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Un puente de amor infinito

Tres galenos villaclareños realizan una cesárea en Argelia a una portadora de la COVID-19. Sensibilidad y altruismo marcan la voluntad de vencer por la vida.

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Casi llegaba la medianoche a la lejana Argelia, quizás el tiempo justo para tratar de conciliar el sueño, repasar la jornada o detenerse en añoranzas. Ya Cuba vivía la caída de la tarde, y en ese instante, a pesar de la distancia y la diferencia marcada por las horas, tres villaclareños cumplían su guardia en el hospital de la Mère-Enfant (Madre-Hijo) durante la despedida del 1º. de junio, Día Internacional de la Infancia. Todo marchaba bajo total normalidad hasta que un aviso rompió la calma.

Los doctores Anniabel Guerra García y su esposo Manuel Bernardo Rodríguez están listos para abordar el complejo caso. (Foto: Cortesía de los entrevistados)

No hay tiempo que perder. El quirófano necesitaba activarse de inmediato. Una paciente argelina, con 39 semanas de gestación, presentaba un cuadro complicado desde el punto de vista respiratorio, en franca amenaza para su vida y la de su criatura.

Todo ocurría en la provincia de Djelfa, y los expertos contaban con el antecedente de que la gestante —de 31 años— estaba diagnosticada como positiva al virus que sacude al mundo en la actualidad, y llegaba evacuada del Hospital General, donde se encuentra la sala con pacientes afectados por el SARS-CoV- 2.

Rauda se desplazó la camilla, en tanto en el salón revisaban los detalles finales. Un equipo argelino-cubano tendría el reto de vencer los avatares ante un caso que exigía el estricto cumplimiento de las medidas de protección.

Otro tanto le ocurre a la Dra. Olga María López Popa. Ya
portando su atuendo antes de entrar al salón. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

Por la parte cubana, los doctores Anniabel Guerra García, especialista en Ginecología y Obstetricia; su esposo Manuel Bernardo Rodríguez, experto en Anestesia y Reanimación, y Olga María López Popa, con vastos conocimientos en Neonatología, cuya presencia era necesaria para enfrentar cualquier eventualidad en caso de recibir un recién nacido deprimido o asfíctico, con condiciones que pudieran derivar en asfixia.

Minutos tensos, cada quien atento a sus responsabilidades. La indumentaria protectora acumulaba un peso extraordinario. Olga, con dos piyamas, la bata correspondiente, cuatro pares de guantes y dos juegos de botas.

Anniabel y Manuel, de igual forma. Ambos con nasobucos dotados de filtros, sin contar las caretas y los espejuelos, en medio de un calor irresistible a pesar del aire del salón, a lo que se sumaba la presión derivada del estrés. Por los estudios previos no existía otra posibilidad que recurrir a la cesárea. Diez, 15 minutos… hasta completar la media hora. Entonces, el primer llanto de un recién nacido invade el espacio en señal de vida.

El mayor regocijo

Llegar hasta Djelfa desde Argel, la capital del país, demanda unas cinco horas en autobús y un poco menos en carro. Es una de las regiones del centro-sur argelino que oscilan entre el intenso calor y el invierno más largo con nieve. Así transcurre parte de la vida de nuestros coterráneos, quienes enfrentan el significativo reto de atender a una población femenina carente de atención primaria de Salud y, por tanto, de control prenatal. Mujeres que a los 40 años pueden llegar a tener de ocho a diez hijos, de aquí la marcada incidencia de las malformaciones congénitas.

MEMORÁNDUM:

— Argelia fue el país que recibió la primera misión médica internacionalista cubana en mayo de 1963. Estuvo integrada por 29 médicos, cuatro estomatólogos, 14 enfermeros y siete técnicos de la Salud.

— Al frente del grupo inaugural viajó el Dr. José Ramón Machado Ventura, entonces titular del ramo. Dos años y dos meses después retornaron a la Patria.

— La ciudad de Djelfa es la capital del propio estado y está situada a unos 300 kilómetros de Argel. De acuerdo con el censo de 2008, tiene una población de alrededor de 300 000 habitantes y se encuentra a más de 1700 metros sobre el nivel del mar.

— Según precisara la máster Arelys Tejeda Márquez, jefa del Departamento de Colaboración Médica en Villa Clara, en la actualidad suman 39 los colaboradores de la provincia que prestan servicios en tierras argelinas en diferentes perfiles.

Con el nacimiento de esta criatura, el hospital enfrentaba el primer parto de una paciente con COVID-19. Hubo que proceder a la cesárea debido al elevado peso del neonato, que llegó al mundo con 4000 gramos, equivalentes a ocho libras y ocho onzas.

«La recuperación, tanto de la madre como de su criatura, es satisfactoria», afirma la Dra. Olga María López Popa, quien considera que ha sido una experiencia completamente nueva para todo el equipo, integrado, además de por los tres cubanos, por una comadrona, la técnica de Anestesia y una instrumentista por la parte argelina.

