Dos alocuciones históricas

Revelaciones de dos grabaciones radiales de los días de la Batalla de Santa Clara que enriquecen el conocimiento de este relevante hecho dirigido por el Che Guevara.

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Han pasado sesenta años de la histórica Batalla de Santa Clara y todavía afloran aspectos poco  conocidos relacionados con este hecho, que contribuyó de manera decisiva a darle el puntillazo final a la dictadura de Fulgencio Batista.

Se trata de dos alocuciones radiales de los días de la batalla, conservadas en los archivos de la emisora CMHW, la Reina Radial del Centro, que por entonces ofició como La Voz de Las Villas y Cadena de la Libertad.

Una describe lo sucedido desde el día 28 de diciembre hasta la gloriosa mañana en que huye el dictador. Fue grabada el 1.º de enero de 1959, tiene una duración de 17 minutos y 40 segundos.

Enrique Romero de la Paz, trabajador de la radio jubilado.
Enrique Romero de la Paz, experimentado hombre de la radio, ayudó a esclarecer el nombre del autor de la detallada narración de Batalla de Santa Clara y al locutor radial que hizo su presentación desde la emisora CMHW, entonces convertida en Voz de Las Villas y Cadena de la Libertad (Foto: Narciso Fernández Ramírez)

La otra alocución reviste aún mayor significación histórica, tanto por el protagonista como por su contenido. Se trata del llamado radial que hizo el propio Comandante Ernesto Che Guevara al pueblo de Cuba a apoyar la Huelga General Revolucionaria, decretada por Fidel Castro el 1.º de enero de 1959 desde Palma Soriano. La grabación, poco conocida, dura 6 minutos con 52 segundos. 

Descripción de la batalla

En la grabación se describe lo sucedido en la capital de la entonces provincia de Las Villas desde la llegada de los rebeldes hasta la rendición del Regimiento 3 Leoncio Vidal, en la mañana del 1.º de enero de 1959.

Escucharla es revivir lo acontecido en esos días finales de diciembre de 1958, aunque la narración contiene varias inexactitudes, algunas de las cuales fueron señaladas por el propio Che después de oírla.

Inicia con un vibrante llamado a las emisoras de la cuenca del Caribe, de Centro y de Suramérica para su encadenamiento con la CMHW y,  a continuación,  se presenta el locutor que le daría lectura.

Colocación de obstáculos en las calles de Santa Clara, para impedir paso de la tiranía.
«Los rebeldes comienzan a empujar obstáculos de los cruces de todas las calles para obstaculizar el paso de los tanques y diez minutos después hombres, mujeres y niños corren a los garajes a sacar los automóviles y en menos de media hora la ciudad está convertida en una barricada gigantesca […]» (Foto: José Barrero del Valle, Pepito) 

Se trataba de Heriberto Morales Ruiz, ya fallecido, quien se había iniciado en la radio en Sagua en la década de los años 40 y, por entonces, trabajaba como locutor en la CMHW. Hombre experimentado de la radio, empleó el tono grave y dramático que la narración aconsejaba.

Así iniciaba la alocución: «¡Atención! ¡Atención! Esta es la Cadena de la Libertad.

«Pedimos a las emisoras de la cuenca del Caribe, de Centro y Suramérica que se encaden con esta CHMW, La Voz de Las Villas, desde Santa Clara, corazón de Cuba, para que escuchen en la voz del compañero Heriberto Morales la narración de la batalla de Santa Clara entre las fuerzas gloriosas del comandante Ernesto Che Guevara y las hordas de la tiranía de Fulgencio Batista.

«¡Atención! ¡Atención!, hermanos del continente. Esta es la CMHW, La Voz de Las Villas».

A estas alturas de la investigación periodística afloraban dos preguntas: ¿Quién fue el presentador de Heriberto Morales? Y la segunda, y aún más importante: ¿Quién había escrito el texto narrativo de la Batalla?

Ambas respuestas las hallamos con Enrique Romero de la Paz, convertido en historiador de la emisora CMHW, al haber laborado en ella desde la década del 50 y ser participante en la Batalla de Santa Clara.

Romero de la Paz, tras volver a oír la alocución, nos confirmó que el presentador había sido Nelo Évora Valdés, ya fallecido, y quien escribió el texto leído por Heriberto Morales resultó ser Alfredo Pino Puebla, entonces jefe de Propaganda en Santa Clara del M-26-7, participante en la batalla.

