Volver al aroma de las verduras

En los organopónicos Las Marianas y La Riviera, en Santa Clara, puntales antes en el movimiento de agricultura urbana, rehabilitan sistemas de riego y estructuras agrícolas para ampliar las potencialidades productivas.  

Foto de archivo del organopónico El Minero.
El organopónico El Minero, años atrás durante la campaña de frío, cuando fue dirigido por Orlando Caballero Martínez. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
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Mirar hacia atrás implica recordar el verde que cubría la ciudad. En otros lugares también fue igual. Algunos cosecheros con mentalidad y acción «quijotescas» deambulaban apegados a los sembrados en tiempos difíciles, durante los cuales se carecía de recursos esenciales.

Organopónico en Santa Clara.
Labores manuales del hombre vinculado a los resultados productivos inciden en la atención a las plantaciones y el incremento de las cosechas. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Abundaron motivaciones y amor por lo propio para que trascendiera lo imposible. A Santa Clara, por diferentes lugares del país, comenzaron a llamarla la «reina de las hortalizas», y 24 años atrás, el 30 de septiembre, Fidel, al contemplar la maravilla existente en esos predios, reconoció la «proeza de poner los vegetales por la libre prácticamente en toda la ciudad, con las producciones que se hacen allí, en todos esos espacios que estaban vacíos». Pero… No todo marcó ascensos productivos siempre.

El deterioro tecnológico de las instalaciones, y hasta la ausencia de fuerza estable de trabajo, impusieron traspiés. También se desvirtuaron conceptos fundacionales de comercializar muchas veces lo ajeno y no lo propio cosechado. Muchas justificaciones surgieron ante la ineficiencia de fincas de semillas, el manejo agroecológico de plagas y enfermedades, así como la aplicación de materia orgánica en los canteros y el bajón sistemático de los rendimientos por área en explotación.

Aquella agricultura nacida en situaciones difíciles del país, ante la demanda creciente de una población acostumbrada a consumir vegetales, resultó ineficiente, a pesar de constituir un soporte fundamental para el programa de autoabastecimiento alimentario de los municipios villaclareños.   

Cambiar el rostro

A partir de octubre, no lo dudo,los carretilleros que venden hortalizas por las vías de la ciudad  tendrán un competidor, tal como ocurrió décadas atrás, cuando mujeres incorporadas al contingente Las Marianas circulaban por los barrios más insospechados y pregonaban desde un camión la cosecha del día.

Así lo afirmó Juan Miguel Fonseca Alonso, director de la Unidad Básica de Producción (UEB) Las Marianas, perteneciente a la Empresa Agropecuaria Valle del Yabú, encargado, con personal de apoyo y soldados del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), de las transformaciones que acontecen en el gigante hortícola asentado en el centro-este de la ciudad y que permaneció semidormido por un tiempo prolongado.

El área, fundada el 8 de octubre de 1994, junto al hidropónico gigante de Camagüey, figuró entre las más amplias y prósperas del país. Desde entonces, el colectivo de Santa Clara, integrado por mujeres incorporadas de forma voluntaria a la producción, llevó al elogio reiterado de la población, que apostó por los vegetales como acompañamiento diario en la alimentación.

Labores del Ejército Juvenil del Trabajo en el organopónico Las Marianas, de Santa Clara, Cuba.
A un reto mayor van los soldados del EJT en la UEB Las Marianas: cambiar la imagen de años precedentes. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Dos años después, Fidel visitó la zona agrícola, dialogó con las protagonistas e insufló ánimos al colectivo de trabajo. Era el memorable 30 de septiembre de 1996, e instó a incrementar las cosechas en suelos, antes yermos, a partir de tecnologías intensivas de cultivos, como los apreciados allí.

En 2015, fuerzas del EJT comenzaron a acondicionar suelos, sistemas de riego, plantar vegetales y acopiar producciones de cultivos permanentes, entre los que abundan el coco, mango y guayaba, y a fomentar los vegetales.

Hacía tiempo que las féminas, después de cumplir sus encomiendas frente al surco, habían partido. Lo que fue «fruto de esta época de sacrificios», como dijo el líder de la Revolución, marcó por muchas razones un franco deterioro en superficies que, abandonadas, se convirtieron en improductivas.

