La siembra de caña durante los primeros tres meses de la campaña de frío, contemplados entre julio y septiembre, demandará esfuerzos sistemáticos de los agrícolas villaclareños para completar en esa etapa un 62 % del compromiso de plantación de invierno.
Las diez unidades productoras disponen de hombres, maquinarias y medios imprescindibles para llegar a las 9964,2 hectáreas asignadas en la etapa, una meta que solo podría afectarse por limitaciones en suministros de combustibles provocadas por el cerco económico que sufre el país.
Al cierre de junio, a pesar de las medidas higiénico-sanitarias de enfrentamiento a la COVID-19 y las inestabilidades de petróleo, se plantó el 79,6 % del volumen de superficie previsto durante la primavera, ascendente a 8637,2 ha.
El monto restante no sembrado antes pasó a la actual etapa, sobre todo, en zonas altas de la provincia que se incluyen entre las de mayores cifras establecidas en el frío.
De acuerdo con un gráfico facilitado por Julio ívalos Clavelo, especialista de la Empresa Azucarera Villa Clara, en la actual primavera la plantación de febrero, marzo y abril rebasó con parámetros positivos los promedios históricos del último lustro.
Los agrícolas del ingenio Abel Santamaría (Encrucijada) superaron sus metas. En tanto los homólogos de José María Pérez (Camajuaní), así como de Perucho Figueredo incluido en el primer municipio citado, llegaron al 91,2 y 83,7 %, respectivamente. Los otros territorios azucareros están por debajo de la última cifra, situación que obliga en adelante a acelerar los calendarios de siembra y resarcir los atrasos acumulados.
En los cómputos estimados en la campaña de frío, principalmente en los meses venideros, que suman los mayores volúmenes, entrarán en diferentes fases de movimiento de suelos más de 6000 ha, mientras otras 9100 estarán en proceso de surque de tierra.
La existencia de semilla, con superficie alistada, y el empleo de diversos medios de transporte para el riego en los campos de variedades azucareras recomendadas convergen como momentos decisivos en el incremento de los ritmos diarios de siembra de caña y las propuestas de cultivo trazadas.
La plantación de calidad, con más de un 90 % de yemas germinadas, y las atenciones culturales a los cañaverales en fomento-desarrollo incidirán en los incrementos de los rendimientos y de materia prima necesaria a la provincia en las futuras contiendas.