Avanzar con la vacunación, y seguir siendo responsables

El Grupo de Trabajo Temporal del Gobierno para el enfrentamiento a la COVID-19 destacó la necesidad de acelerar el proceso de vacunación anti-COVID-19, por su impacto favorable en la situación epidemiológica.

Grupo de Trabajo Temporal para el enfrentamiento al nuevo coronavirus.
(Foto: Estudios Revolución)
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Ya pasan de ocho millones los cubanos que han recibido una primera dosis de vacuna contra la COVID-19. El dato fue ofrecido este sábado, desde el Palacio de la Revolución, por el titular de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, durante la reunión del Grupo de Trabajo Temporal del Gobierno para el enfrentamiento al nuevo coronavirus.

Tomando como punto de partida información recogida hasta este 23 de septiembre, el ministro detalló que ya son 8 813 982 quienes han recibido la primera dosis, cifra que representa el 78,8 por ciento de la población total, estimada a vacunar; al tiempo que quienes llegaron a la segunda son el 54,2 por ciento; y los que tienen la tercera dosis son el 43,5 por ciento.

Tales números cambian de un día al otro —siempre creciendo—; porque el proceso de vacunación en la Isla es tarea de primer orden en tanto de su avance depende que la Mayor de las Antillas pueda seguir quitándole terreno a una epidemia que constituye un desafío sin precedentes para el ser humano.

Ese enfoque marcó las reflexiones del encuentro encabezado por el primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz.

La situación epidemiológica de cada provincia, y su evolución, es elocuente de cómo el proceso de vacunación va cambiando para bien los escenarios: ejemplos de ello son La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Ciego de Ávila, o Santiago de Cuba.

José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública.
José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública. (Foto: Estudios Revolución)

Entre otros datos de interés, José Ángel Portal Miranda enunció que en los últimos 15 días, en Cuba, fueron diagnosticados 118 121 casos positivos al nuevo coronavirus, para una tasa de incidencia de la enfermedad de 1056 por cada cien mil habitantes. En tal sentido, según apuntó el ministro, las provincias que mantienen el indicador más elevado son Pinar del Río, Sancti Spíritus, Camagüey, Artemisa, La Tunas, Mayabeque y Villa Clara.

El país acumula, afirmó el titular, 7163 fallecidos por causa de la COVID-19, lo cual representa una letalidad de 0,85 por ciento.

A través de videoconferencia, y como es habitual, la dirección del país sostuvo intercambio con las autoridades de todas las provincias y del municipio especial Isla de la Juventud, para actualizar —además del panorama epidemiológico— en qué estado se encuentra la disponibilidad del oxígeno en cada territorio, así como la situación electroenergética.

Los números van dando señales alentadoras. El país se va abriendo a la socialización y a una dinámica que insufla ánimo, poco a poco, a todos los espacios. Pero, más allá de ciertas garantías como el avance de la vacunación, hay que estar alertas. Es lo que expresaba este sábado, desde su cuenta en Twitter, el presidente Díaz-Canel Bermúdez: Ir regresando a la normalidad «no puede hacerse al margen del resto del país o del mundo. El uso de mascarillas, el distanciamiento y la protección individual son indispensables». 

Se han publicado 1 comentario

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  • José David

    Existen personas que dicen que las vacunas cubanas no son eficaces, manipulados por matrices de opinión en las redes. Cuba tiene la experticia y los resultados suficientes para ganarse un lugar privilegiado en el mundo en materia de vacunas.
    Para los incrédulos que revisen las estadísticas. A pesar de la gran indisciplina social, la baja percepción de riesgo y la incapacidad de nuestras autoridades locales para hacer cumplir las medidas restrictivas y organizativas, los números en nuestra ciudad bajan. Entre la inmunidad adquirida por el contagio y la vacunación masiva de la población ya se va alcanzando la inmunidad de rebaño, pero, a que costo?. Esta enfermedad deja muchas secuelas, físicas y mentales. También ha servido para sacar lo mas malo de un sector poblacional. Se impone hacer un análisis profundo de esto y tomar las medidas necesarias, de verdad, no en papeles y publico, para enfrentar las consecuencias. Saldremos de la pandemia, pero nuestra Revolución está en peligro, aunque a muchos les duela reconocerlo, y hay que salvarla también.