¡Cuidado con la niñera!

Las tecnologías: ¿más riesgos que beneficios en la infancia?

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En los tiempos modernos las madres viven agobiadas. En medio de los afanes de la vida, encuentran en las tecnologías de la comunicación una nueva niñera que suple sus necesidades y expectativas.

Si el niño llora, le ponen el televisor. Hasta son capaces de darle el teléfono para hacerlo callar. De hecho, cada día los padres les regalan tabletas a pequeños que ni siquiera saben caminar.

Ven estos artefactos como instrumentos para el desarrollo de los infantes, y se asombran cuando a los 2 años ya saben hablar inglés al ritmo de Dora la Exploradora, quien les enseñó a decir banana en vez de plátano, y cinta adhesiva en lugar de precinta.

(Ilustración: Alfredo Martirena).

Los medios de comunicación alertan sobre los efectos nocivos, y aunque existe cierta percepción de riesgo, en muchos hogares el asunto se minimiza y la vida sigue igual. Sin embargo, en la calle se oyen historias del hijo de Fulanita que no habla o el de Menganita que dicen tiene autismo inducido, término que se ha puesto de moda y al que se opone el Dr. Omar Cruz Martín, máster en Ciencias, psicólogo y profesor de la Universidad de Ciencias Médicas Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz.

En su opinión, no se puede usar esta terminología, pues no está recogida en los glosarios de clasificaciones de enfermedades psiquiátricas. Por tanto, asegura que se trata de nuevas afectaciones en el desarrollo que no están catalogadas y surgen a partir de un tipo de estimulación, también nueva, que reciben los niños.

Además, insiste en ahondar en las diferencias con el cuadro del autismo clásico, en el que el afectado no puede expresar emociones, algo que no sucede con estos pequeños que sí lo hacen, a pesar de que poseen un conjunto de síntomas que recuerdan al autista, entre ellos: dificultades para adquirir el lenguaje, ecolalia (repetir última palabra como un eco), intranquilidad, movimientos estereotipados (balanceo, aleteos), caminar en puntilla, no fijar la mirada…

Su preocupación por el tema viene desde las décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado, cuando se reportaron los primeros casos en las consultas de Pediatría de la provincia. Sin embargo, no fue hasta el 2012 cuando se enroló en un proyecto que ya cuenta con más de una veintena de investigaciones sobre el tema.

En una de las primeras realizaron un estudio en la población infantil de Villa Clara, específicamente con niños menores de 3 años, que estuvieran entre 30 y 36 meses. Al final, la muestra estuvo compuesta por 167 madres. Con ellas indagaron el criterio que tenían sobre la utilidad, la percepción de riesgo y el efecto positivo de las tecnologías.

En opinión del profesor, la mayoría de las mamás concebían las nuevas tecnologías como una niñera. En la actualidad, el consumo puede rondar las seis u ocho horas diarias. Incluso, la edad de iniciación es inferior al año de vida.

La pesquisa data del 2013- 2014. En ese momento veían los aparatos tecnológicos como una alternativa para alimentar el desarrollo del niño. Aunque ahora el tema despierta debates, todavía existen hogares que se dejan llevar por los efectos engañosos de los productos tecnológicos.

Según recuerda el Dr. Cruz Martín, aquel estudio inicial arrojó que el 12 % de los nenes estudiados entraban en la categoría de altos consumidores, y exactamente este 12 % presentaba afectaciones importantes del desarrollo. ¿Casualidad?

De paso y, según constató una investigación realizada por la psicóloga Delia María Santiesteban Pineda sobre la exposición tecnológica de los infantes con las cuidadoras particulares, la mayoría de las veces son las propias mamás quienes llevan la memoria o el DVD que le gusta al niño.

Para colmo de males, todavía no se cuenta con investigaciones longitudinales (en el tiempo), por lo que no se puede precisar, a largo plazo, el impacto real de las tecnologías en el desarrollo de los menores.

Lo que sí puede asegurar la máster en Ciencias Pedagógicas y licenciada en Psicología, Yurianelys Machado Machado, es que la recuperación suele ser un proceso lento y depende de la edad en la que se comience a trabajar con el pequeño.

En cuanto a la «dosis» de tecnología adecuada en la infancia, existen criterios que fijan media hora al día después de los 4 o 6 años. Omar Cruz Martín tiene un juicio contundente en este sentido: la tecnología es veneno para los niños. Por eso, ¿cuánto veneno estarían dispuestos a darle a su hijo?

