Osvaldo Rojas Garay
Osvaldo Rojas Garay
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29 Noviembre 2016

Aquel de 1992 fue un 26 de Julio diferente a los demás. Por primera vez después del enero victorioso de 1959, nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, no estaba en Cuba para celebrar otro aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Esto motivó también que por primera ocasión el acto por la importante efeméride no se efectuara en su fecha exacta, pues las actividades centrales en homenaje al Dí­a de la Rebeldí­a Nacional, se desarrollaron en Cienfuegos, el 5 de septiembre del propio año, oportunidad en que el lí­der de la Revolución expresó:

«Como todos sabemos, hoy conmemoramos una doble fecha, el 26 de Julio y el 5 de Septiembre […] algunos sacaron la cuenta de que yo habí­a estado presente en todos los actos por el 26 de Julio, y como en este caso tení­a ineludibles compromisos internacionales, inventaron posponer la celebración del 26 de Julio: un gran honor, pero no precisamente un gran favor, porque podí­a haberse tenido en cuenta que si he hablado durante todos los 26 de Julio de los años de la Revolución, me habrí­an podido librar una vez…

«Dio, además, la casualidad de que Cienfuegos se hizo acreedor al acto del 26 de Julio, que es una fecha nacional, y que en Cienfuegos tuvo lugar la histórica acción del 5 de Septiembre. Ese dí­a, en 1957, se estaba combatiendo todaví­a en la ciudad de Cienfuegos, fue un combate verdaderamente resuelto y heroico. »

¿Qué compromisos de envergadura habí­an originado la ausencia fí­sica de Fidel en una fecha tan significativa?

Los dí­as 23 y 24 de julio, Madrid organizó la II Cumbre Iberoamericana, en la cual el entonces Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba presidió la delegación de nuestro paí­s.

Después de su participación en el trascendente evento, Fidel estuvo presente el 25, en Barcelona, en la inauguración de los XXV Juegos Olí­mpicos de la era moderna.

Transcurrida poco más de una hora de que la canción Barcelona se escuchara en las voces de Monserrat Cabalé y el desaparecido vocalista de Queen, Freddy Mercury, hizo su entrada en el fabuloso estadio de Montjuic, la representación cubana.

Al paso de la embajada atlética criolla, encabezada por la bandera de la estrella solitaria portada por el sobresaliente luchador pinareño Héctor Milián Pérez, el Comandante en Jefe, de pie, saludó visiblemente emocionado a los deportistas de la Mayor de las Antillas.

Tras presenciar la vistosa ceremonia presidida por los reyes de España, el entonces jefe de Gobierno de ese paí­s, Felipe González y Juan Antonio Samaranch –máximo dirigente del Comité Olí­mpico Internacional (COI) hasta el 2001-, Fidel y los restantes mandatarios que intervinieron en la Cumbre, asistieron a la celebración del Dí­a Iberoamericano, en la Expo Universal de Sevilla.

Coincidió su estancia en esta ciudad con el XXXIX aniversario del ataque al cuartel Moncada, hecho que no fue pasado por alto por el numeroso grupo de sevillanos que rompió la tranquilidad de la madrugada del 26 de Julio con gritos de «Se siente, se siente, Fidel está presente » y «Fidel, amigo, Sevilla está contigo ».

Luego, nuestro lí­der se trasladó hacia Galicia, y el 28 de julio visitó Láncara, lugar donde nació su padre íngel Castro, Al dí­a siguiente, partió de regreso a la Patria.

Semanas más tarde lo tendrí­amos con sus esclarecedoras y orientadoras palabras en la Perla del Sur, en un acto que, además de celebrar los 39 años del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y de los 35 del levantamiento del pueblo cienfueguero contra la tiraní­a batistiana, constituyó el reconocimiento nacional a la delegación deportiva cubana a los Juegos Olí­mpicos de Barcelona.

Después de 12 años de ausencia, los criollos habí­an retornado a las citas estivales para escribir su página más brillante en estas lides cuatrienales: ¡quinto lugar entre 169 paí­ses!, con una asombrosa suma de 14 preseas de oro, 6 de plata y 11 de bronce.

«Una de las caracterí­sticas de este acto –dijo Fidel- además de la doble fecha y del honor que significa para los revolucionarios cienfuegueros, es que también en él rendimos un merecido homenaje a nuestros gloriosos atletas que tan extraordinarios éxitos alcanzaron en las recientes olimpiadas.

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