«El hombre que no creyó en mi jonrón»

Entrevista con Roberto Ocenes Veitía, jefe de Despacho de Miguel Díaz-Canel cuando fue primer secretario del Partido en Villa Clara.

Miguel Díaz-Canel durante recorrido por centros de Villa Clara, cuando era secretario del PCC en la provincia.
Miguel Díaz-Canel durante uno de sus recorridos por centros de la provincia en 1996, visita central telefónica. (Foto: Archivo de Vanguardia)
Visto: 2885

«Ese día yo estaba en el pleno del Comité Municipal del Partido en Santa Clara. Llegó un compañero nuestro, Boffil, y le pregunté por el juego de softbol. Era sábado y el presidente de la Upec (Unión de Periodistas de Cuba), José Antonio Fulgueiras, había invitado a Díaz-Canel al tope donde jugarían los miembros de la prensa.

Miguel Díaz-Canel durante el acto provincial por el 26 de Julio en el año 1995.
Miguel Díaz-Canel durante el acto provincial por el 26 de Julio en el año 1995. (Foto: Archivo de Vanguardia)

«“A que tú no sabes quién dio jonrón —me dice—: ¡Díaz Canel!”. Y le respondí: “Dime cualquiera menos él, que no da nunca jonrón”».

Han pasado muchos años desde aquel día, pero Roberto Ocenes Veitía lo recuerda bien. Ahora trabaja como director de industria y comercialización de la Empresa Pesquera de Villa Clara Pescavilla, pero en aquel tiempo era el jefe de Despacho del primer secretario del Partido en Villa Clara, Miguel Díaz-Canel.

«Empecé en septiembre de 1996 y estuve hasta el 17 de julio del 2003. Lo conocí desde la etapa de la Juventud, trabajamos juntos. Él era el secretario en la Universidad y yo en la obra de choque Planta Mecánica. Después fuimos dirigentes a nivel de la provincia y yo del municipio. También estuvimos juntos en el Comité Nacional de la Juventud.

«Luego él regresó a la provincia para dirigir en el Partido y cuando llevaba un año y un poquito, solicita que me liberaran del trabajo de la Juventud para que viniera de jefe de despacho».

Tenían un trabajo tan intenso que prácticamente pasaban más tiempo juntos que con la familia.

«Poseía una capacidad de trabajo muy alta. Utilizaba el pensamiento colectivo en función de resolver hasta los problemas más sencillos, hacía equipo, escuchaba los criterios de todos. Promovió el concepto de cultura del detalle. Incluso, lo llevaba hasta lo cotidiano. Le gustaba hacer las cosas bien. Era muy difícil que pasara una fecha de alguna institución cultural sin que ese día se le enviara una postal, un ramo de flores. En el propio colectivo de trabajo se hacía eso.

Miguel Díaz-Canel junto a Fidel Castro Ruz en el acto nacional por el 26 de Julio.
Obtener la sede del 26 de Julio siempre fue un gran anhelo para Miguel Díaz-Canel. (Foto: Archivo de Vanguardia)

«Incluso, la primera vez que Villa Clara ganó la sede del 26 de Julio fue un acontecimiento. Llevaba muchos años sin obtener resultados relevantes y buscó un grupo de compañeras que tenían que redactar el mensaje de felicitación al resto de las provincias que habían salido destacadas». 

Cuando Miguel Díaz-Canel llegó al Partido era un joven, tenía solo 34 años al asumir como primer secretario. Estaba delgado y llevaba el pelo largo. El país vivía momentos difíciles, pleno período especial, pero supo crecerse.

«Cuando empezó, para muchos era un joven con deseos de trabajar, pero inexperto; aunque, desde la Juventud, lo veían como futuro dirigente de la provincia. Parte de su éxito estuvo en nutrirse de la experiencia de muchos compañeros, había una estructura de dirección muy fuerte.

«Fue un joven que se forjó en las propias tareas que le dio la Revolución, con mucho interés de aprender siempre. Pasamos cursos de programación, de economía, hicimos la Maestría en Dirección en horarios difíciles: todos los miércoles de 6:00 de la tarde a 10:00 de la noche durante dos años. Fue el primero en presentar su tesis sobre el desarrollo turístico del territorio, todo un sueño en aquel momento.

«Tenía una voluntad tremenda y a todo le ponía cientificidad. Por ejemplo, si el Buró hablaba de recreación, tenían que buscar cómo era el asunto en el mundo».

Miguel Díaz-Canel durante un recorrido por centros de la provincia de Villa Clara en 1995.
Díaz-Canel con estudiantes del Yabú en el año 1998. (Foto: Archivo de Vanguardia)

Para Ocenes, una de las cosas que más recuerda de él es su sencillez, su humanismo.

