Que la dignidad de nuestros niños no se diluya en las calles

El mal hábito de padres, abuelos, tíos y tutores de poner a los más pequeños a orinar en la calle públicamente constituye una actitud negativa en la educación de los pequeños.

Visto: 819
(Ilustración: Alfredo Martirena).

«Hijo: Espantado de todo me refugio en ti. […]», manifestó desde el corazón José Martí en el hermoso libro El Ismaelillo dedicado a su entrañable José Francisco, a quien amó y profirió sabias palabras de esperanza y fe en la humanidad. El Apóstol veía en su pequeño, y en todos los infantes, la garantía futura de un mundo luminoso, habitado por personas de bien, dignas y educadas.

El autor de La Edad de Oro apreciaba en su vástago un ser inmaculado y libre de maldades, quien gracias a las enseñanzas y educación que recibiría de su familia, sería un hombre íntegramente formado, de limpios modales, comportamiento noble, cortés y caballeroso; pues desde la misma cuna se crean los nuevos  ciudadanos de una sociedad civilizada, bajo la responsabilidad de los mayores que han de guiarlos por el mejor camino.

Sin embargo, cuán desafortunado sería el porvenir cuando los responsables en educar correctamente hacen todo lo contrario. Apenas eran dos niños, casi adolescentes, quienes a instancia de una mujer —quizás la madre, tía, vecina, pero adulta al fin— orinaron en la calle Plácido, de Santa Clara, el pasado domingo 21 de mayo a las 12:30, aproximadamente. ¡A plena luz del día!

Habían ido a tomar helados en el paladar particular El Pingüino. Los muchachos —de unos diez, once u doce años—, tuvieron ganas de hacer sus necesidades; al no haber baños para la clientela dentro del local la mujer les indicó, para ella, lo más fácil: «Orinen en la calle».

Uno de ellos se había parado frente a la puerta principal de la imprenta Alfredo López para soltar el líquido. Le requerí, y al menos obedeció para unirse al otro niño ubicado al lado de un poste de luz. Si las miradas mataran, los ojos de aquella mujer me hubiesen asesinado. Al parecer, para ella la imprudente acción de mandar a dos muchachos a orinar en la vía pública resulta lo más normal del mundo.

Me pregunto qué les hace pensar a padres, tíos, hermanos mayores, abuelos, tutores…, que convidar a un pequeño o pequeña a exponer su sexo a la vista de todos constituye una actitud inocente o graciosa. No comprenden, o no quieren comprender, que en esa etapa de la vida los seres humanos comenzamos a aprehender positivos o negativos hábitos, buena o mala educación, correctas o incorrectas actitudes, absorbidas como esponja por el cerebro de los infantes.

Cuando ambos adolescentes sean ya hombres responsables de sus actos y deseen orinar en la calle —como su mamá, tía o tutora les indicó— ¿quién los convence de que es incorrecto? ¿Cómo pueden catalogarlo de mal hábito si lo aprendieron de quien tenía la responsabilidad de enseñarles a comportarse? ¿Cómo educarán a sus descendientes cuando sean padres?

Por otra parte, quienes ponen a orinar pública e «inocentemente» a sus hijos o hijas ¿conocen bien a todas las personas que están a su alrededor? ¿Tienen la certeza de que no los observa alguien de mente retorcida, o para decirlo sin ambages, un pedófilo o pervertido sexual?  Sí, pudiera parecer exagerado o historia de películas, pero existen disímiles ejemplos de la vida real que superan a la ficción con creces.

Quienes ya entramos en la adultez debemos reflexionar con profundidad sobre qué les enseñamos a los más pequeños. La juventud jamás ha estado perdida; la desaparecida en muchas partes, y en mucha gente, es la capacidad de educar con nobleza, respeto y civismo a las nuevas generaciones.

Para tener «fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud», como manifestó el Héroe mayor de Cuba, sería difícil alcanzar tales esperanzas si nuestros hijos, sobrinos o nietos recibieran una educación desvirtuada y errónea, como es enseñarles, indignamente, a orinar en las calles.

  • Francisnet

De acuerdo con usted, Leonel Torres. Pienso que en esta batalla social deben intervenir muchos factores, desde la familia, la escuela, el gobierno hasta la Policía, comunales, y muchas entidades más que, haciendo lo que tienen que hacer, ayudarían a que las personas se disciplinen y contribuyan al buen comportamiento en nuestras calles. Lo de los baños públicos es una asignatura pendiente y desaprobada de antemano en la ciudad. Aunque por otro lado, lo más difícil de construir es la conciencia y el civismo en las personas, porque supongamos que se hagan baños públicos en todas partes, pero los malos hábitos continúen y siga la gente orinando en las calles. De nada vale. De todos modos, no debemos perder las esperanzas de que nuestra sociedad recupere sus valores y seamos ciudadanos educados y respetuosos. Saludos y gracias por sus comentarios.

