Invisibles

Apañada por estos tiempos modernos, la superficialidad escala la cima del éxito e invisibiliza los valores de muchos jóvenes y no tan jóvenes. 

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«La austeridad no está de moda», parecen vociferarnos a todo pulmón las leyes del consumismo, que simulan evadir la realidad global. Incluso en Cuba, como en cualquier parte del mundo, el ritmo tecnológico y los gritos de la novedad mercantil zarandean los bolsillos de los más jóvenes… y de sus padres.

Recientemente, alguien comentaba su inquietud porque el «niño» de la casa —en realidad un adolescente— era el único de la clase que no tenía celular. De ahí que saliera «a todo galope» para —haciendo malabares con la economía— impedir que su hijo fuese la nota discordante del aula, el fantasma de los nuevos mundos virtuales de la escuela.

fantasma
(Caricatura: Afredo Martirena)

El quid del asunto en estos tiempos es que el materialismo escala la cima del éxito: «tener o no tener», ahí está el problema. El pragmatismo escamotea el sentido ciudadano e invisibiliza las realidades familiares a escala mundial. Entonces, el gimnasio, los bares o las discotecas; la subasta de imágenes privadas en las redes sociales; los últimos escándalos de los artistas del momento, acaparan la atención de muchos jóvenes, y no tan jóvenes. 

Móviles similares impulsaron a Laura a cortarse tres cuartas del pelo, que vendió para ponerse uñas y pestañas. Si quería empastar con el grupúsculo de la popularidad —pese a su incapacidad de costear antojos— tenía que ser igual a aquellas de labios rojos, las de la pasarela matutina, clones perfectos unas de otras. «Son muchachitas de esta época. La metamorfosis me parece normal», justifica la hermana mayor.

Así, cegados por el amor familiar, aceptamos la superficialidad a tales niveles que llega a sonar lógica, natural, sinónimo de «inexperiencia». Así, por no perder cualidades de «atemperados» y «modernos», dejamos que las indisciplinas y la crisis de ética declaren estado de sitio al futuro del hogar, cuna del futuro de la patria.

Por eso, no es de dudar que cuando se imponen la exigencia y el carácter, muchas personas dignas salgan heridas. Sucedió hace bastante tiempo, cuando un profesor logró una declaración de guerra por parte de sus alumnos. El único talón de Aquiles encontrado al joven educador fueron sus pocas mudas de ropa, siempre impecables. Pero con el objetivo de rebajar su autoestima y «flexibilizar» la materia, comenzaron a aparecer en el buró soberbias burlas —entre ellas zapatos viejos, rotos y mal olientes— para que, al decir estudiantil, «mejorara su escaparate». Esta acción arrogante pasó por la historia escolar con menos penas que glorias. Jamás la olvido.

Recientemente un grupo de jóvenes me contó caso similar. Casper —como el fantasmita animado— llamaban a ciertos compañeros que no podían seguirle el ritmo a la dura y pura economía cubana. ¿Adónde se escondieron los llamados valores humanos que, por más que busco, no logro encontrarlos?

A propósito del tema, una amiga me comentaba con dolor que a su hijo le estaban rechazando en la escuela por anticuado. Y se autorreprochaba:

«Lo enseñé a dar los buenos días, las gracias, a ceder el asiento; le inculqué austeridad, nobleza y respeto. Lo instruí para que no se fijara en las pruebas, para que supiera escoger qué libro leer, qué música escuchar. Es más, le grabé que las cosas esenciales son invisibles a los ojos. ¿Y ahora qué le digo? ¿Que yo tengo la culpa?».

Se han publicado 18 comentarios

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  • Javier

    Ahi es cuando sale lo superficial de las personas, familias que sin poder le dan todos los gustos a sus hijos y eso es lo que logran, que vivan en un mundo artificial en el cual si no estan a la moda, sea cual sea, no se ven a corde con la sociedad.

    • Pavel

      Javier de acuerdo con usted 100%,asi mismo es

  • Pavel

    Yinet buen articulo,como se decia en un programa de mi juventud "San Nicolas del Peladero"Que tiempos aquellos que ya pasaron y no volveran a retornar"en mi juventud,no existia el Internet,ni los Telefonos moviles,casi no habian televisores,hablo de los Anos 70 y al contrario de hoy,todos eramos muy felices,nos divertiamos,eramos amigos y nadie ostentaba mas que otros,hoy en dia si no tienes moviles,o PC o no estas al dia,eres visto como un objeto extrano,yo vivo en rusia donde todos tienen lo ultimo en texnologias celulares,pero dondo un gran % de la poblacion desea regresar a aquellos tiempos ya pasados.Ser pobre o no tener un celular,no es signo de incultura,ni cosa por el estilo,al contrario esos muchachos desarrollan una defenza mucho mayor y asi podran leer libros y adentrarse en nuestra historia,hoy en dia la juventud y los que ya no son tan jovenes perdieron el habito de leer,pues estan las 24 horas con los moviles encendidos viendo boberias que en nada los ayuda a desarrollarse.

