El corazón en el barrio

Historia de tres delegados fundadores, quie­nes durante 45 años, de manera ininterrum­pida, se han mantenido representando los in­tereses de su pueblo.

Delegados fundadores del Poder Popular en Villa Clara.
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Cuando hace cuatro décadas y media surgió el sistema del Poder Popular en Cuba como fórmula autóctona de aplicar la de­mocracia socialista y perfeccionar la insti­tucionalidad, los tres protagonistas de esta historia no rebasaban la treintena y eran jóvenes comprometidos con la Revolución y el futuro de sus respectivas demarcaciones.

«Nada hay más noble, nada hay más desinte­resado, nada es más puro que el pueblo».

Fidel Castro Ruz,
2 de noviembre de 1976.

Nada les hacía pensar que, 45 años después, seguirían contando con el res­paldo del pueblo que los eligiera por vez primera como delegados de sus respec­tivas circunscripciones. Un cargo para el cual han sido nominados y electos en reiteradas ocasiones, sin que menguara la confianza en su gestión como repre­sentantes de los más legítimos intereses comunitarios.

Hoy, estos veteranos del Poder Popu­lar superan las ocho décadas de vida y mantienen la misma disposición de en­tonces, ahora con una larga experiencia acumulada que los convierte en referen­tes de entrega en el cumplimiento de un deber cuya única recompensa es la de saberse útiles.

Estos héroes anónimos se nombran José Antonio Area García, conocido cari­ñosamente por Jochi, delegado de la cir­cunscripción 34 del Consejo Popular Pu­jols-Los Chinos, del municipio de Placetas; Amado Carlos Miguel, delegado remediano de la circunscripción 34, en Guajaba­na, y Miguel Ángel Mederos Colón, de la circunscripción 12 del municipio de Corralillo, perteneciente a la comuni­dad del central Quintín Bandera.

Una historia de 45 años

El 10 de octubre de 1976 —coinci­diendo con el aniversario 108 del ini­cio de nuestras luchas por la indepen­dencia— se efectuaron las primeras elecciones para delegados del Poder Popular, una fórmula novedosa de go­bierno que tenía como antecedente la experiencia aplicada en la provincia de Matanzas desde 1974 y que, luego de efectuado el Primer Congreso del Partido, en diciembre de 1975, se consideró oportuno extender a todo el país.

Una reseña del otrora diario Vanguar­dia resaltó de este modo la convocatoria para el trascendental día: «Alcemos hoy bien en alto las banderas de lucha, cum­plamos el sagrado deber de elegir a nues­tros legítimos representantes, derecho que únicamente puede hacer valer un pueblo verdaderamente libre y soberano. ¡A votar todos mañana, con dignidad, fir­meza y alegría revolucionaria!».

Fotocopia diario del Vanguardia, edición 9 de octubre de 1976.
Fotocopia del diario Vanguardia, edición 9 de octubre de 1976.

El propio periódico, al constituirse las asambleas municipales, el 31 de oc­tubre, distinguía la composición de sus integrantes, en cuya relación nominal ya aparecían los nombres de nuestros pro­tagonistas, junto a datos que hoy pueden considerarse de interés, dados los años transcurridos: «En Villa Clara las Asam­bleas quedarán integradas de la siguiente forma: Santa Clara, que es el municipio con la mayor cantidad de delegados, cuen­ta con 123; Manicaragua, 105, Camajuaní y Ranchuelo, 86; Placetas, 83; Remedios, 75; Santo Domingo, 68; Cifuentes, 66; Sagua la Grande, 53; Encrucijada, 49; Corralillo, 47; Caibarién, 41, y Quemado de Güines, 40».

Luego vinieron procesos de suma tras­cendencia, como la elección de los diputa­dos a la Asamblea Nacional del Poder Po­pular, de la cual, Fidel, al ser electo por el municipio de Santiago de Cuba el 2 de no­viembre de 1976, afirmó, como máxima que se ha mantenido a lo largo de todos estos años: «Lo que más le importa al ciudadano es saber que ustedes cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo, están preocu­pados por el bienestar de ellos, […] que de­dican toda su energía, todo su pensamiento al bienestar del pueblo, y puedo asegurar­les que, digan lo que digan los escépticos, que nada hay más noble, nada hay más des­interesado, nada más puro que el pueblo».

