Cincuenta y cinco minutos que cambiaron una vida

La relación de Fidel con los deportistas nos permitió aquilatar el sentimiento profundamente humano del líder histórico de la Revolución Cubana. 

Fidel Castro Ruz bateando en el inicio de una serie nacional de béisbol en Cuba.
Fidel en uno de sus deportes favoritos. (Foto: Juan Moreno).
Visto: 1906

Para nadie es un secreto que Fidel fue un gran apasionado al deporte, lo practicó y  ayudó a impulsarlo, hasta el punto en que nuestro país se convirtió en la primera potencia deportiva en el área centroamericana y del Caribe, la segunda a nivel continental y una de las diez primeras del orbe.

Pero también su relación con los deportistas nos permitió aquilatar el sentimiento profundamente humano del líder histórico de la Revolución Cubana.

El 12 de agosto de 2016, víspera del aniversario 90 del nacimiento del Comandante en Jefe, tuve la oportunidad de presentar mi libro Fidel nunca se poncha, que aborda su acercamiento al béisbol, y entre los testimonios que recogí para el texto, hay uno muy conmovedor con Juan Padilla, el cual expongo textualmente como lo escribí:

«La vida en ocasiones pone a uno obstáculos muy difíciles de superar, como le sucedió al destacado segunda base capitalino Juan Padilla Alfonso, después de aquel Día de las Madres del año 2000, cuando al desprenderse un gancho de la parte superior de su automóvil perdió la visión de un ojo, a pesar del extraordinario esfuerzo realizado por el colectivo de oftalmólogos del hospital Ramón Pando Ferrer.

«Sentí que el mundo me había caído encima. En un momento se terminaba para mí el sueño de grandes metas que me quedaban por cumplir en el béisbol. Estaba solo a 86 hits de los dos mil, a 39 carreras de las mil anotadas, a siete dobles de los 300, a 87 de las mil impulsadas y tenía que olvidarme de mi aspiración de asistir a la Olimpiada de Sidney.

Juan Padilla, expelotero cubano.
uan Padilla, estelar camarero de la pelota cubana. (Foto:Tomada de Internet)

«Pero encontrándome en estado de recuperación en la casa de Cubadeportes ocurrió algo que cambió por completo mi vida. Recibí la visita del Comandante en Jefe. Eran los días en que todo nuestro pueblo luchaba por el regreso del niño Elián González  y Fidel en medio de tantas ocupaciones destinó una parte de su tiempo para venir a verme. Eso no lo hace ningún presidente de un país.

«Mi autoestima estaba por el suelo. Él me dijo: “Yo he visto a personas hacer cosas increíbles con un solo ojo“ y me puso varios ejemplos. Me aseguró que si en algún lugar del mundo mi lesión podía arreglarse, la Revolución me enviaría de inmediato.

«Fíjate si yo estaba mal, que al echar agua en un vaso la derramaba afuera. La conversación con el Comandante duró unos 55 minutos, y cuando él se marchó ya yo era otra persona. Esa misma noche me puse a tirar una pelotica contra la pared.

«Me habían dicho que mi recuperación duraría alrededor de tres meses, y puedo decirte que a los 33 días ya yo estaba jugando con los veteranos: Anglada, Javier Méndez, Germán Mesa, Lázaro Valle, Carlos Cepero, Jaba´o Puente, Armando Ferreiro, Rolando Verde y el difunto Eulogio Osorio.

«El primer día, un sábado, me ponché y hasta lloré, pero el domingo conecté jonrón y recordé todo lo que me había dicho Fidel.

«Después, durante un entrenamiento para la Olimpiada, el Comandante me dio otra sorpresa. Yo asistiría como invitado a Sidney y participaría junto a ellos en la gira de preparación por Asia.

«Luego, en el juego contra el presidente Hugo Chávez y los veteranos venezolanos en Barquisimeto en el 2000, me sentí tan feliz como en mis buenos tiempos cuando disparé un triple. Por cierto, de ese día guardo una simpática anécdota. Yo tenía una cámara fotográfica. Fidel iba a batear y me hizo una seña como para que yo me fijara en lo que iba a hacer. Entonces intentó tocar la pelota». 

Se han publicado 7 comentarios

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

  • Samiu

    Muy linda esa anécdota , y de gran impulso a las personas que se desaniman ante las dificultades , para seguir adelante luchando pase lo que pase . Cómo Fidel ninguno , te extrañamos Comandante

  • Fede

    En que competía el?

