Mis hijos lo son también del maestro

Algunos padres ven a los maestros como personas extrañas, casi enemigos, que no pueden ni llamarles la atención a sus hijos.

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«Maestra, si el muchacho se porta mal, haga lo que tenga que hacer, como si fuera yo. No tenga pena conmigo».

Muchas veces escuché en mi infancia a las madres de mis condiscípulos —y a la mía propia— expresarse así ante nuestras educadoras. Tal era la confianza que depositaban en quienes nos alumbraban el camino del saber que ponían en sus manos hasta la integridad de los hijos, lo cual no significaba que se desentendieran de su cuidado ni de lo que sucedía en la escuela. Todo lo contrario.

Se trataba de un voto de confianza en quienes veían como columna de apoyo en la formación de los alumnos el ojo velador fuera del hogar; si no, ¿cómo entregarle el tesoro más preciado durante tantas horas escolares?

Ilustración de Alfredo Martirena sobre relación familia-escuela.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

Con aquella frase los padres no incitaban a los maestros a pegarles a sus niños, sino a que hicieran lo necesario para disciplinarlos. De más está decir que los docentes, ante todo, poseen una preparación pedagógica, profesional y ética, por lo que no necesitan acudir al daño físico.

Aunque —para no tapar el sol con un dedo— no es menos cierto que los educadores de la «vieja guardia» asumían casi literalmente la responsabilidad otorgada por nuestros progenitores, y si tenían que zarandearnos, darnos una nalgada o darnos el famoso coscorrón lo hacían. Entonces, era parte de la difícil tarea de educar a una veintena o más de chiquillos con la intranquilidad típica de la edad.

Y tal era el respeto, que si mandaban a buscar a nuestros padres, ¡el cielo se nos caía encima! Para ellos resultaba incómodo y hasta vergonzoso la cita por alguna indisciplina, pues la palabra del maestro era ley.

Pero de un tiempo a la fecha ya no es así. Existen ciertos padres que ven a los pedagogos como personas extrañas, casi enemigos, que no pueden ni llamarles la atención a sus hijos so pena de espetarles un escándalo o acusarlos injustamente. Se trata de progenitores, tutores o abuelos que protegen de manera enfermiza a sus muchachos, y como mismo les permiten cualquier malacrianza en la casa, piensan que en la escuela puede ser igual.

Tales personas menguan la autoridad del maestro ante sus hijos, asunto que a la larga deviene gran peligro, pues al menoscabar la influencia del docente sobre el estudiante, este se siente en el derecho a desobedecer, apoyado además por quienes lo trajeron al mundo.

Y me viene a la mente una escena de Matojo y sus amigos —serie cubana de dibujos animados de los años 80—, cuyos mensajes críticos satiri- zan actitudes inconsecuentes de padres y otras personas, o promueven buenas conductas y hábitos como la cortesía, los deberes escolares, etc.

La historia que tantas veces disfruté frente al televisor es la de un pionerito que, disgustado por los reclamos de la maestra, va a quejarse donde el papá, quien, sin pensarlo le dice: «No le hagas caso a esa vieja». Luego, cuando este lo recrimina por encontrarlo jugando en la calle en horario de clases, el muchacho ni corto ni perezoso le responde: «Yo no le hago caso a esa vieja». Moraleja: cada cual recoge lo que siembra.

La estrecha relación entre padres y maestros resulta fundamental en la educación de los hijos. Un divorcio de tal índole puede provocar un daño enorme —incluso irreversible— en el modelaje de la personalidad y el carácter de ese futuro hombre o mujer.

Ojalá no se pierda nunca esa confianza, porque los hijos de los padres también lo son de los educadores.