Entonces, las fuerzas militares restablecieron siembras en 424 cámaras ubicadas en 14 plataformas, donde abundaron unos 12 cultivos de ciclo corto. A pesar de las cosechas, jamás se lograron los acopios de antes, porque existían dificultades en sistemas de riego localizado por microjet, drenajes del suelo, tuberías conductoras y empleo de abonos orgánicos.

De las 8 hectáreas que tiene la UEB Las Marianas, solo el 43,7 % de la superficie en explotación está ocupada por cámaras para el fomento de vegetales frescos, precisó Juan Miguel Fonseca Alonso. Allí hay ahora 374 canteros habilitados, cifra de la cual recuperaron 175, y el 74,8 %  de ese monto ya dispone de siembras de cultivos de ciclo corto, entre los que proliferan remolacha, espinaca, tomate y pepino.

Unas 1200 toneladas métricas de materia orgánica, combinadas con otras 600 de capa vegetal, vertieron en las cámaras ya plantadas, de acuerdo con dosificaciones para el mejoramiento del sustrato que soporta el fomento de cultivos, añadió el directivo.

Casas rústicas en el organopónico Las Marianas, de Santa Clara.
Antes que concluya el actual mes unas 12 casas rústicas se incluyen en la rehabilitación integral de aquel organopónico que décadas atrás impresionó al líder histórico de la Revolución en su visita a Santa Clara. (Foto: Luis Machado Ordetx)

En la medida que incluyan en cantero esos componentes, previamente mezclados, se instalan los sistemas de riego y efectúan sembrados de otras variedades de hortalizas y vegetales. En las atenciones culturales, siempre manuales, disponen de suficiente suministro de agua para el riego localizado, así como de productos biológicos. También fomentan la lombricultura y el empleo de la tracción animal, aclaró.

Disponen, además, de apoyo de diferentes organismos y trabajadores que contribuyen a la rehabilitación agrícola de la instalación, mientras unos 77 efectivos del EJT permanecerán durante dos años en la atención a las plantaciones en cámaras y otras permanentes, como el plátano en zonas realengas y el mango.

También por estos días culminan 12 casas rústicas para cultivos semiprotegidos, no vistas antes en el lugar. Todo aquí tiene un rostro diferente, y la transformación estará obligada al incremento de los rendimientos, ritmos de acopio y mayores suministros de alimentos frescos.

Marcha forzada

Si en aquella ocasión de recorrido por sitios de Villa Clara, y en especial por centros científico-productivos de la capital, Fidel se impresionó por cosas que «no habíamos visto nunca a lo largo de la historia de la Revolución», toca ahora un vuelco en la producción, decisivo para garantizar alimentos y sustituir importaciones.

Uso del abono orgánico a partir de la lombricultura en la agricultura urbana.
El abono orgánico con la explotación de la lombricultura, resulta un componente vital en la elevación de los rendimientos. (Foto: Luis Machado Ordetx)

El programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar no admite vaivenes, aunque falten recursos materiales. Habrá que colocar inteligencia y dedicación, como antes demostraron muchos cosecheros desde sus respectivas parcelas.

La provincia dispone de 203 instalaciones (94 organopónicos, 44 huertos y 65 semiprotegidos) en franca rehabilitación tecnológica, afirmó Zoila Niveisis Delgado Sánchez, al frente del programa de Agricultura Urbana en el Minag. Aseguró que existe un incremento de patios y parcelas, cifra que rebasa los 49 732 en explotación.

Soluciones ofrecidas por entidades villaclareñas para paliar el deterioro de los sistemas de riego, y la búsqueda de otras fuentes de abasto de agua ante el agotamiento de pozos, configuran el camino para restablecer la histórica imagen de «ciudad verde» que se tuvo a los ojos de visitantes. Necesario será, además, el completamiento de los 10 m2  de hortalizas por habitante.

Esa cuantía apenas toca el 6.4 % de las aspiraciones. Habrá que bregar fuerte y contar con fuerza de trabajo estable, así como de aseguramientos de insumos vitales a los cultivos para aprovechar las potencialidades de los suelos periféricos en ciudades y comunidades rurales, cercanas o alejadas de los ambientes urbanos.

