Martí diverso

Un Martí que no es ni estatua para plaza, ni busto en un colegio, ni cuadro en la oficina, ni óleo de salón.

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Martí
Martí 2004, óleo sobre lienzo, 80 x 100 cm. (Autor: Juan Manuel Suárez Rodríguez. Pinar del Río, 1976)

Mi Martí no llega de pronto, se va descubriendo.

No es libro, ni capítulo de un día, ni tarea para una noche, ni imagen dibujada, ni foto recortada; mejor, historia habitual y renovada, no leída, no dictada, sino contada, con pasión de apasionados, pletórica de luces y de sombras para que adquiera volumen, tonos y matices.

Mi Martí no reside. Como en familia buena: habita, comparte, participa, disiente, aviene, acata, respeta.

No es adjetivo para cualificar, sino verbo de acción, que da color. No es porcelana de crisol, sino arcilla para modelar. No es fuego para quemar, sino lumbre para dorar. No es mar, que brama. Ni lago, que reposa. Ni río, que desborda.

Mi Martí es arroyuelo que fluye continuo, persistente. Y se le oye como arrullando. O murmurando al oído cuitas y dolores, pasiones y entusiasmos, poemas y canciones.

No establece, funda. No es cuartel, es campamento, refugio, alojamiento. No es soldado, es gladiador.

Mi Martí no se dice de boca, ni se le toca con dedo. Se remonta desde la garganta, quebrada que le grita al corazón y para despertar el verso, desde donde sube el beso febril, violento, apasionado, pueril, furtivo, robado, suplicado. ¡Quién sabe!

No es efigie de hechura fabricada, ni estatua para plaza, ni busto en un colegio, ni cuadro en la ofi cina, ni óleo de salón.

Mi Martí no es estampa, ni medalla, ni sello, ni cita discursiva, ni oratoria de podio, ni palabra de templo, ni lema asentido, ni epigrama adecuado.

No es la casita de la calle Paula, ni el Memorial de La Habana, ni fl ores en Santa Ifigenia, ni el que nunca estuvo en Santa Clara. Ni el Colt Frontier Six Shooter de la Fragua Martiana, ni el gabán que se dice olvidó en su premura, tantas veces cambiado: del marrón al negro, del negro a carmelita, de Nueva York a Toledo, de Madrid a Nueva York.

En fin, metáfora y leyenda.

Mi Martí es Héroe y es Apóstol, sin forcejeos, sin imposiciones ni recetas. Creíble e increíble. Hecho a mi antojo, imagen y semejanza, sin castidades ni ensueños, viril y tierno, sombra de mis actos, luz de mis saberes, puño de mis golpes, verbo de mi verbo. El que me mantuvo y retiene.

Martí, como él mismo, es mi misterio, es el alma y es intento.

Se han publicado 5 comentarios

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  • Dr. José Luis Aparicio Suárez

    El 19 de Mayo de 1895, cae en combate, por la independencia de Cuba, nuestro héroe nacional José Martí. Él diría hoy, como seguramente sintió en su tiempo, que no hay gloria mayor que la solidaridad que se comparte con un pueblo. En homenaje a Martí, demos, como él, “libre empleo a las fuerzas del alma – que, con ser como son, ya traen impuesto el deber de ejercitarse”. Y, asúmase su firme convicción: “El que ajuste su pensamiento a su forma, como una hoja de espada a la vaina, ése tiene estilo”. ¡Gloria eterna, Maestro!, porque “escribir lo justo es el único consuelo de escribir”.

    • mercedes

      Sabio nuestro Marti: escribir lo justo... ¡qué dificil!

  • del Centro

    Mi Marti, nuestro Marti es Cuba, es patria, es eterno.

    • mercedes

      Un Martí que necesita crecer a lo largo y ancho, no de Cuba, sino de los buenos corazones que la habitan. Entonces será eterno, cotidiano y familiar.

  • la_esquina_del_home

    en estos dias volví a ver la pelicula el ojo del canario, me admira ver como Martí tan joven tenia esa valentía !!!! es digno de admirar nuestro heroe nacional