  • José David

    Estimada Yinet>
    Tiempo hace que estoy algo alejado de las redes por cuestiones de trabajo. Hoy entro y veo este admirable cometario suyo, como siempre muy atinado. Yo tengo un hijo de 22 años. estudiante de 5to año de Medicina. Cuando era un adolescente me preguntó por qué no podía tener algo de la moda en aquel momento. ?Cómo responder?. Enonces le dije: Si tienes lo mismo que los demás, solo serás uno más, si no lo tienes entonces marcas la diferencia. Y hoy es un jóven que no usa tatuajes, o padece de telefonomanía, o necesita grandes cantidades de dinero para mostrar una imagen de poder, pero es altamente apreciado entre sus iguales porque tiene buenas notas en su carrera, es solidario y amable. En fín, es mejor que yo. Quizas este consejo sirva a otros padres.

    • Pavel

      Jose David,hijos asi como el de usted,nos llenan de orgullo y mucha satisfaccion,yo creo que en nuestra querida Cuba aun hay muchos como el de usted.

    • yinet

      José David:
      Ya extrañábamos sus comentarios. Es cierto, amigo, que aún hay muchos jóvenes de admirar, pero no ha pensado que son fruto de reflejo de padres como usted? Muchos de los comportamiento superficiales de la juventud actual se lo debemos a la crianza. Por eso decimos !alerta! Lamentablemente, es una realidad que se vive en las escuelas. Gracias mil por sus comentarios tan enriquecedores.

  • Isahura

    Hola Yinet, como siempre me deleito con tus artículos, este está muy a tono con estos tiempos. Como sabes tengo dos hijos, creo que le hemos enseñado a ser austeros en tiempos de consumismo, a ser amables, solidarios y sobre todo a respetar, hoy como jovenes de estos tiempos usan celular, computadora pero no olvidan pasar tiempo con amigos, familia, leerse un buen libro y disfrutar de las buenas cosas de la vida como de la tecnologia sin ser esclavos de ella, en fin no son ostentosos y nosotros sus padres estamos orgullosos de ellos y de lo que han ido logrando con su propio esfuerzo.
    Creo que como ellos quedan jovenes aún en nuestro país, tú eres ejemplo de ello.

    • yinet

      Muchas gracias a todos por sus opiniones en el foro. Siempre digo que un lector no termina de leer un artículo hasta que no interioriza cada comentario de los foristas. Esa es el verdadero criterio que enriquece o contradice nuestras palabras, y esa también es una manera de enriquecer. Me alegro mucho de que esta reflexión haya tocado el corazón de muchos padres.

  • Ranchuelero

    Me gusta su frase "Así, por no perder cualidades de «atemperados» y «modernos», dejamos que las indisciplinas y la crisis de ética declaren estado de sitio al futuro del hogar, cuna del futuro de la patria" y le hago una pregunta ?Quiénes dejamos que sucedan las indisciplinas?.

    Le voy a plantear algunas consideraciones que he vivido en la práctica:

