Martí, los niños y la esperanza del mundo (+Galería y video)

Martí nació esta mañana entre muchos rostros felices, en una fiesta única en el mundo: la Parada Martiana.

(Foto: Ramón Barreras Valdés)
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(Foto: Ramón Barreras Valdés)

Este martes, 28 de enero, cuando Cuba conmemora el 167 aniversario del natalicio del hombre de La Edad de Oro, los niños santaclareños protagonizaron la tradicional marcha que honra su nombre.

Encarnados en los personajes de la literatura infantil martiana y al ritmo de las bandas escolares y el bullicio festivo que la fecha merece, el pueblo todo demostró su incondicional cariño al Apóstol, al más cubano de todos los cubanos.

¿Quién no va a admirar al «hombre sincero» que creyó profundamente en que los niños son la esperanza del mundo? ¿Qué hijo de esta tierra no aprecia al padre que vivió «sin patria pero sin amo»?

Por él, toda la inventiva de los santaclareños por hacer un homenaje digno, cada gesto de amor, cada emoción que en esta Parada Martiana inculcamos a nuestros pequeños. Porque con Martí sí, con Martí los cubanos estamos para todos los tiempos. 

(Cámara: Carlos Rodríguez Torres)

Martí, los niños y la esperanza del mundo

«Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Los niños saben más de lo que parece, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, muy buenas cosas que escribirían». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Los niños saben más de lo que parece, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, muy buenas cosas que escribirían». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Así queremos que los niños de América‚ sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros». José Martí 
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Así queremos que los niños de América‚ sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Lo que queremos es que los niños sean felices». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Lo que queremos es que los niños sean felices». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Porque es necesario que los niños no vean, no toquen, no piensen en nada que no sepan explicar». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Porque es necesario que los niños no vean, no toquen, no piensen en nada que no sepan explicar». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Hay tanta cosa útil que aprender, que no debe enseñarse al niño una sola palabra o dato inútil». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Hay tanta cosa útil que aprender, que no debe enseñarse al niño una sola palabra o dato inútil». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Los niños debían echarse a llorar, cuando ha pasado el día sin que aprendan algo nuevo, sin que sirvan de algo». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Los niños debían echarse a llorar, cuando ha pasado el día sin que aprendan algo nuevo, sin que sirvan de algo». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Los niños debían juntarse una vez por lo menos a la semana, para ver a quien podían hacerle algún bien, todos juntos». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Los niños debían juntarse una vez por lo menos a la semana, para ver a quien podían hacerle algún bien, todos juntos». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«¡Oh, qué hermosa gratitud la de los niños, la pura gratitud no envenenada!». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«¡Oh, qué hermosa gratitud la de los niños, la pura gratitud no envenenada!». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante: el niño nace para caballero, y la niña nace para madre». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante: el niño nace para caballero, y la niña nace para madre». José Martí (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Se han publicado 1 comentario

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  • Pedro Luis González Domínguez

    Que escriba sobre Martí me has pedido niña mía,
    Martí a su niño quería como te quiero yo a ti.
    Escribir tan lindo así como el apóstol no sé,
    pero por ti intentaré de lograr esta cuartilla,
    humilde, limpia, sencilla, todo un manojo de amor
    para mi reina, mi flor, para ti mi ismaelilla.

    Martí era niña mía todo lo limpio, lo puro,
    era una luz en lo oscuro y era un mal de poesía,
    también fue el maestro, el guía, era un hombre excepcional,
    murió combatiendo el mal como un valiente mambí
    por eso José Martí es nuestro héroe nacional.

    Cuando sus obras te leas lo conocerás mejor
    y sabrás que si hay amor no existen las cosas feas,
    depende de cómo las veas, pero ahora bien eso sí,
    que el mal nunca aflore en ti y que el bien sea algo muy tuyo,
    porque mi mayor orgullo es que seas como Martí.