  • Cuco

Tengo un sobrino que hoy tien 17 años y que desde que teia 7 emigro con sus padres a otro pais , en ese pais la vida de,mi hermana y su esposo cambio radicalmente con respecto ala quye tenian aqui entrron cosas muy buenas a su vida pero otras no tan buenas , entre estas ultimas esta la introversion del niño, que realmente nubnca fue un muchacho muy expansivo como su hermana. pero cuando vino de vista alos dos años el nene no sltaba un tarequitos de pokemosnes de esos que hay ahora, vivia en su mundo de pokemosnes y guanajeras de esas . me costo mucho trabajo ponerlo ajugar pelota y alos aggarraos con los mataperros de mi barrio. resumen cuando llego venia muy blanqito por la ausencia de sol y execos de electronica y se fue alos 40 dias muy bronceadito y no de tanta playa como de l mataperreo y el bandolereo en el barrio. pero ese fenomeno no es desolo propio de otros paise s aqui he visto muchismos niños en esas condiciones , en eso mi generacion fue afortunada y dichosa!!!!!! NO TUVIMOS POKEMONES !!!!!! ni harry Potter , teniamos a los mambises , al capitan tormenta , y la tecnologia se dosificaba mejor. y no tuvimos tanto problemas , hace unos dias me encontre aun amigo de la infancia que tien a su hijo aquejado de un una tecnodependencia y se lamaentaba de que no habia sido capaz de ver el daño que le hacia su hijo , en fin que hoy el muchacho no sabe por que lado se coge el bate y no es un decir , mi criterio nad en exceso es bueno n sisquiera lo muy bueno como la tecnologia . los padres de hoy debemos saber identificar que los pailgros alos menor4es de hoy no son solo los camiones que tenimos nosotros por jugar en la calle

  • omar Hernández rivero

Estaba esperando ver más comentarios sobre el tema de la población en general. No quería dar mi opinión antes porque como algunos saben soy médico especialista en psiquiatría Infantil y ese es un motivo de consulta bastante frecuente en nuestro servicio. Algunos niños llegan muy afectados en su neurodesarrollo, por esa razón es importante que la población esté informada para que no conviertan las tecnologías de la comunicación en una “nueva niñera”. Todos los niños necesitan una estimulación socializadora e integral. No hay razones para exponer un lactante (menor de un año), ya tendrán tiempo para ello.
Entre la carencia de estímulos y la saturación se tiene que encontrar un punto de equilibrio y sensatez. Para ello, el adulto tiene que establecer orden y control. Es importante controlar el tiempo que nuestros hijos pasan delante de las pantallas.
Es importante filtrar y supervisar los contenidos y, así, controlar qué ven y a qué juegan. Los niños sólo deben tener acceso a contenidos adecuados y siempre teniendo en cuenta su edad.
Debemos favorecer una buena higiene visual y postural.
Acompañar y participar con nuestros hijos en el uso de las nuevos tecnologías(claro también incluyen al televisor, en algunos casos el más usado), para poder explicar y comentar lo que aparece en la pantalla y preguntar o proponer otros puntos de vista.
En ningún caso, el uso de las nuevas tecnologías tiene que sustituir la lectura de un cuento o un libro. Especialmente, si la lectura se hace acompañado de un adulto; los niños necesitan el contacto físico y emocional propio de las relaciones sociales. Nunca se debe olvidar el beneficioso efecto de una palabra bonita, un gesto, una caricia, un abrazo o un beso. El juego activo es fundamental.
Si los editores de este espacio lo permiten quisiera comentar algunos consejos de la Academia Americana de Pediatría:
Niños menores de 2 años: No se aconseja la exposición a ningún tipo de pantalla. El niño está en una fase de exploración del entorno y esta etapa es crucial para su desarrollo cerebral. Sus actividades principales deben ir orientadas a jugar, experimentar con objetos físicos adecuados a su edad o a interactuar con otros.
Entre los 2 y 7 años: A esta edad, los niños no deberían ver la TV. más de 1 o 2 horas diarias. No se recomienda el uso de ordenadores ni de videoconsolas, salvo en aquellas actividades educativas que sean relevantes y puedan ser supervisadas por un adulto. No cometer el error de dejarlos más tiempo para evitar su aburrimiento o que se estén distraídos mientras no podemos jugar o estar pendientes de ellos.
Entre los 7 y 12 años; El tiempo máximo de exposición a las pantallas (en cualquiera de sus formas: tv, ordenador, videoconsola, tablet, etc.) no debería superar las 2 horas diarias en total. Se aconseja a esta edad evitar la conexión on-line a menos de que se disponga de un control parental eficiente. Los móviles deberían utilizarse como promedio a partir de los 12 años de edad. A esta edad o en edades inferiores el uso del móvil debería estar sometido a un estricto control por parte de los padres.
A partir de los 13 años: Se amplía hasta 3 horas diarias el tiempo de exposición a Internet, tv, móvil y consolas. Este tiempo debe seguir siendo supervisado y controlado en contenido y tiempo por los padres. Más allá de los límites establecidos por edad, se recomienda que sólo se permitan los juegos on-line a los niños que muestren una madurez adecuada.
Por último: Aunque hoy en día no disponemos todavía de un diagnóstico de adicción específico de las TICs en los diferentes manuales psicológicos (DSM-V, CIE) sabemos de sus similitudes con las adicciones a otras actividades y/o substancias. La adicción supone una alteración importante en la vida diaria del niño que la sufre y de su familia con las consecuentes repercusiones en el ámbito escolar y social. Por tanto el termino Autismo Inducido, o autismo sobre-impuesto, o autismo tecnológico como los han denominado informalmente en el mundo, no es oficial, pero si hay un consenso de los psiquiatras infantiles cubanos reunidos en nuestro V congreso Panamericano de salud Mental infanto-juvenil en el 2012 de manejar ese diagnóstico para alertar de los riesgos de este mal hábito que en muchos de los niños se han visto síntomas similares a los de este trastorno.