A continuación, fragmentos de lo acontecido:

Día 28: «La ciudad ha estado durmiendo inquietamente entre las sábanas. Son las cinco. Suena un tiro y a continuación suena una descarga. La carretera de Camajuaní, por ella se han estado filtrando las mejores tropas del doctor Ernesto Guevara. Son tropas de la invasión. No ha podido ser más intranquilo el despertar de la ciudad».

Día 29: «A las 5 y 30 minutos de la mañana, las primeras tropas se cuelan por las calles San Miguel, Nazareno, Caridad y cortan sus intersecciones con la Carretera Central. El pueblo alborozado sale a la calle, le ha perdido el miedo a las balas que silban sobre las cabezas y estallan a corta distancia.

«Durante la tarde del 30 (*), las bazucas de la columna de Guevara empiezan a hacer mella en el blindaje del tren, este con sus 17 carros comienza a retroceder hacia la ciudad en busca del apoyo de los cañones del regimiento.

«Cubela le ha tendido el cerco al escuadrón 31, el Che Guevara aparentemente deja que el tren blindado se escape, el cual va a caer descarrilado en una trampa que le ha tendido, junto a la vía ha situado su batallón suicida, que inicia el ataque con cocteles incendiarios y el comandante del tren pide tregua y se le concede, a las 7 y 10 minutos terminará, mientras tanto ambos bandos confraternizan. Ello sirve para convencer a las tropas del tirano a que toda resistencia es suicida y la rendición se completa. Ha sido el golpe decisivo en la batalla de Santa Clara y de esta guerra cruenta […]»

Día 30: «Las tropas se desbordan por la ciudad  en la madrugada y comienzan a asediar el gobierno provincial, al Gran Hotel, a la cárcel y a la Audiencia.

Combatientes y pobladores en las calles de Santa Clara después de la batalla.
«Así terminó la trágica pesadilla de esta tranquila ciudad de Villaclara, que ha sido ejemplo, para orgullo nuestro, de una ejemplar conducta en el momento de la victoria. El orden, la disciplina, el entusiasmo, el acatamiento de las disposiciones y aún las expresiones de terror, en los momentos en que la metralla se cernía indiscriminadamente sobre sus hogares, ha sido merecedor del más justo elogio». (Foto: José Barrero del Valle, Pepito)

«En las primeras horas de la mañana se toma la iglesia de Buen Viaje y por la tarde la iglesia del Carmen, rendida por la policía y soldados allí parapetados, […] poco después cae herido de muerte el célebre capitán Roberto Rodríguez, el Vaquerito, el glorioso rebelde que desafiara la muerte mil veces, que no pudo ver la victoria que se decidió media hora después.

«Mientras esto ocurría, otro ataque se lanzaba contra el gobierno provincial que también se rindió. La cárcel fue tomada por asalto y, a las primeras horas de la noche, solo continuaban peleando el Escuadrón 31 y el Gran Hotel».

Día 31: «Durante todo el día, dos bombarderos, dos Sea Fury y una avioneta ametrallaron salvajemente los lugares donde creían que se encontraban las tropas del Comandante Cubela, así como las cercanías del tren descarrillado, bombardeados con bombas de 500 libras y bombas cohete, las cuales destruyeron todas las casas que están frente al hospital de maternidad y a un lado de la clínica médico quirúrgica, sin que hubiera que lamentar desgracias personales.

«La ciudad apenas duerme con el rugido atronador de las bazucas que atacan el escuadrón 31, los estampidos de las granadas de los rebeldes que se han colado dentro del Gran Hotel van ganando pisos tras pisos hasta arrinconar a los enemigos, los últimos. Si el estruendo fuera poco, vuelven los aviones a dejar oír sus cantos de muerte y horror».

1.º de enero de 1959: «La mañana de año nuevo trae una nueva alborada, el tirano se ha fugado como una liebre asustada, ante el empuje de estos gloriosos guerreros, que nos están devolviendo la libertad, y que acaban de demostrar que los corazones, cuando aman a la patria, pueden más que las bombas y la metralla asesina de un tirano.

«Así terminó la trágica pesadilla de esta tranquila ciudad de Villaclara, que ha sido ejemplo, para orgullo nuestro, de una ejemplar conducta en el momento de la victoria. El orden, la disciplina, el entusiasmo, el acatamiento de las disposiciones y aún las expresiones de terror, en los momentos en que la metralla se cernía indiscriminadamente sobre sus hogares, ha sido merecedor del más justo elogio». 