«Una persona muy sencilla, humilde, le gustaba el vínculo con la gente. Corríamos por la mañana, nos levantábamos bien temprano y llevábamos a los niños a la escuela, todos los días del año. A las siete menos cuarto ya atendía a dos personas de las que solicitaban plantearle sus problemas. Lo esperaban cuando corría para decirle a él sus problemas y siempre atendía a las personas, les daba seguimiento.

«Recibí muchas críticas de él, pero nunca me maltrató. No ofendía, ni recuerdo verlo bravo, molesto en una reunión. Te hacía una crítica y te dejaba comprometido a resolverlo.

Para Díaz-Canel todas las personas eran importantes, todas tenían algo que enseñar.

«Le decía a su pantrista,  Soraida: “Hoy vas a escuchar la emisora CMHW toda la mañana y me vas a contar lo que dicen”. A veces llegaba a dar las meriendas en la reunión y decía: “La agricultura aquí que no hable que en la placita el fin de semana pasó tal cosa”, y la sentaba y le preguntaba: “A ver, Soraida, cuenta”.

«Le llegaron a nombrar Día y Noche, porque salíamos de madrugada a recorrer centrales, centros recreativos, gastronómicos, y por la mañana a trabajar.

«Todos los meses chequeaba las principales actividades económicas por sectores, para lo cual el equipo de trabajo tenía que preparar su información, recoger los criterios de la población que sirvieran de contrapeso a lo que dijera el directivo del sector.

«Le gustaba saber, estudiaba sobre temas económicos, la zafra, el turismo y, en la medida en que investigaba, se convertía en el que más sabía. Además, se acercaba a las personas que más información tenían sobre un tema y lo sumaba al trabajo.

«Creó la Red Abel, primero en el Partido y después en la Asamblea. Era un sistema de partes por correo electrónico, luego por página web que enlazaba todos los municipios de la provincia, los que le mandaban información, por ejemplo, del abasto de agua, para tomar decisiones. Estamos hablando del año 98 o 99.

Miguel Díaz-Canel en recorrido por centros de la provincia de Villa Clara, en 1995.
Visita de Díaz-Canel a los centro los nocturnos de Santa Clara en el año 1995. (Foto: Archivo de Vanguardia)

«Le dedicaba mucho tiempo a la prensa, la dinamizó. Todos los lunes iniciaba la reunión haciendo un resumen de la presencia de Villa Clara en los medios nacionales.

«El periodista Fulgueiras le regaló una grabadora. La ponía en la gaveta del carro y salíamos de recorrido. Si íbamos por la ruta de Camajuaní grababa: bache grande a la salida de la Universidad, letrero de la provincia sin pintar… Cuando regresaba tenía en el casetico 80 oraciones. Entonces se las entregaba a la analista Geidy o a Damaris, las dos muy eficientes. Ellas transcribían y él usaba esa información para el chequeo con los sectores.

«Siempre aprecié mucho su mesura, su capacidad de reflexión. Es muy difícil que te diga algo sin pensarlo, sin mediar un estudio. Te sientas a conversar con él y te va llevando a reflexionar.

«Dejó un método de dirección, una cultura de trabajo. Eso una sola persona no lo logra. Su virtud está ahí. Se convirtió en un líder natural.

«Esperaba cada sábado para jugar softbol, era el pitcher. La última vez que lo vi me dijo: «Concho, asere, no se me olvida el día que dudaste del jonrón que yo di».

«Nos abrazamos por varios minutos», como lo hacen los amigos, y al recordarlo Roberto Ocenes Veitía, un hombre alto, de mediana edad, se sobrecoge.

«Discúlpame, es que estoy emocionado». Por unos segundos hizo silencio. Lloró. 

 

Lázaro Expósito, primer secretario del Partido en Santiago de Cuba, habla sobre Miguel Díaz-Canel

«A Díaz-Canel lo conocí en su oficina de segundo secretario del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas. Modesto, sencillo, muy afable, una persona muy inteligente y muy comprometida.

«Recuerdo cuando me nombraron primer secretario del Partido en el municipio de Santa Clara y a él de la provincia, coincidimos en una Asamblea Nacional y me dijo que contara con él para lo que fuera y que me ayudaría en todo.

Lázaro Expósito y Miguel Díaz-Canel durante un desfile del Primero de Mayo en Santiago de Cuba.
Miguel Díaz-Canel Bermúdez y Lázaro Expósito Canto durante un desfile del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, de Santiago de Cuba. (Foto: Carlos Sanabria)

«En su desempeño como primer secretario del Partido en Villa Clara se distinguía por su laboriosidad, entrega, creatividad y su fidelidad a Fidel, a Raúl y al Partido.

«Fomentaba mucho el trabajo en equipo y se rodeaba de mucha gente buena.

