Ciencia cubana desmonta falsedades sobre el «síndrome de La Habana»

La Academia de Ciencias de Cuba presentó un informe técnico con una evaluación de los incidentes de salud ocurridos durante estancias en La Habana de empleados de gobiernos extranjeros y sus familias.

Presentación del informe de la Academia de Ciencias de Cuba sobre el llamado Síndrome de La Habana.
Doctor Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba. (Foto: Cubadebate)
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Una evaluación sobre los incidentes de salud no identificados que afectaron a empleados de Estados Unidos y sus familias en La Habana durante 2016, fue presentado este lunes, en conferencia de prensa, por un grupo de expertos de la Academia de Ciencias de Cuba.

Durante la presentación del estudio se comentó que este es el primer documento donde, de forma exhaustiva, el grupo experto de la Academia de Ciencias de Cuba examina todas las aristas de los supuestos incidentes de salud reportados por los diplomáticos de EE. UU.

La investigación reúne información, en gran medida publicada en EE. UU., que es ignorada por muchos médicos y científicos, así como medios de prensa, al escribir sobre el tema.

Se incluye, además, un análisis detallado, en consulta estrecha con expertos internacionales sobre la afirmación hecha por las Academias de Ciencia de Estados Unidos de que «microndas» causaron los problemas de salud.

La Academia de Ciencias de Cuba tuvo acceso a un informe policial del Ministerio del Interior cuyos datos también formaron parte del nuevo informe técnico de los científicos.

El síndrome misterioso o cómo se construye una falsa narrativa

Durante la conferencia de prensa, los expertos cubanos señalaron que la falsa narrativa que ha circulado por el mundo sobre lo que denominan el «síndrome de La Habana», presenta los hechos como si muchos empleados estadounidenses (y canadienses) hubieran sido «atacados» con misteriosas armas de energía en sus casas o en habitaciones de hotel en La Habana.

Los síntomas aparentemente percibidos se enmarcan dentro de un «novedoso síndrome médico causado por un “daño cerebral” subyacente, pero no detectado».  

Los científicos de Cuba explican que esa versión es «cuasi-oficial», porque  la reproducen los principales medios de comunicación, sectores específicos de las agencias gubernamentales estadounidenses, grupos de políticos, grupos de intereses especiales en Estados Unidos, y algunos (no todos) de los empleados recientemente destinados en La Habana.

Seis «verdades» sobre el «síndrome misterioso» que desmonta la ciencia

De acuerdo con el informe técnico de la Academia de Ciencias de Cuba, las siguientes aseveraciones en torno a lo sucedido en La Habana en 2016, carecen de sustento científico:

1:  Un nuevo síndrome con síntomas y signos compartidos está presente en los empleados afectados.

-Desmentido por los estudios del NIH, CDC, y la propia NASEM.

-Es  posible  que  algunos  empleados  estadounidenses  mientras estaban destinados en La Habana se sintieran enfermos debido a una colección heterogénea de afecciones médicas, algunas preexistentes antes de ir a Cuba (por ejemplo, traumatismos de oído debidos al servicio militar), y otras adquiridas por causas comunes como enfermedades relacionadas con la edad, traumatismos  craneales  debidos  a  actividades  deportivas  y  estrés,  entre  otras  muchas  posibilidades. 

-Así, un  conjunto  heterogéneo  de  personas  atribuyó  erróneamente sus síntomas a una causa externa común.

-La idea de un conjunto no homogéneo de casos está implícita en los informes del C.D.C., el N.I.H. y las NASEM.

2: Es posible detectar daños cerebrales originados durante la estancia de los diplomáticos afectados en La Habana.

-Evidencia neuropsicológica no válida, y resultados muy cuestionados de neuroimágenes. Otras pruebas dudosas. Puesto en duda por la NASEM.

-Sólo  una  minoría  de  estos  casos  presenta  disfunciones  cerebrales  notables,  la  mayoría  debidas  a  condiciones  pre-existentes  a  su  estancia en La Habana (causadas por enfermedades naturalmente adquiridas y prevalentes  o  por  traumatismos  craneales),  y  otras  debidas  o  a  los  trastornos  neurológicos funcionales antes mencionados.

-La comunidad científica internacional y el informe de las NASEM descartan la mayor parte de las pruebas presentadas para afirmar la existencia de daños cerebrales generalizados en los empleados estadounidenses.

-Otras enfermedades prevalentes en la población general pueden explicar la mayoría de los síntomas.

