Sagua y el regreso necesario a sus mambises

El lugar más solemne de Sagua la Grande: el parque José Luis Robau o Parque Mausoleo conserva los restos de mambises de la Guerra de los Diez Años y de la guerra de liberación de 1895.

Mausoleo de Sagua
(Foto: Cortesía de Saguavisión)
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Dicen que el impulso constructivo que vive ahora Sagua la Grande podría devolverle la belleza al lugar más solemne de la ciudad: el parque José Luis Robau o Parque Mausoleo.

Situado dentro de la demarcación, conserva los restos de más de un centenar de miembros de la Brigada Sagua, que pelearon en la guerra de liberación de 1895 y de otros revolucionarios de la época y de la Guerra de los Diez Años. Con esas particularidades existe solo otra plaza en toda Cuba: el Mausoleo de los Mártires de la Brigada Cárdenas, de Matanzas.

Estado Mayor de la Brigada Sagua.
Estado Mayor de la Brigada Sagua. (Foto: Cortesía de Saguavisión)

Piensan los lugareños que una forma de redimir a Sagua pudiera ser rescatando su historia o, al menos, ese fragmento que quedó guardado entre los muros del Mausoleo. Y en el empeño por reconocer todo cuanto los hace singulares, muchos esperan la reposición de las luminarias o del banco que la muchachada destrozó. Otros, acaso más ambiciosos, anhelan cambios mayores: la restauración de la vegetación inicial o de los elementos decorativos y simbólicos que alguna vez estuvieron allí y desaparecieron con el paso del tiempo y de los hombres.

Acciones constructivas se le han hecho, como parte de las obras por el aniversario 60 de la huelga del 9 de Abril. Pocas, comparado con el último remozamiento que recuerdan los sagüeros, en 2007; pocas, si se decidiera regresar a la obra original, aquella que surgió por iniciativa de los mambises sobrevivientes de la contienda de 1895-1898 y se concretó el 24 de febrero de 1902.

Cuentan los sagüeros...

Luis Sarduy no caminaba aún por este mundo cuando la antigua plaza de la cárcel local fue convertida en un Parque Mausoleo. Pero sí recuerda aquellos días en que, de niño, solía sentarse en uno de los bancos a escuchar las historias de algún veterano que, mientras cuidaba el terreno, exhibía las marcas de la guerra en la piel o hablaba de las hierbas que le sirvieron de alimento y cura, en los peligrosos días de la lucha.

Mausoleo Sagua la Grande
Mausoleo de Sagua
Evolución del Mausoleo a través del tiempo. (Fotos: Cortesía de Saguavisión)

Junto a un grupo de amigos, sentado en la misma plaza, se anima a hablar de lo que escuchó contar a otros más viejos, y lo que en sus 64 años de vida ha visto de este parque.

«Aquel hombre decía que se hizo con el aporte de los veteranos de la Guerra de Independencia, que crearon un fondo para construirlo. Además de los árboles, llegó a tener una mona, vena’os, palomas, y nadie los tocaba porque había un respeto tremendo con eso».

Al terminar la última contienda belicista contra el dominio español, los miembros de la Brigada Sagua —ya instalados en la ciudad— decidieron regresar a las maniguas para recuperar los restos de sus compañeros. Según escribe Raúl Villavicencio Finalé —historiador de Sagua durante muchos años—, el periódico local Democracia sugirió la construcción del Mausoleo, y el Ayuntamiento y una comisión creada para esos fines lo ubicaron en la antigua plaza de la cárcel.

Cuenta que, por la falta de materiales, el monumento se construyó con las piedras arrancadas a los fuertes españoles que aún quedaban por los alrededores del poblado. Y la vegetación seleccionada para ambientarlo simulaba la manigua: ceibas, palmas, guásimas…

La humilde belleza de aquel lugar se fue perdiendo con las modificaciones que vinieron después, y el deterioro ocasionado por la indisciplina social. Varios sagüeros recuerdan, sin ocultar su molestia, la mona enjaulada que mencionaba Luis o la casuarina que llegaron a sembrar allí, como si un primate o una planta originaria de Australia recrearan mejor los campos cubanos.

El simbolismo del Mausoleo sí sobrevivió al tiempo y, como espacio de culto y conspiración, congregó a muchos sagüeros activos en la vida revolucionaria de la ciudad contra Fulgencio Batista, entre ellos el comandante Víctor Dreke Cruz.

Las transformaciones más radicales al monumento ocurrieron en la década del 60 del pasado siglo, aunque ninguno de los entrevistados puede explicar exactamente a qué se debieron: si desconocimiento, falta de recursos, ausencia de restauradores... Las últimas reformas que recuerdan —antes del actual remozamiento— fueron en 2007, cuando el Gobierno municipal declaró el área de la plaza y la cárcel como Complejo Monumentario Nación en Armas, un acuerdo más formal para preservar la historia del lugar.

Deudas

«Sí se cuidaba bastante todo el parque —comenta Mario Díaz Jiménez, otro de los sagüeros reunidos en la plaza con Luis Sarduy. Aquí hubo hasta custodio, lo que después lo quitaron, no sé por qué».

«Ahora esto está un poco abandona’o —reconoce Luis. Hasta juegan pelota aquí los muchachos, y tú los regañas y es por gusto».

Un dato irónico para esta circunstancia: el Parque Mausoleo fue también el lugar donde los sagüeros celebraron su primer juego de béisbol, el 4 de diciembre de 1887. Así lo recuerda una tarja ubicada frente a la antigua cárcel. Pero la solemnidad que cobró luego la plaza y el estricto cuidado que le profesaban los veteranos, evitaron durante un tiempo cualquier actividad que pudiera dañar el espacio, sobre todo los juegos infantiles.

La antigua Cárcel Pública Municipal resulta la deuda mayor de las autoridades y los ciudadanos sagüeros con el Complejo Monumentario. En el patio trasero un obelisco —tan desahuciado como la edificación— atestigua la muerte por fusilamiento de los primeros mártires sagüeros de las guerras independentistas.

Mausoleo Sagua la Grande
(Foto: Cortesía de Saguavisión)

De enero de 1959 hasta la fecha, el inmueble tuvo diversos usos, bajo el dominio de varios organismos. Lo último que funcionó allí fue la escuela de oficios Antonio Guiteras Holmes.
«El deterioro viene caminando desde hace rato, porque a eso el ciclón (huracán Irma) no le hizo nada», aclara Mario Díaz.

José Miguel Pérez Dib, el director del Telecentro territorial, comparte las preocupaciones de muchos sagüeros con respecto al Complejo Monumentario: «Creo que este es un lugar que no aprovechamos bien, y nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Constructivamente, tuvo cosas muy bellas, que se le fueron quitando porque no se podían reparar, […] y nos equivocamos por la dinámica, las limitaciones, el desconocimiento. Eso puede hacer daño, y eso hizo daño a ese lugar».

Sagua necesita recuperar la Plaza Robau y sus áreas aledañas. No por reclamo popular, o por la funcionalidad que puedan darle al sitio. Es cuestión de restaurar la imagen valerosa de aquellos mambises que, terminada la última guerra independentista contra España, decidieron traer un fragmento de manigua, de insurrección, de héroes, hasta una de las plazas principales de su ciudad, para mantener viva la historia. 

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