Yo, tú, él, nosotros, ustedes, ellos… y los prejuicios

Arraigados hasta el tuétano los prejuicios nos llegan como insana herencia cultural, para ponernos a la defensiva.

(Foto: Tomada de Internet
Visto: 1346

Que tire la primera piedra aquel, o aquella, que no haya juzgado a otro u otros, en algún momento de su vida, con ligereza y actitud perniciosa. Arraigados hasta el tuétano los prejuicios nos llegan como insana herencia cultural, para ponernos a la defensiva ante rasgos de personalidad, conductas de rol, creencias o características físicas, ajenas o propias, que nos enseñan a discriminar.

Los prejuicios: apuntes desde la ciencia

Doctor Isaac Irán Cabrera Ruiz, Profesor Titular Departamento de Psicología de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV) y Coordinador de la Maestría en Intervención Psicosocial
Doctor Isaac Irán Cabrera Ruiz, Profesor Titular Departamento de Psicología de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV) y Coordinador de la Maestría en Intervención Psicosocial.

Según el Doctor Isaac Irán Cabrera Ruiz, Profesor Titular Departamento de Psicología de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV) y Coordinador de la Maestría en Intervención Psicosocial , «delimitar cuán prejuiciosa es la sociedad cubana actual sería un acto opinativo más que científico. Lo que debe preocuparnos y ocuparnos es nuestra capacidad para identificar su presencia y tomar medidas para su deconstrucción y reproducción de alternativas desde la subjetividad y en el marco político y legal».

—¿Qué son los prejuicios?

—Los prejuicios son una actitud hacia los miembros de un grupo, cuyas tendencias evaluativas son fundamentalmente negativas a partir de juicios previos desfavorables, relativamente estables y duraderos en el tiempo que incurren en una generalización excesiva.

«En la actualidad, la expresión del prejuicio se ha hecho sutil mediante una mutación a través de la defensa de los valores tradicionales, la exageración de las diferencias culturales y la negación de respuestas emocionales positivas hacia los miembros del exogrupo. Los prejuicios justifican en las relaciones sociales la exclusión mediante el reconocimiento de grupos.

«La discriminación constituye el elemento más pernicioso del prejuicio, pues son conductas de estigmatización y rechazo de otras personas por el hecho de pertenecer a ciertos grupos sociales, son prácticas en las que se segrega a los seres humanos por determinada filiación (racial, género etnocultural, sexual, religiosa, etc.). Por lo que la discriminación resulta un elemento significativo en la definición y establecimiento de las relaciones sociales en la vida cotidiana, en la medida que legitima y pauta formas de relación vinculadas a una supuesta inferioridad. La exclusión, la subordinación y la marginación constituyen formas de discriminación, derivadas de una distribución desigual tanto de los recursos de poder material, como de poder simbólico».

—¿De qué índoles son los prejuicios más extendidos?

—En la literatura científica los más reconocidos son los prejuicios raciales y de género. En Cuba también constituyen los más abordados; incluso, a ellos también se le han dedicado mayores esfuerzos y acciones gubernamentales y desde las diferentes ciencias.

«Persisten estereotipos, prejuicios y actos de discriminación que reproducen desigualdad estructural. Las principales brechas de desigualdad por el color de la piel son con respecto a la equidad y movilidad social, educación, salud y bienestar, empleo, desventajas socioeconómicas e integración.

«En nuestra provincia se trabajan los prejuicios desde diferentes grupos como el departamento de Psicología, el Centro de Estudios Comunitarios, ambos de la Universidad Central, así como la comisión Aponte. Desde la Maestría de Intervención Psicosocial se han obtenido resultados que abren un camino de trabajo de los científicos villaclareños en el enfrentamiento a estas problemáticas.

«En estudios realizados entre 2017 y 2019 a propietarios cuentapropistas de la provincia se develaron prejuicios raciales referidos al rechazo a establecer sociedades laborales con personas negras o mestizas y a emplearlos. Emergió además en los propietarios arrendatarios de hostales el rechazo hacia los clientes negros y a ofrecerles un trato esmerado. Se constató el establecimiento de límites diferenciadores que reconocen o estigmatizan socialmente a los no blancos reproduciendo posiciones de superioridad-inferioridad con respecto a la asignación de roles laborales

—¿Cómo llega un individuo a adquirir las actitudes prejuiciosas?

—Las razones de la reproducción de los prejuicios son múltiples, de tipo económico, históricas, culturales, legislativas y educativas y de socialización.

«El hecho de nacer y vivir en continua interacción con un determinado contexto cultural, nos hace aprender las normas, valores, costumbres, lenguaje, roles, habilidades y los más diversos contenidos que se reproducen en las relaciones sociales. Como resultado del proceso de socialización los niños y adolescentes configuran un equipaje cultural con estereotipos y prejuicios».

