Las medias tintas de la participación

Mientras la participación popular se reduzca al estado de simple acto de asistencia, figuras intrínsecas de la democracia cubana podrían asumirse en su peor versión.

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Hace poco más de un año una cobertura periodística me dio el pie forzado para las palabras que hoy escribo. Puede que les parezca un tanto lenta reacción, pero requería pruebas que corroboraran mi teoría. En fin, que aquí les va la historia.

Caricatura de MartirenaUn central del territorio acababa de cumplir su plan de producción azucarera. Pasado el mediodía, el silbatazo estridente rebotó contra las paredes del batey. Y en medio de la plaza, sobre una tarima, micrófono en mano y con el sol castigándole la mollera, el representante del sindicato leyó su alocución. Vibrante, enardecida, hasta que adoptó un giro «poético» inadecuado. Al principio hubo aplausos; luego, risitas disimuladas y, en pocos segundos, la mayoría del auditorio se dedicaría a localizar la pipa de cerveza prometida.

A mi lado, Peje Flaco, uno de los obreros del ingenio. Se le notaba la confusión mientras negaba con la cabeza. «¿Usted escuchó eso?  Dice que los hombres de la zafra somos los artistas del machete y que nos perdemos tras las cañas como garzas... ¡garza será su….!!».

Esa misma tarde una secretaria me develaría el misterio tras la autoría del discurso. «Ay muchacha, imagínate, si la hija adolescente del director es la que se los escribe y se piensa que es poetisa».

De golpe comprendí muchas cosas. Las garzas y los artistas fueron, apenas, una raya más para el «tigre». Como mismo se escuchan a diario arengas distantes al ser de carne y hueso que habría de reconocerse en lo que alguien —lejano, extraño— piensa sobre su vida y sus necesidades, el sistema institucional del país continúa estableciendo políticas públicas y disposiciones administrativas que en poco se parecen a sus beneficiarios potenciales.

Mientras la participación popular se reduzca al estado de simple acto de asistencia, figuras intrínsecas de la democracia cubana—como el involucramiento activo y la acción colectiva— podrían asumirse en su peor versión.

Para no hablar en términos hipotéticos, prueben vincular el tema a nuestras asambleas de rendición de cuentas. El Poder Popular, como forma de organización del Estado cubano desde 1976, resulta la única institución política cuya labor avala la opción y el deber de que el pueblo participe. O sea, que el salto sociopolítico se dio 40 años atrás, al crearse las condiciones que nos instaron no solo a debatir, sino a cuestionar, a construir y a cambiar lo que debía ser cambiado. 

Sin embargo, los problemas de Cuba se tornaron más grandes que los remedios, y la vida se hizo tan difícil que el individualismo se convirtió en el plan de escape de muchos. El cubano no se quebró nunca, pero algo había cambiado. Aquellas asambleas que antes fueron fiestas, incluso, en los barrios más humildes, se convirtieron, bajo la crisis, en el espacio para exorcizar quejas y amarguras. ¿Soluciones? Pocas, y voces autorizadas dispuestas a responder, explicar o, simplemente, solidarizarse con el prójimo, escasas o ausentes.

Tampoco nos ha ayudado el verticalismo con que transfundimos tantas de nuestras políticas públicas, sin excluir a las más justas y necesarias. Según establece la notable investigadora cubana María Teresa Caballero, el análisis de la participación real comprende las diversas maneras en que la población expone sus aspiraciones y necesidades, por lo que lleva implícito un nivel de compromiso con lo que se decide y hace. Por tanto, las estrategias de desarrollo del país habrán de contener dichos intereses.

En cuanto a la participación formal, Caballero explica que se expresa en el sistema normativo y queda en «letra muerta», porque su ejercicio no rebasa las apariencias. No obstante, me adhiero al criterio de otros tantos estudiosos del tema: la participación social solo es genuina cuando implica una capacidad efectiva de decisión

Veamos un segundo caso. En un balance provincial de la FMC con su secretariado nacional, una federada de Coralillo se mostró inconforme con el plan de superación que recibió una de las casas de orientación del municipio. Campesinas, amas de casa y mayores de 45 años en su mayor por ciento, llevaban un tiempo solicitando algún curso de moda artesanal, dada su afición y el conocimiento bastante generalizado de las artes del corte y la costura. Sin embargo, tal y como sucede en tantos otros escenarios de nuestra querida isla, la asignación venía «de arriba». 

«De corazón se lo agradecemos, pero tenemos un problema. Ya casi ninguna de nosotras tiene cabeza o edad para ponerse a aprender inglés».

No obstante, seamos justos. De la misma manera que demandamos un espacio socialmente relevante, o no lo pensamos dos veces antes de denigrar el trabajo de otros y declararnos víctimas de la exclusión, nos cuesta cumplir con lo mínimo.

