Logo de Razones - Vanguardia

Cuando la ciencia besa la tierra

El Instituto de Biotecnología de las Plantas no ha dejado de investigar gracias a un colectivo que conoce lo que quiere y hacia donde va.

Plátano embriogénesis somática, IBP, Villa Clara
La institución puntea en Latinoamérica en bananos y plátanos logrados por embriogénesis somática, además de alcanzar el mejoramiento genético de estos. Existen ejemplares de plátano macho que pueden alcanzar hasta los 32 centímetros. (Foto: Ricardo R. González)
Visto: 1637

Llegar en estos tiempos al Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP), de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, es tropezar con un pasmoso silencio, roto si acaso por el trino de un ave de paso por sus exteriores. Y es en esa relativa quietud que aparece su director, el Dr. en Ciencias Osvaldo Fernández Martínez, dispuesto a emprender un diálogo sin premuras.

«La agricultura no admite fechas, ni sábados ni domingos en que generalmente no se trabaja, pero si hay que venir no queda alternativa», señala el Dr. Osvaldo Fernández Martínez, director del IBP. (Foto: Ricardo R. González)

Eso sí, manteniendo todas las normas de bioseguridad que estrictamente se cumplen en un centro que no ha detenido ni la producción ni las investigaciones.

«La ciencia no admite descanso, y menos cuando se trata de incrementar alimentos, sustituir importaciones y generar fuentes destinadas al mercado externo», afirma este especialista, quien también sostiene la idea de que hay que amar la biotecnología vegetal para en medio de la vorágine de la COVID-19, proseguir la cosecha de la semilla original de papa, llamada a multiplicarse en el país.

«Estuvimos trabajando con unas siete variedades del tubérculo. Ya la cosecha terminó, se calibró toda la semilla que está guardada en el frigorífico, y contamos con las dirigidas a la exportación», precisa Fernández Martínez.

Mas, el IBP no se circunscribe a la papa. Tampoco detiene el trabajo con los embriones de plátano para las biofábricas del país a fin de mantener el ritmo de siembra que se espera este año, aunque la alta demanda impide satisfacer todas las necesidades.

Una mirada al café denota que más del 70 % de los cafetos tienen entre 30 y 40 años, por lo que muestran la tendencia al decrecimiento de la producción. Ello le hace enfatizar al IBP su compromiso de entregar las primeras plantas para la provincia, y de acuerdo con el criterio del director «todo parece indicar que lo vamos a cumplir».

Institución Multifacética

Cuando se piensa que la cartera del IBP cierra sus renglones, aparecen otros y algunos de sorpresa. Ahora trajeron piña de La Habana porque se está produciendo con fines exportables, fase que de conjunto con la papa debe ocurrir entre septiembre y octubre, en dependencia del comportamiento de la pandemia.

—¿Respecto a la sábila?

—Existe un encadenamiento productivo con entidades del Ministerio de la Agricultura destinado a producir unas 30 000 plantas por mes a partir de métodos biotecnológicos. Logramos la semilla en nuestros laboratorios, y el MINAG completa el proceso dirigido a la exportación.

—¿Hasta qué punto el nuevo coronavirus incide en los planes?

—Diría que nos ha replanteado el trabajo. Tenemos un grupo de bananos solicitados por diferentes áreas del Caribe afectadas también por la situación con la COVID-19, que ha reducido la producción de alimentos a nivel internacional. Quien tenga semillas en estos momentos resulta un paso de avance y de posicionamiento en el mercado.

—Se habla de exportaciones, pero, ¿y la proyección comunitaria?

—El IBP no trabaja sin pensar en los nuestros. Nos enfrascamos en otros cultivos con vistas a incrementar y contribuir al desarrollo local, lo que todo lleva su tiempo para lograr los objetivos.

«Insistimos en una especie de módulo de frutales basado en limón, aguacate, mango y mamey a favor de contribuir con nuestros productores o personas que posean un patio y los puedan sembrar. Soy del criterio de que una mata de limón existente en el barrio resuelve mucho en la comunidad si lo vemos con sentido colectivo, y pensamos repoblar, paulatinamente, a la capital provincial».

—Y ¿existen posibilidades?

—Forma parte de una estrategia que se ha desarrollado para estos productos que escasean. Contamos con cuatro variedades de limón, y no perdemos de vista la naranja agria a fin de extenderla a las producciones locales.

Memorándum:

Del más de un centenar de trabajadores vinculados al IBP ahora laboran unos 30, como promedio, distribuidos en equipos de trabajo por áreas y dotados con todos los medios de protección.

La organización constituye la misión actual sobre la base de la eficiencia, por ello se ha cumplido la producción por embriogénesis somática como método que permite mayor capacidad de propagación, sin obviar las mejoras genéticas.