    1- En la escuela hay que aprobar a los niños y no tan niños (o darle espacios a los fraudes «estudiante-estudiante» y «profesor-estudiante») porque se afectan los indicadores del proceso de enseñanza aprendizaje a nivel de profesor, escuela, poblado, municipio, provincia y nación. No pueden existir desaprobados «por directiva de alguien que vive en otro planeta» y por otra parte de modo directo puede afectar los bolsillos flacos de los profesores.
    2- En los lugares públicos hay que soportar que todo tipo de personas, incluyendo a los menores de edad, tomen bebidas alcohólicas y se expresen de forma inadecuada «muchas veces provocando el desorden público» y no hay quién intervenga en el asunto. Además, como si fuera poco, hay que escuchar música de mal gusto que hasta llega a ir en contra de los principios morales y éticos que deben respetar todos los ciudadanos. Esto lo puede comprobar en el prado Ranchuelero con el PCC Municipal al frente y el Gobierno y la PNR a menos de 500 metros.
    3- Los centros nocturnos cerrados y para adultos comienzan sus actividades generalmente después de las 12 de la noche y si usted participa de las actividades puede percatarse de que un alto porciento son menores de edad ?quién los deja entrar y acceder a las bebidas alcohólicas que se venden?. Pero hay más, cuando esos menores de edad salen de esos centros nocturnos después de las 3:00 am se reúnen en el prado (sigo citando a Ranchuelo) para hacer de las suyas «imagínese lo que quiera que se va a quedar por debajo de lo que realmente sucede en las madrugadas» y pregunto ?que autoridad está ahí para detenerlos, hacerles ver que en ese horario deben estar en sus casas o disuadirlos para que se dediquen a hacer otras actividades de acuerdo a sus edades y en otros horarios y, de ser necesario, localizar a sus padres para que colaboren con con ellos y entre la familia y autoridades controlar situaciones que con el seguimiento y cooperación adecuados no deben por qué presentarse?
    4- Otra situación triste es la de ver, sin poder actuar, a algunos de nuestros jóvenes con edades que comienzan en la primaria en actividades de todo tipo, con elementos inescrupulosos del poblado que los utilizan para satisfacer necesidades de "todo tipo" de ciudadanos cubanos, con billete, o extranjeros que compran sus servicios por pocos CUC. También existen los menores y jóvenes que tienen su "búsqueda de aventuras" utilizando las "redes sociales" y las citas se realizan en cualquier lugar del país, aventuras en que algunos terminan desaparecidos. Todo esto es a la vista de todos y no hay nadie que le pida la identificación al menor ni tome las medidas que proceden en esos casos.

    Bueno, considero que hay muchos elementos que he omitido o me he quedado corto pero la idea consiste en que a la familia hay que ayudarla porque el apoyo de las autoridades es importante para que los niños y jóvenes sientan la presión de transitar por el buen camino.

    • yinet

      Muchas gracias, Ranchuelero
      A sus palabras no les resto razón. Es cierto que la pesion jurídica nos hace redirigir nuestros pasos. Ojalá las autoridades villaclareñas estén leyendo estos foros de Vanguardia, que son la realidad del pueblo dicha por la boca del pueblo. Gracias mil por comentar.

  • Sandra

    Me encantan tus artículos, siempre tuviste el don de la palabra y la lucidez para contar las cosas simplemente como son, o deben ser. Es bueno ver como quedamos jóvenes que no caemos en el consumismo, que nos importan más otras cosas que nos engrandezcan el alma, sin etiquetas de ninguna clase. Sigue escribiendo así, saciando esa "otra hambre" de la que hablaba Onelio. Una amiga

    • yinet

      Muchas gracias, Sandra. Tus elogios y los de tu mami son un compromiso para mí de seguir tratando temas que le interesen a la gente. Y a la vez un reto, pues ante tanta gente preparada y profesional hay que andar con letra de plomo (es una broma muy seria). Un abrazo para ambas

  • Delvis

    Yinet: He leido todos los comentarios anteriores y estoy plenamente de acuerdo con lo que plantean los lectores, en mi opinión la juventud se esta volviendo adicta a la tecnología e incluyo en primer lugar los celulares, ya en varias ocasiones estando conduciendo han pasado la calle jovenes e incluso ya no tan jovenes mirando el celular u oyendo musica con los audifono sin mirar a los lados, QUE GRAN PELIGRO; y otro asunto: yo vivo cerca del Pre Capitan Roberto Rodriguez es vergonzoso las palabras obsenas que dicen los muchacho, lo mismo hembras como varones, a la hora del mediodia se sientan a fumar cigarros sobre todo los de filtro H Uhman mentolados que cada unidad les cuesta $ 1.00 peso MN, a lo mejor esos pesos se lo dan los padres para que merienden; no se pero pienso que desde la escuela los maestros los estan viendo pero no pasa nada, en fin estoy preocupado con el futuro de los adolescentes y con nuestra sociedad.