El Che habla al pueblo de Cuba

La revista Publicidad de enero-febrero de 1959, facilitada por Romero de la Paz,  ayudó también a despejar otras dos interrogantes. Ambas relacionadas con la alocución radial del Che Guevara: ¿Quién fue su presentador? y ¿Dónde se hizo la grabación aquel 1.º de enero de 1959?

Locutor y combatiente Jesús A. Fernández.
El locutor y combatiente de las tropas del Che, Jesús A. Fernández García, Chucho, hizo la presentación de la alocución del Che al pueblo de Cuba, una intervención radial prácticamente desconocida. (Fotocopia tomada de la revista Publicidad de enero y febrero de 1959, cortesía de Romero de la Paz)

El presentador, todo indica que fue Jesús A. Fernández García, Chucho, quien formaba parte de las fuerzas rebeldes del Che y había laborado como locutor de la CMHW. El propio Fernández García esclarece ambos datos en entrevista que le fuera realizada en la mencionada revista:

«Entonces ya se había recibido el tren blindado, y pudimos por la carretera de Camajuaní llegar hasta el equipo de CMQ, que estaba en perfectas condiciones, desde donde tuve el honor de ser el primer locutor que salió al aire, pidiendo cadenas por esa frecuencia con el resto de la isla. Horas más tarde, era el propio Comandante Guevara quien se dirigía al pueblo de Cuba por la emisora».

A continuación, la presentación y fragmentos de las palabras de llamamiento del Che a los cubanos:

Presentador: «Ante ustedes, el que ha sido máximo líder de nuestro movimiento revolucionario aquí en Las Villas, el Comandante Guevara».

Comandante Ernesto Guevara: «Compañeros de toda Cuba, más de dos años de lucha armada inmisericorde han cristalizado en el día de hoy con la fuga del dictador y los principales esbirros.

«Nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, fustigó duramente esta acción traidora y declaró de manera terminante la negativa del gobierno revolucionario a admitir otro gobierno que el provisional del doctor Manuel Urrutia Lleó, aceptado por todas las organizaciones revolucionarias.

«El pueblo debe estar alerta para impedir con su acción que se consume el intento de farsa encabezado por el general Cantillo y esa arma del pueblo es la Huelga General Revolucionaria, que debe estar lista a desencadenarse cuando se dé la orden desde los mandos militares de la Sierra Maestra.

 «En el orden militar tengo la satisfacción de informar al pueblo de Cuba que la guarnición completa de la ciudad de Santa Clara ha rendido sus armas y se espera de un momento a otro la rendición en escala provincial.

«En el orden político decido nombrar como Gobernador Militar de la provincia al compañero capitán Calixto Morales, con todas las atribuciones del cargo militar.

«En el orden social, nos declaramos decididos partidarios de la Reforma Agraria plasmada en la Ley número 3 de la Sierra Maestra. Mantenemos nuestra postura con respecto al derecho a la tierra de todos los que la trabajen. Rendimos así justicia a la clase campesina, pilar de nuestra Revolución durante dos años de lucha.

«Pueblo de Las Villas y de Cuba: Los años de la dictadura han dejado su saldo doloroso en el carácter y la vida de los cubanos. Debemos trabajar todos unidos para reparar las pérdidas materiales y morales de la nación cubana.

El Comandante Ernesto Che Guevara después de la rendición del egimiento No.3 Leoncio Vidal, en Santa Clara
El Comandante Ernesto Che Guevara después de la rendición del egimiento No.3 Leoncio Vidal, en Santa Clara. (Foto: Perfecto Romero)

«Pero hay que estar muy alertas, para que bajo ningún pretexto se escamotee al pueblo la victoria a la que tiene derecho.

«Concretamente en esta ciudad de Santa Clara hago un llamamiento urgente a todos los milicianos y simpatizantes de nuestra Revolución para cubrir dos mil plazas de voluntarios en el Ejército Rebelde. Espero que los obreros y campesinos: la vanguardia armada de la Revolución dé su grito de presente a este nuevo llamado de la Patria.

«Eso es todo lo que tenía que comunicar al pueblo de Cuba».

Un día después, el 2 de enero de 1959, el Che marchaba hacia la capital por órdenes de Fidel y se despedía cordialmente del pueblo de Las Villas. A partir de entonces, los nexos con Santa Clara se harían indisolubles y hoy sus restos reposan en la Plaza de la Revolución que lleva su nombre.

(*) El descarrilamiento del tren sucedió el 29 de diciembre.

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