En cifra estimada, la entidad logra 75 000 plantas de plátano en un mes para diferentes biofábricas: Granma, Villa Clara, Mayabeque y Cienfuegos, entre otras. Después estas las venden a los productores en sus respectivas provincias.

«Pero hay más, ahora que la campaña de la papa terminó se dedica el tiempo a la producción de acelga, pepino y tomate. Es objetivo sembrar pimiento y hasta frijol negro dirigidos a las comunidades cercanas a las que se les dificulta el surtido proveniente de Santa Clara, y de esa forma contribuir a que esta población obtenga sus productos bajo comercialización a partir de los precios del Estado, aunque siempre lo hemos hecho con otros renglones al concluir la campaña de la papa, sin dar lugar al acaparamiento.

«Independientemente, existe un camión que lleva algunas ofertas por la zona, sobre todo por el recinto universitario y aquellas áreas aledañas a las que la coyuntura epidemiológica les ha impuesto la inactividad docente».

Los perfiles del IBP quedarían incompletos si no se aborda la rama investigativa. Se mantiene el tema del plátano, el café, los forestales. Algunos en desarrollo con el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), con el grupo de BioCubaFarma, sin excluir la nanotecnología y la biotecnología agrícola.

Otra proyección es la dirigida al desarrollo de medios de cultivo más avanzados para que el Centro Nacional de Biopreparados (BioCen) pueda producir y comercializar, en el plano internacional, y a tenor con las posibilidades que tiene el IBP en torno a las biofábricas.

Y no se asombre si se habla de plantas ornamentales. Desde este punto ubicado a la salida de Santa Clara (en busca del poblado de Camajuaní) se procesan orquídeas destinadas a clientes muy específicos. Sepa que una de estas flores con características moderadas cuesta 162.00 pesos y resultan de gran demanda.

Variedades de helechos y de otras plantas caracterizadas por su finalidad decorativa se incorporan al dossier del IBP.

Enmanuel Delgado Portal, ingeniero agrónomo y especialista principal de la fase de adaptación, es sumamente meticuloso en el seguimiento diario. (Foto: Ricardo R. González)

¿Fresa villaclareña?

Pues sí, existen. Las referencias anteriores llegaban del Plan Banao que, aprovechando su microclima y por iniciativa de Fidel, se estableció en 1965 en esa región espirituana.

Una muestra de las fresas villaclareñas. (Foto: Ricardo R. González)

Para el Dr. Osvaldo Fernández constituye algo curioso que comenzaron a desarrollar a partir del programa de Agricultura Urbana.

«Hemos notado con el tiempo que resulta una planta bastante noble y al parecer existen dos variedades adaptadas a las condiciones de Cuba.

Producen, entre enero y abril, una gran cantidad de frutos con características muy buenas. Es un cultivo que no se enferma mucho, y se siembra separado del suelo para evitar que algunos insectos lo dañen».

—¿Difícil de lograr?

—No necesita demasiados requerimientos y tampoco son tan grandes, pero con sus dos o tres centímetros pueden incluirse en el mundo de los frutales. El producto se utiliza como complemento de confitería o para hacer refrescos e incluso mezclarlo con otros como la piña, aunque en el país no se emplea en toda su magnitud, a pesar de que en un pedacito de jardín pudieran lograrse saldos significativos.

Así encamina sus pasos nuestro IBP, institución insignia de la ciencia cubana que en todo momento vence los contratiempos para tributarle el beso a la tierra.

Contrastes:

Mientras la ciencia cubana —y villaclareña— se adelanta a los acontecimientos a fin de evitar grandes estragos, hay quienes se cruzan de brazos y dejan que llegue la hecatombe.

Se trata del mejoramiento genético dirigido a contrarrestar plagas no existentes en Cuba como la del hongo Fusarium, que debido a su agresividad pudiera dejarnos sin plátanos.

Está distribuido en unas 32 naciones y afecta a más de 80 cultivos, entre ellos el tomate y la cebolla. Penetra en las plantas de diversas formas, incluso a través de lesiones producidas por insectos o de semillas infestadas.

En ello radica otro de los distingos de nuestros científicos: alejarlo de nuestras tierras con ojo previsor por encima de todo.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

Se han publicado 5 comentarios

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

  • Daniel Rivera

    Excelente. Es como si hicieramos un recorrido por este importante centro de la ciencia.

    • Yoanbys Hernández Expósito

      Asi es!!

  • Doris

    Hay que reconocer el trabajo de los científicos en todo este tiempo que no han parado de hacer ciencia.

  • Iang

    Mucha ciencia y pocos productos, paradojico no creen?

  • Victor

    Como hacer para adquirir posturas de Limón o plátano en este centro o algun lugar donde las vendan para nuestra agricultura familiar