—¿Cómo combatir los prejuicios?

—Desde un enfoque multisectorial, pues las personas prejuiciosas son resistentes al cambio.

«Realizando acciones de intervención en la subjetividad social, encaminadas a deconstruir prejuicios, estereotipos y prácticas discriminatorias y, a la vez, generar alternativas desde la propia subjetividad, para que ocurra un crecimiento personal y colectivo.

«La familia tiene una gran responsabilidad pues es quien primero transmite información verbal sobre los grupos (raciales, genero, sexuales, religiosos), reflejan las imágenes producto de sus propias interacciones con los otros grupos, que van a modelar el comportamiento del niño. La escuela tiene el reto de hacer coherente el discurso educativo y las prácticas que fomenta en su espacio. Los medios de comunicación deben ser cuidadosos en las imágenes y símbolos que trasmiten que, en no pocas ocasiones, refuerzan actitudes prejuiciosas.

Se han publicado 3 comentarios

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

  • Héctor Martín

    No sé quién dijo estas palabras pero son muy ciertas.
    Finalmente empezamos a ver que todo el mundo, incluyéndonos nosotros, está hasta cierto punto emocionalmente enfermo, así como frecuentemente equivocado. Cuando esto sucede nos aproximamos a la tolerancia y vemos lo que realmente significa el verdadero amor al prójimo.

  • Lázaro El Profe

    En mis años de Secundaria básica, cuando ya empezaba a ocuparme de asuntos fuera del contexto personal familiar, época en que ya Dios se había vuelto un problema casi equivalente a tener el pelo un poquito largo y digo un poquito porque su longitud permisible dependía del sujeto que juzgaba.
    En esa época el amigo que me acompañó hasta segundo año de la Especialidad de Química en la Universidad central – se fue a estudiar Sacerdocio al Seminario de san Carlos y San Ambrosio- me decía: ¨No me preocupo, quien nació con una cruz o con el Angel de la Guarda en la cabecera seguirá amando a Dios durante toda la vida aun cuando se esfuerce en ocultarlo¨. La posibilidad de que un militante del PCC sea religioso y la vida misma me lo demostraron.
    Ahora, a un hombre que nació honrando al machismo, que desde que nació sus padres, su madre, sus hermanos, como ocurre hoy como regla le mantienen esta cultura se le quiere imponer y digo imponer desde mi punto de vista una conducta que profesan otros.
    Yo considero que un hombre o mujer tiene el derecho de elegir pareja, tiene el derecho de que se le canonice la unión por el matrimonio legal, tiene el derecho de mostrar su relación normalmente en público como cosa normal que es o será en el futuro. Esos son sus derechos.
    Pero nadie tiene el derecho de pretender de que yo estoy obligado a aceptarlo y que si no lo hago estoy equivocado, que formo parte de los Inquisidores sociales de turno, que debo abjurar de mis convicciones formadas por una familia, una sociedad, una época.
    Si respeto el derecho de los demás ¿Por qué no se acepta el mío?
    Si solo hubiera un homosexual en el Mundo había que respetarlo, no e trata de números pues la felicidad de solo un hombre importa al Mundo, pero, nos hemos concentrado en esto, hemos hecho una enorme Campaña mediática sobre ello y nos hemos olvidado que hay una Familia sin casa escondida en lugares muy cercanos, por ejemplo, en medio de Santa Clara y cuyas necesidades no son expuestas en los medios, nadie habla de los divorcios y sus causas, tan dañinos a los hijos en todos los órdenes incluído la homosexualidad y lo peor, la delincuencia. Estamos llenos de males sociales y los medios se concentran en la Homosexualidad al extremo que parece que solo se necesita discutir en el Código (me lo leí de cabo a rabo) la aprobación o no del matrimonio homosexual.
    No se le presta atención a la pérdida de valores de la juventud la cual se puede tocar con solo salir a la puerta de la casa o sentarse frente a una Secundaria para recibir en vivo y en directo un glosario de términos obscenos interminables.
    No hay equilibrio. Necesitamos en la Asamblea nacional un promovente que si bien no tenga el apellido Castro al menos ostente el más modesto Marrero.

    • Roxana

      No se trata de quitarle derechos a Usted, se trata de otorgar derechos a parejas que existen de hecho. Deje sus prejuicios a un lado, hay muchas familias diferentes en Cuba, heterosexuales, homosexuales, monoparentales. Respetar y reconocer los derechos de otras personas no es imponerle nada a nadie, es simplemente ser más justos y avanzar como tantos países en el mundo lo han hecho.