Para no perder el ritmo

Las Oficinas de Trámites en Villa Clara han atendido al 99 % de los damnificados por el huracán Irma, pero se requiere mantener el ritmo.

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Durante años fue costumbre agrupar a los damnificados de ciclón en ciclón y clasificarlos por el nombre del meteoro en cuestión. De ahí la existencia de los denominados afectados del «Kate», afectados del «Lili», y así de manera sucesiva. Un mal que ahora con «Irma» requiere erradicarse, a pesar de sus devastadores efectos, que en el caso de Villa Clara superó las más de 51 000 viviendas dañadas.

Nunca antes había existido mayor coordinación de trabajo para la eliminación de los perjuicios provocados por un evento tan devastador, ni tantas precisiones diarias a cargo de los Consejos de Defensa en zonas, municipios y provincia.

Ilustración de Alfredo Martirena sobre oficinas de atención a damnificados del huracán Irma.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

Realmente la creación de las Oficinas de Trámites en cada Consejo de Defensa de Zona —a partir del principio de acercar al damnificado la solución de su problema— ha funcionado como una especie de bálsamo en medio de las penurias de quienes sufrieron afectaciones en sus viviendas, no importa la magnitud del daño o deterioro: todos han sido debidamente atendidos, a pesar de lo complejo que ha resultado y de los errores humanos cometidos, en buena medida, por inexperiencia.

Ya el 99 % de las personas involucradas han pasado por la Oficina de Trámites y tienen elaboradas sus fichas técnicas. No obstante, el Consejo de Defensa Provincial decidió no cerrarlas el 30 de noviembre, como había orientado, y mantenerlas en pleno funcionamiento durante todo el mes de diciembre.

La intención es loable, pues, como dice la nota emitida por dicho órgano de dirección —y cito—: «Esto permitirá que la población afectada pueda ser atendida, informada y orientada con agilidad».

Lo acordado resulta beneficioso, ya que, como nos comentara la presidenta en funciones de la Zona de Defensa 11 Abel Santamaría, de Santa Clara, todavía muchas personas acuden a diario para diversos trámites, «sobre todo para cambiar la ficha técnica, debido al déficit de un material u otro, o para renegociar con el banco lo referente al monto de los créditos, que varían. Por eso, seguimos siendo el eslabón necesario entre los problemas del pueblo y su solución».

Por ese lado hay poco —o nada— que objetar. De igual manera, ha fluido bien lo relacionado con los créditos bancarios, 7924 otorgados hasta el cierre de noviembre, a lo que se suman 2015 personas subsidiadas o bonificadas por la Asistencia Social.

Otros datos favorables de la marcha del proceso de recuperación resulta la atención diferenciada que reciben las comunidades costeras más afectadas. Es el caso de la construcción de viviendas en las comunidades de «Emilio Córdova» y en Aguada de Moya, entre otras, y la impermeabilización de la cubierta en varios edificios de Nueva Isabela y La Panchita.

Pero lo complejo del asunto y sus diferentes aristas ponen en tensión el día a día de las autoridades competentes en cada uno de los 13 muncipios.

Restañar todos los daños de «Irma», especialmente el fondo habitacional, requerirá años en algunos casos, y a pesar de la in­tensidad del trabajo y el empuje mostrado para salir adelante, a casi tres meses del paso del huracán se ha resuelto apenas el 22,3 % de las afectaciones, lo cual representa 11 461 viviendas arregladas, de las 51 474 reportadas. No es poco, pero sí insuficiente.

Con el 45,1 % de casos solucionados, Corralillo encabeza la lista de los municipios más avanzados, y Cifuentes permanece en la cola, con apenas 12,0 %. Santa Clara no rebasa el 17,0 %; en tanto, Remedios (17,2 %) y Camajuaní (17,9 %) no se distancian mucho de la capital provincial.

Causas objetivas conspiran contra los buenos deseos de resolver esta problemática con la mayor brevedad. Desde hace algo más de un mes no entran al patio de venta de materiales de la construcción de Santa Clara —llamado El Constructor— las tan demandadas tejas de fibrocemento ni tampoco los purlings para fijar las planchas de zinc. (La situación no difiere en los puntos de venta del territorio).

Ahora mismo en El Constructor se da el caso de que hay planchas de zinc, pero no purlings; existen vigas de madera, pero no planchas de fibrocemento. Claro, en este caso las vigas de madera son factibles de utilizar para colocar las planchas de zinc, y asunto resuelto.

Y para optar por esa solución, el que las Oficinas de Trámites estén abiertas viene como anillo al dedo, pues el damnificado puede acudir a ellas y modificar la ficha técnica, así como reajustar el contrato con el banco.

Se trata de una carrera de largo aliento, más que de velocidad. La primera parte del maratón fue ganada ya en las Oficinas de Trámites y también con la decisión del Estado socialista de bonificar hasta el 50 % del monto total de los materiales de construcción, bajo el principio de no dejar a nadie desamparado.

Aún quedan por recorrer muchos kilómetros. No convienen entonces ni descuidos ni gasto innecesario de energías.

Darle a «Irma» la estocada mortal requiere no perder el ritmo y no reiterar errores humanos.