Esa voluntad marca el cambio que por estos días transcurre en «La Riviera», en Santa Clara, un organopónico que nació el 28 de enero de 1994 y hasta hace unos años fue ejemplo de voluntad e ingenio productivo. Variedades de cultivos exóticos, como el cominón oriental, se ensayaron allí con notoria promoción en la comunidad. Esa práctica esencial se perdió. Como en muchos sitios, lo importante ahora es vender, vender y vender…

Merced al deterioro de los sistemas de riego por microjet, la ausencia de mano de obra estable provoca sus estragos en el escenario agrícola del oeste de Santa Clara, así se constata a partir de las explicaciones ofrecidas por Rolando Gómez Águila, el actual administrador.

Movilizaciones en organopónico de Santa Clara.
Por ahora las movilizaciones de estudiantes y trabajadores resuelven déficits de fuerza de trabajo estable en «La Riviera», un tópico pendiente para atender las plantaciones y aumentar en las ofertas de vegetales de hojas. (Foto: Luis Machado Ordetx)

A finales de mes, con el concurso de movilizaciones, se restablecerán los componentes para la irrigación, así como la siembra de las cámaras con hortalizas y vegetales que comercializarán de manera directa en el área de expendio. La encomienda no representa un salto de inmediato en la oferta.

Muchos ejemplos alientan para poner freno a la inmovilidad que por años azotó a esa vertiente de la agricultura urbana. Ahí están, con historias todavía por contar, Anastasio Capote García, quien desde «La Riviera» logró fomentos sistemáticos de 28 cultivos, con suministros y precios invariables que colocaban a raya a cualquier intermediario.

Igual hacía Orlando Caballero Martínez, en «El Minero», en Unión y Caridad, en Santa Clara, con volúmenes astronómicos de 28 kg/m2 en explotación. También Vicente Quintana Arencibia, en la finca La Guayaba, en Cifuentes, aplicó ingeniosas innovaciones con el empleo de una balanza rústica para cuantificar el goteo en la multiplicación de  esquejes e injertos de frutales en fomento, y obtuvo sobresalientes derivaciones.

 En ese último municipio, Fermín (Mingo) Fernández Turró, asociado a la CCS (F) Filiberto González, plantó sagú y cúrcuma, y en ambiente familiar construyó una valiosa minindustria para producir maicena y condimento seco.  En el listado, corto pero necesario, no faltaron los esfuerzos de Emilio Chávez Estévez, en La Vallita, Placetas, así como las muestras de sapiencia guajira acumuladas en el consejo popular Sabino Hernández, en Santo Domingo, lugar donde contra viento y marea predominan acopios de verduras, condimentos, frutas…

Otros nombres no aparecen aquí. Jamás constituirá un olvido voluntario, porque sus historias están guardadas en los anales del periodismo villaclareño.

¿Por qué unos sí, mientras otros no? En definitiva, cuando esos agricultores fomentaron las labranzas del suelo, pasaron calamidades de recursos, tal vez más que ahora. No obstante, todos tenían un voto a favor, mínimo y trascendente, muy urgente en nuestro tiempo: la dedicación y la constancia hacia el campo. 

Se han publicado 11 comentarios

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  • Rolando

    Ahora produce porqué no lo hacían antes seguro qué por él bloqueo

    • luismo

      Amigo Rolando, gracias por su opinión. Si lee, y el sayo sirve en cualquier sitio de labranza, en uno de los párrafos digo: «Hacía tiempo que las féminas, después de cumplir sus encomiendas frente al surco, habían partido. Lo que fue «fruto de esta época de sacrificios», como dijo el líder de la Revolución, marcó por muchas razones un franco deterioro en superficies que, abandonadas, se convirtieron en improductivas». En esas muchas "razones" cabe de todo, pero los bajos salarios, la carencia de insumos para riego, tal vez las semillas certificadas y otros componentes, escasearan, pero sin dudas hubo hasta falta de previsión cuando se dejó que las áreas agrícolas vendieran lo que producían y lo que obtenían de otras instalaciones, carencia de mantenimientos sistemáticos y apatía de los cosecheros para luchar por lo imposible. Ahora el «zapato aprieta» y se puede preguntar de dónde vienen los medios de trabajo, tierra fértil, guantes, calzado, ropa apropiada, bioplaguicidas, biofertilizantes, semillas, conductoras plásticas para el riego, fuentes de abasto de agua y... Saque otras conclusiones...

  • Pedro Diego Perez Morales

    Hay mucha publicación de los vegetales pero no se ve ni la habichuelas y lo unico que se oye pregonar es cilantro.
    Hace falta que haya tienda mobil igual que otras provincias para que los abuelos puedan comprar y además que exista pepino y habichuelas que son de agua y cuando salga alguna acelga que lo distribuyan para al menos tener una ensalada y la ubicación de chopin con bodega van a tener que hacerla mobil.

