Rodeada por la muerte

Arelys Ramírez Fernández es la administradora del Incinerador de Cadáveres y Restos Óseos de Villa Clara, donde también se reciben fallecidos de Sancti Spíritus y Cienfuegos, y aunque se encuentra rodeada por la muerte, se muestra orgullosa de su trabajo.

Arelys Ramírez Fernández, administradora del Incinerador de Cádaveres y Restos Óseo de Villa Clara.
Arelys Ramírez lleva más de 30 años laborando en Comunales. Actualmente se desempeña como administradora del Incinerador de Cadáveres y Restos Óseos de Villa Clara, y por su destacada labor ha sido merecedora del respeto y admiración de sus compañeros de trabajo. (Foto: Dayana Darias Valdés)
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No resulta el sueño de ningún niño trabajar en una funeraria o dedicarse a algo demasiado ligado a la muerte. Sucede que la palabra en sí genera cierto recelo en la mayoría de las personas. Según el escritor y matemático francés Blaise Pascal: «Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte». Algo así ocurre con Arelys Ramírez Fernández, administradora del Incinerador de Cadáveres y Restos Óseos de la Empresa Provincial de Servicios Comunales en Villa Clara. 

Me recibió en su casa, con la nobleza de la que ya me habían advertido antes sus compañeros de trabajo. Por debajo de la mascarilla intuí una sonrisa que achaqué al orgullo de quien ostenta buenos resultados laborales y está orgullosa de ello. Esto último lo corroboré una vez que comencé a hacerle las preguntas. «Yo vivo en ej incinerador. Paso la mayor parte del tiempo allá, y ya llevaba un mes sin venir aquí a la casa», dijo nada más empezar la conversación.

Debo reconocer que la determinación y la firmeza con la que se expresó demandaron toda mi admiración durante el tiempo que duró la entrevista.

—Y usted, ¿en qué soñaba convertirse cuando era pequeña?

—Mi sueño era ser ferromoza, lo que pasa es que la vida me llevó por un camino totalmente diferente. Vengo de una familia muy humilde, me tocó ponerme a trabajar y mi primer empleo fue en la funeraria.

Mientras explica, señala hacia el frente de su casa, en plena calle Marta Abreu, donde las personas estacionadas en la acera forman parte del séquito funerario de algún desconocido. Arelys no solo trabaja en un incinerador, sino que también vive frente a una funeraria —la vida es de ampanga, pensaría cualquiera—. «Cuando comencé a trabajar a los 17 años, la funeraria se convirtió en mi segunda casa, pues allí pasé 25 años de mi vida laboral».

—Entonces, pasa sus días rodeada de dolor.

—Al principio fue muy difícil, lloraba a cada fallecido como si fuese mío, me apoderaba de la pena ajena y algunas ocasiones las pasé realmente mal. Y aún continúa presentándoseme como algo complicado, ya que no todos los que me rodean entienden mi profesión, y es comprensible, porque no se trata de algo común.

—¿Cómo es un día en la vida de Arelys?

—Ajetreado. Soy una persona muy activa y desde que pongo un pie en el trabajo llego exigiendo. Creo que esa ha sido la clave del alto nivel de satisfacción con los servicios del Incinerador de Cadáveres y Restos Óseos. La exigencia es nuestra máxima, en todos los niveles; el cumplimiento estricto de cada una de nuestras tareas se ha convertido en prioridad para cada trabajador. Nos caracterizamos por el sentido de pertenencia, sin preocuparnos por los horarios ni las contradicciones que se nos puedan presentar. Solo somos 25 personas y eso implica que las dinámicas de trabajo sean muy buenas.

«Me ocupo de todo. Aunque mi cargo sea de administradora, si hay alguna rotura en el equipo soy quien lo arregla, si hay que sustituir a algún obrero en alguna otra tarea, también lo hago yo. No tengo miedo a asumir otros roles dentro de la incineradora. Para lo que haga falta, siempre estoy disponible».

—¿Cómo describiría un mal día?

—Cuando recibimos muchos cuerpos. Es complicado, porque requiere que tratemos con familiares, comprender y sumarse al dolor de quienes están ahí. Tratar de que permanezcan cómodos, de explicarles bien todo el proceso y atender sus necesidades. No se trata de una experiencia placentera ni nada parecido. Quienes pasan por nuestras instalaciones tienen una historia, así que ser comprensivos y empáticos es muy importante.

—Pero con la llegada de la COVID-19 las dinámicas debieron cambiar. 

—Sin duda, y para ello hemos implementado un grupo de medidas y protocolos que garantizan la seguridad de todas las personas. El trabajo se dificulta el doble, dado que tenemos que lograr su cumplimiento tanto por la parte de los trabajadores como por la de las familias asistentes. Nos toca regañar y corregir conductas en un ambiente en el cual los ánimos no son nada agradables. Garantizamos que todo esté limpio y que los recursos para la desinfección estén a disposición de quienes acceden al centro.

«Por otra parte, están los cadáveres de quienes mueren a causa del coronavirus, que representan un riesgo de infección, por lo que debimos agilizar las dinámicas. El protocolo resulta muy diferente.

«Mis obreros se han destacado mucho, trabajan demasiadas horas seguidas sin poner peros, y siempre permanecen pendientes y disponibles para lo que haga falta. La directora siempre está muy al tanto de nuestras necesidades y eso se agradece mucho. Entre todos me hacen sentir realizada».

—Si ahora mismo tuviese la oportunidad de ser ferromoza, ¿dejaría su trabajo?

—No, no podría. Me adapté a mi cotidianidad y lo hago porque me gusta. Me siento bien, y además, alguien tiene que dedicarse a esto, así que pensar en la muerte como algo natural e inevitable ayuda mucho. He tenido enfermedades y dificultades que me han frenado en determinados momentos, pero continúo con la misma disposición que ocho años atrás. Ya son 33 en Comunales y estoy segura de que vendrán muchos más.

Se han publicado 5 comentarios

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  • El quinta

    Que colectivo tan bueno tiene Arelis, que respeto al dolor ajeno, que limpieza en tan penosa espera en el crematorio. Ahí se respira también amor.

    • Dayana Darias

      Es una opinión generalizada, todas las personas me hablan muy bien de ese colectivo. Gracias por leer.

  • X Man

    Todo muy lindo, lo que se ve desagradable es el título "Rodeada por la muerte", solo es mi opinión, aunque en realidad, estamos rodeados por la muerte.

    • Dayana Darias

      X Man muchas gracias por leer la entrevista y por su comentario. Lo del título llega en el momento de escribir, personalmente se me hace complejo, son palabras de la entrevistada.

  • Ruperto

    Alguien tiene que hacer ese trabajo, si se hace con amor y respeto al ser humano y si se es mujer lo hará mejor,es un momento muy duro para los familiares del ser querido que perdemos.