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Amor bonito, para vivir la vida

En Cuba se notifican anualmente un aproximado a 50 000 casos de ITS, cifra que aumenta entre la población juvenil.

Pareja jóvenes cubanos
La edad promedio en que los jóvenes cubanos se “estrenan” en la cama oscila entre los 13 y los 14 años (para ambos sexos), aunque en determinadas regiones —predominantemente las rurales— este indicador disminuye hasta los 12 años. (Foto de Yariel Valdés González)
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Cada fase tiene sus propias “emergencias”. Quizás, en algún punto de nuestras vidas, optemos por ridiculizarlas, empequeñecerlas u obviarlas; evidentemente, la dialéctica de la madurez supera necesidades y expectativas, aunque no resulta común que sobrevivamos a la adolescencia con la carrocería intacta.

Como casi siempre, la inexperiencia engendra las peores decisiones. Encariñarse con lo absurdo y plantar bandera por los ideales del encaprichamiento, posee un gusto delicioso cuando se ha vivido poco. Es de entender, pues, aún en el peor de los casos, se nos perdona: «ya crecerá», «son cosas de la edad», «en un tiempo, esta crisis será historia»…

De hecho, no faltan razones que nieguen la transitoriedad del proceso de crecer. Mi amiga más antigua añora en secreto la autoridad de encarcelar por unos cuantos meses a quien diga “haiga”: obvio, en el pasado recibió, entusiasmada, más de una carta que juraba amor inagotable, del tipo que perdura «aunque haigan pasado los años». También conozco a hombres a los que se les tambalea el mundo por el “olor a hospital”, pero que a los 13 años, en menos de 24 horas y con apenas un pedazo de hielo en calidad de analgésico, decidieron hacerse seis perforaciones en una misma oreja. En fin, lo normal o, en todo caso, nada que prenda alarmas o dispare nervios.

El problema real sobreviene después, en el momento en punto en que la audacia sobrepasa el temor al regaño y el «vivir la vida, la, la, la, la», suena a himno de guerra. Los padres pasan entonces al rol de carceleros, los consejos huelen a “muela” y lo educativo se interpreta como verdad vestida de chantaje, para intimidar a las hormonas e infundir cierta cuota de paranoia. Háblese de embarazo precoz,  y a muchos se les aflojarán las piernas; dígase cáncer cérvico-uterino y le responderán que eso solo les sucede a las viejas.

La edad impide una apreciación superior. Todos quieren besar, ser besados, provocar, jalar la tarraya y llevarse el mejor pez. La lealtad caduca en una noche; con suerte, en un par de meses, pero la idea del amor levita sobre cada acto, incluso en los más mediocres. ¿La razón?: la ilusión del romance enamora, y ellos nos hace vulnerables.

Dos enamorados
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las ITS constituyen la causa de enfermedad más importante entre los 15 y los 44 años de edad. (Foto de Yariel Valdés González)

Torpemente resueltos nos desvestimos ante otros; torpemente, pretendemos erotizar una escena de por sí torpe y, para rematar, torpemente obviamos el simple detalle de exigir o usar un condón. Claro, el remordimiento se cuece a fuego lento, y solo llega a su punto máximo cuando se agota el mes sin rastros de menstruación, o en la milésima de segundo en que te atragantas con tu propio miedo, porque descubres que, justamente “ahí”, crece algo que no debería estar y que amenaza con destrozar tu mundo.

Sexo con amor...propio

A nivel global, la distribución de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) no resulta similar. Las variaciones en las tasas se determinan de acuerdo a la incidencia de distintos gérmenes patógenos, los hábitos sexuales de la población que se estudie, así como su nivel cultural y socioeconómico. En América Latina y el Caribe, las conductas de riesgo de un importante segmento de los adolescentes y jóvenes, han implicado el aumento paulatino de las ITS y el VIH/Sida durante la última década— con un aproximado anual de 35 a 40 millones de nuevos infectados, lo cual promedia 100 000 casos por día— hecho que también se proyecta en nuestro país.

Desde una perspectiva etimológica, las ITS constituyen un grupo  heterogéneo de infecciones transmisibles a través de relaciones sexuales, con y sin penetración, por lo que normalmente se conoce la fuente de infección.