El 7 de noviembre del propio 1976 queda­ban constituidas las Asambleas Provinciales del Poder Popular. En Villa Clara fue electo, como su primer presidente, el compañero Tomás Cárdenas García, quien luego desa­rrolló las funciones de primer secretario del Partido. De ese primer Comité Ejecutivo aún se mantiene en activo la actual delegada del CITMA, María del Carmen Velasco Gómez, quien ese día dirigió la Comisión de Creden­ciales e informó la composición numé­rica de la Asamblea, compuesta por 69 hombres y 23 mujeres y un promedio de edad de 39 años.

Este proceso culminó a nivel de país con la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 2 de di­ciembre de 1976, cuyas elecciones del Consejo de Estado, su presidente y vice­presidentes, y la designación del Conse­jo de Ministros, fortalecieron la esencia democrática de la Revolución Cubana.

Jochi, el delegado placeteño

Conversar telefónicamente con este hombre ya octogenario, de figura del­gada y entusiasmo sin límites, resultó no solo agradable, sino aleccionador, pues está al corriente de las tecnologías de la información, y si bien no las domina como los jóvenes nativos digitales, sí conoce de su existencia y las emplea, pues, si no «se lo come el león», como me dijera.

Hijo Ilustre de Placetas, condi­ción concedida el 27 de marzo del actual año, José Antonio Area Gar­cía procede de las filas del magiste­rio, profesión que le ha permitido lidiar con sus electores y establecer vínculos comunicativos y afectivos duraderos, de mutua confianza, entre ellos.

Asistió al XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, ce­lebrado en La Habana, en 1978, y luego formó parte del Parlamento Cubano, en condición de diputado, en 1986.

José Antonio Area García, delegado fundador del Poder Popular en Villa Clara.
Jochi, el delegado placeteño, en ple¬na faena de trabajo comunitario con sus electores. (Foto: Cortesía de la Secretaría del Gobierno Provincial)

Con posterioridad se graduó como licen­ciado en Estudios Socioculturales y ostenta, entre otras distinciones y medallas, la «28 de Septiembre», que otorgan los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), y la de Hazaña Laboral, entregada por acuerdo del Consejo de Estado.

Para este experimentado represen­tante del pueblo, el reconocimiento de su gente resulta lo más gratificante, solo comparable con el amor y el cariño de su familia.

Su carácter afable le hace ganar la simpatía y respeto de sus electores y de cuantos lo conocen. A modo de mues­tras, bastan aquellas que en el perfil de Facebook de la periodista placeteña Odalys Paz Morales, le dedican al caris­mático Jochi: «Felicidades a este hom­bre grande de estatura y de corazón», «Muchas felicidades para ese delegado incansable... bien merecido cada re­conocimiento»; «Muchas felicidades para Jochi, ha sido un guerrero. Un abrazo»; «Profe, te mereces todo el reconocimiento que te hagan»; «Felicidades, Jochi Area, de parte de los delegados del Consejo Popular Falcón-Miller, te mereces lo mejor»; «¡Por Dios, si este hombre es como la siemprevi­va, cada vez que llueve reverdece. Hay Jochi para rato!».

Y, como se dice de manera coloquial, tan­ta gente buena no puede estar equivocada.

Amado Carlos Miguel, el delegado de Guajabana 

Por estos días sufre aún las secuelas pro­vocadas por la COVID-19, pero en fase de una recuperación satisfactoria. Estuvo en Caibarién, en la casa de uno de sus hijos, pero ya regresó a su hogar: «No, no tuve nada en los pulmones, pero esta enfer­medad es dura», me confesó por teléfono.