«Le dedicaba mucho tiempo al trabajo con los cuadros, a desarrollarnos y prepararnos.

«Inculcó en nosotros el deseo de hacer, la cultura del detalle y nos instaba a pensar en grande.

«Organizó un sistema de trabajo intenso y le daba prioridad  a las tareas más importantes, con el pensamiento siempre puesto en el pueblo, en el intercambio con las masas, a las cuales le gustaba  escuchar, dar argumentos.

«Yo, en lo personal, aprendí mucho de sus métodos y su estilo personal de hacer las cosas.

«Trabajamos muy unidos, exigía y controlaba duro, pero dejaba que nos desarrolláramos y creáramos.

«Lo caracterizó su justeza y su firmeza de principio, que te inspiraban a darlo todo.

«Yo afirmo que Díaz-Canel es un magnífico cuadro y un ser humano intachable.

«Recuerdo aquellas intensas jornadas nocturnas que compartí con él visitando lugares, que de alguna manera impactaban en la calidad de vida del pueblo. También cómo compartía los triunfos estimulándonos a todos a seguir.

«Díaz-Canel es un buen soldado de la Revolución, un buen amigo y un extraordinario jefe».

 

El humanismo, su mayor virtud

«A Miguel Díaz-Canel lo caracterizan sus valores y principios revolucionarios, su  constante superación en todas las ramas del saber, su capacidad para desarrollar cualquier actividad, su cultura del detalle.

«Lo conocí en mi labor desde el año 1982 al 1999 en la dirección del Partido en Villa Clara. Yo era primer secretario en el municipio de Manicaragua y luego miembro del Buró Provincial, Díaz estaba como segundo secretario de la UJC provincial. Se encontraba en la tarea de los Joven Clubs de Computación y en la inauguración del de Manicaragua comenzaron nuestras relaciones de trabajo y amistad.

Miguel Díaz-Canel en Empresa Comercializadora del Ministerio de la Industria Sideromecánica.
Ricaño (en el centro) junto a Díaz-Canel en la Empresa Comercializadora del Ministerio de la Industria Sideromecánica. (Foto: Archivo de Vanguardia)

«La máxima dirección del PCC en el país lo designa como miembro profesional del Buró Provincial en Villa Clara, para atender la esfera de los Servicios, y posteriormente es promovido a primer secretario. Siempre se ha distinguido por ser un dirigente humano, solidario, emprendedor, disciplinado, honesto y fidelista. En su faena diaria se caracterizaba por su vínculo con la base, con sus subordinados, y los persuadía del porqué de las tareas, de generar nuevas ideas y de la unidad de todos juntos al PCC, Fidel y Raúl.

«Tenía un sistema de trabajo basado en la importancia de la unidad y el trabajo en equipo, para el logro de una objetiva planificación.

«En el período especial el Partido se ocupaba de todo lo que acontecía en la provincia, teníamos muchas limitaciones y había que estar en el centro de las decisiones que se adoptaban, por ejemplo, la distribución de alimentos, combustible, bicicletas para los trabajadores y la racionalidad en los apagones. En todas esas cosas estaba presente y mantuvo una conducta ejemplar y combatía toda manifestación de individualismo.

«Su mayor virtud es el humanismo. Es una persona que siente los problemas de los demás como propios, afectuoso y comprensivo, en sus relaciones con los compañeros reina un clima de confianza, respeto y amistad. Nos escuchaba y nos permitía dar nuestros criterios y opiniones, participaba en la solución de los problemas con gran capacidad para enfrentar los obstáculos y encontrarles soluciones. Es un fiel defensor de la  Revolución, yo te diría que si alguien ha tenido una conducta consecuente con la Revolución ese ha sido Díaz-Canel.

«En el período especial teníamos escasez de combustible  y el traslado a los trabajos voluntarios los domingos se hacía en bicicletas desde el parquecito del Ferrocarril hasta la Empresa Cultivos Varios del Yabú, algunos nos tildaban de locos. Él siempre encabezaba cada movilización».

Sergio Ramón Ricaño Pérez, exmiembro del Buró Provincial del Partido en Villa Clara, actual representante del  Gobierno en la cayería norte.

  

«¡Esta tarea no te la da el amigo, es una tarea de la Revolución!»

«Conocí a Migue (como le decimos cariñosamente) en los años que estudiaba Ingeniería en la Universidad Central. Yo era parte del Comité de la UJC y la dirección de la FEU, y sabíamos de su trabajo en el Comité Nacional de la UJC.

«En 1989, años más tarde, cumplía el  servicio social en la Fábrica de Arados Anastasio Cárdenas, de Camajuaní, como recién graduada. Mi hijo solo tenía un año y me solicita ayuda para que trabajara en la dirección de la UJC del municipio de Camajuaní. Le dije que no podía y creo que aún no me perdona aquella respuesta.