  • Arturo Santana Monteagudo

Hola, muy interesante su perspectiva y su punto de vista, periodista, aunque quisiera aportar algo si se me permite. Antes de proceder debo añadir que tiene usted una sonrisa muy bonita. Muchas veces hacemos un uso indiscriminado de la tecnología con nuestros niños, pero ocurre que si malo es pasarse más malo es no llegar o ni siquiera hacer el intento. Creo que en nuestro contexto el porcentaje de niños con acceso a la tecnología que usted describe no es tan significativo. De hecho, me sorprende mucho ver en nuestras calles cada vez más niños jugando a la pelota, la fútbol, empinando papalotes y hasta bailando trompos. Por supuesto, la dependencia a la tecnología es mala y contra esa dependendica es que hay que luchar, no contra alejar a los niños de la tecnología. Pienso que, como en las dietas balanceadas, un poco de tecnología mezclada con un poco de callejerismo, entienda que me refiero a la interacción con otros niños en un parque, o jugar a los escondidos, es una receta ideal.
Mis mejores saludos.

  • Juan Antonio Hernandez Caraballo

El tema es interesante y complejo, pero si es muy cierto que en el andar cotidiano de nuestras ocupaciones profesionales se ven niños de corta edad con afectaciones de su conducta por recibir tempranamente dosis alta de tecnica digital o televisiva no opropia para ese momento de la vida, he visto niños con ataques de pánico, otros que quieren emitar a héroes que sólo existen en los medios modernos de las comunicaciones sofisticadas, y ya lo dicho aquí queda muy claro, los padres deben saber como y cuando da participación a sus hijos de estos beneficios de la técnica moderna.

  • Yusuan Mora Carvajal

Buenos dias
Creo que el artículo esta muy interesante y de cierta forma es real el tema del daño de las tecnologías al desarrollo de los infantes, algo que generalmente ocurre cuando las mismas se usan de forma incorrecta, a mi opinión, sobre esto quisiera dar mi criterio visto desde otro punto. Pienso que las nuevas generaciones deben insertarse y estar actualizadas pues vivimos en un mundo muy cambiante y estamos entrando en una revolución digital a un paso acelerado, eso no quiere decir que desde que tenemos uso y razón debamos estar con un smart phone o un dispositivo digital en la mano, pues el calor humano y las enseñanzas que puede transmitir una madre no será reemplazado por ninguna máquina por muy sofisticada que sea, pero si es una realidad que la tecnología será una necesidad básica en el futuro, nos hará la vida mucho más fácil y el que no la domine simplemente no podra subsistir. Creo que que esa dosis de veneno en las cantidades necesarias nos ayudará a ser inmunes a las mordeduras de las serpientes tecnológicas del futuro. Debemos pensar, buscar estrategias, ver como de conjunto podemos buscar soluciones para que no ocurra ni una cosa ni la otra, siempre tratando de no ser radicales y de ver las cosas de diferentes prismas para al final escoger el mejor camino, todo con el fin del mejoramiento de nuestra sociedad.