La participación no se comprende meramente a escala macro o como recurso exclusivo de los círculos de poder; la que se fomenta entre un grupo de vecinos que colaboran e intentan ayudar y resolver las carencias de su micro-patria, posee tanto o más valor.

Si no sanamos la dicotomía entre necesidades cercanas y pretensiones, obviaremos la posibilidad de participar con efectividad. Eso sí, la nación deberá desoxidar sus mecanismos, pues lo difícil ya está hecho, pero la perdurabilidad toca a todos y a partes iguales.

Oídos atentos y ojos bien abiertos han de detectar a los líderes genuinos de nuestras comunidades, pero no por el afán de encapsularlos en un molde «adecuado», sino para ayudarles a alzar una Patria que se parezca a sus mejores hijos. 

  • Cuco

Peje flaco se la comio, en buen cubano la metio al maiz . pero asi pasa. a veces las personas que deben decir no dicen y cuando logran decir agarrate o corre .
En mi opinion a veces salir del paso con una filipica sobre algo secundario es un irrespeto a los que oyen , y se pierde el sentido del hecho por el que nos convocan , como me paso hace unos dias , que alguien pretendio hacerme callar por discrepar de algo que dijo y con lo que no podia estar de acuerdo y no pude callar . pero hoy me dijeron que eso no resolvia nada que al final esa persona solo quiso decir, que algo habia dicho ,aunque no haya dicho nada , y es alli donde se me quitan los deseos de participar. pero lo que dije fue que si no podia decir ,¿para que me invitaban?, ¿ a no decir nada mas?, estaba bien pero que no queria oir mas tonterias tampoco . parece u trabalenguas o un cantinfleo pero nananina, definitivamente no lo es .

  • Leonel Torres

En el mes de junio comenté un articulo referido a la visita de Esteban Lazo a VC y las deficiencias que señal

  • Pilongo importado

Este comentario podria aparecer en cualquiera de los articulos de opinion del periodico: el de Carlos en el de los precios inflados de las motonetas hacia la UCLV, el de Osmaira sobre los precios absurdos de los aditamentos para ancianos discapacitados y enfermos, el de Laura sobre el vandalismo e indisciplinas sociales, el de Idalia sobre el robo de combustible o el de Ricardo sobre la no respuesta a las inquietudes de la comunidad. Todos tienen un denominador comun y es la inoperancia de muchos funcionarios de la administracion publica y de las autoridades de la provincia de Villa Clara.
Osmaira aborda un problema muy humano de lo incmprensible de los precios esos aditamentos sin mencionar los precios que regiran en algunas provincias para la entrada a asilos de ancianos que se eleva nada mas y nada menos que a $400 pesos mensuales. Idalia se refiere al desvio de combustible: nadie de las autoridades de VC sabe que esos camiones que cobran precios supersonicos por traslado de pasaje a los municipios y otras provincias se proveen de petroleo robado en las empresas? Nadie en el CAP sabe que los administradores de cafeterias, mercados e instituciones estatales se han enriquecido robando a los consumidores o bienes publicos? Nadie sabe que les pasan dinero a sus jefes en Gastronomia y servicios?Nadie conoce de los carros, casas y efectos electricos que compran "con el sudor de su frente"? Dejemos las boberias a un lado. La Presidenta del Gobierno fue sustituida por mal trabajo. La responsabilidad era exclusiva? Y los otros miembros estaban ajenos? Nadie sabe que para trabajar en la Cayeria Norte hay que "pasarle dinero" a empleadores y luego a sus jefes que incluyen gerentes, capitanes, subgerentes?Nadie ha visto a los controladores de trabajadores de areas verdes llegar en una motorina electrica impecablemente vestidos y un cuello lleno de cadenas de oro para supervisar a sus trabajadores? Vayan por los repartos y pregunten quien o quienes han comprado suntuosas casas o levantado verdaderos castillos, de bisneros y otros personajes mas oficiales muchas veces con mano de obra que proviene de Guamajal o el Pretensado?Es mentira la apatia de la gente comun y corriente en las cuadras o barrios para asistir a reuniones de los casi inexistentes CDR o a las asambleas de rendicion de cuentas? Qué hace el PP? Qué hace el Partido?

  • Liena M. Nieves Portal

Gracias por leernos Isa! Un abrazo

  • Ida

Buenisssssimo articulo!!!! Coincido completamente!!! Felicidades por su trabajo!!!!

  • Juan Antonio Hernandez Caraballo

Las intervenciones públicas no se clasifican en buenas y malas, sinó más bien en oportunas o inoportunas. Poner una poesía al final de una intervención en un acto lleva muchos poquitos, como oportunidad, que el tema esté acorde con el objetivo de la actividad, debe tenerse muy en cuenta la composición del auditorio y si es posible se debe ser muy breve y con frases precisas y de interés.
Hay un postulado sentenciador que nos advierte que si no tenemos nada que decir no hablemos, en ocasiones el silencio dice más que mil palabras impensadas.