¿Quién le tiene miedo a la COVID?

Resultado de la poca percepción de riesgo, en aproximadamente cinco meses se ha triplicado la proporción de personas con edades entre los 15 y los 24 años infectadas. 

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Desde que esta bomba biológica explotó (desde el mismísimo minuto cero), las organizaciones internacionales, los medios de comunicación, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) obraron mal. ¡Muy mal! Hicieron creer al mundo que los garantes del orden sanitario mantenían la situación bajo control. Por muy poco tiempo el caos permaneció lejos.

La COVID-19 empezó a tocar puertas y puertas y más puertas hasta que, con sus tentáculos, invadió este planeta. Luego, como si fuera poco, la opinión pública comenzó a «intuir» que el nuevo coronavirus era un «remedio» —al estilo de la más moderna selección natural— para liquidar a la población anciana.

La juventud, que pensó llevarse la «mejor» parte, entró al ruedo con una alta dosis de confianza. Los padres abrazaron la tranquilizadora idea de que en los niños la COVID-19 no pasaba de ser un catarro complicado. ¿Autocomplacencia? Tal vez, pero matizada con un poco de infodemia, desinformación y fake news.

En Madrid, este miércoles convocaron una gran manifestación contra el uso del nasobuco. El movimiento, protagonizado por gran cantidad de jóvenes, cree que la pandemia es un complot gubernamental de distracción.

Ilustración de Alfredo Martirena sobre la COVID-19.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

Hace un par de semanas, Donald Trump aseguró a la opinión pública que los niños eran casi inmunes a la COVID-19 y que por tanto debían volver a sus clases presenciales.

En las redes sociales circularon retadoras actitudes de adolescentes lamiendo inodoros, timbres, desodorantes o artículos en supermercados bajo el rótulo «¿Quién le tiene miedo a la COVID?».

Los rebrotes, costumbres y hábitos de vida, las fiestas y el contacto social de la antaña «normalidad» están dañando la resiliencia colectiva. ¿Resultado?: en aproximadamente cinco meses se ha triplicado la proporción de personas con edades entre los 15 y los 24 años infectadas.

Las últimas cifras de China —donde comenzó el brote el pasado diciembre y existe más experiencia sobre el agente patógeno— evidencian que los menores podrían contraer la enfermedad en proporciones comparables a las de los adultos. Pero no vayamos tan lejos.

En Cuba, los casos positivos de personas jóvenes han aumentado considerablemente y el rango de edad entre 20-29 años (604) se encuentra en el segundo lugar de los contagios, solo superado por los pacientes de 50 a 59 años (708). Por su parte, 165* niños de cero a nueve han sido víctimas de la enfermedad.

«Tengo un mensaje para los más jóvenes: no son invencibles, el virus los puede poner en el hospital por semanas o incluso matarlos», dijo en marzo Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, como si hubiera anticipado lo que estaba por venir. Los jóvenes mueren, sí. Y no por patologías médicas preexistentes.

Muchos de los casos más graves de COVID-19 en los adultos pudieran deberse a respuestas inmunitarias hiperactivas que destruyen células sanas junto a las infectadas. Teorías. Ningún científico lo sabe aún. Durante el mes de julio, de acuerdo con cifras de los centros para el control de las enfermedades, aproximadamente 3800 adultos jóvenes fallecieron debido a la pandemia.

Ahora, la enfermedad está incluida dentro de las principales causas de muerte para este grupo etario. BBC Mundo ha revelado testimonios que aseguran que durante los últimos días, en España —uno de los países europeos más golpeados— las neumonías derivadas de la COVID-19 también se están complicando en pacientes jóvenes.

¿Y en los niños? En ellos se levantan nuevas sospechas. Los últimos reportes del síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico (MISC-C) causan preocupación. Europa, Reino Unido —y ahora Estados Unidos— activan protocolos para tratar a pacientes que han sido hospitalizados en cuidados intensivos debido a la impredecible patología.

En Cuba, según datos del Grupo Nacional de Pediatría del Ministerio de Salud Pública, dos niños llegaron a complicarse con esta afección. Desde que las autoridades internacionales dieron la alerta, los médicos iniciaron una férrea vigilancia. Por fortuna, el nuevo síndrome continúa presentándose con muy baja frecuencia y la mayoría de los infantes se recuperan por completo. Pero la dolencia es nueva y las secuelas aún no han podido ser apreciadas en su justa medida.

Sin pecar de alarmista, la COVID-19 es una realidad que no admite valentías ni desenfrenos. Takeshi Kasai, funcionario de la OMS, advirtió que las personas de 20, 30 y 40 años son las que impulsan en estos momentos la propagación del virus a los más vulnerables. Muchos de ellos, jóvenes asintomáticos que, sin saber que están contagiados, arrastran la irresponsabilidad a casa.