  • Ramon

    El órganponico de Sakenaf que aunque autoabastcia esta comunidad y tenia excedentes para la ciudad, ocupa su venta hoy parte su fuerza laboral en plantas ornamentales y no comida para el pueblo, esto se ha planteado en varios espacios y nadie da una respuesta acorde a lo que orienta la máxima direccion del pais

  • Ramon

    Los boniatos que aparecen sembrando desde Marzo por la Tv no acaban de llevarse a los mercados, parece que son de ciclo largo

    • Juan ...

      Negativo, son para la capital y programas priorizados que no tienen en cuenta sus prioridades ni las del que escribe.

  • Pool

    Muy objetivo el artículo. Toca en lo profundo el asunto alimentario que a tantos preocupa, y cita muchos aciertos, y desaciertos que ahora pretendemos arreglar.
    Pero es triste que hayamos tenido que vivir este momento de pandemia para darnos cuenta de que habíamos descuidado la producción de alimentos en varias modalidades.
    Bravo por el florecimiento de los organopónicos. Bravo por el llamado a utilizar cualquier pedazo de tierra para sembrar. Y bravo sobre todo por habernos dado cuenta de que es la producción estatal el brazo fuerte en la alimentación, (aunque haya muchos que no compartan este criterio).
    En una oportunidad hice un comentario parecido y un forista me censuró cuando opiné que era el estado el que ponía los precios en el mercado de estos productos porque los productores privados preferían hacer producciones limitadas para aumentar los precios.
    Acojo con agrado también el artículo que trata del esfuerzo estatal por retomar el protagonismo en la producción de carne de cerdo.
    Solo espero que estas cosas que estamos retomando, y que sin dudas representan una esperanza para aumentar la cantidad de alimentos disponibles, no caigan de nuevo en simples intentos y proyectos pasajeros.
    Debemos enterrar en el olvido la actitud especulativa y para nada solidaria de los carretilleros. Debemos tratar -con acertadas medidas- que los productores privados establezcan precios justos y accesibles al bolsillo de “todos” los cubanos.
    Enhorabuena todos estos intentos. Esperamos que no queden solo en buenas intensiones.

  • Reinaldo61

    Buenas idea lo de retomar a las Marianas. Muy buenos recuerdos. Ahora lo que se necesita es que los carretilleros no se dedique a revender a tres veces el precio de los orgánoponicos

  • Alexey

    Hola amigos , lo que no entiendo y quisiera que alguien me lo explique es como es que la provincia hace un compromiso de entregar 300 toneladas de viandas y hortalizas a la Habana cuando ahora mismo no se encuentra de nada, nuestro comandante nos enseñó que debemos compartir lo que tenemos y no lo que nos sobra pero ,¡ Como vamos a entregar 300 toneladas si hoy no vemos que se cumpla la entrega planificada de viandas al pueblo! . He aquí los incumplimientos y la mala planificación de algunos directivos que por quedar bien de palabra, en el momento hacen estos compromisos ,es por eso que vemos que a pesar de tener buenas cosechas tenemos poco productos en nuestros mercados.

  • Pedro Diego Perez Morales

    Esta lloviendo demasiado pero ya pudieran verse aunque sea en las carretillas o puntos deenta las habichuelas; quimbombo; acelga; zanahoria; pepinos; meloncitos; y asi y veo los carretilleros que ahora que pasó menguante no se ve un mamey; chirimoya; snon; guanabana; naranja greufu para dulce.
    No hay que ir al exterior y los campos tienen arboleda con todo eso y los patios al parecer no.los dejan vender y la covid nos mata y necesitamos comer

  • Pedro Diego Perez Morales

    Hace falta que el rostro sea verdadero para callarle la boca a los que no creen en la fortaleza de la reboluvion.
    Las hortalizas hacen falta mejor que la medicina y no se como anda Villa clara con la entrega de tierras y dd indumos; porque tierra NECESITA arados bueyes sogas tractor etc y ahora oi decir que tienen que comprarlo en divisa ( de quien fue la idea)
    El tabaco da divisa porque se le garantiza todo y asi debe hacerse con el resto agrícola porque en la ciudades no se ve nada de campo excepto platano y ajo y cebolla muy caro.