    • Osvaldo Rojas Garay

      Fede, En el primer párrafo de mi trabajo escribí:

      Para nadie es un secreto que Fidel fue un gran apasionado al deporte, lo practicó y ayudó a impulsarlo, hasta el punto en que nuestro país se convirtió en la primera potencia deportiva en el área centroamericana y del Caribe, la segunda a nivel continental y una de las diez primeras del orbe.

      Fíjese que digo que fue un gran apasionado al deporte, lo practicó y ayudó a impulsarlo” y no hablo de competidor, porque mi interés mayor era mostrar su sentimiento humano, lo cual es el centro del trabajo y para ello tomé como ejemplo la anécdota con Juan Padilla.

      Pudiera escribirle unas cuantas cuartillas sobre Fidel y los deportes, pero no quiero agotar la paciencia de los lectores y tampoco dispongo de mucho tiempo para contarle sobre los deportes que Fidel practicó, por lo que le recomiendo que lea mi libro Fidel nunca se poncha, o Fidel y la Religión de Frei Betto, donde el líder de la Revolución Cubana comentó que le interesaban mucho los deportes: practicaba, sobre todo, el básquet, el fútbol y la pelota y también jugaba voleibol. En resumen, según sus propias palabras “hacía todos los deportes. Siempre le gustó mucho el deporte. Eso servía de entretenimiento, invertía energías en todo eso”.
      Durante años, a partir de la segunda mitad de la década de los 60, Fidel devino ferviente jugador de baloncesto. Hay muchas vivencias y anécdotas que emanaron de aquella etapa. Una de esas noche José Llanusa, por ese entonces ministro de Educación, y activo jugador desde los primeros partidos que se realizaron en La Mariposa del ISCF Manuel Fajardo, invitó al famoso novelista inglés Graham Greene para que presenciara un encuentro entre Cañeros y Yaguacines.
      Desde el momento mismo en que el prolífico novelista (1904-1991) llegó al Coliseo y estrechó la mano del Comandante en Jefe, no se le escuchó decir tan siguiera una palabra. Al término del partido a Greene apenas le brotaron unas palabras para agradecerle a Fidel la posibilidad que había tenido esa noche.
      Al descender del auto, en el cual viajaban y después de un «hasta mañana», Graham Greene retornó sobre sus pasos y con una carga de emoción reflejada en las palabras, le dijo a Llanusa: «Puede usted tener la completa seguridad de que a partir de lo que he visto hoy, comprendo mucho mejor a la Revolución Cubana».
      Y le cuento otra anécdota. En la primera mitad de los años 60, después de un choque de béisbol en el que participó el líder cubano dialogó con el manager canadiense Marcel Racine, quien le comentó: “Me sorprendió usted con su pitcheo Comandante. En realidad mezcló bien los lanzamientos”,.El director de los norteños afirmó: “Es un gran líder y un gran deportista. Por eso lo quiere tanto el pueblo. Yo no me explico con tantas ocupaciones que tiene cómo puede dedicarle tiempo al deporte. Eso es un gran estímulo para todos los atletas cubanos”.



    • Fede

      Gracias Osvaldo, es que no soy cubano y no conozco a ese señor, pero no sabía de su devoción y sus lectores por él, yo soy más de deportes y menos de política, sorry.

  • Samiu

    No pusieron el comentario que hice ?

  • Gerardito

    Quedó historia más zzzzzzzzzzzzzzz

  • Carlos Anibal

    BN. Tuve la oportunidad hace unos años de escuchar al padre jesuita que dirigia actividades deportivas en Belen, a el casualmente le encargaron la semblanza de Fidel cuando se graduo. Dijo que cuando Fidel llego a Belen procedente de Santiago, no sabia jugar basket, pues en Oriente era mas fuerte el Beisbol. Pero en Belen era el basket. Entonces cuando todos iban a dormir, Fidel iba para uno de los patios a practicar en un aro. El sacerdote era el que apagaba el alumbrado y le cogia despierto hasta la madrugada. Decidio ponerle un foco al aro y le decia cuando termines apagalo y asi el sacerdote volvio a su normalidad y Fidel a integrar el equipo de Belen. Pero era un excelente nadador. Ahora recuerdo un texto un libro, escrito por un scout de los rojos del cincinati, se llama Latinos en grandes liga. El escritor norteamericano cuenta que en un año que lo mandaron a la Habana a reclutar prospectos, incluyo en su lista a un estudiante universitario que era lanzador, Fidel Castro, y que este no acepto irse a los entrenamientos.
    De manera que hay referencia de su pasion y desempeño por el deporte.