La Augusta Patricia

La prosperidad de su natal Santa Clara, en el contexto de una patria libre, fueron constantes en la vida de Marta Abreu, tanto en Cuba como en el exilio parisino. 

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                    « Mi última peseta es para la Revolución, y si hace falta más y se me acaba mi dinero, venderé mis propiedades, [...] y si eso todo fuese poco, nos iríamos nosotros a pedir limosna [...], porque lo haríamos por la libertad de Cuba».
 Marta Abreu de Estévez

Jamás persistirá palabra oral o escrita, para enaltecer en suma elevación cuánto dejó, para la reminiscencia histórica de Santa Clara y de Cuba, el apasionamiento de Marta Abreu de Estévez, mujer dispuesta a hallar, de una vez y por siempre, el manantial independentista de la Isla, y de igual forma, procrear en beneficio creciente de las capas más desposeídas de la sociedad.

Asilo de ansianos donado por Marta Abreu a Santa Clara.
Marta Abreu dedicó parte de su vida y su fortuna a ayudar a los más pobres. Un ejemplo es este Asilo para ancianos donado a Santa Clara. (Foto: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

La ciudad tampoco podrá alejarse de su exquisita cubana; no solo por los aportes de su identidad en la forja de la nación, sino, también, por la perpetuidad universal de su empeño de situarla en rango de prosperidad económica, social y cultural.

Foto de Marta Abreu tomada en París.
Foto de Marta Abreu tomada en París. (Fotocopia: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

Pertenecen sus ancestros a las «[...] diez familias preponderantes que tuvieron gran desarrollo en los territorios que ocupó la plantación azucarera en Las Villas desde la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX, [precisión que] sitúa a los Abreu-Jiménez y sus descendientes...»1  

Después de iniciada la última contienda liberadora, la Necesaria —preparada hasta la minuciosidad por José Martí—, junto a Luis Estévez, el esposo «[...] pasó a la emigración en Paris. Desde allí mantuvo estrecha relación con (Ramón) Betances y la emigración cubana en Francia, y con Estrada Palma y otros cubanos en Nueva York. Ayudó económicamente al coronel Rafael Cabrera a organizar una importante expedición. Recibió cartas y envió banderas al general (José Braulio) Alemán y a otros oficiales en campaña del 4to  Cuerpo».2 De su peculio personal entregó, en varias partidas, más de 200 000 pesos, válidos para que la lucha en las maniguas no decayera.

Forja de familia 

Pedro Nolasco, padre de Marta Abreu.
Pedro Nolasco González-Abreu, padre de Marta Abreu. (Foto: Centro de Provincial de Patrimonio de Villa Clara)
Rosalía Arencibia, madre de Marta Abreu.
Rosalía Arencibia y Plana, madre de Marta Abreu.  (Foto: Centro de Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

El abuelo paterno vino de España a finales del siglo XVIII, y después se radicó en nuestra ciudad. Contrajo matrimonio con Rosa María Jiménez Peña, y procrearon 17 hijos; el duodécimo, Pedro Nolasco González-Abreu y Jiménez, fue padre de Marta de los Ángeles González-Abreu y Arencibia. Esa fue el ala paterna, y la otra surge a partir de la unión de Beatriz Plana con Francisco Arencibia, regidor alguacil mayor del Ayuntamiento; progenitores, el 5 de septiembre de 1826, de la niña Rosalía Arencibia y Plana, madre de la Guardiana de Santa Clara.

Marta Abreu de Estévez.
Foto: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

En 1845 viene al mundo Marta Abreu, año en que también aquí germinan Antonio Lorda y Ortegosa, y Ramón Leocadio Bonachea; mientras en Santiago de Cuba lo hacen Antonio Maceo Grajales; Jesús Rabí Moreno, en Jiguaní; en tanto, en Camagüey aparece Bernabé (Bembeta) de Varona. Son coincidencias históricas que tendrán marcada influencia en el curso de la Patria.

Pedro Nolasco y Rosalía contrajeron matrimonio el 24 de abril de 1843, y en junio del siguiente año nació Rosa Beatriz, la primera hija, y 17 meses después, el 13 de noviembre de 1845, Marta de los Ángeles; en enero de 1862 asomó Rosalía Paula, la tercera de las hermanas. La familia era adinerada, pero siempre se acercó a los necesitados sin ánimos de recompensas o reconocimientos sociales.

El 16 de mayo de 1874, en medio de contrariedades familiares, Marta Abreu contrajo matrimonio religioso con el joven abogado Luis Gonzaga Estévez y Romero, y luego de 12 meses brotó el primogénito Pedro Nolasco, y después una niña, que murió a los pocos días.