Miguel Díaz-Canel en el Consejo Nacional de la FEEM, en el año 2000.
Díaz-Canel junto a Miosotys en el Consejo Nacional de la FEEM en febrero del 2000. (Foto: Archivo de Vanguardia)

«En 1991 comienzo a trabajar como cuadro del Partido en Camajuaní, y poco tiempo después nombran a Díaz-Canel como primer secretario del PCC en la provincia. Alexis Melgarejo entonces fungía como secretario del Partido en el municipio de Camajuaní. Una mañana de domingo, después de un trabajo voluntario, nos convoca  a su oficina y nos informa una  decisión del Buró Provincial, yo sería propuesta para primera secretaria y Alexis pasaba a la esfera agropecuaria en el Buró Provincial del Partido. Recuerdo que quise replicar y solo me dijo: “¡Esta tarea no te la da el amigo, es una tarea de la Revolución!, no tienes derecho a decir que no puedes”. Fue muy firme en sus palabras. Sentí, por vez primera, que era un jefe comprometido con las decisiones.

«Como primer secretario lo distinguía su ejemplaridad personal, constancia y exigencia, sistema y método de trabajo, y el humanismo  y cultura del detalle en todo lo que organizaba.

«El trabajo del Partido se organizaba por objetivos a todos los niveles de la estructura partidista. Junto al Gobierno se organizaban las prioridades de trabajo del territorio para cada año.

«En los análisis de esta estrategia participaban las organizaciones de masas, los jefes del MININT y las FAR, además de la Escuela Provincial del Partido y los jefes de los medios de comunicación.

«Se discutía en sesiones de trabajo, en función de los intereses del pueblo y las necesidades de los diferentes sectores de la economía y de las estructuras partidistas.

«Era un ejercicio colectivo de análisis y discusión donde todos crecíamos y se establecía el método y cronograma de chequeo de lo planteado, que se cumplía con rigor y de forma ordenada.

«Trimestralmente se reunía en cada municipio con las direcciones de los núcleos y la dirección de Gobierno y del Partido para analizar la marcha de la provincia. Eran clases de preparación y orientación para cuadros y secretarios. Me impactaba mucho que todos sentíamos la necesidad de escribir en nuestras agendas sus orientaciones. 

«Con él el trabajo era intenso y agotador, pero fructífero siempre. Su mayor virtud es la firmeza, entrega, la disciplina y la constancia. Como persona siempre fue sencillo, compañero, amigo, ético.

«En las tribunas abiertas que se realizaban como parte de la batalla del pueblo por el regreso de Elián, era muy exigente con lo que se presentaría. No pocas veces no aceptó las propuestas de guiones artísticos que proponíamos. Le parecía que no habíamos hecho una buena elección  de artistas, etc., lo que implicaba otras madrugadas de trabajo para mi equipo».

Miosotys Jiménez, miembro del Buró Provincial del Partido durante la etapa de trabajo de Miguel Díaz-Canel como primer secretario del PCC en Villa Clara. 

Se han publicado 4 comentarios

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

  • la_esquina_del_home

    Villa Clara esta contenta con la elección de Dias Canel para Presidente de la Republica de Cuba, pq aqui sabemos como se ganó estar en el comité central, se lo ganó a base de estudios, sacrificio, humanismo, lucha diaria al lado del pueblo para que las cosas salieran lo mejor posible en aquellos dificiles años del periodo especial, el no tomó las armas para hacer esta revolción, pero ayudó y ayuda para manterla.

  • Roberto Conde Silverio

    En la última foto de este trabajo a su izquierda Miosotys Jiménez y a su derecha Yo, Presidente Nacional de la FEEM (1999-2001) y a mi derecha Wilber Pastrana Pereira, Vicepresidente Nacional de la FEEM. Atrás, de izquierda a derecha Darielis Santana Rodríguez y Mainegra, miembros del Secretariado Nacional de la FEEM.
    Ese Consejo Nacional se lo dedicamos a la lucha contra los símbolos imperialistas y se hizo en Villa Clara porque resultó ser la provincia más destacada en el trabajo de la FEEM ese año. Diaz -Canel era el único Primer Secretario del PCC que mensualmente se reunía con el Secretariado Provincial para evaluar sus resultados. 20 años después, desde el Buró Nacional de la UJC me siento orgulloso de haber compartido ese espacio con mi actual presidente. Felicidades.

  • AMU

    Muchas Felicidades, a mi nuevo presidente. éxitos en la gran tarea de ser el timonel de este gran país al lado de Raúl en el partido. Confiamos en ti.

    • RAUL SANCHEZ NARANJO

      alegre por tener un presidente revolucionario nacido del pueblo y para el pueblo