¿Todo maestro es educador?

«Enseñar puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo». Así dijo José de la Luz y Caballero. Aquí ofrecemos algunas reflexiones sobre la labor de educar e instruir.

Educador
(Ilustración: Alfredo Martirena)
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¿Es lo mismo instruir que educar? ¿En qué se diferencian uno del otro? La interrogante resurge ahora que se acerca la jornada por el Día del Educador, pues muchos cuestionan si solo el hecho de ser maestro asegura que sea un buen educador.

Cierto que la profesión de maestro es poner la vida al servicio de otros, y como docente instruye, pero educar va más allá, pues resulta un acto tan profundo que sobrepasa la simple labor académica.

De ahí que ser buen pedagogo es el resultado de una combinación de cualidades; que van desde transferir conocimientos hasta, y quizás sea lo más importante, crear las condiciones necesarias para que los alumnos aprendan a pensar y construir su propio conocimiento del mundo que les rodea; convertirlos en hombres y mujeres de bien.

Un buen docente no se define por su actividad, sino por el sentido que da a ella. Por tanto, debe dejar de ser un mero trasmisor de conocimientos para devenir en un formador, en el sentido amplio del término, en un servidor de las vocaciones ajenas.

No alcanza con saber de un tema si se es incapaz de trasmitirlo con claridad. La docencia va más ligada al cambio de la persona que recibe la enseñanza, que a la capacidad de expresar un concepto. Muchos hemos pasado por experiencias universitarias en que abogados, arquitectos o médicos brindan su saber sin entregarlo en forma clara y sencilla.

El buen maestro enseña y cautiva. No basta entonces con cumplir un programa preestablecido y ser mero transmisor de saberes, sin formar cualidades morales en los alumnos. Hay que tener claro que el valor de su trabajo como educador está en el perfeccionamiento de otros; en saber leer entre líneas los gestos, actitudes, rasgos físicos y emocionales de los educandos, para descubrir lo que necesitan y de esa manera ayudarlos a su crecimiento intelectual y espiritual.

Solo cuando el maestro se convierte en modelo a seguir y guía para sus discípulos, es que logra traspasar la línea del saber para abrir la del ser. Entonces, y solo entonces, se transforma verdaderamente en un defensor del perfeccionamiento integral de sus educandos.

Debemos quitarle a la profesión la rutina sin brillo ni vida. Hay que desterrar la nociva práctica de reproducir textos, repetir programas y hacer lo mismo día tras día.

Educar supone esfuerzo, disciplina, buenos y malos ratos, pero sobre todo, mucho sacrificio personal para aprender a dar sin recibir. Aunque cuando se da verdadera-mente, siempre se recibe mucho.

Se han publicado 3 comentarios

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  • ivan

    MSc. Osmaira. Le felicito por tan buen tema que ha escogido para su comentario, mucho más en tiempos tan difíciles para el arte de ser MAESTRO. Se lo dice quien desde el año 1974 como miembro del Destacamento Pedagógico y desde 1982 como profesional no ha tenido otro espacio laboral que un aula. Le envío alguinas reflexiones de personalidades nuestras sobre este tema que de seguro le resultarán interesantes:
    Julio Antonio Mella "PROFESOR PODRÁ SERLO CUALQUIERA. ENSEÑAR CONOCIMIENTO APRENDIDOS EN VIEJOS LIBROS ES COSA FÁCIL. LO DIFÍCIL ES LA OBRA DEL MAESTRO. EL MAESTRO ES AQUEL QUE FORMA EL CARÁCTER DEL ALUMNO (...) ES EL FARO LUMINOSO QUE SEÑALA LA RUTA A LA JUVENTUD EN SU AULA Y FUERA DE ELLA. ES AQUEL QUE NOS ENSEÑÓ, JUNJTO CON LA CIENCIA DE LA UNIVERSIDAD, LA VERDAD DE LA VIDA."
    Carlos Rafael Rodríguez." . "Ser Profesor, sobre todo ser Profesor universitario, debe ser, pues un título de dignidad. Debe obtener de nuestra sociedad el reconocimiento que merece. Pero debe merecer ese reconocimiento por la elevación intelectual, por la conducta social, por la presencia formal".
    Fidel Castro. "Ser maestro significa ante todo serlo en todos los órdenes de la vida. La vinculación de la palabra con la acción, de las convicciones con la conducta es la base del prestigio moral del educador. Solo puede educar el que es ejemplo".
    Finalmente, si lo desea, puede consultar un artículo aparecido en Trabajadores del 16 de octubre de 2000, tiutlado "Los buenos maestros: ¿nacen o se hacen?
    Espero que estos fragmentos le multiplique su interés por el tema.Saludos. Iván.

    • Osmaira

      Muchas gracias Iván por sus criterios, los tendré en cuenta para próximos comentarios. Saludos

  • Amilkar

    Muy bien expresado tu escrito, casualmente tengo esto pegado en mi pared de oficina, 5 características de los maestros más eficaces:
    1) Una mente abierta

    Aprendizaje y adaptación son dos de las partes más grandes de ser un buen maestro. Cada día esta experiencia te traerá nuevos e inesperados obstáculos que superar, por lo que debes ser capaz de adaptarte y saber manejar una significativa cantidad de elementos adversos, sobre todo al principio de tu carrera.

    “Los maestros eficaces no nacen, se hacen después de una enorme cantidad de trabajo duro y dedicación”, afirma Lynn Columba, coordinadora del programa de la Facultad de Educación de la Universidad de Lehigh en Bethlehem, Pensilvania.
    2) Flexibilidad y paciencia

    Las interrupciones mientras impartes cátedra son muy comunes, por lo que, una actitud flexible y paciente es importante no solo para que tengas estable tu nivel de estrés, sino también para que puedas controlar cualquier situación que pueden generar los estudiantes que están a tu cargo.
    3) Dedicación

    Ser profesor genera grandes beneficios como el tener varios meses de vacaciones. Sin embargo, esta profesión implica dedicación total, por lo que es necesario que aprendas nuevas habilidades y que, por ejemplo, asistas a seminarios sobre diferentes temas y disciplinas durante este período de descanso.
    4) Actitud positiva

    Una actitud positiva te ayudará a saber cómo sobrellevar y actuar frente a diversos problemas que pueden expresar o tener los estudiantes. Los jóvenes a los que enseñes tendrán además de un profesor, un referente a quien acudir en diferentes situaciones. Es importante que mantengas una actitud abierta con ellos para que se sientan apoyados.
    5) Altas expectativas

    Un maestro eficaz debe tener altas expectativas, por lo cual cada día debe motivar a que sus alumnos se esfuercen cada vez más para lograr mejores resultados.