Después de 1876, tras el fallecimiento de Pedro Nolasco González- Abreu, y Rosalía Arencibia y Plana, padres fundacionales de esa familia, las tres hermanas descendientes comenzaron una extensa obra benéfica y patriótica, tal como protegían sus testamentos, en aras del progreso económico-social de Cuba y, en especial, de  Santa Clara. 

Sin razas ni clases 

Colegio San Pedro Nolasco.
Colegio Santa Rosalía, Santa Clara.
Colegios San Pedro Nolasco y Santa Rosalía. (Fotos: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

Con ese rubro se creó en enero de 1882 la escuela  San Pedro Nolasco, y luego, El Gran Cervantes, ambas con el empeño de educar a niños pobres y de piel negra, así como Santa Rosalía, para niñas con similares características sociales. No era filantropía pura, sino necesidad de ver trascender la ciudad que levantó sus simientes económicas. Crean un asilo que brindó a los más desposeídos de la sociedad colonial un área de vivienda, comedor, asistencia médica y una tumba en el caso de defunción.

Dispensario para niños pobres inaugurado en Santa Clara por Marta Abreu.
(Foto: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

Luego vendría la proyección de los lavaderos públicos, a partir de la experiencia existente en Suiza, donde contemplaron a mujeres en labores domésticas en la margen de un río. Aquí en Santa Clara, por intermedio del Ayuntamiento, se levantaron dos en 1887, con análogas particulares, en las proximidades del Bélico, e igual número, en el Cubanicay.

En 1885 la distinguida mujer cooperó económicamente con la reconstrucción de los hospitales de San Lázaro y San Juan de Dios; y una década después, se inauguró el dispensario El Amparo, dedicado a los niños pobres y habilitado bajo su supervisión.

Teatro La Caridad, 1885.
Teatro La Caridad en 1885. (Foto: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

Rotundo rechazo dio al título de condesa de Villaclara. Sin embargo, la historia la inmortaliza con otros calificativos: La dama todo corazón; Insigne Patriota, Ilustre Benefactora, Augusta Patricia,  y Matrona; calificativos que enaltecen a una patriota que irradia bienestar al país.

Su obra cumbre: el teatro La Caridad, edificado en menos de 15 meses. Con sus funciones, recauda fondos para el asilo de pobres y las escuelas de San Pedro y Santa Rosalía.

Planta Eléctrica de Santa Clara, obra de Marta Abreu.
Planta Eléctrica de Santa Clara, obra de Marta Abreu. (Foto: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

Consta, por esa fecha, el financiamiento del equipamiento técnico del Observatorio Astronómico Meteorológico Municipal, dirigido por Julio Jover y Anido, y por último, la envergadura del alumbrado público de Santa Clara, inaugurado una década después, hecho que situó al territorio entre los pocos que ostentaban el moderno sistema eléctrico.

Prensa enlutada

Marta Abreu, la patriota que desde Paris socorrió con aliento, avituallamientos y sumas monetarias a la causa cubana en la manigua, firmó sus confidencias con el nombre indoblegable de «Ignacio Agramante». Al enterarse de la caída de Maceo, el 7 de diciembre de 1896, en Punta Brava, transmitió un cable a Estrada Palma: «diga si es cierta la desoladora noticia. Cuente diez mil pesos, adelante, Ignacio Agramante».3

Bono a nombre de Marta Abreu por contribución monetaria a la causa de Cuba.
Bono a nombre de Marta Abreu por contribución monetaria a la causa de Cuba. (Fotocopia: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

El 9 de febrero de 1899, en el vapor Olivette, después de 4 años de ausencia de Cuba, arriba a La Habana junto a su esposo, Luis Estévez, quien en 1902 es electo vicepresidente de la República, y angustiado renuncia en 1905 por los desmanes releccionistas de Estrada Palma, hecho que lo obligó a reemprender el camino hacia Francia; pero desde allá continuaron el socorro monetario de otros proyectos socioculturales de Santa Clara: Escuela de Artes y Oficios y una Biblioteca Pública. Sin embargo, un envenenamiento de la sangre a consecuencia de una operación de apendicitis mal atendida, puso fin a su fructífera vida.

