entrega de los derivados que sirven de alimento animal.

Asegurar las cantidades suficientes de alevines para sembrar y resembrar nuestros embalses para el desarrollo acuícola del país.

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