3: Existe una fuente de energía dirigida que podría afectar al cerebro de las personas desde grandes distancias tras atravesar las barreras físicas de los domicilios o las habitaciones de hotel.

Viola leyes de la Física. Solo alcanzable con equipos de altísima potencia y gran tamaño.

-Ninguna forma de energía conocida puede causar selectivamente daños cerebrales (con una precisión similar a un haz de láser) en las condiciones descritas para los supuestos incidentes de La Habana.

-Las leyes de la física que rigen el sonido, los ultrasonidos, los infrasonidos o las ondas de radiofrecuencia (incluidas las microondas) no lo permiten, como han reconocido los  expertos  estadounidenses  e  internacionales. 

-Estas formas de  energía  no  podrían  haber dañado  los  cerebros  sin  ser  sentidas  u  oídas  por  otros,  sin  perturbar  los  dispositivos  electrónicos  en  el  caso  de  las  microondas,  o  sin  producir otras lesiones (como la rotura de los tímpanos o las quemaduras en la piel).

-Varios factores que indican como improbable que los sonidos percibidos por el personal de la embajada se deban a la emisión de microondas (Repacholi, 2020):

  •  Se necesitarían densidades de potencia de microondas masivas, tanto pico como media, para provocar la sensación de «un sonido fuerte». Esto requeriría grandes equipos generadores de microondas, como los radares militares, utilizados muy cerca del objetivo.
  •  El personal de la embajada no informó de ninguna sensación térmica de las que deberían ser causadas por s altas densidades de potencia media de microondas.
  •  No se ha informado de las interferencias electromagnéticas que, sin duda, se derivarían de la exposición a tales densidades de potencia máxima.
  •  La naturaleza direccional del sonido no se ajusta a la descripción del efecto auditivo de las microondas.

4: Se puede realizar e identificar un arma capaz de generar dicho agente físico.

-Aunque existen armas que utilizan el sonido para dispersar a las multitudes, o microondas para desactivar los drones, son de gran tamaño y no hay posibilidad de que pasen desapercibidas (o dejen rastro) si se hubiesen desplegado en  La  Habana. 

-Además, no  pueden  producir  los  efectos  selectivos de personas descritos en los supuestos incidentes.

5: Se descubren pruebas de que se ha producido un ataque.

-Después de cinco años, ni  la  Policía  Cubana,  ni  el  F.B.I.,  ni  la  Real  Policía  montada de Canadá, han descubierto pruebas de "ataques" a diplomáticos en La Habana a pesar de las intensas investigaciones.

6: Las pruebas disponibles desechan las explicaciones médicas alternativas.

-No es posible descartar las explicaciones psicogénicas y tóxicas de muchos síntomas en algunos casos sin más investigación.  En concreto, todas las condiciones para la propagación psicógena del malestar estaban presentes en este episodio.

En consonancia con esta hipótesis, el equipo de N.I.H. diagnosticó PPPD en el 25% de los pacientes que estudió.

 Como parte de sus conclusiones, la Academia de Ciencias de Cuba indicó estar dispuesta a revisarlas en caso de surgir nuevas pruebas, e invitó a que se hagan los esfuerzos para refutar sus interpretaciones en un clima de colaboración científica abierta.

Sin embargo, rechaza firmemente como «verdad establecida» una narrativa construida sin bases científicas reales.

El Grupo de Expertos de la Academia cubana lamentó la falta de información médica adecuada sobre los pacientes para llevar a cabo su trabajo y las restricciones artificiales impuestas a la colaboración con los investigadores estadounidenses que participaron en las evaluaciones de los pacientes.

«Nos solidarizamos con la situación de los diplomáticos estadounidenses (o sus familias) que tienen problemas de salud», añaden en su informe técnico, pues «reconocemos que hay gente se ha sentido enferma», una razón por la cual «creemos que es éticamente imperativo disipar las teorías conspirativas descabelladas y la atribución errónea de los síntomas a explicaciones que desafían las leyes de la física».

Añadieron que lograr el objetivo de cooperación y colaboración entre investigadores estadounidenses y cubanos sería un paso sólido para acelerar la recuperación de muchas personas afectadas por estos incidentes.

Se han publicado 2 comentarios

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  • Joe

    Si es verdad esas teoría pero porque tantos lo mismo americanos como canadienses con los sintomas

  • ferhat

    con todo el daño q han hecho y hacen al.mundo entero no se con que moral cuentan