En cuanto a su clasificación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) las distingue en dos grupos fundamentales: curables y no curables. Dentro de las primeras destacan las infecciones clásicas: la gonorrea, la sífilis, el granuloma inguinal, el chancro blando, el linfogranuloma venéreo, la uretritis no gonocócica, trichomoniasis, escabiosis, pediculosis pubis, candidiasis, parasitismo intestinal, las dermatomicosis y la vaginosis bacteriana. Respecto a las ITS incurables, ocupan importantes cifras algunas enfermedades víricas como el VIH/Sida, las verrugas genitales (condilomas acuminados), la hepatitis B y el herpes genital.

La OMS estima, asimismo, que las ITS constituyen la causa de enfermedad más importante entre los 15 y los 44 años de edad, a lo cual se añade una amenaza manifiesta: quienes poseen antecedentes de este tipo de infecciones, presentan seis veces más probabilidades de adquirir el Sida. 

El pasado año, los doctores Mónica Álvarez Mesa, Lilia de la Torre Navarro y José Domínguez Gómez, del Hospital Universitario "General Calixto García", de La Habana, realizaron una investigación titulada Las Infecciones de Transmisión Sexual: una revisión dirigida a la atención primaria de salud, donde confirman que en Cuba se notifican, anualmente, un aproximado a 50000 casos de ITS, con tendencia ascendente y apenas inferior en comparación con el marco internacional. 

La edad promedio en que los jóvenes cubanos se “estrenan” en la cama oscila entre los 13 y los 14 años (para ambos sexos), aunque en determinadas regiones —predominantemente las rurales— este indicador disminuye hasta los 12 años. O sea, que a nadie debería asombrarle demasiado el hecho de que el control de las ITS constituya hoy día una determinación tan temeraria como tomar al Minotauro por los cuernos, pues si depende exclusivamente del grado de concientización de un grupo en extremo vulnerable y descreído, el control de la situación devoraría milenios.

En el 2014, un colectivo de autores de la provincia de Camagüey, realizó un estudio sobre dicha temática que facilita la compresión de un fenómeno cuyas proyecciones resultan similares a nivel nacional. El artículo Intervención comunitaria sobre infección de transmisión sexual en adolescentes, publicado en el portal digital Infomed, revela no solo las particularidades de un grupo de estudiantes camagüeyanos en aspectos como la educación sexual y la percepción de riesgo, sino que distingue la cientificidad tras el peligro.

«Se plantea que cuando las relaciones sexuales son precoces, su aparato reproductor está en proceso de maduración lo que aumenta la probabilidad de las infecciones de transmisión sexual (ITS).

Pareja joven
Se estima que los subtipos 16 y 18 del Virus del Papiloma Humano (VPH) son los más oncogénicos. O sea, que tienen la capacidad de progresar hasta convertirse en lesiones malignas, de bajo o alto grado, que pueden afectar a millones  de mujeres. (Foto de Internet)

«Desde el punto de vista biológico son varias las razones para ello. Los líquidos orgánicos más ricos en células son los más infecciosos. En consecuencia, el semen es más infeccioso que la secreción vaginal. En segundo lugar, el epitelio de la mucosa vaginal es más vulnerable a las infecciones que la del pene. En tercer lugar, el semen permanece en la vagina o el recto durante períodos más largos que la secreción vaginal en el pene, por lo que el tiempo de exposición al germen durante una relación heterosexual es mayor en la mujer. Por último, la interacción entre la edad y el sexo supone un riesgo para la mujer que no se encuentra presente en el hombre. Esto ocurre fundamentalmente en la mujer menor de 18 años y la postmenopáusica, a consecuencia de la escasa densidad celular que tiene el epitelio vaginal a estas edades de la vida, lo que le impide cumplir con su función de protección».

VPH, tres puntos aparte

Una de las infecciones más temidas por las mujeres, y no solo por su condición de incurable, resulta el condiloma acuminado, provocado por el Virus del Papiloma Humano (VPH). El Dr. Osmani Alba Turiño, especialista en I Grado en Anatomía Patológica en el Hospital Ginecobstétrico Mariana Grajales, de Villa Clara, explica las claves del peligro que supone.