Falleció, allá en Paris, el sábado 2 de enero de 1909, a la una y media de la tarde. Las noticias del lunes siguiente, tras los funerales en la Iglesia de San Felipe, llegaron raudas a Cuba. Más de un centenar de prestigiosos periódicos  del país reseñaron el suceso: La NaciónLa OpiniónLa PatriaLa Protesta (Sagua la Grande), El TriunfoDiario de la MarinaLa DiscusiónEl MundoLa LuchaEl Demócrata (La Habana), El Eco de Las VillasLa Unión LiberalLa Unión Española (Cienfuegos), El Fénix (Sancti Spíritus), La Restauración (Remedios), El Moderado (Matanzas), El Cubano Libre (Santiago de Cuba y La Publicidad (Santa Clara), entre otros, dejaron testimonio de intelectuales y patriotas encogidos por el dolor y la irreparable perdida.

Fragmentos del periódico La Publicidad con notas sobre la muerte de Marta Abreu.
Fragmentos del periódico La Publicidad con notas sobre la muerte de Marta Abreu. (Fotocopias: Luis Machado Ordetx)

Eran testigos de lo expresado el 13 de febrero de 1898 por el Generalísimo Máximo Gómez durante una visita a Santa Clara: «No saben ustedes los villaclareños, los cubanos todos, cual es el verdadero valor de esa señora [...] Si se sometiera a una deliberación en el Ejército Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil se le asignara el mismo grado que yo ostento».

El vapor Flandres partió de Francia el 4 de febrero de 1920 con los restos mortales de Marta Abreu y de Luis Estévez; y el 20 fueron inhumados en la tumba de la familia Abreu Arencibia en la necrópolis de Colón. Antes recibieron honores de las autoridades gubernamentales, y el Ayuntamiento de La Habana, decidió cambiar el nombre de la calle Amargura, en la Habana Vieja, por el de Marta Abreu. Desde entonces, el tributo por la excelsa mujer no cesa en los confines de su magna y perdurable obra, y su legado patriótico, inclaudicable e inconfundible, perdura en la memoria perdurable de los cubanos.

Cronología inconfundible4

1845: 13 de noviembre, nacimiento de Marta de los Ángeles González- Abreu y Arencibia.

1874: 16 de mayo, contrae matrimonio con el Dr. Luis Estévez.

1882: 31 de enero, inauguración del Colegio San Pedro Nolasco.

1883: 22 de noviembre, el Dr. Luis Estévez certifica la intención de Marta Abreu de construir un teatro en el terreno que ocupó la Ermita de la Candelaria y el Hospicio Franciscano.

1885: 8 de septiembre, inauguración del Teatro La Caridad.

1886: 15 de julio, bendición del Obelisco dedicado a los sacerdotes Juan Martín de Conyedo y Francisco Antonio Hurtado de Mendoza.

Escultura de Marta Abreu en el Parque Vidal de Santa Clara.
Escultura de Marta Abreu en el Parque Vidal de Santa Clara. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

1887: 18 de mayo, apertura de los Lavaderos Públicos para mujeres.

1889: 1 de mayo, donación de instrumentos de medición para el Observatorio Astronómico Meteorológico Municipal.

1895: 1 de marzo, inauguración del Alumbrado Público de Santa Clara.

1896: 14 de enero, primer envío de remesas para la Independencia de Cuba.

1897: 1 de marzo, apertura del Dispensario El Amparo.

1898: 17 de mayo, décimoquinta y última remisión de remesas.

1898: 9 de febrero, en el vapor Olivette, Marta Abreu y Luis Estévez, arriban a Cuba.          

1900: 2 de enero, Luis Estévez asumió el cargo de Secretario de Justicia del Gobierno Interventor, y cuatro meses después renuncia.

1902: Luis Estévez es designado Vicepresidente de la República. Abdica al cargo en 1905, año en que el matrimonio embarca hacia Francia. No regresaron más a Cuba.

1909: 2 de enero, muere la benefactora en París.

           4 de febrero: Luis Estévez fallece de manera trágica en Francia.

1920: 20 de febrero, traslación e inhumación de ambos restos en el panteón de la familia Abreu Arencibia en la Necrópolis de Colón.

1924: 24 de febrero, bendición e inauguración del Monumento dedicado a Marta Abreu en el Parque Vidal.

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NOTAS

1-Modesto González Sedeño (2003): Último escalón alcanzado por la plantación comercial azucarera esclavista, 1827-1886, p. 45. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales.

2-Ibidem, p. 75

3- Seudónimo que utilizó. Tomado de Manuel García Garófalo Mesa, en La Publicidad. Santa Clara, iv (1353):2; lunes 4 de enero de 1909.

4-  Dossier preparado por el entonces investigador Juan Manuel Fernández Triana. Centro Provincial de Patrimonio Cultural, diciembre de 2008.

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