  • Guillermo

    «Lo enseñé a dar los buenos días, las gracias, a ceder el asiento; le inculqué austeridad, nobleza y respeto. Lo instruí para que no se fijara en las pruebas, para que supiera escoger qué libro leer, qué música escuchar. Es más, le grabé que las cosas esenciales son invisibles a los ojos. ¿Y ahora qué le digo? ¿Que yo tengo la culpa?». Yinet con esto terminas tu artículo; excelente como siempre, lo agrego al principio por que considero que debería ser el ABC de la enseñanza familiar y social, desgraciadamente ya no es así, ¿Cuántas veces vemos niños "acabando" y los padres desentendidos de todo?, si los requieres entonces te llevas la protesta de sus familiares "por que sólo son niños" y "nacen para ser felices", aunque no creo que la felicidad sea sinónimo de mala educación, alguien comenta que en su juventud no había telefonía celular ni grandes avances tecnológicos y fue feliz, me uno a ese criterio, sólo nos bastaba cualquier tema de conversación para pasarnos horas sentados en el parque; sin bebidas alcohólicas ni otras sustancias adictivas, ¿Hacíamos travesuras?, claro, pero ninguna que perjudicara al entorno social, en mi caso particular yo mismo diseñaba mi ropa y luego llevaba los modelos a una costurera; profesión casi desaparecida, recuerdo las visitas a su casa para ver si ya me había terminado la ropita y luego venía el estreno, y de verás, nunca me hizo falta más, un poco después comenzaron a llegar los primeros familiares "de afuera" y tengo que confesar, también quería mi pitusita Zingaro o Lee, los tiempos realmente han cambiado y a las cosas buenas siempre se unen cosas malas, sabíamos que con la llegada de nuevas tecnologías y el acceso a las redes, a los famosos "paquetes" y otras modalidades comunicacionales, aparecerían nuevos retos para la educación y la instrucción, hoy muchos de los alumnos en las universidades "no copian las clases", los profesores nos desgastamos preparando cada conferencia y te encuentras en el aula que casi nadie escribe, preguntas, ¿Ya lo tengo en el celu profe?, yo perdía los dedos copiando, hay una frase que no recuerdo ahora de quien es, y que dice aproximadamente así: "los hijos se parecen más a sus tiempos que a sus padres", es una realidad, pero que bueno sería que además de parecerse a sus tiempos se parecieran también a las buenas costumbres de tiempos pasados, posiblemente eso sea ya una utopía, se ha demostrado el daño que nos causó el Periodo especial, en lo económico y lo material y se ha filosofado sobre el daño causado en lo ideológico y social, no niego que pasó, pero lo más preocupante es que no se ha recuperado; me refiero a lo puramente ideológico y social, duele ver profesores, trabajadores y alumnos fumando en las puertas de las escuelas y a veces dentro de la misma, duele ver a los estudiantes de cualquier nivel saliendo de la escuela con el uniforme desarreglado, duele ver los "escándalos" y aglomeraciones motivados por la alegría de terminar las clases en la puerta de la propia escuela, ocupando toda la acera y parte de la calle, sin que a nadie le importe la molestia a los demás, duele ver a las personas caminando por el medio de las calles y ofendiendo a los chóferes que tratan de alertarlos pitando, Yinet no es sólo la juventud, confío en la juventud, los ya no tan jóvenes también perdimos las buenas costumbres y "el niño hace más lo que ve hacer que lo que le dicen que haga", de este tema se tendrá que escribir más y será necesario revisar políticas y establecer nuevas estrategias atemperadas a los nuevos tiempos, y aunque la esperanza en el mejoramiento humano intente esconderse en la realidad, mientras haya jóvenes como tú, comprometidos con su tiempo y esgrimiendo con responsabilidad esa arma poderosa que es la comunicación, la esperanza saldrá de su escondite y juntos; los más y menos jóvenes, cubanos todos, seremos mejores, gracias.

    • yinet

      Guillermo, sus palabras siempre enriquecen nuestros puntos de vista. Es cierto, amigo, mucho falta por hacer respecto a esta problemática. Gracias mil por el tiempo que nos dedica a todos nosotros.

  • Ovisman

    Muy buen artículo. Me gustó mucho, muy certero en todo lo que cuenta.

  • FOREVER

    Buen comentario, pero no solo se ve en los jovenes estudiantes , tambien muchas veces en los centros de trabajo , existen diferencias, pues entre compañeros existen preferencias por los que tienen hijos o familias viviendo fuera, lo que a mi parecer se buscan por el status social mas elevado y te miden tanto tienes tanto vales , y marginan o les son indiferentes al que solamente posee sus valores y cualidades de exelente ser humano y compañero intachable pero sin mucho o muy poca riqueza material para ser popular .Es una lastima que se vean estas cosas y que el sentido de la amistad y el compañerismo se vayan perdiendo poco poco................................................................

    • yinet

      Así es Forever. La juventud cargamos en nuestros hombros las culpas de nuestra época. Pero, miremos para el lado, no será que todos reproducimos estos comportamientos, sin importar la edad?? Vale la pena el examen de conciencia. Gracias por comentar.