Control sobre la ira

En más de una ocasión he escuchado anécdotas de personas que debido a sus expresiones coléricas tienen desavenencias con compañeros de trabajo o estudio.

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Llevo días pensando sobre qué comentar. La cuartilla en blanco me provoca cierto estado de desesperación. Quiero escribir, pero no aparece el tema.

Entonces oigo a mi vecina discutir. Se siente airada. La hija mayor no cumple con las tareas del hogar, la más pequeña se afana en jugar y jugar. Y ella, mujer trabajadora, sin esposo, tiene que asumir todos los quehaceres hogareños.

Ilustración de Martirena
(Ilustración: Martirena)

El pleito aumenta de volumen y se me ocurre hablarle de que su ira no la conducirá por buen camino. Mi vecina escucha el consejo. Entonces aparece el tema para el comentario, porque en la Cuba de hoy muchas mujeres viven como mi vecina.

En más de una ocasión he escuchado anécdotas de personas que debido a sus expresiones coléricas tienen desavenencias con compañeros de trabajo o estudio. Son protagonistas de actos de violencia, hablan en alta voz, con palabras obscenas, y olvidan las más elementales normas de disciplina social. El hecho lo achacan al estrés en que vivimos.

Según los especialistas, la ira es una emoción normal que todo el mundo siente de vez en cuando. Pero cuando resulta demasiado intensa o muy frecuente, puede convertirse en un problema. Este furor, en ocasiones, lacera relaciones o provocarle contratiempos en la escuela o el trabajo.

Su manejo puede ayudarle a aprender maneras saludables de expresarla y controlarla. Esa conducta irascible se exacerba por  sentimientos, personas, eventos, situaciones o recuerdos. Usted la manifiesta cuando se preocupa por conflictos en el hogar, como el caso de mi vecina. Un compañero de trabajo autoritario o un tráfico pesado en su viaje al trabajo pueden enojarlo.

Cuando usted muestra ira, su presión arterial y su ritmo cardíaco aumentan. Ciertos niveles hormonales se incrementan y provocan un estallido de energía. Esto nos permite reaccionar de forma agresiva cuando nos creemos amenazados.

Siempre habrá situaciones en la vida que lo harán sentirse agriado. En la mayoría de los casos, responder agresivamente no es una buena forma de reaccionar, y aunque usted tenga poco o nada de control sobre los factores que le provocan ese sentimiento, debe aprender a controlar su reacción.

Algunas personas parecen ser más propensas a enfadarse. Otras pueden haber crecido en un hogar repleto de ira y amenazas. Cuando es en exceso, provoca problemas tanto para usted como para los que le rodean. Estar enfurecido todo el tiempo aleja a sus semejantes. También afecta su corazón y provoca problemas estomacales, dificultades para dormir y dolores de cabeza.

Los seres humanos necesitan ayuda para controlar sus conductas furiosas si a menudo se involucran en discusiones que se salen de control y se tornan violentas.

El  adecuado manejo de la ira le enseña cómo manifestar su enojo de forma saludable, pues cada individuo puede expresar sus sentimientos y necesidades a los demás con el debido respeto. No se trata de un cambio de la noche a la mañana, pero con un poco de esfuerzo es posible lograrlo. Ojalá mi vecina reflexione sobre lo aquí comentado y que otras muchas personas también aprendan a manejar iracundos sentimientos.

Se han publicado 1 comentario

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  • otra mujer desesperada

    Soy capaz de asegurar dos cosas: primero, q hay en estos momentos de inicio de año muchas mujeres tan desesperada como su vecina; y segundo, que el motivo sería muy buen tema para un próximo artículo suyo. Le explico: Resulta que parece ser recurrente la aparición de PULGAS en un centro educacional de nuestra ciudad, se trata del S/I Octavio de la Concepción, el cual se encuentra en el Reparto Virginia, de Santa Clara (rodeado de varios centros de trabajo y viviendas cercanas en las cuales no he oído que haya presencia del animalito, no entiendo). Por dicho motivo las clases se han visto suspendidas en varias jornadas, y por supuesto quienes tienen que cuidar a los niños en las jornadas laborales? Por supuesto que las madres de esos escolares, que por demás son mujeres trabajadoras y por eso disfrutan de los beneficios de un centro semi-interno (eso pudiera ser otro motivo para escribir...). Entonces, periodista, usted se imagina que en varias jornadas tengamos que ir a nuestro centro de trabajo con los niños, en el mío somos 7 las madres que tenemos hijos en esa escuela, no quiero ni saber que dirá nuestro director cada vez que varios de esos niños se ven jugando y corriendo por los pasillos de un centro de trabajo mientras su escuela está cerrada, en Cuba, un país donde se cuida tanto de la educación y la salud de los infantes.... De veras que hay que tener tremendo control sobre la ira…. Y el tema para un próximo artículo, lo toma o lo deja?