Tres mujeres y un domingo

Una mirada a la presencia femenina en los colegios electorales de Santa Clara.

Sila Beatriz Roquenes Peláez, integrante de colegio electoral en Santa Clara.
La joven Sila Beatriz Roquenes Peláez es la secretaria del Colegio Electoral ubicado en la escuela Osvaldo Socarrás Martínez, en la Reparto Escambray. (Foto: SMB)
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Katia Álvarez Veitía solo tiene 26 años y es la presidenta de su Colegio Electoral. Este domingo tuvo que levantarse bien temprano para llegar en tiempo a la escuela Osvaldo Socarrás Martínez, en la Reparto Escambray, de Santa Clara, donde está ubicado.

Parece tener más edad, y no porque su piel o el rostro hayan perdido la lozanía de la juventud, sino por su carácter determinado y seguridad, que acompaña con una sonrisa franca.

Sabe que tiene una enorme responsabilidad y que si está ahí, al frente del equipo de trabajo, es porque existe confianza en la juventud, pues, incluso, bajo su mando quedan personas de mucha experiencia.

Quizás por ello, y por la humildad que la enaltece y la hace sabia, afirma que todo el éxito depende de su equipo, «como el mío no existen dos, por eso todo ha salido bien».

Dentro de esas personas que la acompañan hoy en la mesa electoral se encuentra otra joven, Sila Beatriz Roquenes Peláez. Le faltan dos años para los 30 pero le sobra madurez.

En casa dejó a su familia encargada de su hijo y antes de la 6:00 de la mañana ya estaba en el colegio. Incluso, ayer pasó todo el día preparando las condiciones para que todo funcionara bien hoy y estuvo hasta tarde en la escuela; pero no lo ve como un sacrificio, todo lo contrario.

Ambas se sienten nerviosas ante la prensa. Jaranean entre sí con el asunto de la foto, pero cuando entra un elector demuestran seriedad y conocimiento.

En su condición de secretaria, Sila asesora a quienes llegan, «a los que votan por primera vez y a los adultos mayores que ya no tienen las mismas habilidades de antes». Participa por tercera ocasión en el proceso eleccionario, y por eso detalla cómo llenar la documentación del colegio, los modelos de los siete partes en los diferentes horarios y el que debe llenarse para incluir en la lista de electores a las personas que por diversas cuestiones tienen que ejercer el voto por otra dirección diferente a la suya.

«En estos años mis experiencias han sido positivas, es una forma más de apoyar al país».

Coralia Guerra Martínez, miembro del colegio electoral en Santa Clara.
Con diez años de experiencia, Coralia Guerra Martínez conoce al dedillo del funcionamiento de su Colegio Electoral. (Foto: SMB)

Para Coralia Guerra Martínez, este también será un domingo diferente, alejada del ajetreo hogareño. Trabaja como arquitecta, es muy educada y desenvuelta. Toma el carnet de los votantes, los busca en la lista, los atiende con cariño y respeto.

Ya son diez los años que lleva trabajando en los Colegios Electorales. En esta ocasión se desempeña como presidenta del Colegio Número 4, ubicado en el Correo La Paloma, del Reparto Virginia.

Una cola de electores espera para ejercer su voto #PorCuba y desde que llegó no ha parado.

«A las 7: 00 a.m. le enseñas las urnas vacías a los presentes, se canta el himno y comienza el proceso», explicó.

En casa su familia la espera, «pero lo dejé todo coordinado para estar aquí».

«Quizás hoy terminemos más tarde —precisa— porque hay dos candidaturas al mismo tiempo: para la Asamblea Provincial y para la Nacional; pero aquí estamos, disponibles, hasta la hora que sea», asegura antes de comenzar a atender, soriente, a un joven que votaba por primera vez.

 

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