«En la nueva clasificación empleada en el servicio de Anatomía Patológica para realizar el diagnóstico de la citología, las pacientes con condilomase incluyen dentro de las infecciones de bajo grado;no obstante, el seguimiento a esos casos se extiende durante diez años. La razón es que dicha infección puede evolucionar, en un periodo menor o más largo, hasta convertirse en lesiones de displasia, conocidas como Neoplasia Epitelial Cervical (NIC),que puede ser de grado 1, 2 y 3.

—¿Las mujeres que padecen de VPH desarrollan invariablemente algún tipo de NIC?

—Muchas veces, de acuerdo a su respuesta inmune, las pacientes  son capaces de eliminar el virus por sí mismas. Sin embargo, existen algunas cepas de virus, o subtipos, que tienden más a progresar a lesiones precancerosas o cancerosas. En Cuba no existe la tecnología para establecer la tipificación, solo podemos decir que es un VPH porque lo vemos a través del microscopio, pero no contamos conla posibilidad de determinar de qué cepa se trata.

«Se dice que los subtipos 16 y 18 son los más oncogénicos, o sea, que tienen la capacidad de progresar hasta convertirse en lesiones de bajo o alto grado. Los demás virus son menos patógenos y la progresión resulta más lenta, pero como que no tenemos la posibilidad de conocer cuál es la cepa, mantenemos el seguimiento durante una década.

«Cuando se diagnostica un condiloma, independientemente de que la paciente tenga o no un NIC, pasa a la consulta de patología de cuello y se le hace un seguimiento por colposcopía y citologías seriadas, que se van repitiendo cada 3, 6 meses o un año, o sea, la conducta es expectante en las lesiones de bajo grado. No se les realiza ningún proceder quirúrgico, solo se les hace un seguimiento citológico. Si la lesión progresa a una lesión de alto grado, entonces cambia la conducta médica».

—¿Resulta común diagnosticar a muchachas jóvenes con algún tipo de neoplasia?

El programa de detección de cáncer cérvico- uterino se establece a partir de los 25 años, pero cada vez con más frecuencia nos llegan pacientes muy jóvenes con síntomas de VPH. A veces sonmuchachas de 17 o 18 años que, por los protocolos establecidos, ya son tributarias de una histerectomía o una vulvectomía, que soncirugías definitivas, mutilantes e irreversible. Son conductas médicas en extremo agresivas, pero imprescindibles por la gravedad de la enfermedad. 

«El VPH está asociado a conductas sexuales inadecuadas. En la mayoría de los casos se trata de personas jóvenes, por lo que se intentan cortar las cadenas epidemiológicas, cosa que resulta en extremo complejo dada la promiscuidad típica de esas edades. Junto al condiloma pueden aparecer otras ITS, incluso, algunas se mantienen asintomáticas durante mucho tiempo y llegan a provocar infertilidad tanto en hombres como en mujeres. Tal es el caso de las trichomonas, la monilia, la clamidia y la candidiasis.

«No hay que llegar a ese estado. La protección con condón resulta el método ideal para evitar embarazos no planificados e ITS. Aun cuando no cesan las campañas de bien público y el tema de la sexualidad se extiende a prácticamente todas las enseñanzas, las familias han de colaborar más, de educar y de promover actitudes responsables en sus hijos, y de esa manera no habrá que lamentar un hecho tan angustioso como renunciar a la maternidad y a la propia integridad física cuando apenas se comienza a vivir».

Se han publicado 2 comentarios

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  • andres

    lo mas preocupante que veo es la facilidad con que se dice que los jovenes empiezan sus relaciones sexuales por debajo de los 14 años me parece que hemos destruido la infancia de nuestros hijos con programas que no tienen nada que ver con el desarrollo de la niñes y principalmente con la fantasía de nuestros niños

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    deberi existir una ley la cual prohiviera que los menores de edad tibieran relaciones sexuales antes de los 18 anos aunque aun con lo avanzados que estamos y son temas que se tratan a menudo en las escuelas y en todos los medios de comunicacion algunos padres se cohiben de ablar con sus hijos y ya despues es demaciado tarde