  • Leonel Torres

Hay muchas cosas subjetivas que dependen de la gestion de quienes corresponde.
La suciedad que se nota en las calles de la ciudad,es un problema de educacion formal de nosotros mismos, pero si es verdad que la gente bota la basura dondequiera, también es cierto que los tanques de basura en la ciudad brillan por su ausencia. Ahora que estan renovando el Sandino y el Arcoiris en lo primero que tienen que pensar es en los banos y no precisamente cobradondolos pues donde unico se ve eso es en Cuba, eso es responsabilidad de los administradores de cada unidad, que si bien obtienen muchos dividendos gestionando, comerciando y demas, tambien tienen entre sus responsabilidades la funcion social del entorno donde desarrollan sus actividades y obtienen sus dividendosy eso les va también a los cuentaprpistas. Una cervecera como la del Sandino elementalmente tiene que tener banos.
En barrios como Escambray lleno de edificios multimaliares, planificacion fisica, el gobierno o no sé quien, tienen que delimitar las areas que corresponden a cada edificio multifamiliar y apoyarse en los CDR y consejos de vecinos para que las mantengan limpias y evitar las indisciplinas sociales, que van desde depositar la basura en lugares inapropiados, chapea de las areas que nos corresponde a cada cual, no verter aguas de lavasa en jardines o poner musica a cualquier hora a cualquier volumen. Cada vecino tiene sus derechos como residente para exigir gestion a los CAM, pero existen también las obligaciones ide cada cual, incluyendo a las autoridades para exigir responsabilidades colectivas e individuales.Delimitar lo que pertenece a cada cual, para responsabilizarse cada uno con lo que corresponde. Eso mismo de los banos publicos, el CAM puede apoyarse para resolver ese problema en muchisimos factores que son imposibles en otros lados, pero en Cuba la movilizacion social y apelar a la verguenza de nosotros todos, es todavia posible. La escuela y la familia son pilares insustituibles, pero la accion se logra con gestion no con palabras. Tenemos lo que necesitamos pero hay que organizarlo. Coincido plenamente contigo, los valores tienen que trasmitirlos los mas viejos, pero cuando la persuacion y la logica no funciona, entonces la multa juega su papel. Pero hay que asegurar primero las condiciones para eso y si los encargados de cada actividad no pueden, que cedan el puesto a otros. He tenido la suerte de visitar algunos lugares en Cuba y fuera de ella. Hay que darle un vuelco total a la educacion civica de nosotros mismos. Muchas gracias por dejame expresar, ya son cosas del viejo que soy, pero me duele como a todos lo mal hecho.

  • Leonel Torres

Cuando me referi a que para aspirar a convertira Santa Clara en un destino atrayente para turistas hay que embellecer y hacer funcional la ciudad porque la dignidad -como usted bien dice- no se puede diluir en la calle, no solo la de los niños porque en ese caso habria que empezar por visitar los baños de muchisimas escuelas que tampoco son ejemplos de limpieza; sino la de cualquiera, sea un turista (que cuando llega a un lugar con intenciones de quedarse, adonde primero va es a inspeccionar el baño y si no se aviene a sus crietrios de limpieza, tira la puerta y se va. Asi de sencillo) o sea cualquiera de nosotros o un viejo como yo, que ya con problemas de prostata que si salgo a la calle y me vienen ganas de pipi, o tengo un baño medianamente cerca o mojo mis pantalones. Todo esto para decirle, que la necesidad urgente de levantar baños publicos, limpios, con agua y papel sanitario nos ayudaria grandemente a seguir creciendo en civismo. ¿Es pecado exigir fuertemente a las unidades de Gastronomia del PP y de divisas que mantengan los suyos en perfecto orden y limpieza? Los cuentapropistas pueden dar lecciones de eso al CAM, pero también ellos pueden hacer un aporte social, pues si aprovechan los conglomerados de lugares centricos o especificos para generar sus ganancias, bien pudieran contribuir con una parte de ellas para mejorar sus entornos cooperando con el CAM a levantar baños publicos que incluso redundaria en un aumento del prestigio de sus negocios y aumentaria sus ganancias. De la misma forma las unidades de gastronomia, tiendas, bares, restaurantes estatales, etc. Hay mucha tela por donde cortar en este asunto, pero no cabe duda que somos un pueblo de los mas instruidos del mundo, pero nos falta mucho por recorrer en educacion formal, civica y en formacion de valores de todo tipo.

  • Leonel Torres

1. De acuerdo con Francisnet. Orinar en la via publica es una contravencion castigada en cualquier parte del mundo y que un adulto lo haga o lo permita a un niño, es un mal ejemplo reprobable en absoluto ... pero y ahora voy a referirme un poco a las posibles causas y a otros aspectos de la educacion formal tan negativas como orinar en cualquier parte. Francisnet, en primer lugar, en Santa Clara se necesitan baños publicos. Si la principal fuente de ingreso del pais es el turismo, ¿como aspirar a que SClara se convierta en un destino de peso, si baños publicos brillan por su ausencia? Y no solo que no los hay publicos, sino que en los lugares donde los hay, dan verdaderamente asco, incluso en restaurantes con cierta categoria como por ejemplo El 1800, la cafeteria en los bajos del SANTA CLARA LIBRE, la Marquesina del Teatro La Caridad, el Ten Cent, etc. De la terminal de trenes y de omnibus ni hablar. Mire, en el Sandino hay "orinaderos" extraoficiales hasta frente a la calle o entre el 12 plantas y el kioskito de venta. Por el lado de los kioskos circulares la gente se orina por doquier. Mala educacion, es cierto; pero también mala gestion de los que tienen que ver con el asunto. (cont ...)