  • Cuco

Muy interesante el tema y vital en estos tiempos que corren . Yo tuve en cada escuela un maestro que era el coco, no voy a decir nombres pues algunos estan vivos pero recuerdo a uno que era profesor en la secundaria alla en REmedios aqul profesor alto mulato dinamico y siempre acelerao era el terror de los alumnos cuando decian su nombre todos corrian ami me cogio con un grupo en plena madrugada bañandonos en la piscina y por nadaita me botan y miran que curioso jamas tuvo que darle un pezcozon a nadie verda que tecnicamente sus metodos eran anti pedagogicos pues gritaba y decia cosas que nos hacia temblar pero nada ,ningun muchacho se murio y salimos bastante buenos hace unos dias vi a ese profesor y aun enseña ya esta bastante viejo pero como siempre Genio y figura hasta la sepultura se ve fuerte y energico igualito que hace casi 40 años . Hay una Frase recurrente en nuestro pais Perdidas de valores y cosas de esas los valores se han perdido pero por suerte no todo el mundo los ha perdido . Vivios en una sociedad mundial que no es la del hombre nuevo , los hombres de hoy dificilmente seran como el Che pero intentamos con mas o menos exitos pero la influencia en contra son bestiales , y lo mas lindo vemos medios de comunicacion masivo que se suponen deben estar en funcion de educar muchachos en realidad lo que hacen es deformarlo.Que puede aportarle a mi hijo adolecente la historia de que si la mujer del reguetonero cubano tal se fue con el reguetonero mas cual y lo dejo como papa caliente y salio en fotos y que se yo A MI QUE DIABLOS ME IMPORTA , que puedo espera de alguien que se pone una licra con una bandera amaericana y no es el hecho de ponersela sino lo que implica imponerme ami que estoy consciente de que los americanos llegvan una bola de años tratando de liquidarnos y metermelo por los ojos tan bonitas que se ven las mujeres cubanas con las licras de colores normales , que esperar de aquel que autoriza que expresiones como QUIMBA PAQUE SUENES seaN el pan nuestro de cada dia en la radio y la television . Que ejemplo le damos a los ninños cuando se desviven por ver un video de algun reguetonero barato de estos que nos sobran y se creen la gran cosa, filmado en una lancha en miami rodeado de hermosos pares de nalgas y demas dando brinquitos y moviendo la silicona para aqui y para alla , de que le sirve eso ami Hijo omis sobrinos que tuve que pasar las verdes y las maduras para hacerlo un hombre de bien y se integre ala sociedad como eso, como un hombre de bien , tengo que guaradame la lengua en donde no le da el sol cuando me dicen q Papa voy a ser reguetonero que viajan a miamai y son ricos y famosos. Y le pedimos cuentas y a los maestros y los juzgamos como si fueramos dios con que derecho . Ser maestro en esto es ingrato hace unos dias en un coche en sta clara oia auna maetrs de primaria retirada que pretendia regresar al aula decir que ya no podia que no entendia a los niños de estos tiempo que no saben juga aal escondio pues se pasn el dia en la guanajera del tablet y el celular. que diablos podemos espera qde padres que nunca tiene tiempo para ver ey disfrutar el crecimiento de sus hijos pues estan demasiado ocupados en hacer dineros para poder regalarles a sus hijos el table y el cell de 330 CUC . solavaya mi hijo se crio en pleno periodo especial y a su manera fe feliz , nunca tuvo tablet ni cell pero sabe jugar al quemao sabe nadar sabe pescar jugar pelota , y jamas le ha faltado el respeto a un maestro pues sabia que yo no enetendia con eso y el cariño que sienpre le di y le mostre no me impedian sonarle unpescozon cuando soltaba una propia de la edad pero aprendio y hoy es un muchacho con virtudes y defectos como cualquiero pero alguien con nociones de respeto que espero sepa tramitir asus hijos y suis nietos ,

  • Fernando

De acuerdo amigo, si todos los padres se preocuparan por sus hijos de la misma manera que los defienden, los maestro tuvieran mejores resultados, pero para eso hay que tambien asistir a la escuela y hacer cumplir con las reuniones establecidas y saber la realidad de primera mano.
Cuando en cuba nos enteremos que por las indiciplina de un niño o joven y demostrado la irresponsabilidad de los padres, estos sufran de alguna sancion por desatencion o irresponsabilidad, entoces el resto de los padres sentiran la obligacion que tienen con aquellos seres que traen al mundo y los incorpora a la sociedad.