«Aquí he visto casos sorprendentes solo reflejados en la literatura y se han tenido que enfrentar circunstancias no vistas en Cuba. Vale decir que Anniabel y Manuel realizaron una histerectomía ellos solos, sin auxiliares; pero te queda la satisfacción de entregar lo mejor para salvar vidas».

La madre permanece en aislamiento a fin de cumplir los protocolos establecidos. La pequeña, al día siguiente de su nacimiento, marchó hacia su casa sin estar contagiada con el coronavirus.

«Es la primera hija de esta paciente, en una institución pública que atiende de 25 a 30 partos diarios, sin contar las cesáreas. Estas últimas resultan sumamente costosas en centros privados, y en el caso de la recién nacida, fue sometida a lactancia artificial desde el primer instante para evitar el contacto directo con su mamá».

—¿Temores al enfrentar el caso?

—Ha sido una linda experiencia. El actuar inmediato también cuenta con normas de estricto cumplimiento. Si bien esta paciente resultó una emergencia, no sentimos miedo. El deber profesional se impone. Salvar vidas deviene propósito a cualquier escala y lograr que tanto la madre como su criatura estén vivas constituye la mayor fortaleza que puedes sentir.

—Anniabel, ¿y cómo lograron deshacerse de la vestimenta?

—No resultó fácil. Después de la cesárea nos ayudaron a retirar toda esa ropa que llevábamos para evitar contaminaciones y luego aplicar un desinfectante especial, junto con una ducha de agua hirviendo. Por supuesto, todo ese material se desecha.

Desde febrero pasado, estos valientes luchan contra la COVID-19, y aunque en muchas partes de este país no existe el hábito de laborar junto a un equipo multidisciplinario donde estén los cubanos, sí se practica. Manuel aquí es el responsable de valorar las maternas críticas y las pacientes graves, en tanto Olga asume todo lo concerniente a la Neonatología.

La llegada de trillizos también ha sido asumida por el personal cubano. Hace un año nacieron estas criaturas y resulta una imagen muy preciada para la neonatóloga López Popa (a la izquierda), en un país donde, de acuerdo con las estadísticas de 2018, la mortalidad infantil alcanza 18,9 por mil nacidos vivos. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

En medio de trances difíciles hay anécdotas que llegan al alma. Cuando Anniabel y Manuel volvían luego de realizarse sus respectivos exámenes complementarios, una voz los sorprendió desde la puerta de la habitación.

Era la joven argelina que había solicitado que la llevaran hasta allí para dar personalmente las gracias, en español, a todos los miembros del equipo médico que le había salvado la vida. Ahora espera los resultados de su PCR evolutivo para poder regresar a su casa.

Lamentablemente, no existen fotos de la madre ni de su descendencia. Las costumbres de ciertas sectas lo impiden en un país de rostros tapados y otros descubiertos, como alguien lo definió.

Observen los rostros de felicidad de los doctores Guerra García y Bernardo Rodríguez al término de la cesárea. Ella, especialista del hospital ginecobstétrico Mariana Grajales. Él, del clínico quirúrgico Arnaldo Milián Castro, ambos de la capital villaclareña. (Foto: Cortesía de los entrevistados)

Mas no importa. Dibuje usted la imagen de ellas, porque lo más importante es que llevarán de por vida el esfuerzo de tres cubanos por hacerlas protagonistas de la historia, por demostrarles la existencia de valiosos antillanos que les regalaron algo preciado al Día Internacional de la Infancia: la llegada de una criatura sana, bajo el sagrado deber de tender un puente de amor infinito.

CONTRASTES: 

La crisis sanitaria desatada por el nuevo coronavirus hace que Argelia se convierta en el segundo país africano más golpeado por la pandemia, solo superado por Sudáfriica.

De esta forma dejó atrás a Egipto que ocupaba el segundo escaño, y para frenar la situación se propone detectar, aislar y tratar de manera eficaz los casos en las zonas más críticas.

Hasta la fecha el país supera los 6620 reportes de la COVID-19, por lo que el premier argelino, Abdelmadjid Tebboune, hizo un llamado a los indisciplinados a poner fin a sus comportamientos peligrosos, «que no hacen más que prolongar el cierre sanitario en diversas ciudades».

De nuevo los comportamientos indebidos, las actitudes irresponsables y el irrespeto a las medidas establecidas ponen en peligro la vida en muchas partes de planeta».

¿Tenemos o no nuestras Razones?       

Se han publicado 5 comentarios

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  • Lidis García

    Felicitaciones para esos villaclareños y gracias por este artículo.

  • Rebeca

    Como satisface leer estas historias cuyos protagonistas son los cubanos. ADELANTE CUBA.

  • milagro

    Donde haya un médico cubano, HAY ESPERANZA DE VIDA.

  • Alexey

    Nuestros personal de la salud es inigualable ,han sabido ganarse el respeto y la admiración de nuestro pueblo y del mundo entero . Gracias por salvar vidas , felicidades a todos ellos . Viva la revolución por siempre.

  • Rogelio

    Felicidades para Manuel y Anniabel compañeros de estudio y trabajo