* Datos al cierre del miércoles 19 de agosto

Se han publicado 9 comentarios

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  • Ale

    Estimada Yinet:
    Certero el reportaje pero te falto hablar de cubita la bella. Por que no hablasteis de las colas en tu ciudad, por que no hablasteis de los establecimientos estatales (bares y cantinas) cuando el gobierno cerró los particulares, por que no hablastes de la falta de comida que es la razón fundamental de que las personas as anden por la calle, al menos la mía. No somos unos bárbaros, nos equivocamos muchísimo.
    Saludos

  • José david

    Como siempre tus artículos logran poner los dedos en la llaga. Creo que has tocado, entre otros, dos puntos claves en esta cadena de brotes y rebrotes de la pandemia que tiene al mundo al borde del colapso: 1.- La COVID-19 es absolutamente democrática, no distingue entre ricos o probres, entre una raza u otra o entre hombres y mujeres. 2.- si bien es cierto que los jóvenes poseen mas capacidad inmunológica que los menos jóvenes (no me gusta decirme viejo), se convierten en la fuente de infección de aquellos de más edad que han sabido cumplir los requerimientos realizados por las autoridades sanitarias, al llevar el fatídico bicho al hogar y contagiar a sus seres más cercanos.
    Pero creo que ya va siendo hora de que aquellos para lo que es más importante el dinero, el negocio o simplemente el disfrute de algunos momentos de fiesta, que protegerse a sí mismo y a sus seres queridos, adquieran, de buena fé o por la fuerza de la sociedad, la necesidad y obligación de cumplir con las normas establecidas. ¿Dónde se habrá escondido la señora DISCIPLINA en Cuba?.

  • Alexi Larduet

    No se le puede dar tregua a la indisciplinas y es necesario alejarse de los tumultos por un tiempo. No hay edad para este virus, se deben proteger tanto a niños cómo ancianos por ser más vulnerables. Sólo

  • YoVC

    la semana pasada pase por teatro Caridad por la tarde, la policia estaba parada frente al niño de la bota, y a un costado del teatro habian mas de 20 jovenes la mayoria sin nasobuco y bebiendo, a la vista de la policia, tengo que argumentar algo mas?
    el sabado estaba la policia en el ferrocarril frente de la garita donde bajan el paso, pasó un hombre sin nasobuco, lo miraron y nada, no le dijeron nada.
    en ese mismo paso, tres hombres estacionados en bicicleta tomando del mismo pomo de cerveza sin nasobuco, la policia dijo algo?

    • mariza

      tienes razón en todo, hay que controlar más, en el parque los sábados por la noche, hay mucha juventud, la mayoria sin mascarilla, bebiendo, fumando, todos juntos y la policía esta ahí sin hacer nada, la indisciplina sigue igual, además los bares y las cantinas particulares no debne estar abiertas hasta altas horas de la noche, lo digo con seguridad porque peleo en mi casa con mi hija porque quiere salir y yo tengo miedo de que se contagie y me lo trasmita a mi que soy asmatica e hipertensa, si cojo esa enfermedad no voy a durar nada. mientras que hayan instituciones recreativas abiertas la juventud sigue en la calle, en los rios y demás sin cuidarse unos a los otros. hay que pensar en esto, porque la mayoria de los jóvenes, para no decir todos, no viven solos, ahi esta mamá, papá, abuelos, hermanos y demás vecinos. contactos y más contactos.

  • Pool

    Creo que las indisciplinas se han exacerbado tanto, que ya parece normal violar las normas de protección establecidas.
    Ayer nuestro Presidente se refirió a la necesidad de actuar enérgicamente contras estas indisciplinas.
    Pero no se puede esperar a crear una ley o resolución que indique lo que hay que hacer. Eso hay que hacerlo YA!
    Es prioridad de todos, intervenir y salirle al paso a todos los transgresores.
    En mi municipio es común ver a personas con el nasobuco en la cartera, el bolsillo, o colgando en el pecho. Y nadie hace nada.
    En lugares que tenemos que asistir por necesidad, encontramos trabajadores de esos sitios, sin nasobuco, o haciendo mal uso de él.
    En mi bodega he tenido que llamarle la atención varías veces a una dependiente para que se coloque el nasobuco. También me sucedió en BANDEC, y recientemente en la oficina comercial de ETECSA.
    Otra moda es usar un nasobuco demasiado pequeño, que de una manera ex profesa deja la nariz descubierta, cuando es precisamente en la nariz donde más presencia viral existe.
    Yo espero que el cuerpo inspectivo y las demás autoridades le hagan caso a las palabras de nuestro Presidente. Ya es hora de terminar las indisciplinas, y por qué no, erradicar los delitos de propagación de epidemias que muchas personas cometen.

  • Daniel Sanchez Gonzalez

    Vuelvo a insistir en el peligro que se nos viene encima con el reinicio del curso escolar teniendo la Provincia infestada con la pandemia, mañana sera la reunion de padres en la escuela Fernando Cuesta Piloto y oi hoy en la radio que en Camajuani tambien comienza el curso, no se hablo nada de Matagua y Manicaragua. Muchos padres y abuelos se me han acercado a ver que yo pienso y de nuevo lo vuelvo a escribir en este espacio: Creo que seria un gran error comenzar el curso teniendo personas asintomaticas en la calle, teniendo casos positivos ingresados en nuestros hospitales aqui en Santa Clara, usando el transporte urbano tanto estatal como privado con la cantidad de violaciones que se cometen en los mismos y las escuelas sin condiciones higienico sanitarias, repito los propios maestros no estan de acuerdos con el reinicio del curso, no se porque tanto apuro si ya hemos esperado varios meses no importa esperar mas, hay otras opciones. Hay paises que ya han decidido con comenzar el cursos, esas experiencias hay que ternerlas en cuenta.

  • Guillermo

    Buen reportaje, aunque la mayoría de que se dice en él casi todo el mundo lo sabe. ¿Cómo hacemos para que se cumplan las medidas? ¿Cómo hacemos para el miedo se apodere de nuestra gente y eviten enfermarse?. Lo que sucede es que Cuba CURA a todos, por eso abusamos.

    • Adán

      Es la parte negativa de las gratuidades que como nacimos con ellas no las valoramos en su justa medida. Si ellos tuvieran que pagar la salud se lo pensarían mejor a la hora de decidir ser tan irresponsables.