Amado Miguel tiene ya 87 años cumpli­dos, pero suple el lógico efecto del paso del tiempo con un espíritu y voluntad de acero. De procedencia campesina, y campesino él mismo, participó en la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista y después del 1.de enero de 1959 se incor­poró de inmediato a las tareas de la Revo­lución.

Amado Carlos Miguel, delegado de Guajabana, en Remedios.
Amado Miguel no evidencia la fatiga de los años y a pie, o en bicicleta, recorre su querida Guajabana, donde goza del prestigio y cariño de sus pobladores. (Foto: Cortesía de la Secretaría del Gobierno Provincial)

En su biografía resalta su colaboración en la lucha contra bandidos y su movilización durante la Crisis de Octubre, en 1962. Os­tenta la Medalla de la Lucha Clandestina, la de Combatiente de la Patria y la Defensa, las medallas conmemorativas 30, 40 y 50 Ani­versario de las FAR, la Medalla Lucha contra Bandidos, y la de Hazaña Laboral, conferida por el Consejo de Estado.

Pero su principal mérito ha sido su cons­tancia como delegado del Poder Popular y el compromiso con sus electores, quienes han confiado siempre en su gestión y lo eli­gen y reeligen una y otra vez: «Deben de ha­ber, y hay, muchos mejores que yo, de eso no tengo duda».

Su prestigio y autoridad moral dentro de su comunidad, y la Asamblea Municipal del Poder Popular remediana a la cual perte­nece desde sus orígenes en 1976, son altos. Con 45 años como delegado, Amado Carlos Miguel irradia e inspira respeto entre sus co­terráneos.

Miguel Ángel Mederos, el tercero de los iniciadores

Su nombre aparece en la relación de fun­dadores por el municipio de Corralillo. Lo ha hecho como delegado desde el 10 de oc­tubre de 1976 hasta la fecha, y con 81 años cumplidos todavía mantiene en alto las ban­deras del Poder Popular, al que ha consagra­do su vida.

Miguel Ángel Mederos, delegado del Poder Popular en el central Quintín Bandera, en Corralillo.
Nada, o bien poco, en el batey azu-carero del «Quintín Bandera», de Corralillo, se ha hecho en las últi¬mas décadas, en que la entrega y laboriosidad del delegado Miguel Ángel Mederos no hayan estado presentes. (Foto: Cortesía de la Secretaría del Gobierno Provincial)

Por eso, al preguntársele qué significa esta forma de gobierno, no vacila en afir­mar: «Ha sido una escuela. El Poder Popular me ha dado mucha experiencia de vida, fun­damentalmente, el vínculo con el pueblo, por su fuerza creadora y por la defensa de nuestro sistema social.

«Me he preocupado por desarrollar en mi circunscripción 12 de la comunidad azuca­rera del “Quintín Bandera” un fuerte trabajo comunitario, a partir del diagnóstico de las principales necesidades de mis electores. Gracias al empuje ciudadano a lo largo de estos 45 años hicimos el círculo social, la terminal de ómnibus, una moderna pesca­dería, la guarapera; todo ello, contando con el trabajo voluntario y la participación y es­fuerzo de la gente».

Mederos es incansable y su historial revo­lucionario incluye, además, su intervención en las acciones revolucionarias del 9 de abril de 1958, movilizaciones en la lucha contra bandidos y haber recibido un sinnúmero de medallas y condecoraciones, como la «28 de Septiembre», la de Hazaña Laboral, de la Clandestinidad; 30, 40, 50 y 60 Aniversario de las FAR y la de la Alfabetización. Ostenta, como el resto de los delegados fundadores, la honrosa condición de militante del PCC.

Son tres, solo tres, pero valen por de­cenas. Hombres humildes del pueblo, sin ostentación de ninguna índole, que ahora, cuando se arriba a las cuatro décadas y me­dia de los Órganos del Poder Popular, bien vale la pena, como dice el profesor Calviño, que les sea reconocida su altruista labor por ese mismo pueblo villaclareño al cual se de­ben, y al que han servido bien, y mucho.

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